sábado, 29 de marzo de 2014

PENÍNSULAS QUE DUELEN ▼ Los tesoros de Crimea: Sin pasaje de vuelta de Amsterdam a Simferópol >> Las atalayas >> Blogs Internacional EL PAÍS

Los tesoros de Crimea: Sin pasaje de vuelta de Amsterdam a Simferópol >> Las atalayas >> Blogs Internacional EL PAÍS



Pilar Bonet

Las atalayas

Este blog pretende comentar - con síntesis, reflexiones y notas de viaje - sucesos significativos en un amplio espacio que fue parte de la URSS y donde hoy evolucionan 12 países y cuatro territorios autoproclamados independientes.


SOBRE EL AUTOR

corresponsal en Rusia y países postsoviéticos desde 2001 y testigo de la "perestroika" durante su primera estancia como corresponsal en Moscú (1984-1997). Fue corresponsal en Alemania (1997-2001). Trabajó para la agencia Efe en Viena (1980-82).


Los tesoros de Crimea: Sin pasaje de vuelta de Amsterdam a Simferópol

Por:  27 de marzo de 2014
El Museo Central de la Táurida de Simferópol guarda la memoria histórica de Crimea. Sus tesoros son inmensos. Griegos, romanos, sármatas, escitas, alanos, godos, venecianos, genoveses, tribus túrquicas son algunos de los pueblos que llegaron a esta península. Sus huellas, superpuestas, mezcladas, disueltas están aquí y lo que persiste dibuja el contorno de lo que se evaporó.
Las joyas de Crimea, godos










El tesoro de los godos en el Museo Central de la Taúrida
Especialmente fascinante es el legado de los godos, que, en parte, se encuentra custodiado en la “cámara del tesoro”, una habitación aislada, protegida por alarmas, rejas y un guarda que sabe saludar en alemán. Los godos llegaron a Crimea en la segunda mitad del siglo III de nuestra era, desde el norte, dice el guía mientras visito esta sección selecta permanente del museo, que existe gracias a Vasili Dzharti, que fue primer ministro de Crimea desde marzo de 2010 hasta su muerte en 2011. Dzhartí fue uno de los representantes del “grupo de Donetsk” que “desembarcó” en Crimea cuando ´Víctor Yanukóvich, oriundo de aquella región, llegó al poder en Ucrania. En el Museo Central de la Taurida de Simferópol, están agradecidos a Dzhartí porque nadie antes que él hizo posible reunir los tesoros de los godos en una sección especial.
De los godos, unos se quedaron en la península y los otros se fueron a conquistar el Imperio Romano. En Crimea se sumergieron en un entorno donde había elementos de cultura alana, sármata y de la Roma tardía. De nómadas pasaron a sedentarios. En el siglo VI, el emperador Justiniano les pagaba para que custodiaran los confines de Bizancio. Con las monedas de oro que recibían fabricaban objetos suntuarios y hebillas, entre ellas esas hebillas en forma de cabeza de águila que son el símbolo de Crimea, y que abundan en este museo fabricadas en distintos metales. Los godos se asimilaron o desaparecieron, dice el guía. La última mención sobre ellos, confirma el director del museo Andréi Malguín, figura en las cartas en latín escritas por Ogier Ghislen de Busbecq, embajador del imperio de los Habsburgo en la corte de Suleimán el Magnífico en Constantinopla, entre 1555 y 1562. En Constantinopla, en su condición de diplomático y rehén a la vez, Ghislen de Busbecq se entrevistó con dos oriundos de Crimea, que por entonces estaba en la órbita del imperio Otomano,y les interrogó sobre la lengua de los godos, de ellos todavía conocían. Después el diplomático hizo una lista de términos, palabras germánicas que son fáciles de identificar.
En la Segunda Guerra Mundial, durante la ocupación nazi de Crimea, los alemanes querían llamarla Gotteland. Hitler estuvo de acuerdo en que Sinferópol se llamara Gottenburg y Sebastopol, Teodorishafen, según dice Malguin. El director del museo está preparando una exposición de fotografías sobre los 30 días que, entre febrero y marzo, han sacudido a Crimea y al mundo.
Malguín confía en que sea posible inaugurar en mayo una exposición sobre los judios de Crimea, que ha sido organizada con una beca de la fundación Rotschild. Tal vez estos proyectos le ayuden a superar algunas realidades dolorosas.
Algunos de los grandes tesoros culturales de la península pueden no regresar a ella debido a la anexión rusa. Son los objetos de la exposición “Los Tesoros de Crimea. El Oro y los Secretos del Mar Negro”, que,desde el 8 de febrero se exhibe el museo arqueológico Allard Pierson de Amsterdam.
Affiche-de-krim

Cartel de la exposición en Amsterdam
La exposición fue organizada por el fondo museístico de Ucrania y consta de cerca de mil objetos, de los cuales unos 300 pertenecen al museo de la Taurida, entre ellos la hebilla goda en forma de águila que es el símbolo del museo, una coraza de bronce de los escitas y cerámicas. Otros objetos pertenecen al museo de Bachjisarái (centro de la cultura tártara y también de excavaciones bizantinas), como una caja de laca china del siglo segundo, y al museo de Kerch.
El destino de las piezas que salieron de Ucrania se plantea ya como problema entre Ucrania y Rusia, mucho antes de que la exposición, que estuvo antes en Alemania, se clausure a fines de agosto. “En el museo Allard Pierson nos han dicho quieren resolverlo con la máxima corrección”, dice Malguin. Mientras tanto,los amantes del arte de Europa tienen en Amsterdam una ocasión fantástica de familiarizarse con los pueblos y culturas de Crimea.
IMG_5723























el dispensador dice:
hay historias que duelen,
hay momentos que duelen,
hay instantes que duelen,
donde los consuelos no llegan,
donde la paz es entelequia,
donde la comunión es utopía,
porque los intereses avanzan,
condicionando a las almas en sus días...

la historia es afin al ser humano,
tanto como lo es a sus huellas,
a pasados cercanos,
a pasados lejanos,
ya que ella se descubre,
cuando traduce a la cultura,
que han ido sembrando los humanos,
paso tras paso,
en las montañas y en los llanos,
en los océanos y en los sueños olvidados...

