lunes, 11 de septiembre de 2023

AL MARGEN DEL OLVIDO © By Víctor Norberto Cerasale Morteo® [MEMORIAS RENUENTES y también, PENDIENTES - 12]

AL MARGEN DEL OLVIDO © By Víctor Norberto Cerasale Morteo® [MEMORIAS RENUENTES y también, PENDIENTES - 12]
Imagen crédito: Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes https://www.facebook.com/sedemiuqse https://www.facebook.com/photo?fbid=10227267024253110&set=a.1573485948783 La vida es una permanente enseñanza… el ser que llega a la Tierra comienza aprendiendo y sin darse cuenta, también se va de esa misma vida aprendiendo, gestionando experiencias que lo nutren segundo a segundo, generando singulares visiones de circunstancias que parecieran tener vida propia… no obstante, nadie sabe qué es lo que viene a aprender, y la gran mayoría atraviesa su vida sin aprender absolutamente nada, al menos nada que le haga nido en el alma… claro está, para el ser humano el alma es una entelequia, igual que el espíritu, igual que la consciencia… hay personas que son impermeables a cualquier enseñanza, y sólo toman aquello que se siente como de propia conveniencia… si resulta útil, lo tomo, de lo contrario lo desecho… en ese trecho, la vida puede parecer extensa, pero es extremadamente corta, ya que, cósmicamente, ni siquiera califica para destello, pero no hay consciencia de ello, por lo tanto, la memoria se limita a un pasado corto, donde la niñez juega un despertar, donde la adolescencia describe el amanecer de algún tipo de consciencia, donde la adultez expone al ser a brutales atropellos reiterados, que acondicionan el espíritu direccionándolo a búsquedas íntimas, o bien, a andar sin ninguna búsqueda, sin ninguna respuesta, gastando el tiempo concedido según antojos y ocurrencias, las conductas humanas resultan disímiles entre sí, donde uno ve luz, el otro ve todo negro… a pesar de ello, cada persona siente que tiene a disposición una cierta cantidad de años terrestres, según la gracia que contenga su destino, pero dado que la misma gracia es desconocida, el ser se somete a lo que venga, a lo que le ofrece la vida, o a lo que le propone el destino, sin hacer demasiadas disquisiciones que le produzcan un esfuerzo mental recurrente… según la suerte que le depare ese mismo destino, escrito en vaya a saber dónde… según el diseño que le confiera a su vida, según los valores que porta en su esencia, esos mismos que vienen desde algún lugar intangible al que pertenece el alma misma… asimismo, según la idea que se tenga de sí mismo, se cultiva un huerto propio, o bien, se roba en el huerto ajeno… según lo que le propongan las circunstancias que cada uno va diseñando… según las interferencias a las que se vea sometido… y numerosos etcéteras que dan forma al tiempo de cualquier ser humano que asuma su propia condición… de alguna forma, venir a la Tierra es una aventura… para quienes portan el propio paraíso, esta visita planetaria podrá resultar en algo parecido a un paraíso interior, donde cualquier visión resultará luminosa… para quienes portan el propio infierno, esta visita podrá resultar en algo semejante a un infierno, que también se sentirá en la fibra y se desparramará hacia los lados… así es que, dependiendo de lo que traiga en la esencia, de cada existencia emanará algo que definirá su situación… habrá gente que entenderá lo que significa la gracia de la vida, así como habrá una altísima proporción de gente que no entenderá nada, ni su propia gracia, ni su propia vida, y estará en guerra con sus propias circunstancias, siempre… como sea se lo quiera entender, la gracia se replica en cada persona desde tiempos inmemoriales, y cada persona hace un aporte a un conjunto social heterogéneo que, en general, repele cualquier cambio que le altere el paisaje inmediato… por lo tanto, ocupar un espacio en cualquier sociedad supone una tarea de voluntades y esfuerzos que, la mayoría de las veces, deriva en frustraciones que también son recurrentes… a pesar de ello, algunos encuentran el propio túnel y logran atravesarlo, realizando un aprendizaje que los marca, que les deja profundas huellas, y que no es