viernes, 21 de abril de 2023

SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [5] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [5] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
Imagen crédito: Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes https://www.facebook.com/photo/?fbid=10226407382922614&set=a.1573485948783 Querida Laura Judith: 1996 fue un año de revelaciones, lo fue para mí, también lo fue para vos, cada año trae sus signos, también sus señales… cuando te conocí estabas muy lastimada… estabas muy herida… abrumada podría ser la palabra justa, no lo sé… cuando me conociste yo estaba hecho puré, pero mis heridas cicatrizaban rápido, ya que por algún mecanismo cuántico siempre lograba sanar al mismo tiempo que me apuñalaban, casi siempre por la espalda, nunca de frente, nunca mirándome a los ojos, la miseria humana siempre se expresa por detrás… la gente artera, siempre ataca cuando uno demuestra estar distraído, desprevenido… quien vive al acecho, sólo busca presas, y uno mismo suele ser la presa predilecta de esas personas que no tienen escrúpulos… uno se da cuenta cuando no hay afectos… uno se da cuenta cuando el cordón de plata está cortado… uno se da cuenta cuando el amor ha cesado… uno se da cuenta cuando lo que queda son sólo papeles… uno se da cuenta cuando te mienten… también te das cuenta cuando te traicionan… darse cuenta es un aprendizaje, pero una vez que descubres que la confianza está rota, sólo miras y aguardas el momento justo, el instante preciso, la dosis mínima de palabras y la respuesta precisa que cae sin atenuantes, así como no se puede evitar lo inevitable, del mismo modo, no es necesario aclarar lo evidente… no hace falta discutir, mucho menos pelear, porque no hace falta avergonzar a nadie, la evidencia siempre habla por sí sola, no es necesario agredir a nadie… cada uno es responsable por lo que hace, aunque no lo quiera admitir, las evidencias quedan expuestas a quien las quiera ver… hacía rato que lo había aprendido, tanto rato hacía, que mi intuición me acondicionaba el alma y las puñaladas que pretendían mi muerte, me dejaban heridas de las que podía recuperarme, con dificultad al principio, allá por 1976, cuando comenzaron a tomar entidad, pero con mucha fluencia ya en el año al que te hago referencia… lo hablamos, y me escuchaste atentamente, nos sanábamos mutuamente, escuchándonos… antes me habías contado tu dolor, tu zozobra, eso que daba forma a tu desilusión… esa que había sido una de tus tantas decepciones… me habías relatado en detalle el proceso de la tristeza, de menor a mayor… todo te había ocurrido casi al mismo tiempo… cuando los males envuelven, lo hacen en yunta, como atropellando… nadie sabe cómo es que se desatan, pero atacan en simultáneo, y uno debe tener un singular resto en el espíritu, para asumir el caos, e ir superando las circunstancias… las cosas se resuelven de a una en vez… le llaman “absorber” el golpe, pero es mucho más complejo que eso… a todos nos demanda tiempo humano… pero en definitiva, uno se acomoda… duele darse cuenta cuando sé es mujer, y duele darse cuenta cuando sé es varón, porque no se trata de una cuestión de género, sino de condición humana… cuando la dignidad humana es atacada por varios flancos, el alma se acondiciona para resistir… lo fundamental es la enseñanza… y la primera condición de ella, la enseñanza, es que ya no serás el mismo que antes fue… tendrás el mismo cuerpo, pero serás otra persona… si aprendes de verdad, tomarás tus cosas y continuarás con tu camino… no será necesaria la venganza, como tampoco será necesaria la revancha, mucho menos se hará necesario cargar con el rencor… el cosmos se encarga de poner a cada quien en su lugar… el universo no necesita de humanos que lo ordenen, se ordena solo y sigue funcionando… lo mismo sucede entre los humanos, aún cuando muchos no lo crean… Aquel día nos presentó David… no sólo sabía de medicina, no sólo sabía de neurología, también sabía del mundo, había algo en él que lo hacía alguien fuera de lo común, un tipo que estaba fuera de su propio tiempo… su mirada lo delataba, estaba en este mundo pero no pertenecía a ningún ámbito humano… se apersonó en mi oficina, allá en el fondo de la planta baja, donde siempre había olor a hospital, un