pero el hombre suele ser esclavo,
de errores reiterados,
necesita andar avanzando,
quebrando y molestando,
pretendiendo y envidiando,
sometiendo y despreciando,
porque en verdad,
no guarda paz en su alma,
y además... no reconoce la importancia del silencio,
en lo íntimo de su propio espíritu,
de allí que busque adueñarse de aquello que no le pertenece,
de allí que busque denigrar al indefenso o al débil,
derramando sangres innecesarias,
que justifiquen sus gestas,
y sus urdidas patrañas...

y duele la península,
como duelen las comarcas,
porque en ellas hay gentes,
que a veces miran,
y a veces callan, 
que pocas veces hablan,
respetando los sentidos produndos,
que contienen las palabras,
cuando se atienden las esencias,
resguardando las fuentes,
atendiendo los sentidos de sus aguas...

y los paisajes se han vuelto complejos,
duelen los pasados,
atribulados los añejos...
se invaden los presentes,
se atropellan los pensamientos,
duelen las penínsulas,
como duelen los sentimientos,
porque no se puede construir,
cuando no se respetan los vientos...
ya que siempre hay un remolino,
que deforma los sentidos,
barriendo los conciertos.
MARZO 29, 2014.-

PUENTE QUIETO ▲ Abre el gran museo de la historia de España - ABC.es

SE RECOMIENDAN LOS VIDEOS EN 360º ►
Abre el gran museo de la historia de España - ABC.es



Abre el gran museo de la historia de España

Día 27/03/2014 - 13.56h

El próximo lunes, Mariano Rajoy inaugurará el 

nuevo Museo Arqueológico Nacional. El ministro 

de Cultura, José Ignacio Wert, ha realizado hoy 

un recorrido previo

































Pulse para ver el video
Pulse para ver el video
ABC Tv
ABC


Monumental maqueta de la Mezquita de Córdoba. Bajo ella, piezas como el Bote de Zamora y adornos nazaríes


Seis años después de las obras de ampliación y reforma y casi tres años después del cierre total que ha permitido una profunda revisión de la museo gráfica, hoy se ha mostrado a la prensa el nuevo Museo Arqueologico Nacional. El ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, ha realizado un recorrido previo a la inauguración del día 31, en el que se ha podido contemplar la enorme magnitud de los cambios llevados a cabo.
Uno de los grandes proyectos culturales de nuestro tiempo está a punto de abrir sus puertas: el Museo Arqueológico Nacional (MAN) que podrá visitarse a partir del próximo 1 de abril. El museo es el mismo que cerró hace más de dos años, obligado por una remodelación necesaria y profunda, pero el viaje que nos propone ha cambiado mucho. Resulta muy emocionante, nos conduce por caminos que atraviesan miles de años. Aquí están los juegos de tronos ancestrales, los ritos atávicos, el amor y la muerte, los signos de identidades superpuestas, las victorias, las derrotas, las riquezas que se hicieron humo, que quedaron en la tierra hasta que la piqueta del arqueólogo volvió a comprender exactamente lo que significaron.
El MAN ha mejorado en casi todo para contarnos lo que significan hoy para nosotros y el resultado es espectacular. Es el centro perfecto para conocer nuestra historia. Cualquier lugar común que se le adjudique se queda corto: es un museo del siglo XXI, totalmente accesible y con un nuevo discurso expositivo que daría envidia a cualquier centro del mundo. ¿Por qué? Ha sabido explicar con sencillez la enorme y profunda complejidad de la que brotamos.
Arranca con muy pocos elementos: piedra, metal y cerámica. Y el tiempo, que los entierra en estratos. Lo básico es comprender que España es desde el comienzo un gran yacimiento de los restos de viejos e intensos encuentros culturales. Y el gran mapa audiovisual de la entrada nos permite comprenderlo todo en solo 9 minutos: vemos vivir a muchos otros en los lugares que hoy habitamos, vemos pasar como una exhalación a los iberos y a los celtas, a los fenicios, a lospúnicos, a los griegos y los romanos, a los visigodos, a los musulmanes; casi nos hipnotiza este baile de ciudades que se levantan y se derrumban, de frentes que se desplazan y se rompen, de coronas que se reúnen y caminan sobre los restos de otras glorias que parecieron invencibles. Esto es España. Cada parpadeo es una tesela en el mosaico de esta piel de toro. Y cuando lo hemos comprendido bien, es cuando comienza el viaje.
A partir de aquí, cada capítulo está prologado por un vídeo prodigioso, una producción de El Ranchito (responsable de efectos visuales depelículas como «Lo imposible») y las ilustraciones de La Sopa Boba que resumen a la perfección una etapa histórica con imágenes muchas veces extraídas del arte de la época. En las vitrinas, las piezas justas y las explicaciones tan breves como exactas para que el usuario pueda detenerse a placer a cada paso.
Sin perder el hilo, la edad de la piedra le dio paso a las de los metales, aún en la prehistoria, aún en el silencio de la palabra escrita. A cada rato, se ha instalado una estación tiflológica: un mostrador de objetos copiados de los que pueblan las vitrinas de cada época que permiten a los ciegos tener acceso completo al conocimiento que alberga el MAN. También a quienes no tienen otra discapacidad pero desean comprender las texturas con el tacto.

Póquer de Damas

Un piso por encima, donde la luz de los patios inunda las salas, se entrelazan los caminos de la protohistoria. Las Damas de Elche, del Cerro de los Santos, la Galera y Baza se muestran tan distintas como inescrutables. La de Baza, con expresión cineraria, mantiene palpitante un pájaro en la mano. La ultratumba de los íberos da paso a la de los celtas, con las sacerdotisas del sol, los verracos y las estelas que recuerdan a los ídolos del hierro. Y más allá los dioses púnicos, o laDama de Ibiza, que debe ser la diosa Tánit o Astarté pero parece la novia de Picasso.
Si la luz baña todo desde los patios no había un lugar mejor para ubicar a Roma. Un imperio construido con las leyes, el ejército, los caminos, la tecnología, la literatura, la religión oficial y la moneda. Todos ellos están presentes en el pequeño foro presidido por Livia y Tiberio, donde descuellan los bustos de los grandes hombres y que está rodeado por vitrinas que recuerdan las tiendas y tabernas del ágora romana. Completan la zona antigua los elementos de la vida cotidiana, la casa romana, sus objetos, los ritos funerarios y los inmensos mosaicos de las villas de la Hispania Romana.
La Edad Media verá llegar a los visigodos, al Islam y contemplará el nacimiento de la Corona Hispánica. Las nuevas salas permiten valorar las aportaciones políticas y científicas de cada cultura y es un alarde pedagógico que muestra brillantemente la suma cuyo resultado fue España en el momento en el que iba a fundar el imperio: pura mezcla, mudéjar o mozárabe, musulmana y cristiana. El recorrido pasará bajo la maqueta monumental de la Mezquita de Córdoba, colgada del techo, junto a piezas prodigiosas como el Bote de Zamora, una cierva y jarrones nazaríes. Del lado cristiano, algunas herencias visibles y la cúpula de los Cárdenas bajo la que dicen que firmaron las capitulaciones Isabel y Fernando (cómo no recordar la serie). Y monasterios, capiteles, arcos en los que aquel tiempo aún vibra. Señores y vasallos, el báculo del Papa Luna, nuevos sentidos para la muerte y el imán de los santos, que demuestra el Camino de Santiago.


