lunes, 27 de abril de 2026

El Círculo Petrashevski en la Rusia zarista del XIX

https://elobrero.es/historalia/37922-el-circulo-petrashevski-en-la-rusia-zarista-del-xix.html Uno de los aspectos más interesantes en los ciclos revolucionarios europeos de la primera mitad del siglo XIX tiene que ver con las sociedades secretas, los grupos semiclandestinos, los clubs, etc. En este artículo nos acercamos a uno de ellos que, aunque no tuvo una actividad eminentemente revolucionaria si estuvo formada por intelectuales destacados que defendían cambios profundos en una Rusia absolutista en una Europa convulsa que buscaba superar el pasado.

Fiódor M. Dostoievski: El doble

https://unlibroaldia.blogspot.com/2022/02/fiodor-m-dostoievski-el-doble.html Soy un admirador incondicional de la narrativa de Fiódor Dostoievski. Pese a ello, debo admitir que, aunque en El doble encontramos los elementos en los que el escritor ruso sobresalía, la novela me ha parecido algo lenta y reiterativa. Aun así, la recomiendo; cualquier cosa salida de la pluma de Dostoievski merece ser leída. Simplemente advierto que quizá sea uno de sus textos menores.

Los Miserables Primera parte. Fantina. Por Víctor Hugo Juan Valera

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/los-miserables--0/html/ffcbec8c-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html Habíamos pensado no dar noticia ni hablar en nuestro periódico sino de las obras españolas; pero hay autores que, no sólo por su mérito real, sino por la nación a que pertenecen, y por la lengua en que escriben, y por otra multitud de circunstancias, tienen el privilegio de alborotar el universo mundo con cada libro que publican, y de que no haya quien no los lea y quien no se apasione y exalte, ora en pro, ora en contra. Víctor Hugo es uno de los autores que más en alto grado goza de este privilegio. Se le dan, no sólo su indisputable y poderoso ingenio, su fecundidad y su originalidad, sino también la buena dicha de estar hoy y de haber estado en otra época a -192- la cabeza de un partido revolucionario, donde el entusiasmo y el espíritu de propaganda son más activos, y donde el encomio hiperbólico y pomposo se prodiga con abundancia. Víctor Hugo fue en otra época el gran maestro del romanticismo, uno de los corifeos de aquella revolución literaria; y sus Orientales, sus Cantos del Crepúsculo, sus Baladas, su Nuestra Señora de París, su Cromwell, su Lucrecia Borgia, su Angelo, su El Rey se divierte, y otras creaciones por el estilo, casi se puede afirmar que hicieron las delicias del género humano, durante los pocos años que duró la fiebre romántica. Pasada esta fiebre, hasta los más cortos y poco críticos lectores llegaron a descubrir en la poesía y en la prosa de Víctor Hugo tantas extravagancias y tanto amaneramiento de escuela, que Lamartine, Béranger y hasta Musset, Barbier y otros poetas pudieron ser y fueron tenidos en Francia por tan buenos o mejores poetas que Víctor Hugo; y Mérimée, Sand, Sandeau, Balzac y otra multitud, que sería prolijo enumerar aquí, por mejores novelistas y prosistas.

Pobres gentes [Cuento - Texto completo.] León Tolstói

https://ciudadseva.com/texto/pobres-gentes/ En una choza, Juana, la mujer del pescador, se halla sentada junto a la ventana, remendando una vela vieja. Afuera aúlla el viento y las olas rugen, rompiéndose en la costa… La noche es fría y oscura, y el mar está tempestuoso; pero en la choza de los pescadores el ambiente es templado y acogedor. El suelo de tierra apisonada está cuidadosamente barrido; la estufa sigue encendida todavía; y los cacharros relucen, en el vasar. En la cama, tras de una cortina blanca, duermen cinco niños, arrullados por el bramido del mar agitado. El marido de Juana ha salido por la mañana, en su barca; y no ha vuelto todavía. La mujer oye el rugido de las olas y el aullar del viento, y tiene miedo.

