jueves 16 de julio de 2009

quebrada de las almas en pena



algo extraño ocurrió en tu suelo,
algo raro sucedió en tu aire,
tus calles se fueron vaciando,
las gentes emigraron,
los ruidos se silenciaron...
la quietud ganó la comarca,
el abandono avanzó, trepando como enredadera,
los espíritus se acallaron
al tiempo que los fantasmas llegaron...
instalándose a su placer,
ya nadie puede creer que alguna vez hubo gente,
existe un mutismo hiriente
que se ahoga en el olvido,
las casas ofrecen abrigo
pero nadie las habita,
apenas el óxido y el polvo del tiempo,
han retenido a la vergüenza,
pensando que alguna trenza sirvió para desolar tus puestos...
reemplazando a los alientos,
ya perdidos, ya esfumados...
no crean que hubo algún desprecio,
allí vivía el Indalecio,
que harto de pasar años,
dejó que su alma se transformara en vestigios,
tal vez recuerdos, estampas...
de tierra colorada, promesas mentidas y muchas más olvidadas.
quisieron llegarse los artesanos,
buscando bohemias amadas,
pero soportando atropelladas,
de desidias encumbradas...
finalmente también se fueron,
dejando a la soledad como reina,
y como compañero al viento...
el dispensador: quebrada de Alemania, en Salta, camino hacia a Cafayate. Julio 16, 2009.-
DEDICADO A: los espíritus que moran en ALEMANIA, pueblo olvidado.


cuando me llego a tu estación,
se me parte el corazón...
viendo yuyos y alimañas...
sabiendo que si bien hay vía,
ya nada cruje, nada pasa,
sólo quedan las mañas,
apenas la vergüenza ajena...
que agrega dolor, mucha pena,
lágrimas llevándose la esperanza.

2 comentarios:

eli dijo...

cuanta melancolía encierra el texto.....todo el relato hace vivenciar "ese lugar" tan peculiar y los sentimientos que fluyen al verlo así...sin vida....
mucha tristeza...similar tal vez a la que sentimos cuando pasamos por aquellos lugares tan nuestros y olvidados que mueren lentamente mientras el resto de la civilizacion crece...hoy llovizna fría y penetrante en mardel!!!!! abrazos para vos mi amigo del alma

salud equitativa dijo...

ELI: es un lugar antológico y quizás se hace imposible describir las sensaciones que por allí transcurren cuando se transforma en testigo del silencio y la nada, tal como si las gentes hubieran emigrado ayer, dejando todo tal lo estaban usando. Melancólico, sí. Un abrazo andino de invierno soleado, muy fresco... Víctor