Después, la navegación y la ciencia permiten el encuentro de aquella España de la mesta con América, donde vendrían más mestizajes, teñidos con la riqueza y la guerra constante. Austrias y Borbones, para terminar en el XIX, con la burguesía y los chuzos de la Independencia.Todo aquí nos expone a nuestro pasado, a nosotros mismos.Andamos con pasos prestados por las salas del tiempo, curioseando entre los restos de todo lo que fue, mirando lo que miraron otros, y lo que otros mirarán.


el dispensador dice: como siempre, "siempre" hay una historia detrás de las historias escritas, porque todo depende de quién las mira, de sus perspectivas, de sus ideas, de sus capacidades intelectuales y también, de los oportunismos culturales... 

había puentes en América mucho antes que Colón trajera a los depredadores... no eran como los puentes romanos, eran simples, pero eran útiles a las necesidades de las personas, evitándoles los sacrificios de las escaladas y los descensos, de los terrenos escarpados, contribuyendo a acercar las distancias para unir los tiempos... eran puentes naturales que la conquista fue destruyendo, porque no eran buenos a sus intereses y condenaban a los aislamientos característicos de la comarcas europeas medievalizadas...

Europa conservó el espíritu imperial de los romanos... un espíritu esencialmente dañino y aglutinante en lo funcional a los intereses y las conveniencias imperiales, pero excluyente de cualquier cosa que no les encajara en el paisaje... de allí que la historia humana sea, en el fondo (y en el frente), una gran mentira urdida por aquellos intereses y sus asociadas conveniencias, siempre negligentes respecto de las necesidades de las personas...

los puentes romanos siempre se caracterizaron por ser rígidos, estructuras capaces de soportar las resonancias marchantes de tropas de soldados acostumbrados a atropellar, según las consignas del imperio...

los puentes americanos eran flexibles... diseñados para ser transitados de a uno en vez... porque se ajustaban a las habitualidades y las costumbres comunes a los desfiladeros y los abismos cordilleranos extensos... más aún, América aún conserva en sus entrañas andinas, cerca de 17 mil kilómetros de túneles gestados por nativos que luego fueron "indios atrasados e ignorantes" según las visiones conquistadoras... pero esos túneles jamás fueron incluídos en historia alguna, y apenas si hay vestigios escritos sobre sus pasados lejanos... porque este hombre americano partía de lo sencillo para alcanzar lo complejo, mientras que el europeo era movido por intenciones depredadoras, despreciativas por excelencia, negadora de los prójimos y fundadora de las esclavitudes y las pobrezas necesarias a los criterios eclesiásticos, siempre traductores de mentiras institucionalizadas...

hoy, los museos son islas de historias extraviadas... interpretadas bajo antojos personales e institucionales, políticos y afines a poderes invisibles, donde el hombre vale poco y nada, y donde las ostentaciones están a la orden del día, porque hacen a los orgullos consecuentes a escudos y blasones robados, que han nutrido a apellidos que nada tienen de patricios...

es curioso, desde la óptica cultural, apreciar cómo los puentes de la europa romana imperial, ya no conducen a ninguna parte, así como es curioso apreciar cómo los puentes cortados por la conquista en las américas, aún sirve de nexo entre los acantilados cordilleranos, extraviados en sus tiempos... allá en la Europa transitan apuros y urgencias, y las vidas andan siempre en emergencias... mientras que en la América... el tiempo ya no pasa, porque las gentes han aprendido a sobrevivir prescindiendo de aquello que no contribuye a sumar paz a las rutinas... implacablemente así... 

los museos... ya no traducen los espíritus de las personas y sus genios creadores... apenas si traducen las miserias humanas enquistadas en un imperio de los vacíos. MARZO 29, 2014.-


viernes, 28 de marzo de 2014

GLOBAL ▲ Herta Müller: «El nacionalismo aísla, es una ideología que abandona la racionalidad» - ABC.es

Herta Müller: «El nacionalismo aísla, es una ideología que abandona la racionalidad» - ABC.es



Herta Müller: «El nacionalismo aísla, es una ideología que abandona la racionalidad»

Día 27/03/2014 - 14.24h

La premio Nobel de Literatura proyecta 

en Bilbao su lucha como individuo contra 

los límites ideológicos



Herta Müller: «El nacionalismo aísla, es una ideología que abandona la racionalidad»

EFE




Herta Müller (Rumanía, 1953) es una resistente que logró vencer mediante la escritura los silencios opresivos del régimen totalitario deCeaucescu. A través de su literatura, reconocida con el Premio Nobel en 2009, Müller se esfuerza por derribar los muros ideológicos alimentados por los nacionalismos que limitan al individuo hasta su destrucción y que aún hoy muchos reivindican. También y tristemente en el continente europeo, que nada parece haber aprendido de su propia historia.
La escritora rumano-alemana ha recalado este jueves en Bilbao para inaugurar el festival literario Gutun Zuria, que en su séptima edición aborda los «relatos de frontera». Un concepto grabado a fuego y horror en su cartografía vital y cuyas sombras proyecta en su obra. Nacida en el seno de una familia de la minoría alemana de los Suabos del Danubio, Müller escapó de la dictadura de Ceaucescu a Alemania, donde reside. Antes, su abuelo granjero fue expropiado por el régimen comunista, su padre obligado a servir en las SS alemanas y su madre, deportada a la URSS. Sobre su dolorosa experiencia proyectada en su obra ha asegurado: «Hubiera preferido no escribir una sola palabra y no haber vivido la dictadura».
Müller lo ha explicado así en la inauguración de «Gutun Zuria» en laAlhóndiga de Bilbao: «Las fronteras son para mí algo muy concreto (…) Para mí es la franja de muerte donde las personas son enfrentadas, muertas a tiros o despedazadas por perros (…) Recuerdo cuando se recorría Europa a través del Danubio, con Bucarest en el oeste. Se veía la Yugoslavia de entonces, la Serbia actual, al otro lado del río. Todos se acercaban a nosotros, nos miraban. Se hacía el silencio. Incluso (…) Se entendía perfectamente que la mayoría de allí, incluso los militares, los uniformados, habrían deseado desaparecer en las aguas del río (…) La frontera es para mí que todos los días las personas mueran y sean tiroteadas».
De ahí que su primera intervención haya sido para desterrar cualquier nota «poética» del concepto de frontera. Un término que «fascina» a Europa. «Europa Occidental sigue hablando de fronteras con gran admiración», ha lamentado para añadir: «Pero el significado profundo de la palabra es aterrador». Y ha añadido sobre su propia experiencia de exilio: «Yo tuve la suerte de haber podido levantarme». Aunque los efectos perduran en los supervivientes. «Tengo amigos que acabaron rotos, no podían seguir viviendo y se suicidaron».
Müller ha hablado en Bilbao de los efectos perversos del nacionalismo, que «aísla y siempre es contestado por otro nacionalismo». Señala que «el nacionalismo no es un sentimiento», sino una «ideología» que «abandona la racionalidad» y «puede ser programada entre la masa» como «cualquier otra», «como el racismo».