olor a limpio que se mezclaba con algo que era imposible de describir, era un olor agradable a los sentidos, era un olor que no incomodaba, pero que al mismo tiempo distinguía, y no te lo podías sacar de encima, se impregnaba en la ropa, en los muebles, en todo… él conocía toda tu historia, al dedillo, pero en ese momento no dijo nada… él conocía toda mi historia, hasta los más mínimos detalles, pero sólo se limitó a decir que había estado en Alemania, y en otros lugares, mencionó Japón, no sé por qué se detuvo en Japón… te dijo quién era, cómo me llamaba, y agregó que sabía mucho de medicamentos y de investigación médica… me dijo que te llamabas Laura Judith, que eras médica de las buenas, y que tu función era coordinar el caos de la rutina, un caos que nadie podría, siquiera, imaginar… se limitó a decir que trabajaríamos juntos… vos arrastrabas mucha experiencia hospitalaria, algo que yo no tenía, mi experiencia hospitalaria vinculaba a médicos y pacientes en circunstancias especiales… sí tenía mucha experiencia en grandes corporaciones, en estudios clínicos de largo alcance, pero de eso no se podía hablar, por los contratos que guardaba entre mis secretos más íntimos, para el mundanal ruido, sólo era funcionario de la industria farmacéutica, así era reconocido, y no había necesidad de agregar nada más… me miraste de arriba abajo y sonreíste… tomaste asiento y David desapareció, dejándonos conversar a solas… algo dijiste de mi camisa, que no entendí… algo agregaste de mi corbata, que tampoco entendí… suelo ser lento, hasta que me acomodo… los exámenes me demandan tiempo, primero estudio, luego leo, opto por lo que reconozco, y más tarde recomienzo todo desde cero, es una costumbre que siempre me dio buenos resultados… lo mismo me sucede con las personas, si me siento cómodo, me dejo ver tal cual soy, tal cual he sido siempre… si no me siento cómodo, me encierro en mí mismo y soporto la presencia, pero esa vez, no fue necesario… Me dijiste que mi apellido era de ascendencia italiana, pero no era común… no se trataba de los apellidos italianos conocidos… agregaste que seguramente era del norte, de algún lugar cercano a la frontera con Austria, como si supieras muy bien de lo que estabas hablando, y hasta te animaste a agregar que en el apellido había más de un componente probablemente judío, pero nunca te dije que mi padrino era un médico judío alemán, tampoco te dije que mi madrina era una valenciana de origen judío… recuerdo haber asentido con la cabeza, sin agregar una sola palabra, me habías sorprendido… inmediatamente me preguntaste dónde había estudiado, y te respondí que en Argentina había abandonado la universidad, en la fatídica época del proceso militar, pero que había sido becario de la Comisión Nacional de Energía Atómica, entre 1976 y 1992, habiendo, además, estudiado investigación clínica y desarrollos farmacéuticos en Alemania, entre 1984 y 1989… te dije que tenía testigos de ambas circunstancias… tengo en mi mente tu reacción y también, tu escondida satisfacción… dijiste: “o sea que entendés mucho de medicina”… respondí: “eso dicen los que me conocen”… agregué: “eso es lo que cuentan en mi historia, pero no hay que creer todo lo que dicen, mucho menos hay que creérsela”… te reíste y el hielo se quebró para siempre… en ese momento descubrimos, ambos, que nos sentíamos cómodos, como si nos conociésemos de toda la vida… descubrimos que estábamos unidos por tormentas y raros estados de calma, la paz la llevábamos con nosotros, en nosotros, dentro del alma… el encuentro se extendió por horas, pero esquivábamos hablar del trabajo que nos competía, le buscábamos la vuelta para charlar de aquello que se sentía placentero… fue allí, sin anestesia, que me dijiste que te considerabas una buena médica, pero que hacía diez años te habían quitado la matrícula, por uno de esos avatares jurídicos que destroza a los que proceden bien, y protege a los que lo hacen no tan bien, o mal, sin atenuantes… te fuiste en detalles y me di cuenta que, como en todos lados, los intereses de algunos y las conveniencias de otros, pueden conjugarse para aniquilar a los indefensos, imaginate, encima judía, imaginate, encima inteligente, imaginate, encima mujer… me abrí, y te conté sobre mis días en Alemania… lo bueno, lo