lunes, 1 de mayo de 2023

SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [9] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [9] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
Imagen crédito: Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes https://www.facebook.com/photo/?fbid=10226448319105993&set=a.3763479457252 Mi amada Blanca: solíamos vernos una vez por año en Buenos Aires, en tu casa… era de culto… casi un rito… siempre para los días previos a la Navidad… no recuerdo el barrio, porque no han quedado antecedentes en esta herramienta que se llama internet y mi memoria juega a las escondidas… hay partes de la historia que se evaporan y se extravían para siempre… por supuesto, a las nuevas generaciones no le interesan ni los ancestros, ni lo que tuvo lugar antes, ni antes del antes, porque apenas si están capacitados para saber que viven un hoy que los sacude, sin lograr descifrar para qué viven, la gente está extraviada y al mismo tiempo está anestesiada… hay mucha confusión por estas horas, y el mundo se ha convertido en un gigantesco purgatorio donde muchos, la mayoría, desconocen cuáles son las culpas, las cargan sin saber de dónde provienen… profundizando, en medio de estos purgatorios, también hay infiernos para muchas gentes que se ven obligadas a huir, expulsados de sus suelos, donde se está produciendo un destierro casi global, donde los intereses y las conveniencias se apoderan de los espacios para saquear los recursos que ofrece todavía la tierra, donde además se apropian del agua… sin importarles el valor humano subyacente… negando al prójimo desvalido… despreciando al ser humano y sus derechos elementales… así es que todo está revuelto y los únicos paraísos que se muestran son los que hay en pocas almas, dentro de ellas, escasas por cierto, casi indetectables… alguien ha encendido la mecha de las vanidades, y reina el peor de los desconciertos… nadie atina a nada y los derechos de las personas están desapareciendo, para dar lugar a un caos que supera cualquier imaginación… nadie puede explicar lo que está sucediendo en este planeta, sencillamente porque lo que sucede no encuentra ninguna explicación que sea medianamente aceptable… a todo ello, se suma una alteración en el clima del planeta, producida por el mismo ser humano desenfrenado… así es que nada de lo que sucede, encuentra algún asidero… es necesario detenerse y observar con sumo cuidado todo lo que tiene lugar alrededor y más allá, porque todo afecta al humano, tanto en cuerpo como en alma… las organizaciones no gubernamentales acuden en la ayuda de los que pueden, pero siempre resultan ser pocos para tamaño desmadre, así es que la mayoría quedan librados a sus suertes, encontrándose huérfanos de cualquier potencial protección… puede decirse que muchos se ven arrojados hacia ninguna parte, al tiempo que nadie los recoge dejándolos atrapados en algo que no se puede describir… muchos miran y se guardan lo que ven… por un lado hay una tremenda invisibilización de la catástrofe humana y planetaria… por el otro lado, los anonimatos se han exacerbado, y cualquiera asume que el otro es un desconocido… en el desconcierto, te aseguro, nadie se salva, todos sucumben… Tuve tus libros por muchos años, todos esos que supiste regalarme cada vez que nos encontrábamos… los atesoré durante un tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo… libros que me devoré y que fueron de consulta, y de cabecera, y de relectura… los conservé con esmero hasta que en las vueltas de la vida me los arrebataron, no sé qué harán con ellos, seguramente juntan tierra en algún rincón donde guardan los despojos, o lo más probable es que los hayan tirado a la basura, cuando algo no tiene importancia, tampoco tiene valor… por supuesto, me quitaron el libro físico, pero no pudieron despojarme de las vivencias que tuve de ellos… a decir verdad, no sé cuántos eran, no sé de cuántos se trataba, pero estimo que eran más de cien… encuadernados en cueros rojos o marrones… con páginas satinadas… con fotografías épicas de las que ya no quedan memorias… estabas orgullosa de mi primer libro, allá por 1976… estabas orgullosa de mi primer feria del libro, en Buenos Aires, a través de la editorial Hachette, la de Francia, que me había reconocido… honré tu legado, y el de tus hermanas… Nos vimos en persona en 1978, en Neuquén, en tu casa, te habías instalado en la distancia reparadora, esa que separa de la claudicación inducida… recorrimos mucho juntos… y nos aventuramos mucho más allá… pero en nuestros espíritus se impregnaron recuerdos memorables… retiros espirituales… conversaciones extensas sobre filosofía, antropología, sobre poesía, y sobre el valor de los humanismos, sobre mis escritos y mis búsquedas, incluso sobre tus memorias… después, mucho después, recalaste en Colonia Hinojo, para rememorar viejos tiempos de juventud, junto a mi madre… también te alojaste en el monasterio Trapense de Azul, allí donde residen los padres cistercienses, allí donde el silencio pierde a las soledades, allí donde el campo mata las distancias, allí donde no suenan palabras mentirosas, allí donde no hay