Putin, «un dictador»

Ha sido muy crítica con la invasión rusa de Crimea, que ve «infame». Según ha relatado, Putin se ha erigido «prácticamente» en «un dictador» que ha fomentado el nacionalismo en Rusia. «Putin es un hombre de la KGB, fue entrenado por la KGB. No es Stalin, pero sigue pensando en los esquemas de la Guerra Fía, que necesita para subsistir», ha asegurado recordando que «el terror soviético» sigue estando presente en la mentalidad de los ciudadanos del este. «Es una catástrofe», ha concluido.
Junto a Müller, que tendrá un encuentro con sus lectores esta tarde, han participado de la inauguración del Festival «Gutun Zuria» la escritora mexicana Lydia Cacho y el vasco Kirmen Uribe.


el dispensador dice: el mundo ha saturado, y no acepta más desatinos, no acepta más soberbias, no acepta más intolerancias, como tampoco acepta más discriminaciones... cuando se abandona la razón y sus principios fundados en la lógica de las esencias, no sólo se quiebra la razón, sino que junto con ella se quiebran los humanismos, los filosóficos, pero también los hechos humanos pierden sentido, porque avanzan los individualismos, atropellándose el sentido de la tribu, del conjunto, del grupo...

el nacionalismo es una retrogradación del pensamiento humano, porque en verdad las naciones sólo existen para los políticos y sus políticas, o si se quiere para el poder y sus mapas, funcionales a conceptos vetustos del pasado darwiniano donde la perfección deviene de devorar al débil, al desprevenido, al incauto, haciéndole creer al mundo que el imperio es bueno y que el pirataje constituye un mal necesario a los fines de dicho imperio y sus bajezas implacables para con el vulgo...

el ser humano nace diferente a su otro... pero el nacionalismo le hace creer que algunos son más que la mayoría de los otros, o que los otros guardan razón por simple número de magnitudes y abundancias...

la Tierra humana globalizada es una sola, no tiene banderas, no tiene fronteras, no tiene lenguas que impliquen barreras, así como no tiene religiones que diferencien las calidades de los hombres ante Dios... lo demás son argumentos vacíos... lo demás son excusas afines a las ignorancias, dominadas por el imperio de las soberbias...

la Tierra humana es hoy tan pequeña que ya no tiene lugar para albergar las soberbias de unos pocos que pretenden denigrar a muchos pobres indignados... pero ella, la Tierra, cuenta con mecanismos propios mediante los cuales la naturaleza se libera de los tumores que respiran sus aires y pisan sus suelos, bebiendo sus aguas sin reparar en sus fuegos...

y la Tierra humana es herencia de uno solo... un verbo que se pronuncia a sí mismo, asegurando que, será después del ser humano... eternamente, como siempre lo ha sido. MARZO 28, 2014.-

PÁJAROS ASUSTADOS ► LOS PÁJAROS NO VUELAN DE NOCHE ▲ Donna Tartt: «No hubiera podido escribir esta novela después del 11-S» - ABC.es

Donna Tartt: «No hubiera podido escribir esta novela después del 11-S» - ABC.es



Donna Tartt: «No hubiera podido escribir esta novela después del 11-S»

Día 27/03/2014 - 14.04h

Diez años después, la esquiva autora regresa con 

«El jilguero», una historia inmensa que tiene a 

Dickens y Dostoievski como referentes





Donna Tartt: «No hubiera podido escribir esta novela después del 11-S»