malo, lo feo… Alemania es otro planeta, pero a veces los hados se unen para sacar a todo aquel que a “alguien” le suena peligroso… hay alemanes detenidos en el “antes” de la guerra, no han evolucionado, dije… hay alemanes que han aprendido, y han superado todos los traumas, dije… en 1945, de Alemania quedaba poco y nada, repetí… me entendiste tanto que, en un giro de la conversación, me dijiste que lo mismo sucedía en Israel, lugar donde habías vivido, lugar donde habías trabajado, lugar donde tus sentimientos merodeaban la memoria de los olvidos… léase, veníamos de experiencias foráneas intensas, ya que cuando cruzas la frontera, dejas de ser quién eres, para convertirte en un extraño, eres extranjero allá, pero también eres extranjero acá… la Alemania invadida no es la Alemania de estos días, cuando te estoy escribiendo, las cosas han cambiado mucho… por su parte, la Israel de aquellos años, no es la de ahora, donde la realidad es bien otra… cada generación le agrega su impronta… los alemanes de la pos guerra quedaron sometidos por la vergüenza y el afán de construir lo de afuera y lo de adentro, un lugar donde poder ser, donde poder demostrarse el significado de la esencia de cada ser… la Israel actual ya no es la Israel de los kibutz… la mentalidad ha cambiado gracias a un aporte mental del mundo… muchos judíos que no encontraban su lugar en su propia tierra, terminaron formando parte del nuevo Israel… hoy tengo la sensación que David sabía por qué nos había juntado… dijiste que él te había salvado cuando te quedaste sin trabajo, y que vos habías sabido honrar la confianza que había depositado en tu persona… sí lo habías hecho, coordinar un hospital de seiscientas camas es una tarea para pocos… La evidencia indicaba que amabas lo que hacías… tu voluntad se impregnaba en las paredes… para vos ese trabajo no era tal, era el lugar donde te encontrabas… respirabas hospital… respirabas la guardia… respirabas la terapia intensiva… respirabas la terapia intermedia… respirabas cada rincón de cada piso, de cada uno de los diecisiete pisos del bloque que daba a Avenida Rivadavia, y respirabas cada rincón de cada piso, de cada uno de los trece pisos del bloque que daba a la calle Rosario… todo era una vorágine de pacientes… pero para recibirlos había otra vorágine de servicios médicos… otra de médicos… otra de personal profesional de enfermería… otra de mucamas… otra de técnicos… otra de cualquier cosa que uno pueda llegar a imaginarse… todo pasaba por tus manos, y sabías a la perfección dónde quedaba cada cosa… tenías un sexto sentido que te guiaba, y era demasiado evidente, pero también tenías un séptimo sentido que te hacía prever lo imprevisible… estabas siempre… yo iba camino a estar siempre… algo se desplegó en mi memoria sobre mis experiencias en Alemania, pero me callé la sensación, y me guardé las imágenes… Curiosamente, este hospital en particular, funcionaba de continuo… los pacientes no mermaban nunca, y por momentos era un atolladero… había remolinos de gente y la administración no daba abasto… tal era la magnitud de los pacientes que acudían en busca de resolver sus problemas, que había un edificio paralelo para las historias clínicas de lo programado… bueno es imaginarse el descalabro de todo aquello que aparecía por el hospital sin que fuese programado… no había guardia capaz de contener semejante tsunami de personas… el hospital había sido fundado en 1956, pero el accionista principal había fallecido hacia algunos años, y no habiendo herederos, había quedado en manos de un directorio de notables, cuyo presidente era el mismísimo David, alguien que sabía mirar debajo del agua, o mejor dicho, sabía ver detrás de las paredes, además, adivinaba lo que había en la esencia de cada persona… él nunca se alteraba, porque siempre encontraba la solución acorde a cada momento… ¿cuántos médicos?, no sé, alguien dijo mil setecientos… ¿cuántos enfermeros?, no sé, miles, en tres turnos… ¿servicios médicos?, 56 especialidades… en poco tiempo habíamos logrado concertar con un hospital público, y con otro hospital privado de comunidad, para derivar todo aquello que excedía las camas, los espacios, la guardia, las ambulancias… Ambos coincidimos en que los hospitales verticales eran un despropósito… Ambos