miradas solapadas, allí donde se siembra el recogimiento y la introspección… y finalmente viajaste a Buenos Aires para encontrarte conmigo, una vez más, la última… más tarde desapareció tu compañero de viaje… y te me fuiste quedando sola… dejaste la clínica, abandonaste el sanatorio y te refugiaste en el barrio Mikalcius… finalmente, los años nos atropellaron y nos perdimos el rastro… nos fuimos refugiando en nosotros mismos, acuciados por las luchas, las batallas, y el inexorable paso del tiempo… te perdí y me perdiste… ya no quedan registros de tu partida… no queda memoria de aquellos que nos vamos extinguiendo… te fuiste antes de los correos electrónicos… te fuiste antes de la internet… te fuiste mucho antes de la telefonía celular… así es que todo se perdió irremisiblemente… ya nadie recuerda los reconocimientos públicos, mucho menos hay testigos de los personales… desconozco la suerte de la placa colocada en tu honor, allá en el barrio… como ves, las memorias se apagan y los registros se desvanecen, siempre estamos arrastrados por el olvido… somos tan efímeros que nos esfumamos en nuestra propia esencia… y al desaparecer, nos ahogamos en el cosmos del cual provenimos… sin que nadie nos tenga en cuenta, porque los que llegan ven a la vida como una concesión sin tiempo, y es así hasta que les cae la ficha, y la vida los atropella implacable, los arrolla y les hace saber que el destino no está en manos humanas… les hace saber que lo escrito en el más allá tiene la condición de inexorable… Estuve haciendo memoria de tus hechos… estuve rememorando tu tiempo… estuve hurgando en aquellos huecos donde fui registrando tus huellas… recalé en el Hospital general de agudos Doctor Juan A. Fernández, sí el mismo, el de la ciudad de Buenos Aires, allí donde descendí a la Tierra gracias a Juanita, mi madre, tu hermana del alma… te habías diplomado como enfermera de la Cruz Roja Internacional, mucho antes, vaya a saber cuándo… después, participaste en cuanta catástrofe se producía en el mundo de los humanos… terremotos… deslizamientos… inundaciones… derrumbes… guerras, bombas, minas anti personales, y fuiste recorriendo el mundo comprobando por vos misma, la temible fragilidad humana… no recuerdo los lugares, pero si tengo presente tu participación en cualquier situación extrema que tuviera lugar en el planeta… tanto fue así que recorriste el mundo, un mundo de tragedias reveladas… hasta que en aquel viaje en avión desde la Amazonia, una turbulencia de aire claro produjo que el avión se desplomara por seis mil metros… quedaste atrapada en la zozobra del vacío… quedaste atrapada en el vértigo de saberte sin suelo… y nunca más regresaste a las contiendas humanitarias… verse desplomar las ilusiones es un golpe aberrante del que uno no se recupera… pudiste continuar con tu vida, pero necesitaste aferrarte al suelo ya que los movimientos bruscos te generaban un singular estado de vacío… Me fui acordando que estuviste en Alemania, antes de la guerra, justo antes que se declarara la segunda guerra mundial… el caos se insinuaba y lo registraste en tu espíritu… la guerra también produce vacío e infunde un raro temor… el miedo a lo inmanejable… el miedo a tener que enfrentarse a lo desconocido… el miedo al ser humano despiadado… el miedo al ser humano perverso… pero se me hizo la luz del recuerdo, y me di cuenta que casi simultáneamente habías participado como enfermera, en la guerra civil española… la memoria me hizo un nuevo giro y tome consciencia de lo turbulento de tu tiempo… la vida de por sí es un extraño estado de alboroto constante, cuando a ello se le agregan las vicisitudes de la guerra, todo deriva en un peor estado de confusión… nadie está preparado para huir del aire que respira, mucho menos del suelo que pisa, ni qué hablar del techo que le cobija… nadie está preparado para la humillación de los violentos, nadie está preparado para la humillación que propinan los soberbios, te quedas mirando sin capacidad de respuesta… nadie está preparado para saberse presa de las perversidades de políticos y funcionarios peleados con sus propias vidas… nadie está capacitado para saberse objetivo de disparos de armas de fuego, de bombardeos, de ataques donde nadie es capaz de razonar lo que está haciendo, ni por qué lo está haciendo… ya bastante compleja es la vida misma, como para encima agregarle la catástrofe inventada por un puñado de dementes, inservibles, impotentes, incapaces de resolver sus propias ecuaciones… en la guerra, a muchos se les nubla el entendimiento… a muchos les surge la necesidad de defender lo indefendible… a muchos les nace la necesidad de aniquilar a su prójimo… muchos perecen en la estupidez, y la mayoría lo hace en la miseria, la propia y la ajena… despojos sin tumbas… no hay medalla que enaltezca el valor, mucho menos la hay que reconozca el honor… no hay honor en la batalla… la valentía sólo es una respuesta física a la necesidad de sentirse vivo, pero esa misma valentía sucumbe cuando la vida se esfuma y el cuerpo se transforma en un despojo… a aquellos que crean la guerra no les importa la vida de los demás, ellos sólo se focalizan en el