De ‘Amiga, date cuenta’ a ‘Date cuenta de tu amiga’
Se está escribiendo mucho sobre la amistad. Nos sumergimos en unos cuantos libros recientes para tratar de descifrar de qué está hecha y cómo se entiende hoy esa palabra tan gastada y tan viva.
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Lo de cargar pilas en verano suena un poco a aquello de tapar agujerosque dice la gente a la que un buen día le toca le toca la lotería, algo entre la oportunidad y la necesidad. Y a propósito que luego puede desviarse caprichosamente por los caminos del azar, con final inesperado e incluso alguna semifinal también. Nos gusta no ponerle puertas al verano aunque no veamos el mar.
Aquí llegamos al final de curso con la lengua fuera y por lo que parece anda todo el mundo un poco igual. La cadena del libro ha apretado fuerte esta temporada, pero ahora vemos la oportunidad de recuperar toda esa energía que hemos puesto en colocar y leer novedades, recibir y conversar con la gente que escribe y todo eso que hacemos entre septiembre y junio. El verano, aparte de lo bien que se está cuando no se trabaja y de lo rico que queda el gazpacho cuando se hace sin prisa, es nuestra época de leer básicamente lo que nos dé la gana y al ritmo que marque cada momento. Menos presión, más alimento. Así que además de recargar energía, hacemos la pila de libros que decimos que vamos a leer y no es un decir por decir sino la formulación de un deseo. Y luego ya se verá. Las pilas las carga el diablo.
Es momento, por ejemplo, de profundizar en obras no los suficientemente leídas de algunos autores favoritos, que es lo que hará Rafa con W. G. Sebald, Guillermo con Chris Ware, António Lobo Antunes y John Barth, Marina con Sara Gallardo, Antonio con Rachel Carson o Mariano con Gustavo Faverón y Gómez Arcos . O pillarse un tocho de algo completo, por ejemplo los cuentos de Clarice Lispector que se ha llevado Mercedes o de los de Ray Bradbury, o la poesía entera de Lezama Lima y los ensayos de Borges.
La pila está entreverada también por algunos libros recientes que pasan de boca en boca entre el equipo: Joi, de Ángela Segovia, El paisaje es un grito, de Eduardo Ruiz Sosa, Bestiario, de K-Ming Chang o Principio, medio, fin, de Valeria Luiselli, un título que esta misma mañana hemos recomendado porque contiene todo ese sentido del viaje y la posibilidad de descubrimiento que asociamos al verano.
Descubrir algunos clásicos, contemporáneos y de los otros, también parece buena idea. Por ahí aparecen Kurt Vonnegut, Malcolm Lowry –Bajo el volcán es prenderle fuego al calor con un mechero de alcohol–, Juan Marsé o Pier Bordieu. Hay hasta quien se va a trasladar mentalmente a la Grecia antigua, entre olivos y el ruido de las chicharras, con la versión de Odisea del siempre brillante Stephen Fry.
Las relecturas también son bienvenidas, para eso se compra uno los libros, para tener la posibilidad de releerlos y ver qué tienen de nuevo para contarnos. Leica format, de Daša Drndić, fue libro del año aquí, pero de eso hace un lustro. La señora Potter no es exactamente Santa Claus, de Laura Fernández, con su clima invernal y su imaginación desatada, es como meter la cabeza en el frigo durante un rato. Releer a Rubén Lardín por la noche y luego salir a pasear con ganas de más cultura y más de todo. Y si hace tres veranos te pusiste con todo Hellblazer y sigues con Hellblazer, es que algo estás haciendo bien.
Tebeos, sí, por supuesto. Pesan más en la maleta, pero dan muchas satisfacciones. A Miguel sólo le sacas de ahí para leer El río, una novela que el chileno Alfredo Gómez Morel publicó en los años sesenta tras una condena de tres años en la cárcel de Valparaíso. Viñetas, todas: Ferri y Larcenet, Lemire y Sorrentino, el último volumen de I am a hero, de Hanazawa.
Hablando de tebeos, que no se nos olvide comentarte que tenemos disponible para la gente lectora de cómic el segundo número del fanzine ¡Por favor! y gracias, dedicado precisamente al verano. Firma la portada el enorme César Sebastián, autor del totalmente estival Ronson, y hay pasatiempos, reseñas, el imprescindible Algorritmo y hasta una alineación para el Mundial pero con personajes de cómic. ¡Y gratis! Si pides online algún tebeo, te hacemos llegar.
Hemos preparado una lista en la web –ahora te contamos sobre la web– con todo esto y más. Porque también hay ensayos sobre la soledad y la risa (son dos distintos) o sobre leer poesía con niños, escritores de culto como Steven Millhauser, letras hispanas, asiáticas y de todas partes. Y habrá que ir añadiendo esas sorpresas que te recomienda alguien o que encuentras en una librería de sea donde sea que viajemos este verano. Somos más de librerías que de catedrales.