ABC




Donna Tartt (Greenwood, 1963) es una de las escritoras más importantes y, sin embargo, ausentes de la actual narrativa anglosajona. A comienzos de los 90 publicó «El secreto», su primera novela. Fue un éxito inmediato. Traducida a 25 idiomas, logró vender más de cinco millones de ejemplares. Tras la tempestad, Tartt se retiró a la calma de su retiro campestre y siguió escribiendo (a mano).
Donna Tartt: «No hubiera podido escribir esta novela después del 11-S»
ABC
Cubierta de «El jilguero»
Diez años después llegó «Un juego de niños», recibido con igual entusiasmo por los lectores. La escritora volvió a desaparecer y once años después regresa con «El jilguero» (Lumen), una novela inmensa y redonda protagonizada por Theo, un joven que pierde a su madre en un atentado en Nueva York.
—¿Cómo y cuándo comenzó la historia de «El jilguero»?
—Escribo mucho en libretas que guardo y las impresiones sobre Ámsterdam que aparecen fueron escritas allí hace más de 20 años. Mis libros siempre empiezan con una especie de estado. En este caso, el estado era oscuro, sombrío, en Ámsterdam, y también en Park Avenue. Nueva York es Nueva Ámsterdam, las dos ciudades están conectadas. Esto fue lo que me dio la idea de escribir sobre el arte y una pintura en particular.
—¿Qué le atrajo de un pintor como Fabrizio y de esa obra, «El jilguero»?
—Vi el cuadro en una exposición en Ámsterdam. No sabía que era una pintura de la era dorada flamenca. Su forma estaba muy por delante de su tiempo. Me atrajo enseguida. Luego leí la historia del cuadro. Fabrizio murió trágicamente en una catástrofe (en 1654 en la explosión de un polvorín en Delft). Es un sufrimiento que conocemos muy bien en el siglo XXI, pero fue la primera vez que ese tipo de horror mecánico se producía. Debió de ser algo incomprensible para la gente. Es un desastre que resuena en el momento actual.
—En la novela describe un atentado en el MET de Nueva York. ¿Escribió esa parte antes o después del 11-S?
—La escribí antes. No hubiera tenido el valor de escribir algo así si ya se hubieran producido los atentados contra las Torres Gemelas, pero ya estaba trabajando en el libro, ya lo había escrito. Antes del 11-S hubo numerosos pequeños atentados, como antes de un gran terremoto, cuando se producen pequeños temblores. Era una premonición, algo que nos estaba advirtiendo. Es muy inquietante, los escritores están conectados con ciertas corrientes subliminales. Don DeLillo escribió sobre el desastre de las Torres Gemelas en 1990. Es como si hubiera visto el futuro.
—¿Cómo cambió el 11-S la vida de los neoyorquinos?
—Lo más sorprendente fue su resiliencia. Durante dos o tres semanas, era incomprensible pensar que la vida iba a volver a la normalidad. La ciudad estaba rota, pero logró recuperarse.
—Sus personajes son muy reales, tanto que parecen tener vida propia más allá de la novela. ¿Cómo consigue eso?
—Tardo años. Es trabajo, trabajo duro. No hay secretos. Trabajé en este libro once años. La trayectoria de Theo se produce en tiempo real, el tiempo que transcurre en la novela es el que tardé en escribirla. Es una persona con la que he crecido, con la que he evolucionado, a la que he ido conociendo. Es cierto que tardo mucho en escribir mis libros, pero me gusta porque eso da a los personajes una riqueza y profundidad que es imposible falsear. El tiempo da a las cosas algo que no puede aportar nada más.
—¿No tiene miedo de que los lectores se olviden de usted?
—No puedes pensar en las cosas de ese modo. Lo que tienes que hacer es meterte en el trabajo y confiar en que, cuando termines, a la gente le va a gustar. Es cierto que te pueden olvidar, pero mientras haga lo que tengo que hacer y lo disfrute, no me preocupa nada más. Me preocuparía mucho más tener que escribir un libro al año, eso me angustiaría mucho.
—¿Se siente parte de la industria?
—No, en absoluto. Formo parte de la industria editorial durante una cuantas semanas cada diez años y luego desaparezco. Cuando regrese con mi cuarto libro no sé cómo serán las cosas, pero seguro que habrán vuelto a cambiar.
—¿La exposición mediática, la fama, es la peor parte de ser escritor?
—Nunca me he sentido especialmente expuesta al público. Es un tipo de vida muy diferente. Me paso años sentada en un escritorio en mi despacho sin ver a mucha gente y, de repente, hay un periodo muy intenso en el que tengo que socializar con mucha gente. Hoy he hablado más de lo que hubiera hablado durante dos semanas. Es muy curioso.
—¿Y qué es lo mejor de ser escritor?
—Lo mejor es tener una vida alternativa. Escribir un libro es como leer un libro. Digamos que es un nivel más profundo, esa es la única diferencia. Cuando uno lee un libro y realmente está muy inmerso, es lo mejor del mundo. Solo hay una cosa mejor: escribirlo.
—Tengo entendido que suele escribir en la Biblioteca de Nueva York.
—Sí, así es.
—Hace poco una lectora donó 4,3 millones de euros a esa institución.
—¿Cuándo ocurrió eso? Es interesante, porque hay un plan para renovar la Biblioteca y dejaría de ser una institución de investigación. Hay mucha controversia en Nueva York.
—Yo interpreté la donación como un gesto de amor hacia la lectura.
—Espero que así sea realmente. Espero que esta mujer haya surgido para salvar la Biblioteca.
—¿Cree que ese amor hacia la lectura, hacia los libros, sigue existiendo hoy en día pese a todas las distracciones tecnológicas que nos rodean?
—Sí, sigue existiendo. Fenómenos como los de «Harry Potter» o «Crepúsculo» son muy recientes. En un tiempo donde hay medios de comunicación tan estruendosos, amamos los libros por el silencio que nos aportan, que es un tipo de silencio muy concreto. Es un tipo de silencio que solo se obtiene leyendo una novela. Esa sensación de estar en otro lugar, vivir en otro sitio. En un libro se puede tener la experiencia de tener otra alma. Poder comprender el espíritu de otra persona no es algo banal. Por eso la literatura es el arte más espiritual.
—¿Cuál es su relación con internet?
—No tengo Facebook ni Twitter, pero cuando estaba terminando este libro me resultó muy útil internet, porque estaba aislada en el campo y me facilitaba las cosas. Además, escribo muchos e-mails, me encanta escribirlos, es como volver a los tiempos de Voltaire. Me encanta la velocidad y la intimidad del correo electrónico.
—Con sus tres novelas ha puesto de acuerdo a la crítica y a los lectores.
—Me alegra, pero el lector es siempre lo más importante para mí.
—¿No le afectan las críticas?
—Trato de no leerlas, es mucho mejor. Mi trabajo es escribir los libros y no preocuparme demasiado de lo que dicen las críticas. De lo contrario, uno toma demasiada conciencia de sí mismo como escritor, y es mejor no hacerlo.
—Empezó a escribir a los cinco años y a los 19 devoró toda la novela del siglo XIX de la biblioteca donde trabajaba.
—Era una biblioteca pequeña y tampoco tenían muchos libros nuevos, así que leí una y otra vez los mismos libros.
—¿Y cuándo supo que quería escribir?
—Lo que yo quería realmente, más que escribir, era leer. Me encantaba leer y, si te gusta lo suficiente leer, quieres empezar a escribir los libros que te gustaría leer y no están escritos.
—¿Tendremos que esperar otros diez años para leer un nuevo libro suyo?
—Espero que no. Cuando empecé este libro no tenía ni idea de que iba a tardar once años en terminarlo. Pero confío en que esta vez no.
—Pero, ¿está escribiendo algo ya?
—Sí, una novela, pero no es buena idea decir de qué trata. Hay que ser muy protector antes de sacarlo al mundo. Incluso ahora odio que me pregunten de qué trata el libro. Cuando uno empieza a escribir, hay muchas cosas que fluyen en una especie de nebulosa y si hablas de ello puedes influir de forma negativa en el proceso creativo.
el dispensador dice: los pájaros le temen a la artillería humana tanto como a los fuegos de artificios de fin de año... los pájaros no vuelan de noche porque carecen de magnetismos de referencia, por ello le dejan los cielos abiertos a los murciélagos, bichos que no saben ser pájaros, y que curiosamente son mamíferos acogidos en una ciudad gótika globalizada donde los fundamentalismos atentan contra los humanismos, ejerciendo una rara química de destrucciones de principios, valores, y éticas que van siendo desplazados por morbos desenfrenados...