coincidimos que los hospitales debían tener como máximo, tres plantas… siguiendo el criterio de los hospitales públicos que habían sido construidos en la época de oro de la medicina argentina… de la medicina francesa… de la medicina alemana… Ambos coincidimos en que tener el título de médico no se asocia con la ciencia… las ciencias médicas necesitan de especialistas en el pensamiento científico… y eso demanda flexibilidad y método, eso exige estudiar siempre… y eso demanda capacidad de análisis y de abordaje… y eso demanda escuchar al paciente y aprender de él… todo eso, demanda tiempo asistencial que en aquel tiempo, no se disponía, mucho menos ahora que la medicina es un negocio que algunos asumen como su propia salvación… el título de médico está lejos de promover el pensamiento científico, aún cuando la gente crea que sí… el médico es la puerta a un pensamiento científico que, usualmente, queda muy lejos de los pacientes y sus enfermedades… de alguna forma, hay una trastienda científica a la que casi nadie tiene acceso… lo que allí se estudia y se analiza, no llega al público, e incluso, ni siquiera llega a los médicos concentrados en sus trincheras… lo que allí se estudia y se analiza, se queda en una dimensión desconocida para la mayoría de los mortales… muchos médicos se creen embajadores científicos, y esos mismos, son los que suelen no escuchar a sus pacientes… En 1996 se hablaba de reconversión de los sistemas de salud… ese mismo año se había dejado de hablar de pacientes, para hablarse de clientes… ese mismo año se hablaba de hospitales shopping… siguiendo la locura del sistema americano de salud, un modelo desquiciado si los hay… un modelo que factura cifras siderales sobre pacientes que no encuentran cobertura, y donde la medicina es un temible negocio… el paciente americano paga fortunas de su bolsillo pero no tiene contención alguna… y lo que paga de su bolsillo, nunca lo recupera, y el sistema se apropia de ello y lo somete… pero el mundo no dice nada, y lo acepta alegremente… occidente desvaría… el sistema americano es una tragedia para quien lo vive… pero eso sólo es conocido por pocos que de alguna forma se vieron vinculados al modelo americano… otra cosa son los modelos europeos, pero Argentina siempre copia en el lugar incorrecto, y aquel momento no era la excepción… todo lo bueno que tenemos se desecha, y se adopta todo lo malo que los demás no han sabido resolver… las coincidencia eran muchas, demasiadas… en pocas horas habíamos quedado al descubierto… atendías el teléfono, y seguíamos inmersos en nuestra conversación… aquel día, por suerte, mi teléfono no sonaba… Te dije entonces lo que sentía de los pacientes… el paciente, cuando se reconoce a sí mismo como tal, se percibe indefenso… necesita acudir a alguien que le de respuestas y lo guíe, a veces, pocas, lo encuentra, pero la mayoría de las veces, el sistema administrativo es la primera línea de una máquina de impedir que lo mantiene lejos de cualquier solución… lo obliga a transitar por dificultades que van de menor a mayor, obstáculos que van creciendo a medida que avanza en su propia enfermedad… le pidieron esto, pero luego le agregaron esto otro, y más tarde le indicaron que no era por este camino, sino que debía haber ido por el otro, se repite todo el tiempo, y todo aporta a la confusión en alguien que ya viene aturdido por la propia enfermedad, pero eso, a nadie le importa, ya que esos pacientes son ilustres desconocidos, que apenas si encajan en alguna estadística… yo lo había visto en Europa, donde las trabas se repetían, mientras otros hacían notables descripciones de todo lo que parecía funcionar bárbaro, pero distaba de hacerlo… el sistema ha inventado mecanismos de intercepción temprana, y otros de intercepción tardía, que dejan al paciente agotado, y al mismo tiempo agobiado, sin respuestas, sin encontrar la respuesta que busca… muchos abandonan no sólo los posibles tratamientos, muchos se abandonan a ellos mismos y quedan inertes ante tantos bloqueos… mientras tanto, el sistema habla de “calidad de vida”, cuando a decir verdad, en la enfermedad, no hay calidad de vida… quien se sabe enfermo, se siente siempre condenado por algo que no termina de entender qué es, no termina de comprender cómo funciona, por