escaso en heridas de toda índole… a pesar de todo, muchos dirán que la vida vale la pena… a pesar de todo, muchos repetirán que el viaje valió la pena, mucho sentirán que la experiencia valió la pena… mientras que, no faltará quien se vaya llevándose consigo la misma guerra que trajo desde vaya a saber dónde, porque lo que se trae, no se pierde, antes bien se exacerba… no obstante, el cielo que cobija a las almas, también las recoge, y luego las distribuye según su origen, que nada tiene que ver con la Tierra, ni con el sistema Solar, ni con nada conocido o por conocer… colocando a dichas almas en espacios que, tal vez, la persona fue incapaz de considerar mientras vivía… a pesar de ello, siempre habrá habido un aprendizaje para alguien, del mismo modo que, siempre habrá habido una enseñanza para algún otro… en ello, la memoria del espíritu, que también lo es de la consciencia, habrá jugado un papel preponderante… sin embargo, el ser, la existencia, la persona, siempre hará referencia a recuerdos del corto plazo, propios de sus perspectivas, mientras vivía… ya que la memoria de largo plazo, esa que refleja la vida de los otros, padres, abuelos, bisabuelos, sólo se tomará como cuento, mucho más la potencial memoria de otras vidas de una misma existencia… algo que alguien contó, algo que alguien dijo de otro alguien, una historia no verificable porque no han quedado evidencias fehacientes de que así haya sido, aunque todo se dará por bueno, y hasta servirá como referencia… entonces, esa misma evidencia, deja en claro que hay personas renuentes a salir de su perspectiva, y analizar las cosas desde una posición diferente a la sostenida… esa misma evidencia, expone que hay personas que evitan entender, evitan darse cuenta, evitan reflexionar, evitan encontrarse con aquello que los incomoda en el presente que se ven obligados a atravesar, de hecho, sus memorias son renuentes a encontrarse con aquello que no aceptan, que niegan, que no quieren ver, que han derivado en algún tipo de dolor, o en algún tipo de sufrimiento… la memoria renuente, arroja como consecuencia, conductas que también lo son, siempre relacionadas con la calidad de las intenciones que no se exponen, que se ocultan, pero que dan forma a lo que se porta en la esencia de esa misma persona… Hay tantas catástrofes como personas hay, por lo tanto, hay tantas historias desconocidas como personas hay, hay tantos sueños extraviados como personas hay, hay tantas sensaciones de placer como personas hay, hay tantas frustraciones como personas hay, hay tantas pesadumbres rutinarias como personas hay, entonces, hay tantos etcéteras como personas hay… de hecho, cada persona representa un universo en sí mismo, o si se quiere, un universo a escala minúscula… lo que uno viene a vivir, no tiene nada que ver con lo que otro viene vivir, por lo tanto, las semejanzas suelen ser tan odiosas como las equivalencias, porque nadie está en los zapatos de ningún otro, porque nadie calza el alma ajena, porque el espíritu no se comparte y la consciencia tampoco, entonces las perspectivas también son diferentes, tanto como las sensaciones y las interpretaciones subsecuentes… Hay tantos cataclismos como personas hay, por lo tanto, hay una significativa porción de circunstancias que, siendo propias de un ser, son desconocidas para cualquiera de los demás… los cataclismos marcan el alma, por pequeños que parezcan, por pequeños que resulten… dejan huellas imborrables que siempre se guardan en la memoria de cada quien, de un modo singular ya que la experiencia no se comparte… Sucede lo propio con el dolor que se siente… nadie siente el dolor ajeno, por lo tanto, cada alma porta el propio dolor que le ha infringido la vida… los rastros de dolor son huellas indelebles registradas por el alma… la persona no sabe dónde está el alma, porque ningún libro de medicina lo describe, pero aún así, esa misma persona reconoce que tiene un alma donde todo queda registrado para su propia eternidad… También ocurre con el sufrimiento que se padece… nadie entiende el sufrimiento ajeno, porque no lo lleva dentro, así es