los pájaros andan asustados porque la humanidad está contribuyendo a que el aire se torne piedra, por ende los magnetismos se conducen lentos, y las interpretaciones suelen ser fallidas, porque la Tierra se ha ido intoxicando de humanos y de sus desechos que van más allá de lo humano, haciendo del mundo una gran cloaca donde todo lo malo es bueno y todo lo bueno es tan malo como imprudente...

la Tierra humana es antes y después del 11 de septiembre y sus torres gemelas... tal vez la humanidad no ha caído en la cuenta, pero el atentado de las torres no fue un atentado contra un país, contra una cultura, o contra un pueblo, sencillamente fue un atentado contra la humanidad y sus humanismos, llevándose puestos a inocentes y humildes en sus labores, nada más ni nada menos... y hasta ha sido un atentado de los fundamentalismos de cualquier índole y/o factor, contra ellos mismos, negando las fuentes y sus esencias, negando los valores y sus éticas, negando las filosofías que fundaron a las ciencias... de allí que la humanidad esté frustrada y sin paciencia para encarar la vida de cada quien, y todos asuman que la competencia es buena y salva...

la Tierra humana se ha convertido en una telenovela mexicana de mala calidad, casi una película de terror, donde se consuman todos los dramas y todas las tragedias propios de los infiernos deseosos de captar clientes para sus fuegos en expansión...

la Tierra humana hoy está tonta, globalmente atontada por el estrés post-traumático que la tiene detenida en el tiempo, un tiempo donde los errores se suceden repitiéndose y condenando a los inocentes y sus inocencias, a los humildes y sus humildades, sometiéndolos a las miserias de unos pocos que se disfrazan de ovejas a efectos de cobijar sus rostros tiranosáuricos, por lo depredador, y por lo tirano... dictadores que se escudan en los miedos de los otros para dominar los paisajes de una Tierra humana condenada a penar... sin pensar...

los pájaros no vuelan de noche... y hay motivos ancestrales de la especie...

los pájaros andan asustados por la artillería humana, y por el raro color de la mayoría de sus auras, por los vacíos de las almas, y hasta por los espíritus que han sido condenados aún antes de cruzar el umbral que denominamos "muerte"...

los pájaros ya saben del cambio de los polos solares y terrestres, así como también saben del cambio de los polos galácticos... algo que dejará de ser novela para transformarse en "jilguero" que anunciará el cambio de los ejes y sus suertes... será cuestión de estar atento... porque cuando suceda, el ser humano será un recuerdo, como alguien que miró para el costado, haciendo de la compasión una traición a la muerte.
MARZO 28, 2014.-

DEL REGRESO ▲ [Henciclo] interruptor - El regreso de la literatura - la columna de H enciclopedia

interruptor_El regreso de la literatura







   IMPOSTERGABLE



El regreso de la literatura

Amir Hamed



1) Ayer nomás



Una dictadura dispone de mil medios para perpetuarse, aunque suele buscar más. La que padeció Uruguay intentó estirarse a la chilena, proponiendo una reforma de la constitución, en 1980, y creyendo que tenía todo ganado (Pinochet venía de arrasar en Chile), para cumplir con las formas, concedió dos debates, uno por radio y otro televisivo, en el que participaron, por parte de los dictadores, dos abogados, el además coronel Ernesto Bolentini y Enrique Viana Reyes, y por parte de las fuerzas cívicas, que se oponían a sancionar constitucionalmente una situación de facto, otros dos, de estricta derecha, Enrique Tarigo y Eduardo Pons Echeverry. El bombardeo propagandístico del régimen, a favor de la reforma, había durado todo el año, para no decir siete años, pero ese 14 de noviembre, por primera vez, cabía lugar para atender, aunque fuera por un rato, voces disidentes.

En los debates, como es de rigor, las partes esgrimen sus razones, si bien difícilmente se dé que una alcance una victoria lapidaria, o mejor, que una se precipite en una derrota categórica. Sin embargo esto ocurrió, a raíz de una cita literaria. Pons Echeverry, en determinado momento, sostiene que, “como dice Ionesco, siempre habrá rinocerontes”, Bolentini se declara ofendido (“no le permito que me llame rinoceronte”) y Viana Reyes intenta tranquilizarlo en algo que es, de por sí, una declaración de derrota: “déjelo, Coronel; nos han dicho cosas peores”.

En cualquier discusión, se sabe desde Aristóteles, tiene las de ganar quien pueda establecer su ethos, es decir, su autoridad para decir lo que está diciendo. Bolentini y Viana, en ese mismo instante, habían renunciado al suyo porque un rinoceronte, claro está, no sabe de qué está hablando. Hoy, mientras los políticos del país comienzan a desgañitarse en busca de los votos que les dará o negará el electorado a fin de año, este mismo argumento, que salvó a la democracia, difícilmente hubiera funcionado porque las partes que debaten ignoran equitativamente a Ionesco. Cabe aclarar, de todos modos, que en aquel momento buena parte de los tres millones que conformaban el público uruguayo ignoraba a Ionesco, si bien sabía lo suficiente de rinocerontes, y sabía también que alguien citable (citable porque era citado) al hablar de rinocerontes estaba refiriéndose a humanos, por lo que el asunto, y la acusación de Ionesco en labios de Pons Echverry, comportaban algo serio.

Se trataba de una acusación literaria, y como tal, algo inespecífica, pero nunca abstrusa; por el contrario, era enteramente calibrable. No era imprescindible andar indagando en libracos polvorientos sino entender que el país respetaba la “alta cultura”, y en particular el teatro, y recordar que pocos años atrás la Comedia Nacional había estrenadoRinocerontes, de Ionesco. Es decir que, por entonces, para hablar de Ionesco no había que hacerse el interesante sino, nada más, concurrir al teatro, y la gente concurría al teatro porque entendía se trataba de una actividad importante: iba al teatro para, en el sentido kantiano, ilustrarse, es decir, venirse adulta, desentendida de tutelas, autónoma en lo moral y responsable cívicamente. Pero, más allá de la familiaridad o falta de familiaridad con Ionesco, la democracia se salvó en Uruguay (y esto no es hipérbole, se definió en ese debate) porque el pathos (aristotélicamente, el lugar de la audiencia) asumía que una cita culta y literaria era algo saludable, una autoridad atendible, una voz reveladora.