ende, tampoco entiende qué es lo que le está pasando… aceptan lo que les toca, y se entregan a su suerte… a veces la solución llega como arte de magia, y se consideran bendecidos… a veces la solución no llega, y sucumben a un estado que nunca nadie podrá explicar, se llenará un certificado de defunción y se archivará… a nadie le importará por qué murió tal o cual, de qué murió realmente, y qué lo llevó a ahogarse en su propia tragedia… el polvo se acumulará sobre el papel, que a su vez, se verá tapado por otros cientos de papeles iguales, ocultando la necesidad de respuestas… me permití ir más lejos, y te expliqué lo que había entendido después de años de vueltas y vueltas en la investigación clínica, en los estudios programados, en los ensayos elaborados… en las corporaciones, nadie sabe por qué hay ciertos medicamentos que funcionan en ciertos pacientes y no lo hacen en ciertos otros… nadie sabe por qué hay terapias que son útiles en algunos pacientes y no lo son en otros… los efectos adversos se archivan… en realidad, nadie se detiene a pensar, por qué sirven donde realmente demuestran servir, y por qué no sirven donde realmente demuestran que no son útiles… se habla mucho del costo beneficio, pero siempre se prioriza el costo por sobre el beneficio… se habla mucho del costo resultado, pero siempre se prioriza el costo por sobre el resultado… léase, son estadísticas, pero las razones del paciente nadie las atiende, y es allí donde reside el cúmulo de la mayoría de las respuestas necesarias para intentar desarrollar la terapia siguiente… mientras tanto, nadie lo dice… mientras tanto, hay miles de publicaciones científicas que se leen mediante resúmenes, donde los detalles pasan totalmente desapercibidos… siendo que en esos detalles, está lo que es necesario dilucidar… te sorprendí, lo hice tanto, que nos fuimos a recorrer los pisos… nos fuimos a hablar con los colegas al pie de cada cama, y eso nos demandó horas… tantas horas que se hizo de noche… tantas horas que se hizo de madrugada… tantas horas, que pasamos por la guardia… tantas horas, que nos quedamos a dormir en el hospital… pero eso a nadie le importa, una vez más, nadie lo recuerda… la responsabilidad es algo que está dentro de uno, va con uno… el compromiso no es con los demás, es con uno mismo… cuando uno honra lo que hace, al mismo tiempo, honra lo que siente, honra lo que dice saber, y por consiguiente, honra lo que hace… El tiempo nos fue revelando “confluyentes”… íbamos hacia el mismo lado, siempre… nos mirábamos y ya sabíamos qué pensaba el otro… algunos, se sentían seguros caminando detrás nuestro… otros tenían recelos y nos odiaban, o quizás, nos envidiaban… los humanos son en sí mismos, máquinas de impedir… se habla de equipo, se habla de trabajo en equipo, pero cuando hay equipo, siempre hay alguien que lo quiere destruir, y mueve las piezas para promover campos minados, o bien, mueve las piezas para hacer destrucciones en escalas, colocando bombas con sistemas de relojería que, en los hechos, explotan cuando quieren… eso sucede todo el tiempo, y también lo sufrimos en carne propia… no ocurre solo en este hospital, sino en todos… hay algo dentro de ciertos humanos que es destructivo, necesitan evitar que las cosas funcionen… hay algo dentro de ciertos humanos que es disruptivo, necesitan fabricar interrupciones en los procesos, a efectos que ciertos otros humanos nunca encuentren el final de sus propias historias, o bien, que nunca encuentren la cura, o bien, que nunca encuentren la respuesta necesaria, o bien, que nunca encuentren la respuesta oportuna… hay algo dentro de ciertos humanos que es cancelativo, necesitan cancelar situaciones, necesitan cancelar acciones, necesitan cancelar los hechos ajenos, necesitan cancelar las iniciativas de los otros, necesitan cancelar los momentos tanto como necesitan cancelar las consecuencias, de hecho cancelan la vida de otras personas… todos ellos son máquinas de evitar… todos ellos forman parte de un desvarío oculto que rara vez es descubierto, quedando siempre oculto a los ojos apurados… destrucción, disrupción, cancelación, no son palabras huecas, representan muchos hechos que nadie detecta, pero que sirven para evitar que alguien encuentre la solución que está buscando, la respuesta que