Vissarion Grigorievich Belinski (1810-1848)

https://www.filosofia.org/enc/ros/belin.htm Gran educador, demócrata revolucionario y socialista, crítico literario y publicista ruso; uno de los hombres de Rusia, cuyo pensamiento «en el curso de casi medio siglo, aproximadamente desde la década del 40 hasta la del 80, del siglo pasado... bajo el yugo del zarismo salvaje y reaccionario, buscaba ávidamente la teoría revolucionaria justa, siguiendo con celo y diligencia sorprendentes detrás de todas y de cada una de las “últimas palabras” de Europa y de América en este terreno» (Lenin). En su desarrollo filosófico, Belinski salvó la distancia desde Schelling y Fichte hasta el idealismo de Hegel y, más adelante, hasta el materialismo de Feuerbach. En 1837-1839, Belinski es miembro del círculo de los partidarios de Hegel (el círculo de Stankevich) y colaborador principal del órgano de los hegelianos rusos, El Observador Moscovita. Pero el lado conservador de la teoría de Hegel, que proclamó las conclusiones de su filosofía como la verdad absoluta, obligó a Belinski a romper con el sistema idealista de Hegel. “Es mejor morir antes que hacer la paz con el carácter absoluto de sus resultados”, escribe. Se convirtió en materialista-feuerbachiano. En sus artículos publicados en los Anales de la Patria en 1841-1846 y en el Contemporáneo en 1846-1848, formula los principios fundamentales de la concepción materialista y revolucionaria del mundo de los plebeyos, que se levantan en lucha contra la autocracia y el régimen de servidumbre. Partiendo de la tesis materialista de que la realidad precede a la conciencia, ridiculiza a los “espiritualistas” que inventan “causas imaginarias en la Naturaleza”. La teoría filosófica justa es necesaria para mirar perspicaz y correctamente los fenómenos de la realidad. “El valor de los problemas teóricos depende de su relación con la realidad”. Belinski da una definición materialista del arte: “El arte es la reproducción de la realidad, el mundo repetido como nuevamente creado”. Pero el arte no puede ni debe reflejar todos los momentos parciales, casuales de la realidad. “El poeta no debe expresar lo particular y lo casual, sino lo general y lo necesario que da el colorido y el sentido de toda su época”. El valor más grande de la literatura estriba en que ayuda al pueblo a realizar la “noble y legítima aspiración de adquirir conciencia de sí mismo”, conocer su situación, sus objetivos. Belinski es un socialista utópico, un enemigo irreconciliable del oscurantismo, del zarismo y de la servidumbre. “Hasta su misma muerte, este hombre marchó hacia adelante, expresando sus pensamientos cada vez con mayor plenitud y precisión”, escribía sobre él Chernichevski. En 1847, estando ya mortalmente enfermo, Belinski escribió la famosa Carta a Gogol llena de pasión revolucionaria y de odio al régimen autocrático de servidumbre y a la iglesia ortodoxa. Esta carta que, “hizo el resumen de la actividad literaria de Belinski, fue una de las mejores producciones de la prensa democrática no censurada, que conserva su inmenso y vivo valor hasta hoy”, escribía Lenin en 1914. Las palabras escritas por Belinski hace más de cien años suenan hoy como una profecía: “Envidiamos a nuestros nietos y bisnietos, que están destinados a ver a Rusia en 1940 al frente de un mundo culto, dando leyes tanto a la ciencia como al arte y recibiendo el tributo devoto del respeto de toda la humanidad ilustrada”. Las principales obras de Belinski son: Las obras de Alejandro Pushkin, 1843-1845; Una mirada sobre la literatura rusa de 1846, 1847; Carta a Gogol, 1847; Una mirada sobre la literatura rusa de 1847, 1848, y otras.

Víktor P. Nekrásov (Kiev, 1911- París, 1987)

https://automaticaeditorial.com/viktor-nekrasov Víktor P. Nekrásov (Kiev, 1911- París, 1987) fue escritor, periodista y editor. Se graduó en Arquitectura en 1936. Entre 1937 y 1941 trabajó con el Teatro Dramático de Kiev como actor y diseñador. Durante la Segunda Guerra Mundial luchó en el Ejército soviético (1941-1944) y combatió en la Batalla de Stalingrado. Después de la guerra se dedicó al periodismo y escribió su primer libro, En las trincheras de Stalingrado, basado en su propia experiencia. Tras recibir el Premio Stalin por este trabajo en 1947, Nekrásov decidió gastar todo el dinero del galardón en ayudar a los heridos de guerra. Tras la muerte de Stalin en 1953, Nekrásov aprovechó los vientos de cambio en el país para publicar la novela En el pueblo natal (1954), con la que marca su separación del realismo socialista. En los años sucesivos sus trabajos fueron cada vez más críticos con el régimen soviético hasta que se exilió en Francia y le retiraron la ciudadanía soviética en 1979. ​Nekrásov murió en París en 1987.

Dmitri Vasílievich Grigoróvich (en cirílico ruso: Дми́трий Васи́льевич Григоро́вич) (Cheremshán, provincia de Simbirsk, 1822 - San Petersburgo, 1900), novelista ruso.

https://es.wikipedia.org/wiki/Dmitri_Vas%C3%ADlievich_Grigor%C3%B3vich