sábado, 23 de mayo de 2026

Malas madres Mujeres castigadas. Retrato del artistaGiovanni Segantini Italia, 1894

https://historia-arte.com/obras/malas-madres «Emerge de sí misma/ como un enorme insecto /con las patas plegadas. / Deja en la orilla / el despojo de su anterior vida.» Las malas madres (1894), de Giovanni Segantini (Belvedere, Viena), muestra un paisaje invernal donde aparecen mujeres atrapadas en árboles, simbolizando el castigo espiritual de aquellas que rechazaron la maternidad (qué crueldad, con esos niños tironeando del pecho). A mí me parecen mujeres-gusano tratando de salir de la crisálida, cuerpos en transformación que luchan por cambiar o nacer a otra forma de existencia. En ese sentido, los árboles ya no son únicamente prisión, sino también envoltura, un estado intermedio entre lo que fueron y lo que podrían ser. Imagina que, a través de las galerías, entre ramas y hojarasca, en compañía de orugas, las raíces llegarán a tocar a su hijo. En alguna parte de ese mundo húmedo como un animal recorrido por el dolor de los animales recorridos, por el olor de los animales recorridos y muertos. Vida insecta Cristina Sánchez-Andrade

La vida de las abejas Maurice Maeterlinck

https://www.planetadelibros.com/libro-la-vida-de-las-abejas/265194 «Pensamientos obsesivos / como babosas / o un ratón / se introducen en la colmena; / si no es posible despedazarlos / o desembarazarse del cadáver / que no tarda en apestar / ellas / lo encierran / herméticamente / en un sepulcro / de olorosa cera y propóleos.» En La vida de las abejas, el deslumbrante ensayo de Maurice Maerterlinck, leí que si una babosa o un ratón se deslizan en la colmena, las sepultureras (recordemos que cada abeja tiene una misión concreta) los matan. ¿Qué hacen para desembarazarse del cadáver que pronto envenenará la atmósfera? Pues bien: si es imposible expulsarlo o despedazarlo, lo encierran en un sepulcro de cera y propóleos. Si, por ejemplo, son caracoles, se contentan con tapar con cera el orificio de la concha. ¿No hacemos nosotros lo mismo con los pensamientos obsesivos?

Macbeth

«Amortajada, / inmóvil y pálida / (el trocito de manzana atorado en la garganta), / la niña / o / la princesa adolescente / encerrada en una torre, / un palacio, un jardín, / una caverna, / arrojada al foso de los cocodrilos, / exiliada en el fondo del bosque / entre temibles criaturas, / cautiva, dormida, paciente, / espera al príncipe o / a lo que sea. / Espera es una palabra fértil, / inspira y alienta, / pero, / ¿de qué color es la espera?, / ¿cuántas patas tiene?, / ¿se puede comer?» En el inicio de la película Macbeth, dirigida por Roman Polanski, las brujas aparecen en una escena muy inquietante en una playa desierta. En un ritual oscuro, entierran una mano cortada, una daga y una cuerda con un nudo. Luego preparan una poción o hechizo en un caldero, mientras recitan palabras mágicas («Double, double toil and trouble; / Fire burn and cauldron bubble»). Al final, se alejan y dejan esos objetos enterrados, como si estuvieran sembrando el destino trágico que vendrá. En la película o en el libro, las brujas son figuras que actúan sobre el mundo: se mueven sin restricciones por un espacio abierto (la playa), manipulan objetos, realizan rituales y, sobre todo, intervienen en el destino. No esperan a que algo ocurra: lo provocan. Su libertad es incluso perturbadora, porque no está sujeta a normas morales ni sociales; son agentes del cambio, del caos y de la tragedia. Muy al contrario de la niña o la princesa de este poema de Vida insecta, que encarna una existencia limitada, donde la «espera» —una espera sin cuerpo, no tangible, es decir, una actividad vacía— sustituye a la posibilidad de actuar. https://www.filmaffinity.com/es/film809978.html

