miércoles, 10 de marzo de 2021

CONVERSACIONES ESTÚPIDAS© [5] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

CONVERSACIONES ESTÚPIDAS© [5] By Víctor Norberto Cerasale Morteo® Hay humanos nacidos en la Tierra, pero también hay otros espíritus que aun pareciendo ser humanos, y habiendo nacido en la Tierra, no pertenecen a ella… la Tierra es un planeta donde convergen intenciones, motivos, y sobre todo, ideas de un sí mismo que siempre contiene un origen diferente… lugar de paso… lugar de tiempos efímeros… lugar finito si los hay… lugar donde muchos se creen dueños de la eternidad y lugar donde esos mismos muchos sucumben a sus miserias humanas, muriendo sin haber entendido la idea que los trajo, el motivo que los movió, habiendo desplegado un sinfín de segundas intenciones destinadas a destruir al prójimo, que finalmente no sirvieron para ganar inmortalidad ni tampoco para capturar la propiedad… dicho de otra forma, se llevaron la vida por delante hasta que la misma vida los atropelló y los devoró sin que ellos pudieran impedirlo… ¿aprendieron?... cada uno lo sabe justo cuando debe enfrentarse al momento supremo del yo ante su espejo… cada uno lo sabe cuándo debe enfrentarse a los hechos imborrables, a todo aquello que se dijo y no se hizo, a toda aquella promesa que juega en contra de lo prometido, a todo aquella excusa que se esgrimió para evitar un fin, a todo aquel argumento que se desplegó para esquivar la obra… tuviste todo y no tienes nada… llegas vacío de ti mismo… llegas con el alma como aljibe seco… llegas con el espíritu hueco y con la consciencia extraviada en algo que nunca comenzó y que aún está pendiente… viniste sí, pero… ¿a qué viniste?... No es bueno llegar con el destino escrito, con el don concedido y el talento encendido, para luego derivar en un hueco que dura un destello, un cometa cuya estela no deja nada, un astro que sin traducirse en hechos, pasa luego partir con el “futuro” pendiente… jamás realizado… nunca traducido… sin haberse plasmado… nunca resuelto… habiendo tomado ventaja de esfuerzos ajenos para luego verse reflejado en nada… habiendo saqueado huertos ajenos para luego no saber qué hacer con las semillas… La Tierra es un lugar donde convergen intenciones de diversa extracción… la Tierra es un lugar donde todos parecen humanos, pero muchos no lo son, aun habiendo nacido de madre… la llave está en la esencia, y la esencia se traslada por el espacio buscando anidar en un tiempo, un lapso donde debe manifestarse para transformar la voluntad en hecho y el esfuerzo en trayectoria… luego, todo queda grabado… todo permanece escrito e indeleble… se da testimonio de ello ante la eternidad… y la eternidad todo lo contiene para la posteridad… en un maremágnum de circunstancias que aún carecen de la energía cinética suficiente como para adquirir entidad propia… cuyo portal aún no se abrió para que tengan lugar… el tejido de las circunstancias es una ecuación matemática compleja donde el ser humano es apenas un factor de enlace… uno entrega… otro toma… uno enseña donde otro aprende… uno deja, otro adquiere… uno se adelanta donde otro se retrasa… uno va a una velocidad donde la agitación se confunde con vibración, mientras que otro va a menor velocidad sin perder dimensión del lugar en que se encuentra… pero en el universo nada se compra y nada se vende… pero en la eternidad nada se negocia y el componente esencial es la gratuidad de la concesión… luego, ¿qué haces con ella?... si compras le restas valor… si vendes le restas valor… si negocias humillas la condición de lo concedido… de allí la importancia del compartir sin competir… la competencia es un componente impuesto por la conveniencia y el interés, algo eminentemente occidental, propiamente americano, un concepto desalmado para alcanzar cualquier objetivo a cualquier precio… un componente denso del pensamiento ventajero… donde es más importante el que más tiene… siendo que cuanto más se tiene menos se controla y más se pierde en afán del poder… tienes todo, pero no tienes nada… pocos lo entienden, menos lo asumen… cuánto más se junta, más pesa la mochila… cuánto más acumulas más te inmovilizas… cuánto más saqueas los huertos ajenos, más te paralizas… hasta alcanzar el punto en el que crees que te mueves, pero estás quieto viendo cómo te atraviesa la vida, sin vivirla… una vez más, tienes todo pero no tienes nada… respiras, pero estás muerto… comes y duermes, pero no vives… Estar inmóvil es convertir la vida en un estado de permanente declamación… discursos vacíos… hablas sin decir nada… pronuncias para ninguna consecuencia… dices sin causa alguna… sueñas huecos… respiras pero permaneces ahogado en el sí mismo despojado de contenidos… miras sin ver… oyes sin oír… las sensaciones te desbordan pero no logras desentrañar el significado de lo que te llega… entonces, la vida te pasa de largo… se te escurre de entre los dedos… crees que triunfas pero no hay gloria, y en verdad, la frustración deforma el mañana necesario licuándolo, dejándote sin futuro, haciéndote creer que vives cuando en verdad esa misma vida no pasa de ser una mera letanía… ¿Triunfos?... ¿Derrotas?... en la vida no hay triunfos como tampoco hay derrotas, ése es parte del pensamiento occidental del marketing como mentira impuesta… de tanto mentir ya nadie recuerda la piedra fundamental de la verdad… de tanto mentir ya nadie recuerda cuál era la verdad insoslayable… en todos los casos, aquellos que creen que ganar, pierden, mientras que aquellos que se ven derrotados, en verdad triunfan… no en lo inmediato sino con el licuarse del tiempo… enseñanzas que demandan tiempo… enseñanzas que demandan reflexión y entendimiento… entonces, aquellos que abrazaban la gloria, rodeados de trofeos, se ven vacíos de gloria y olvidados de sus momentos… entonces, aquellos que lloraban sus pérdidas, se sienten reconfortados por vaya a saber qué artilugio que los envuelve y los hace brillar… todo dura un instante no mayor al mismo destello de la vida… todo se enciende y apaga en el mismo segundo… y la vida se diluye en un abrir y cerrar de ojos… lo que se entendió, bien… lo que se perdió, bien… de aquí nadie se lleva ni triunfos ni derrotas, apenas si se lleva los contenidos de la trayectoria de la vida, implacablemente así… ¿qué hiciste de tu vida?... ¿te diste cuenta que era un regalo de la creación?... ¿te creíste propietario de tu suelo?... ¿tomaste tu tiempo para descubrir tu cielo?... ¿tienes al menos una estrella o te vas de la vida sin ella?... ¿sembraste tu huerto o saqueaste el huerto ajeno?... ¿has estado a la sombra de tu árbol o te has creído sin sombra?... ¿has descubierto el sentido de los fuegos?... ¿has honrado a tus ángeles o los has comprometido?... de pronto el hueco del espacio-tiempo no tiene regreso, y ante el espejo de la eternidad todo se torna implacablemente claro… aquello que no se hizo, es una factura pendiente… siempre.

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