necesita encontrar… colocar la ficha al revés, altera el proceso de solución… pero también evita el proceso de evolución… y eso, no es un tema menor… ha quedado en evidencia, que el sistema no aporta soluciones, y de muchas maneras, impide los procesos evolutivos, donde la víctima es la gente, son las personas, es el enfermo, es aquel que padece, y de alguna forma, además, lo sufren los que acompañan, sean o no familia… ya en 1996, el sistema es tóxico, y sus modelos, aquello que lo compone, resulta ser nocivo para sus componentes… en ese mismo año, la situación promete ponerse peor de cara al futuro… asimismo, el futuro, ese u otro, mostrará que no nos equivocábamos, a medida que los estados se hicieron más y más ausentes, la salud pública se fue vaciando de contenidos, consumiéndose sin que nadie atine a poner reversa… Mientras tanto, nosotros, vos y yo, no conocíamos la monotonía… todos los días cambiaba el ritual… y esos mismos días, no terminaban nunca… Alguna vez te dije que las ciencias, esas ciencias de las que tanto se habla, no habían avanzado en las causas de las enfermedades, y se concentraban en las consecuencias, un cúmulo de razones que nadie sabía de dónde procedían… el comentario te pegó… pero no estaba en nuestras manos cambiar el curso de los acontecimientos… la vorágine atrapa, y cambia el orden de las prioridades… muchas iniciativas quedan como meras ideas… otras son pensamientos pasajeros, que no hay con quien conversar, porque estamos en un mundo donde no hay interlocutores válidos… más tarde, si la idea avanza, si el pensamiento logra traducirse, la máquina de evitar tomará entidad, y se ocupará en destrozar todo aquello que no le conviene al sistema… el sistema sólo atiende el negocio, todo lo demás, está demás… Como ves, Laura Judith, tengo muy presente lo que fueron nuestros años de trabajo… 1996… 1997… 1998… algo que se prolongó después de mi partida hacia el norte, en ese otro año fatídico de 1998… pero eso nadie lo supo, nadie lo notó, nadie lo registró, nadie lo tuvo en cuenta, justamente, porque cada quien está ocupado en diseñar sus propias trampas, asumiendo que el otro es un idiota al que jamás le cae la ficha… esa gente no sabe que todo se delata en la mirada… esa gente no sabe que todo se explicita en los detalles de las conductas… esa gente, jamás se da por aludida, e insiste con sus mentiras… pero una vez que la evidencia forma parte de la esencia de uno mismo, ya no hay necesidad de explicar nada… te pasó… me pasó… Nosotros nunca tuvimos sexo… nos teníamos demasiado respeto… ambos sabíamos del otro, las tormentas que había por detrás… no hacía falta agregarle una más, que seguramente, no habríamos podido resolver… ¿para qué inventarla, entonces?... el puente de los afectos se ubica por fuera de los cuerpos, está más allá de los cuerpos… ese puente une almas, comulga espíritus, despierta consciencias… ese puente no necesita de penes ni de vaginas, es superior a la necesidad de los cuerpos… Te fuiste el 02 de octubre del 2009… no sé si te enterraron en Argentina… no sé si te enterraron en Israel… la duda me quedó pendiente… sólo sé que se fue una médica de quilates, que casi nadie supo valorar en su justa dimensión, pero así es este mundo… ingrato… te mando un beso enorme donde quiera te encuentres… sabes, vaya si lo sabes, que lo nuestro fue amor a primera vista… las mejores personas en la vida, las encuentras caminando… sin buscarlas… y los puentes, permanecen eternamente, uniendo las existencias sin cuerpos… En 1998, comencé a escribir en la Revista Médicos, Medicina Global, ¿te acuerdas?, sí… escribiría por veinte años… hasta mayo de 2018… la historia se impregna con el uno mismo en dispersión… seguramente, te habrás dado cuenta, que después de ser… seguimos siendo… tal como te lo dije aquella tarde, estamos unidos por el cosmos de la eternidad, a él nos debemos, a él pertenecemos… seguramente, ya descubriste que nuestra condición humana, era sólo una excusa para respirar por un destello… te abrazo con el alma… nunca te fuiste de mi memoria… más aun, jamás te fuiste de mi alma… sigo aquí, esperando… SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [5] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

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