que, aun viéndolo, así es que, aun considerándolo, así es que, aun solidarizándose, jamás será posible dimensionar el sufrimiento ajeno, al menos no en su justa dimensión… y una vez más, todo quedará anotado en los registros del alma, y por consiguiente, en la memoria que, todos dan por aceptado que está en la mente… la misma mente que permite sentir y diferenciar los sentidos y los sentimientos… nadie ha entendido todavía que mente no es cerebro… nadie ha entendido todavía que alma no es corazón… nadie ha entendido todavía que el espíritu no está en el cuerpo… nadie ha entendido todavía que consciencia no es cuestión ni de oídos ni de ojos, ni de páncreas ni de intestinos, ni de riñones ni de hígado… por ello, el humano da por válido algo que no es, y que lo conduce a un error reiterado… el ser humano cree que el alma está en la mente, pero no es así… hay demasiadas evidencias de que no es así, pero, una vez más, a nadie le importa… porque lo único que importa es lo que se vive, cuando se lo vive, mientras se lo vive, ya que inmediatamente después todo se vuelve recuerdo, y muchos de esos recuerdos, parecen perderse… esos recuerdos parecen separarse del yo, y tornarse ajenos… no te olvides de esto… La memoria de cada existencia opera en consecuencia al dolor que las circunstancias le han proporcionado… así es que donde muchos huyen y se refugian bajo algún amparo divino, otros pocos profundizarán sus propias búsquedas de los motivos que fabricaron dicho dolor… la renuencia aleja de cualquier respuesta, porque esa misma renuencia impide la formulación de cualquier pregunta… asimismo, la renuencia impide resolver cualquier cosa que haya quedado pendiente… asimismo, la renuencia impide que la memoria regrese a aquello que supo afectarla… por ende, es posible que esa misma renuencia, conduzca a repetir el error de aquello que no se quiso resolver… pero la naturalización de los hechos de la vida, empujará a esa persona a buscar aquello que entiende son sus propias soluciones, aunque estas representen un error repetido… Por lo tanto, las tormentas se tienen por habituales, afectando a todos los que viven, de una u otra formas, nunca comparables, porque cada quien sabe qué es lo que tocó atravesar, cuándo, cuánto tiempo, y bajo qué circunstancias, siempre personales, íntimas aun cuando hayan sido compartidas… esas mismas tormentas van seleccionando a las almas, impulsándolas a vivir circunstancias disímiles que, a su vez, proporcionarán experiencias muy diferentes, las que nutrirán el espíritu mediante diferentes percepciones gestionadas por un singular estado de consciencia, jamás comparable entre individuos… desde luego, el ser humano siempre pretende normalizar las experiencias y sus significados, pero la realidad indica que la normalización sólo construye errores monumentales, y la evidencia deja enseñanzas definitivas acerca de ello… enseñanzas jamás asumidas por la soberbia académica, mucho menos por las ciencias de conveniencias, donde la normalización es una constante que simplifica todo aquello que se miente… los recitados académicos se sustentan en mentiras reiteradas, establecidas como verdades recalcitrantes… la mayoría de lo que se estudia en escuelas y universidades, es falso… La soberbia académica ha diseñado los estudios de la mente a efectos de que siempre se alcance el mismo resultado… iguales resultados impiden nuevas preguntas… iguales resultados indican que siempre se arribarán a las mismas respuestas… las ciencias de conveniencias se concentran en la vigencia de un cuerpo que siempre resulta ser finito, evitando los estudios sobre el alma, esquivando los estudios sobre el espíritu, manipulando los estudios sobre la consciencia, evitando hablar de esencia, y yendo para el lado contrario de la historia del karma propio… eso, esa conducta, asegura que las fuentes normalizadas permanecerán colonizadas, prolijamente sometidas, y cuidadosamente esclavizadas, a efectos de evitar preguntas que incomoden el modelo, o pongan en duda al sistema… en ese mismo espectro, caen las memorias… justamente, porque tanto la soberbia académica