jueves, 22 de octubre de 2026

MOCHILA, LA VIDA DE MUÑAGORRI IZAGIRRE, ANDER /

https://letrascorsarias.com/libro/mochila-la_143278 “Rentería era el paraíso de los instaladores de verjas y los cristaleros”, le dice Alberto Muñagorri a Ander Izagirre en La mochila. El pueblo es Rentería, años ochenta. Muñagorri es el adulto que fue un niño de diez años al que el 26 de junio de 1982 le explotó una bomba que ETA había colocado la noche anterior dentro de una mochila a la puerta de un almacén de Iberduero, a pocos metros de su casa. Pasaba por allí cuando iba a jugar al fútbol con sus amigos. Su madre escuchó la explosión, otra más, y antes de saber nada sintió alivio porque tenía abiertas las ventanas y eso evitó que se rompieran los cristales. Alberto sobrevivió, con una pierna amputada, sin visión en un ojo, los tímpanos reventados y heridas de metralla en todo el cuerpo. Escribir es recoger cristales, escribe Izagirre, y eso hace en este libro: juntar fragmentos de algo roto, construir una mirada que los recomponga, examinar huellas en forma de cicatrices después de tanta violencia y tanto silencio. Ander Izagirre tiene un talento extraordinario para enfrentarse a historias complejas y extraer todos los matices, para explorar las contradicciones y las zonas grises que laten bajo cualquier historia humana. Se coloca lejos de cualquier protagonismo: reúne voces, escucha, inquiere, da contexto, y luego lo vuelca en un lenguaje en el que no caben las medias palabras, los discursos construidos a medida. Escribe para nosotros, los lectores, de forma directa, confiable. Esa reputación se la ha ganado texto a texto: buenas noticias para el periodismo. A grandes rasgos, el periodismo consiste en revelar algo que la opinión pública no conoce o en ofrecer una mirada inédita sobre algo conocido. La historia de Alberto Muñagorri es el hilo conductor que le permite explorar un campo más amplio: Rentería como un pueblo producto de la industrialización con una tradición de lucha obrera y social, la espiral violenta cada vez más delirante de ETA, el terrorismo de Estado, los pasos dados hacia la reconciliación tras la disolución de la banda. Ese es el plano general y sólo por eso ya valdría la pena. Pero dentro late algo que nos parece todavía más valioso: la certeza de que la deshumanización del otro es el requisito imprescindible para que una sociedad pueda tolerar y normalizar lo inaceptable. Es a la vez una historia individual y una colectiva, ambas marcadas por el dolor y el sufrimiento. Es la historia de cómo la libertad termina cuando empiezan las amenazas, la muerte, el miedo continuo a hacer cualquier gesto que te incluya en el campo de “los otros”. “Lo mío no es una historia de superación. Yo corro enseñando las cicatrices”, le dice Alberto a Ander. Su madre, Sara, le inculcó una idea fuerte: tienes que vivir feliz, no odiando. Se hizo mayor con eso en mente: disfrutar la vida, ya fuera en las juergas de fin de semana haciendo caballitos con una Vespa o después con el deporte. Y el libro tiene algo de eso: no ocultar las cicatrices de una sociedad que sufrió un trauma profundo, exteriorizar las secuelas antes de que sea tarde. Dice Alberto en algún momento que Rentería ahora parece Suiza si la comparas con aquellos años de humo, coches incendiados y explosiones, una grisura urbana y emocional. Pero también dice que ahora “no sé si convivimos o coexistimos”. “Tenemos una deuda pendiente. Todo esto lo está corrigiendo el paso del tiempo y eso no puede ser. Lo tenemos que empezar a corregir la sociedad”. Y habla de que tiene la sensación de que se intenta pasar página, “pero la pasamos sin leerla”. Cuando coges cristales del suelo, es posible que te cortes. Izagirre utiliza un tono neutro cuando relata un atentado tras otro, o cuando transcribe manifiestos, actas de plenos municipales. Juntos, todos esos actos, tienen un impacto en el lector, reviven algo que alguna vez leímos en un titular de periódico, insensibilizados ante el goteo de la violencia. Vuelve a traer al presente aquel dolor con nombres concretos, familias rotas, heridas de por vida, y también nos desvela qué pasaba después, cuando los focos se retiraban: el silencio, la incomodidad de la convivencia, el agachar la cabeza por miedo, la falta de control, la sensación de que eso no iba a terminar nunca. Muñagorri no sabe quién puso aquella bomba que explotó cuando pasaba por allí. Le gustaría saberlo, hablar con él, perdonarle, preguntarle por qué, qué sintió. Quizá este libro sirva para eso. Nos parece un libro que llega en el momento justo: hacer memoria cuando no han pasado décadas y los supervivientes pueden contar sus historias sin miedo, cerrar una herida de manera que no vuelva a suceder, conocer toda la verdad. Y porque la deshumanización del otro sigue siendo el combustible que alimenta la mayor parte de los conflictos larvados y explícitos de las páginas de internacional y nacional de los periódicos.