Para decirlo de otro modo. En aquel debate que los uruguayos siguen conmemorando hoy día aunque sin entender del todo por qué, la cultura, y la literatura en particular, eran todavía un hecho político, y se puede decir, sin exagerar, que la literatura, en este caso la dramática, reingresaba a la vida cívica, vía cadena nacional de televisión, en el modelo ateniense del siglo V: discutía, debatía, ponía las normas en juego sin resignarse a la pamplina. El debate Tarigo-Pons vs. Bolentini-Viana Reyes fue un hecho político y nada tuvo de entretenimiento. Y como no fue entretenido, ganó el más capaz de entender los meandros de lo literario.

2) Anteayer
En su libro El declive del hombre público, Richard Sennet rastrea cómo el hombre de letras se ha venido retirando de la esfera pública, una esfera (esto no lo dice Sennet) que él mismo creó. Sennet se preocupa menos por la difusión de los periódicos que abrieron ese pabellón democrático, la esfera pública en Inglaterra, que del desarrollo del teatro y las barricadas en Francia, en el siglo XVIII y XIX, respectivamente. El teatro dieciochesco francés constituía aquel lugar en el que al público le era dado ejercer la crítica, y cabría agregar (esto tampoco lo dice Sennet), constituirse, precisamente, en público. Los dramaturgos franceses, tradición en la que habrá que inscribir también al rumano y vanguardista Ionesco, todavía en el siglo XX de alguna forma lideraban la capacidad crítica de su sociedad. Ya para el siglo XIX, en pleno frenesí revolucionario, Sennet enmarca en 1848 ese instante en el que, por un segundo, el pueblo sublevado y el hombre de letras comulgaron. El poeta Alphonse de Lamartine se sintió guía natural del pueblo revolucionado, un pueblo que, un tris más tarde, se divorciará de él (Lamartine les explicaba en la plaza por qué ellos eran vulgo municipal y espeso, para decirlo en términos de Rubén Darío, y por qué él, letrado superior, encarnación del espíritu, debía liderarlos, cosa a la que por un ratito la masa revolucionada le dijo que sí, haciéndolo presidente, pero casi enseguida le dio la espalda). 

Hacía nada más ocho años que se había publicado, póstuma, la Defensa de la poesía del británico Percy Shelley, obra en la que se afirmaba al poeta como “legislador no reconocido”, algo que urdió al romanticismo con la voluntad del intelectual decimonónico de participar en la avanzada del cambio social, una voluntad que, con el curso fallido de las revoluciones se verá traicionada, y de la que se podría poner como ejemplo a  Karl Marx, quien frustrado por la misma revolución que se comió a Lamartine (frustración explicitada en su Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte) se encerró en Londres, en la Biblioteca, para escribir El capital, mientras en Alemania, Richard Wagner, servidor público, se recluye para componer música en Bayreuth, tras escribir Arte y revolución.  

Más allá del diverso alcance de sus respectivos escritos, lo cierto es que tanto en Marx como en Wagner la revolución se pasa a vivir como un acontecimiento del futuro, si bien en el segundo comporta, además de un hecho histórico, uno estético. Aquella conciliación que duró lo que un fósforo entre el pueblo y Lamartine pasaba a buscarse como una reconciliación venidera, diferida a aquel momento en que el pulso de la Historia permitiría que la Poesía, por llamarla así, y el Hombre, se reunieran una vez servidas las condiciones.






El poeta (el escritor, el artista) se retiraba, para esperar pacientemente que la 
Historia le pusiera la verdadera revolución en la puerta, mientras la revolución, al menos en Europa, ya para después de 1870, parecía por siempre diferida.  Para 1898, entonces, tal vez cansado de esperarla, el Affaire Dreyfuss le permitió a un novelista francés, Émile Zola,  poner de regreso al Poeta (el escritor) en el foro, argumentando el caso del Intelectual, figura que no se conformaba con escribir libros sino que debía batirse en la arena pública. Eran los prolegómenos del escritor comprometido, figura que entró y salió de las turbulencias del siglo XX y que, en Europa, acaso tuviera su última comparecencia en el Mayo francés de 1968, cuando marchando por las calles de París tras Jean Paul Sarte, los estudiantes llamaran a la imaginación al poder.



La imaginación, como nadie ignora, nunca llegó allí donde la pretendían, el poder quedó en otras manos y, desde entonces, se ha verificado lo que cabe llamar como retirada de la literatura; recluida primero en los estudios académicos y luego, incluso, relegada por estos mismos estudios a consignas sociologizantes, de inclusión, de épicas del subalterno, etc.. Es decir que la imaginación, que alguna vez se llamó al poder, quedó recluida al horror baladí de lo políticamente correcto, de convocatorias a la integración pero ya nunca más convocada por clarinadas de liberación. Se trata de lo que nos dejó el mundito posmo, resignado, automutilado, que tras el llamado a la revolución, declarándose vencido, se retiró de la Obra para resignarse a una tómbola de “identidades”, al orfelinato de los yositos y sus “testimonios”, que no lejos de comportar una confesión agustiniana ponen en escena, como en sus días dijera André Malraux, “un miserable amontonamiento de secretos”.