como las ciencias de conveniencias, han descubierto que el negocio consiste en repetir el error, una y otra vez, y eso es lo que la humanidad hace cada vez que una generación desciende a la Tierra, el sistema se asegura que el error se repita y que las personas se vayan tal como vinieron… en dicho contexto, la inconsistencia es una constante… en dicho paisaje, el error es recurrente… El sistema de competencias necesita que la persona se construya a partir de la destrucción del prójimo, entonces le dice y le propone que “la presión es un privilegio”, enseñándole que la vida es un continuo desplegar acciones para obtener bienestares y comodidades, o bien, conseguir propiedades que aseguren un buen pasar económico, o bien, conseguir un bonanza económica a través de objetivos económicos consistentes y persistentes en el tiempo, o bien, obtener honores a pesar de los otros, o bien, conseguir títulos a pesar de cualquiera… ese mismo sistema no le dice a la persona que, indefectiblemente, morirá sin llevarse nada, así es que la persona que llegó a la Tierra sin saber dónde quedaba el alma, dónde estaba su espíritu, o dónde si sitúa la consciencia y sus estados, se irá de aquí desconociendo lo elemental de su propia esencia, de hecho, habrá conseguido un montón de cosas que no le serán útiles, no le servirán para nada, y le habrán restado realidad… dicho de otro modo, se irá como llegó, vacío de contenidos… tampoco habrá entendido de qué se trata la felicidad tan declamada por la mayoría, y alcanzada por casi nadie… además, sin haberle concedido significancia a la propia vida… entonces, para esas vidas, el árbol no será de culto… entonces, para esas vidas, el cielo será intrascendente… entonces, para esas vidas, no habrá emoción en el amanecer… entonces, para esas vidas, no habrá emoción en el ocaso… entonces, para esas vidas, todos los días serán un día más… entonces, para esas vidas, cada año vivido será un año más… y esa misma persona, jamás aceptará que el sistema lo condujo a vivir donde el modelo parte de fórmulas erradas, que repiten el error, magnificándolo para justificar los sentidos de la competencia… entonces, esa misma persona, ya extraviada, jamás entenderá que los días de vida se restan, uno tras otro… entonces, esa misma persona, nunca comprenderá que el día que ha atravesado ha sido una fuente de enseñanzas, en algún sentido, que ese mismo día resulta irrepetible, que los momentos son irrepetibles, y que los instantes que pasan sin consciencia, definitivamente se pierden… entonces, esa misma persona, no llegará a darse cuenta que, en la vida, no se trata de un año más, sino de un año menos… porque el tiempo de vida se resta a partir del mismo instante del nacimiento, siendo que nadie conoce su propia fecha de caducidad, siendo que nadie es consciente del valor de su propio tiempo, siendo que nadie es consciente de la magnitud del poder del propio instante atravesado con plena consciencia… el sistema no enseña, sino que desorienta y confunde… el ser humano se limita a una versión de derrotas que nunca han sido tales, pero quizás, sí lo han sido para los terceros y sus perspectivas, que le condicionan el futuro directo, haciendo referencia permanente a la derrota padecida por los otros, y lo propio ocurrirá con los falsos triunfos, que lo son a los ojos los demás, pero no lo son cuando revisas el sentido de las enseñanzas… el modelo de la competencia exacerbada, necesita un mundo donde haya muchas derrotas entre muchos derrotados, donde se muestren, al mismo tiempo, pocos triunfos entre escasos triunfadores, todos envueltos en suculentos logros económicos que produzcan distancia entre los mortales y los supuestos inmortales, algo que los medios periodísticos se encargarán de destacar e imponer, para que los mortales sepan que su condición es irreversible, a diferencia de los mentidos inmortales, que morirán alguna vez, pero no mientras obtengan triunfos propuestos desde el estrés del privilegio… una estupidez monumental, pero naturalizada por un mundo despiadado que apela a repetir el error a efectos de no tomarse el