Los restos del día Kazuo Ishiguro Traducción de Ángel Luis Hernández

https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/los-restos-del-dia/9788433914293/CM_99 1. Insectos y Vida Escribo Insectos para comprender qué significa la Vida —desde lo diminuto a lo más grande— y, de alguna manera, tratar de comprenderme a mí misma. Muchos de estos poemas plantean cómo vivimos esperando un acontecimiento extraordinario que dé sentido a nuestra existencia, sin darnos cuenta de que ese «algo» ya está ocurriendo: es la propia vida, o «el tiempo que se nos escurre como arena fina de las manos». Esta idea se refleja también en el relato La bestia en la jungla de Henry James, o en la novela Los restos del día de Kazuo Ishiguro, que sin duda me sirvieron de inspiración. En ambos, los protagonistas viven obsesionados con un destino singular que nunca llega. Acompañados por mujeres especiales, dejan pasar su vida sin amar ni comprometerse, y solo al final comprenden que su «bestia» era su incapacidad de vivir plenamente. Del mismo modo, en la magnífica novela El desierto de los tártaros de Dino Buzzati, Giovanni Drogo espera durante años un acontecimiento heroico en una fortaleza remota. Atrapado por la rutina y la esperanza, ve cómo su vida se consume en la espera, hasta entender demasiado tarde que ha desperdiciado su existencia. 2. La espera «Hay, en la espera, un rumor a lila rompiéndose» Esto nos dice Alejandra Pizarnik en los versos que encabezan Vida insecta. Y es que la espera nunca es neutra: mientras se aguarda ese acontecimiento extraordinario, algo esencial y frágil se va rompiendo dentro de uno —los vínculos, la posibilidad de vivir plenamente, el presente mismo—. La vida no se detiene, sino que se consume en ese «rumor», en esa fractura silenciosa que solo se reconoce cuando ya es tarde. En este quehacer a la espera de algo grande, nuestra vida no es tan distinta de la de los insectos. Está hecha de repeticiones, ciclos, rutinas y aburridas tareas. La diferencia, tal vez, —y no me sirve de consuelo— es que nosotros vivimos en un espacio limitado por la perspectiva del pasado y por la presencia de la muerte como futuro (Rilke, «Octava elegía»). Los insectos o los animales en general habitan el instante y no se preocupan más que de ese momento. Para ellos no existe el tiempo. Por el contrario, el ser humano vive en un mundo efímero con la conciencia de la muerte y el dolor, sabedor de su pasado y del futuro que lo espera. 3. Metamorfosis Con las repeticiones y las rutinas —es decir, con el discurrir del tiempo—, llega la vejez, que es la más cruel de las metamorfosis. En los insectos, la metamorfosis es mucho más elegante. Se trata de un reconstruir desde la ruina: alas nuevas, ojos, extremidades. Cuando una larva rompe su prisión, lo hace con un cuerpo que no ha usado. La criatura que salió no recuerda la que entró. 4. La repetición Me interesa el concepto de «repetición»: «la repetición de siempre: repetición incluso de la repetición, de la repetición que nos acompaña, repetición que nos reconforta y que nos aplasta.» En filosofía, el término se ha abordado de formas muy distintas dependiendo del autor, pero en general se entiende como algo más que la simple reiteración mecánica de lo mismo. Por ejemplo, Søren Kierkegaard plantea que no podemos repetir el pasado tal cual, pero sí podemos encontrar una forma de «repetición» más profunda: darle un nuevo significado a la vida en el presente, incluso después de la pérdida o el fracaso. Más adelante, Gilles Deleuze reinterpretó la repetición no como copia, sino como producción de diferencia, es decir, cada repetición introduce algo nuevo. Así, lejos de ser mera redundancia, la repetición en filosofía suele pensarse como una clave para entender el tiempo, la identidad y el cambio.

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NASA’s AWE Completes Mission to Study Earth’s Effect on Space Weather

https://science.nasa.gov/science-research/heliophysics/nasas-awe-completes-mission-to-study-earths-effect-on-space-weather/

Hubble Captures Galaxy Cluster

https://science.nasa.gov/missions/hubble/hubble-captures-galaxy-cluster/