3) Ayer mismo (la semana pasada)
Tres conversaciones
1.   Alma Bolón recién regresada de París, en su casa, cuenta que ahí, ahora, en las librerías se separan en pilas, como si fueran trincheras, los libros de filosofía y autoayuda. Entiende que los de autoayuda cumplen con la función que alguna vez tuvieron los textos religiosos, ya que sus lectores se sienten fortalecidos por la lectura, a lo que este columnista objeta que cualquiera sale convencido por un rato de que está mejor y que ahora sabe más, hasta que la realidad le demuestra lo contrario. Los usuarios de autoayuda entienden que el libro tiene la misión (y cumple la misión) de cambiarles la vida; por lo tanto, concluida la lectura, tienen la convicción instantánea de que ahora son más sabios y ya están en condiciones de lidiar con el mundo, convicción que se desmorona ni bien el mundo, unos 30 o 35 segundos más tarde, los noquea por vez enésima. La diferencia, insiste el columnista, es que los libros que están en la otra trinchera, los de filosofía, hacen preguntas y no vienen con soluciones, y que el peso de un buen libro está en a ayudarnos a interrogar, no en darnos las respuestas al crucigrama. Eso, dice entonces Alma, es lo que se perdió con “la retirada de la literatura.”
2.   Aldo Mazzucchelli, compartiendo un cafétempranero, comenta la necesidad de volver a esos autores decimonónicos que descartó el siglo XX, como Michelet o Feuerbach. Le recuerdo las palabras de Alma y coincidimos en que ese olvido es parte del olvido de lo literario. El siglo XIX, cabe recordar, armó naciones y estados-nación con literaturas nacionales; el Estado-nación, ciertamente, es una institución en retroceso pero todavía no perimida, y sigue siendo la molécula jurídica por la que se rige la vida política internacional y la economía del mundo (que al capital trasnacional lo nacional leestorbe o le resulte irrisorio es bien otra cosa).
3.   El columnista se encuentra con Ramiro Sanchiz y la charla deriva en el Finnegans Wake de James Joyce y la ausencia hoy de obras de ese calibre, es decir, de grandes obras. Sanchiz pone sobre la mesa el socorrido nombre de Bolaño y su voluminosa novela, compuesta de novelas, 2666, a lo que estecolumnista responde que si se puede hablar de Bolaño es, precisamente, porque se trata de un caso aislado en un mar de escritura, ya no menor, sino con voluntad de minoridad, con voluntad, no de decir sino de balbucear. Sanchiz entonces recuerda un congreso en Madrid en el que Rodrigo Fresán, el narrador argentino, propinó, a un grupo de escritores jóvenes hispanoamericanos entre los que él se encontraba, la pregunta por la gran obra, pregunta que espantó a la concurrencia. Ese espanto tardoposmo es un síntoma más, quién puede dudarlo, de la retirada de la literatura.

Semejante simetría, tres charlas azarosas que coagulan en el mismo tema con apenas días de diferencia, parecería hablar de una necesidad, la de recuperar aquello que se ha retirado. Shelley, cabe recordar, afirmaba la capacidad legisladora del poeta (de la literatura) en su percepción de los ritmos (o latidos) del mundo. Al no poder dar cuenta de ese latido, al retirarse, la lengua se reseca, la discusión  pública se vacía, el orbe pasa a ser gobernado por guarismos de estadística y cientistas blandos, por encuestas de opinión, por coartadas de inclusión, por mentiras tan oportunistas como crasas a las que se pretende disimular bajo la rúbrica del “spinning” o, simplemente, por el arbitrio de la improvisación.

Sucede que, al retirarse, la literatura se ha llevado consigo el mundo. Hay que creer, por tanto, que su regreso, si no inminente, es impostergable


el dispensador dice: el regreso es un hecho inquietante... puedes querer regresar... puedes no querer regresar... puedes esquivar la intención de regresar... puedes evitar el regresar... puedes verte obligado a hacerlo... y hasta puedes negar la necesidad del hecho... tanto que "irse" tiene abundantes implicancias... cercanías... conexiones... distancias... afectos que se extrañan... algo que te mantiene vivo mientras el tiempo consume tus ganas... frustaciones momentáneas... depresiones y hasta otras lagañas... 

a veces, alguien quisiera regresar a la niñez... pero ello es imposible... porque los sueños te van condicionando a ser adulto, a pesar de tus propias circunstancias, obligándote a asumir realidades contradictorias donde "amor" y "odio" coinciden en "envidias" y se asocian a los desprecios que alimentan las vanidades...

a veces, alguien quisiera tener no lo que no tiene... ocupar sueños ajenos y adoptar bienes ajenos, apropiándose de historias que pueden ser inventadas, robadas y/o hasta canjeadas por males menores... sin embargo, todas las esquinas doblan, y nunca se sabe que habrá luego de doblar un codo... el presente es incierto, por ende el futuro es potencialmente un desierto que se idealiza como vergel, aún cuando sostenga su condición de desierto...

y los "a veces" se reiteran y se superponen unos sobre otros, haciendo que los regresos nunca sean como se mentaliza... para quien está arando su campo, no es bueno mirar hacia atrás, porque ello implica quedar atrapado en un pasado que ya no es, y que jamás volverá a ser, aún cuando se pretenda repetirlo... indefectiblemente, la cultura es un "empujón" hacia adelante, demanda agregación, permanente cambio, lectura, escritura, pintura, escultura, arquitectura, expresiones artísticas variadas, esto es que necesita la dinámica de los valores agregados, buenos o malos, pero agregados...

curiosamente, este tiempo se presenta tormentoso, lo suficiente como vislumbrar la expansión inducida de las ignorancias... ello a manos de las corporaciones que se dicen protectoras de las culturas y los valores humanos... pero que en verdad sólo protegen sus intereses y sus conveniencias, favoreciendo el crecimiento de las ignorancias que habilitan a que pocos privilegiados compren lo que ellos les quieren vender, a efectos de crear e instalar una "selección natural" donde los dinosaurios carnívoros se comen a los herbívoros según sus oportunismos... esto es contribuyendo a que se maten las ideas que comprometen al espíritu corporativo y político protectores de los sicarios que hacen de la vida humana una tragedia...

más allá de los curioso, la humanidad está perdiendo el sentido de la palabra, esto es que está perdiendo el sentido del "verbo", del sustantivo, del adjetivo, del sujeto y el predicado, porque esta civilización corta y pega sin valorar los contenidos intrínsecos, por ende sustetándose en un extraña ética que deforma los valores tanto como las fuentes, haciéndolos funcionales al poder y sus morbos... raro, real...

y esta senda, o si se quiere este camino, órbita terrestre mediante, no tiene regreso... la Tierra andaba antes de los humanos, y lo hacía aún antes de los dinosaurios... pero también lo seguirá haciendo después de los humanos... y cuando los humanos no encuentren Tierra... no encuentren suelo... no encuentren aire... no encuentren agua... serán un vapor librado a los espacios multidimensionales que capturan las energías inútiles, disecándolas...

traducido, ciertos caminos no tienen regreso... y cuando dichos caminos imponen almas vacías a cuerpos inquietos, dejan de ser caminos para transformarse en desfiladeros, e inmediatamente convertirse en abismos, justo el punto donde la humanidad se encuentra hoy... carente de un potencial mañana necesario... ausente de humanismos... sin regreso. MARZO 28, 2014.-