trabajo de cambiar el modelo… en tal sentido, el imperio de las tinieblas ha triunfado… su propuesta sigue vigente a pesar de las tragedias de los muchos, porque esos mismos muchos no se han detenido a observar y mucho menos, se han tomado el tiempo para darse cuenta que todas y cada una de sus tragedias, han sido inventadas para que se la crean… en dicho contexto, el mundo sigue siendo hostil para cualquiera que llegue a él… en dicho contexto, el mismo mundo dista de ser un lugar placentero… asimismo, los nacidos de madre, indefectiblemente no comprenderán de qué se trata la felicidad… En tal sentido, existen evidencias jamás asumidas por nadie, de que la Tierra es una especie de laboratorio de ensayos… donde cada humano que llega, es un experimento en sí mismo, forma parte de un experimento diseñado por la creación, forma parte de un ensayo donde será puesto a prueba, se le concederá la gracia de transitar un destino único que no se parece al de nadie más… cada humano es expuesto a un sinnúmero de dudas que, la mayoría de las veces, conservarán esa misma condición hasta que tenga lugar la muerte, esto es que la persona se irá de este mundo sin haber resuelto sus propias preguntas, sin haber despejado sus propias ecuaciones, sin haber determinado sus propias fórmulas… mientras tanto, alguien observa, alguien toma nota, alguien registra, alguien analiza, alguien determina, alguien selecciona, alguien separa, alguien aísla, alguien protege, alguien se manifiesta y ese mismo alguien desaparece sin dejar rastros… alguien coloca a cada alma en su lugar… cuando sobreviene la muerte, toman entidad las definiciones cósmicas, y nada impide que estas se ejecuten… allí, en ese punto, el ser humano, cada persona, haya sido varón o mujer, se libera de dicha condición, y pasa a ser “existencia”… allí, en ese punto, no tienen importancia los segundos, tampoco los minutos, mucho menos las horas, y los años terrestres pierden toda su significancia… allí, en ese punto, el alma se da cuenta que durante su estancia en la Tierra, no era un segundo más, tampoco un minuto más, mucho menos una hora más, ni siquiera un año más, sino que se trataba de un segundo menos, un minuto menos, una hora menos, en definitiva, un año menos… lapso en el que se tergiversaron las enseñanzas, y también, las interpretaciones… en efecto, la vida no se trata de comodidades, bienestares, labores, planes, objetivos, y triunfos sobre realidades inexistentes, sino que se trata de un aprendizaje destinado a perfeccionar los contenidos de la esencia que compone a cada ser… en dicho aprendizaje no se trata de superar a los demás, sino de mejorarse uno mismo… no se trata de una competencia, se trata de una cooperación para enaltecer el espíritu en el bien común… no se trata de juntar títulos y honores fabricados por otros humanos para su propio provecho, se trata de una toma de consciencia sobre el sí mismo desprovisto de ego, de modo de transparentar el alma… no se trata de tener el mejor aire acondicionado, se trata de aprender a sortear el calor… no se trata de talar árboles, se trata de aprender a valorar su sombra y su aporte al oxígeno… no se trata de acumular hectáreas que rindan dólares, se trata de construir un huerto que aporte lo suficiente como para comer diariamente… no se trata de poseer el mejor automóvil, el más caro, el último de los modelos, sino que se trata de aprender a caminar… la rueda no proporcionó velocidad, aportó inmovilidad al ser humano para que se asuma veloz… en un contexto extraño a la propia creación, el ser humano permanece inmóvil sin dimensionar su propia quietud… la velocidad que le proveen ciertos instrumentos y ciertas herramientas, sólo lo mantienen atrapado en la propia inconsciencia de parálisis… En tal sentido, la memoria renuente juega un papel fundamental, así es, evita que el ser humano se de cuenta de su parálisis… cada ser humano construye a partir de su memoria… sumar experiencias le agrega valor al aprendizaje, pero ese mismo ser humano se desenvuelve en un ambiente hostil, peligroso, traicionero, repleto de obstáculos, que lo llena