Eugen Fink: el juego como símbolo del mundo y una nueva cosmología

https://revistaliterariaelcandelabro.blog/2026/10/eugen-fink-juego-simbolo-mundo-filosofia-cosmologia/ Entre el pensamiento de Heráclito y la filosofía de Nietzsche, Eugen Fink descubrió en el juego una clave para interpretar el mundo. En su obra de 1960, el juego deja de ser un simple entretenimiento y se convierte en símbolo de una realidad que se crea, se transforma y encierra también una dimensión trágica. ¿Y si jugar nos permitiera comprender algo esencial de la existencia? ¿Puede el cosmos entenderse como un juego sin reducirlo a una proyección humana?

Grandes Autores del Romanticismo

https://revistaliterariaelcandelabro.blog/2026/10/grandes-autores-del-romanticismo/ Entre los siglos XVIII y XIX, la literatura del Romanticismo marcó una ruptura con los ideales clásicos, exaltando la emoción, la libertad creativa y el individualismo. Surgido en Alemania, Inglaterra y Francia, este movimiento literario europeo transformó la visión del arte y del ser humano. Enfrentó la razón con el alma, la norma con el sentimiento. ¿Qué motivó esta revolución estética? ¿Por qué sigue inspirando a escritores contemporáneos?

Étienne Souriau: los modos de existencia y la realidad de la obra de arte

https://revistaliterariaelcandelabro.blog/2026/10/etienne-souriau-modos-existencia-filosofia-arte-realidad-virtual/ Entre lo real y lo virtual existe un territorio filosófico donde las obras de arte, las ideas y las posibilidades adquieren formas propias de existencia. Étienne Souriau desafió las concepciones tradicionales del ser y propuso una ontología plural en la que crear significa también hacer existir. ¿Puede una obra existir antes de estar terminada? ¿Y qué nos revela esa existencia sobre la naturaleza de la realidad?

Marguerite Yourcenar y “Cómo se salvó Wang Fo”: El Arte como Refugio ante el Destino

https://revistaliterariaelcandelabro.blog/2026/10/como-se-salvo-wang-fo-marguerite-yourcenar/ En Cómo se salvó Wang Fo, Marguerite Yourcenar fusiona el misticismo oriental con una reflexión profunda sobre el poder del arte. A través de la historia de Wang Fo, un pintor cuyo arte va más allá del lienzo, la autora cuestiona la verdadera naturaleza de la salvación y el significado de la creación artística. Con una prosa rica en símbolos, Yourcenar nos invita a explorar el equilibrio entre lo humano y lo eterno, desafiando nuestra percepción de lo que puede salvarnos.

Edith Wyschogrod: la ética de recordar a las víctimas olvidadas

https://revistaliterariaelcandelabro.blog/2026/10/edith-wyschogrod-etica-memoria-historia-responsabilidad-olvido/ Entre las ruinas de la historia y el silencio de las víctimas, Edith Wyschogrod plantea una paradoja decisiva: nunca podremos reconstruir por completo el pasado, pero tampoco tenemos derecho a abandonarlo al olvido. Su filosofía vincula la memoria con la responsabilidad ética y convierte al historiador en alguien obligado a escuchar a quienes ya no pueden hablar. ¿Cómo contar lo irrepresentable sin traicionar a las víctimas? ¿Es posible recordar sin convertir el sufrimiento ajeno en una simple narración?

Dorothy Emmet y la ética de las relaciones humanas

https://revistaliterariaelcandelabro.blog/2026/10/dorothy-emmet-etica-roles-sociales-obligaciones-morales/ Entre las relaciones que construyen nuestra vida aparecen obligaciones que no elegimos desde cero. Ser madre, maestro o amigo significa asumir responsabilidades que nacen de nuestra posición en la sociedad. Dorothy Emmet exploró esta conexión entre los roles sociales, las normas y la moral, tendiendo un puente entre filosofía y sociología. ¿Hasta qué punto determinan nuestras relaciones lo que debemos hacer? ¿Podemos transformar las normas sin renunciar a nuestras responsabilidades?