lunes, 18 de febrero de 2019

Las técnicas del pincel en la pintura tradicional china

Las técnicas del pincel en la pintura tradicional china





Las técnicas del pincel. Principios estéticos de la pintura china tradicional (V)

Los expertos en pintura china distinguen tres tipos de técnicas de pincel: GōngbǐMògŭ y Xiěyì. En este artículo analizaremos estas técnicas asociadas a las modalidades del trazo dentro de la pintura tradicional china.

Técnicas de pincel
Artículo de Omar Tegaldo
partir de las consideraciones precedentes publicadas en anteriores ediciones de esta revista, podemos ahora analizar las técnicas asociadas a las modalidades del trazo dentro de la pintura tradicional china.
De conformidad con ello, los expertos chinos distinguen tres tipos de técnicas de pincel:
• Gōngbǐ (donde gōng significa “ordenado, refinado” y bǐ quiere decir “pincel”).
• Mògŭ (donde  significa “no” y gŭ quiere decir “huesos”).
• Xiěyì (donde xiě significa “escribir, componer, pintar” y  quiere decir “sentido, significado, idea”).

La técnica gōngbǐ

Técnicas de pincel
Ilustración 1. Técnica gōngbǐ cromática
Técnicas de pincel - Técnica gōngbǐ acromática
Ilustración 2. Técnica gōngbǐ acromática
Pone más énfasis en la descripción precisa del contorno y su delicadeza. Se ejecuta sobre un soporte de escasa absorción, pudiendo ser seda o un papel adecuado a dicha técnica. Como se trata de un soporte poco absorbente, los registros de las pinceladas quedan circunscritos prácticamente a las zonas de contacto del pincel con el papel o la seda.
Esta técnica se caracteriza por un enfoque analítico de la imagen mediante una labor precisa y minuciosa del pincel al momento de representar los detalles de las formas pintadas. De ello deriva un gusto por el dibujo descriptivo y una predilección por las modalidades más contenidas de la pincelada: el trazo homogéneo y el trazo levemente modulado.
En cuanto a los esfumados, éstos son controlados cuidadosamente para lograr un perfecto acabado.
Elegante y minuciosa, la técnica gōngbǐ se vinculará con frecuencia al refinamiento y la complacencia de la vida cortesana.
Al momento de elaborar la pintura con las características señaladas, podemos reconocer dos variantes: una más naturalista que apela al uso de la paleta local (ilustración 1) y otra menos naturalista y de uso poco frecuente que prescinde de la paleta local (ilustración 2).

La técnica mògŭ

Técnicas de pincel - Técnica mògŭ cromática
Ilustración 3. Técnica mògŭ cromática
Técnicas de pincel - Técnica mògŭ acromática
Ilustración 4. Técnica mògŭ acromática
Procura una representación sintética de los motivos utilizando un soporte de escasa absorción, que puede ser papel o seda, y apelando frecuentemente a colores de la paleta local (ilustración 3), aunque también se puede dar el caso de que se resuelva sólo con tinta negra (ilustración 4).
La limitada capacidad de absorción del soporte hace que los bordes de la pincelada queden claramente definidos, derivando en contornos netos bien perfilados. No obstante, el componente accidental se hace presente en los azarosos difuminados generados por las aguadas dentro de las zonas de contacto del pincel con el papel o la seda. En este caso pierde la frescura de la imagen, ya que la formación accidental de las aureolas se circunscribe al interior de las formas creadas por los trazos y no excede sus límites.
En ocasiones el pincel se impregna sucesivamente de más de un color. Así, primero absorbe un color con la totalidad de la brocha de pelos y luego absorbe otro, pero embebiendo parcialmente la brocha, de tal manera que el último color queda concentrado en la punta del pincel. Al aplicar la pincelada aparecen ambos colores sobre el soporte con una degradación entre uno y otro.
Técnicas de pincel - Detalle de pintura mògŭ
Ilustración 5. Detalle de pintura mògŭ
Esto se puede comprobar en el detalle de la pintura que aparece en la ilustración 5. En este caso el pincel se ha embebido primero de color verde y luego se ha cargado de rojo en la punta. Al realizar el trazo único para definir el plano de la hoja el pincel descarga en la punta el color rojo y al apoyar el resto de la brocha desprende el color verde. Por efecto del agua que los diluye, ambos colores se funden espontáneamente, generando una degradación de matices.
Este peculiar tratamiento de la aguada le confiere a la técnica mògŭ una encantadora frescura asociada a la forma accidental con que acaban fusionándose los colores. También requiere, de parte del artista, una visión sintética del motivo representado, dada la selección o supresión de algunos de los detalles.
Por último destacaremos que esta técnica contempla la aplicación de las modalidades más espontáneas y abstractas de la pincelada: el trazo francamente modulado y la pincelada única.

La técnica xiěyì

Técnicas de pincel - Técnica xiěyì monocromática
Ilustración 6. Técnica xiěyì monocromática
Al igual que en el caso anterior, esta técnica privilegia un enfoque sintético del tema, pero lo hace sobre un papel absorbente y de una forma más radicalizada, ya que su paleta suele ser monocromática (ilustración 6) o acromática (ilustración 7), alejándose así de las connotaciones más naturalistas proporcionadas por el uso pleno de la paleta local.
Técnicas de pincel - Técnica xiěyì acromática
Ilustración 7. Técnica xiěyì acromática
Cuando el papel es muy absorbente y la carga de agua transportada por el pincel es abundante o al menos suficiente, la tinta se expande más allá de la zona de contacto del pincel con el soporte. Como consecuencia de ello, y a diferencia de lo que ocurre con la técnica anterior, los contornos de las formas se nos podrán presentar aquí difuminados. Esto dota a la imagen de un acabado aterciopelado, como así también de cierta frescura derivada del componente accidental que interviene en la expansión irregular de la tinta.
Este estilo, al igual que la técnica mògŭ, se vinculará al principio con la austeridad de la vida de retiro, alejada de los círculos oficiales.
Otros artículos en esta serie:

Revista Instituto Confucio 8
pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.Número 8. Volumen V. Septiembre de 2011.Leer este reportaje en la edición impresa

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