de dudas y le infunde miedos de todo tipo… el ser humano aprende a vivir con eso, pero eso le quita concentración, le resta foco, le desvirtúa el pensamiento, y lo conduce a malgastar su tiempo… muchos se van de la Tierra desorientados, frustrados, decepcionados, desilusionados, sintiendo que sólo se vieron obligados a transitar batallas de distinta índole, muchas veces impuestas por terceros… justamente allí, caen en la cuenta que el tiempo del que disponían, se esfumó, y al hacerlo, se perdió… entonces, ¿cuál fue el sentido de haber nacido?... entonces, ¿cuál ha sido el sentido de haber vivido?... cada quien se va lleno de preguntas… sin comprender que las respuestas, sólo estaban dentro del propio ser… En el medio de un desconcierto temible para la mayoría, la creación ha cometido un error de diseño de lo creado… algo que no debe ser pasado por alto… algo que no debe ser desdeñado… algo que no se puede omitir… algo que amerita una cuidadosa revisión de lo actuado… algo que, tal vez, guarde una razón ancestral… algo que, posiblemente, oculte una razón eterna… algo que las conveniencias en las ciencias vigentes, intenta suplir mediante el uso de la inteligencia artificial… el ser humano llega a la Tierra prescindente de futuro, y ello no es un tema menor… sólo que la inteligencia artificial es más deficiente de lo que el mismo humano pueda suponer, o bien, de lo que los medios le vendan, o bien, de lo que las conveniencias en las ciencias les impongan, o bien, de lo que el sistema le imponga según los intereses que se esconden por detrás, o bien, la significancia que esta inteligencia guarde como arma de destrucción masiva, o bien, tantos que asustan… pero nadie se ha dado cuenta, y nadie se atreve a decirlo abiertamente, nadie lo acepta porque se ve atrapado por la consigna del facilismo, “que otro piense por nosotros”, o quizás, “que otro haga lo que no quiero hacer”… los que sí se han dado cuenta, dejan hacer, porque no se puede evitar lo inevitable… el silencio conduce a comprender la magnitud de la tragedia, pero al mismo tiempo, conduce a entender que nada puede hacerse para modificar la trayectoria de colisión… el choque es inevitable, por lo tanto, hay que dejar que se produzca… cuanto antes, mejor… El ser humano llega a la Tierra disponiendo de una memoria acumulativa que siempre hace referencia al pasado… el presente inmediato resulta incierto… el futuro existe en la entelequia, pero no hay forma de acceder a él, justamente porque la memoria no lo contempla, no lo tiene en cuenta, no lo considera, nadie lo ha desarrollado, y los que tienen el don de verlo y apreciarlo, lo conservan en lo íntimo del alma, para que nadie lo distinga, nadie lo descubra… dicho de otra manera, no hay acceso a una memoria que tenga en cuenta el futuro pendiente, así es que cada quien apela a variadas fórmulas para tenerlo en cuenta… dichas fórmulas presentan deficiencias dramáticas, pero aún así el ser humano busca cómo transitar el propio futuro pendiente… se sumerge en los zodíacos, pero al poco tiempo de hacerlo, aprende que los horóscopos no le dicen lo que él quiere saber, lo que necesita saber, lo que debe enfrentar, ofreciéndose sólo versiones generales que no le dicen por dónde ir, o bien, qué elegir, o bien, cómo proceder, o bien, qué camino seguir… con el tiempo no encuentra respuestas ni en el cielo, ni en el suelo, tampoco en el agua, ni siquiera en el fuego… no aprende a escuchar a las piedras, como tampoco es capaz de hablar con los árboles… no entiende el lenguaje de los mal llamados animales, y es incapaz de descifrar lo que dicen los pájaros en sus gorjeos… no comprende la laboriosidad de la hormigas, mucho menos la de las abejas… no entiende cómo conversan los delfines ni tampoco cómo se comunican las ballenas… entonces, su entorno resulta deficiente, porque se ve obligado a convivir con especies a las que no entiende, y que “alguien” las vendió como deficientes y carentes de espíritu… se las come, sí, pero eso no le suma comprensión, sino que lo convierte en depredador, después de todo el ser humano tiene hambre y sed, y eso es lo que lo mueve en primera instancia… convive con lo que encuentra hasta que tiene hambre, cuando lo hace, siente la necesidad de devorar cuanta cosa se le cruce… léase, interrumpe el futuro pendiente de los otros, sin siquiera resolver el propio… entonces, sigue dependiendo de su propio pasado… en ese punto, la falta de futuro se acrecienta, por lo tanto, crece la duda, aumentan los miedos, surgen nuevas preguntas, y toma entidad la desorientación, aún cuando se la niegue… como se puede apreciar, lo esencial sigue sin resolver… las piedras son sólo piedras… los árboles son sólo árboles… el fuego no es más que un fuego… el cielo sigue allí todos los días… el suelo está para ser pisado… el aire está para ser respirado… el agua está para ser bebida… no más que eso… en dicho contexto el hombre humano aprende a usar a la mujer humana, y en ese mismo contexto, la mujer humana aprende a sacar provecho del hombre humano, la comunión es parte de la utopía, por lo tanto, nadie la tendrá en cuenta… ambos entienden que los afectos son pasajeros… ambos aprenden que el sexo es de corto aliento, y tampoco sirve para unir, mucho menos para juntar, ni siquiera para unir partes que ni siquiera saben cómo es que se juntaron… en dicho paisaje nadie sabe cuál es la verdad inapelable, así es que crea la propia, o se atiene a aquella que siente como propia… todo lo demás, todo lo que va por fuera, son versiones de una realidad distorsionada… donde reina la incertidumbre… para cada ser humano, la única realidad tangible es el presente… para cada ser humano, la única realidad irreversible está en el pasado inmodificable… por eso mismo, el futuro no existe… Sin embargo, la memoria del futuro, del tiempo que aun no sucede, del momento que aun no tiene lugar, el espacio que aún no se revela, aparece como necesaria… pero el ser humano es renuente a saber qué le va a suceder… el ser humano prefiere la duda y la incertidumbre, a tener que conocer, mediante su consciencia, qué le ocurrirá, si esto o aquello… entonces, la capacidad de vislumbrar el mañana se esfuma, porque resulta peligroso… entonces, la capacidad de descifrar lo que va a tener lugar en cada vida, se adormece y se diluye, limitándose a regresar al pasado conveniente, o bien, al pasado inconveniente, desde donde se pudieron obtener experiencias… el ser humano prefiere la incertidumbre sobre el futuro, tampoco quiere conocerlo, mucho menos reconocerlo… aguarda la novedad que le depara el destino, y eso se transforma en evidencia implacable… la vida es, entonces, un camino donde la duda agita el temor, el temor exacerba los miedos, estos generan nuevas dudas, y el ser huye hacia donde percibe comodidad… huye hacia donde se siente seguro… se resguarda en el bienestar, por mínimo que este sea… no obstante, y a pesar de todo lo expuesto, la memoria sobre el futuro existe, sólo que se da en pocos humanos, que aprenden a conservar dicha sensación en lo más íntimo de su ser, evitando darlo a conocer a terceros, o bien, haciéndolo en raras ocasiones donde algo los impulsa a manifestarlo a un número reducido de personas, siempre las menos posibles… dicha memoria habilita a ver lo que va a ocurrir en algún momento… a veces dicha memoria se manifiesta mediante sueños, y otras veces lo hace mediante premoniciones que no siempre pueden ser encuadradas en un conocimiento, sino en una habilidad que aparece y desaparece… los que logran ver el futuro a través de sus sueños, vienen de experiencias dolorosas, han atravesado profundos sufrimientos, pero todo ello se conserva en el mayor de silencios, muchas veces escondido tras sonrisas que ocultan llantos o lágrimas… los que logran ver el futuro mediante sus sueños, llevan dicha sabiduría sin hacer ningún alarde de ello, arrastrando una herencia genética que, muchas veces, desciende en hilos familiares que nunca fueron explícitos, ya que cada época marca tendencia sobre lo que se dice, y lo que se debe callar… la memoria sobre el futuro se debe callar porque, al adelantarse a su tiempo, es considerada de altísimo peligro, por cualquiera que carece de dicha capacidad… pero, la memoria que descubre el futuro mediante sueños, no es la única versión que existe entre los humanos… en efecto, hay humanos que pueden “sentir” el mañana propio, y el de los otros, no de todos, sino de algunos predestinados… asimismo, hay humanos que pueden “ver” el futuro propio, y de algunos de los demás… lo que “sienten” lo llevan en su esencia, es algo con lo que se nace, se trae consigo desde la eternidad, y se lleva consigo hacia esa misma eternidad… nadie puede explicarlo, pero el conocimiento está dentro, en el alma, en el espíritu, y forma parte de la consciencia, por ende, está en alguna parte del ser que sabe que sabe, pero también sabe que debe callar… ocurre lo propio con quien “ve” el mañana… existe una visión intangible que proyecta un espacio tiempo pendiente y lo revela… la visión que estos humanos tienen, está en el aire delante de sus ojos, pero no se percibe mediante la vista, sino que inexplicablemente puede “verse” el momento en que las cosas van a tener lugar… una vez más, el silencio pone la “sensibilidad” a buen resguardo, y nadie, que no sea quien tiene semejante capacidad, puede acceder a ello… entonces, sí hay evidencias de que existe una memoria del futuro, que no ha sido trabajada por el humano medio, por lo tanto, no ha sido perfeccionada, no ha sido mejorada, no ha sido desarrollada, no habiendo un aprendizaje sobre ello… para quien dispone de dicha memoria, sólo el silencio salva… aquellos que consultan sobre dicho ángulo de la geometría de un espacio inexistente, también lo hacen desde el lado oculto, para evitar que cualquier otro pueda descubrirlo… tratándose entonces, de un juego de silencios y reservas, donde los participantes saben, pero se lo guardan para la eternidad que los cuida… El ser humano tiene muchas capacidades no desarrolladas… por lo general, el miedo apaga cualquier posibilidad de descubrir aquello que no se quiere… y cuando no es el miedo, es la duda… y cuando no es ni el miedo, ni la duda, aparece la realidad densa que impone un raro temor a lo que existe en el otro lado… de alguna forma, saber lo que hay en la propia esencia, resulta tan peligroso como la memoria del karma, como la memoria de las vidas pasadas, como hallar dónde queda el alma, o bien, lograr descubrir dónde está el espíritu, o enfrentarse al espejo de la consciencia… ya que recordar lo que se vivió en otras vidas, daría lugar a una parálisis en la presente, algo que tendrá lugar de todos modos, porque el modelo humano de civilización, inmoviliza… muchos humanos entienden que reconocer la propia alma, es algo trágico, entonces se alejan del sí mismo, y evitan reconocer al uno mismo… dicho de otra forma, nunca se encuentran con ellos mismos… al no hacerlo, jamás podrán entender a los otros, los demás, los ajenos al uno mismo… Las memorias juegan un papel fundamental en las esencias… si no recuerdas qué te paso, mucho menos comprenderás qué te está pasando… negar, es sólo el comienzo del problema… aceptar, es sólo el comienzo de la solución… admitir, no es otra cosa que ingresar al túnel que conduce a la realidad del otro… en cualquier caso, dar el primer paso para cualquier cosa, implica tener que asumir la voluntad de hacerlo, tomar la iniciativa, superar los miedos, esquivar las dudas, y adentrarse en la anomalía matemática de los otros… Las memorias genuinas tienen mucho que ver con la felicidad… cuando no hay memoria, la infelicidad es una constante… también lo son las deformaciones de las interpretaciones de lo que significa ser feliz… La felicidad es un encuentro con uno mismo… La felicidad es un reconocimiento del trayecto del otro… La felicidad reside en saberse descubierto… La felicidad no se comparte, la memoria tampoco… La felicidad sólo se expresa en la esencia, y se conserva en el karma… propio… La felicidad necesita de la luz interior… y la luz interior, viene con la esencia… si no reside allí, no está en ninguna otra parte… AL MARGEN DEL OLVIDO © By Víctor Norberto Cerasale Morteo® [MEMORIAS RENUENTES y también, PENDIENTES - 12]

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