negocio consecuente, el de las armas, el de los recursos, el de las ganar de poseer… luego acuerdan un paz mentida, y la escalada vuelve a comenzar haciéndoles creer a los mortales que hay paz en sus almas, cuando en verdad, sólo queda el engaño del falso triunfo o sólo permanece el peso de la derrota que engendra peores rencores, y mayores odios que se escudan en sentimientos de venganza… algo que va creciendo en los espíritus miserables, hasta que encuentran una nueva justificación para la beligerancia… desde mi punto de vista, humilde por cierto, el siglo veinte ha sido una clara demostración de un ser humano empobrecido, sin capacidades para expandir el alma y enaltecer el espíritu… un ser humano miserable que desconoce el motivo cósmico por el que es inducido a nacer para transitar sus propios tiempos respirables… un ser humano estúpido que está atrapado por un sistema que lo usa y lo descarta, justamente, porque el sistema ha sido diseñado para sostener un singular estado de caos permanente que, simultáneamente, asegura el negocio del imperio que siempre finge una cosa para mantener la confusión entre los indefensos… los mortales siempre están indefensos… pero aquellos que se asumen inmortales, siempre terminan muriendo, consumidos por sus propios egos, ahogados en sus propios excrementos… así es que imagino tus sensaciones al tener que abordar el dolor de los prójimos, el sufrimiento de los otros, la impotencia de los muchos de verse diezmados por sus heridas… obligados a tener que enfrentarse con la muerte antes de su propio tiempo, por el solo antojo del desquicio de unos pocos… El ser humano elaborado necesita escapar de tanta barbarie, necesita separarse de tanta discriminación, necesita estar distante de tanto resentimiento… y ustedes que han sido formadas para atender las consecuencias humanas del caos, tienen un poder de resiliencia que se traduce en hechos, pero las marcas son invisibles y permanecen en el alma de cada una de ustedes… se guardan en el silencio y se conservan en la soledad… marcas que no se diluyen, por más que haya risas o sonrisas… la verdad es que no puedo imaginar tanto dolor naturalizado… una cosa es la catástrofe natural impredecible, y otra muy distinta es la tragedia inducida por el desquicio mental de los imbéciles… los efectos en la psiquis de las personas resulta ser muy diferente… el estrés postraumático se torna brutal y al mismo tiempo, imprevisible, pudiendo derivar en patologías que casi nadie está en capacidad de reconocer… como sea, los que tienen el don de sanar el cuerpo de los otros, tienen un aura bendecida por la creación… nada de eso se ve, nada de eso se detecta, nada de eso se percibe, pero el aura intangible delata la condición humana de aquellos que se distinguen por su calidad humana… desde luego, cada quien se va según los designios del propio destino, sin alaraca, sin ruidos, sin estridencias, se va con la satisfacción de la misión cumplida, no más que eso… el mayor honor es irse sintiéndose completo… Mi conclusión es que el ser humano no ha aprendido nada desde siempre… no ha aprendido a conceder valor al valor… no ha aprendido a relegar el ego para darle lugar al alma… no ha aprendido a desprenderse de las falsas comodidades, como tampoco ha logrado desligarse de los falsos bienestares, esos que acurrucan al ego, enalteciendo la capacidad de despreciar al desvalido… cada generación que arriba a la Tierra, lo hace con una consigna que es desconocida para casi todos, para la mayoría, para el noventa y nueve por ciento… no hay consciencia de la consigna bajo la cual se llega… por lo tanto, cada generación comienza de cero, subestimando los pasados ajenos… menospreciando las obras anteriores gestadas por otras capacidades y otras mentes… exhibiendo un desdén a lo sucedido antes de sus llegadas… simultáneamente, las conexiones entre cada generación empobrece cualquier nexo que hubiera podido existir antes de ellos, cultivando las propias, según criterios de una distinta miseria humana que perfecciona las mentiras, tanto como lo hace con los engaños… cambian las máscaras y mejoran los disfraces, pero la burla sigue intacta… hay una optimización de la trampa, elaborada para que caigan los desprevenidos, los distraídos, los descuidados, que a pesar de las supuestas mejoras, van mostrándose más y más ignorantes, enseñando un proceso involutivo espantoso del que nadie toma nota… mientras que aquellos que logran descubrir el fenómeno, se ven obligados a huir del gran número de afectados por la acuciante estupidez humana que marca el paisaje… el ser humano pasó de construir pirámides a pudrir los océanos… el ser humano pasó de erigir una Atlántida a arrasar todos sus suelos, envenenar el agua dulce, contaminar el aire, y destruir todo aquello que le da de comer… está claro cual es el signo de la involución… todo lo que vino para quedarse después que te fuiste, puede resumirse en un simple teléfono celular… ya casi nadie lee, ya casi nadie entiende lo que lee, ya casi nadie comprende lo que escucha, ya casi nadie se expresa con coherencia, demostrando que la disrupción se ha instalado para someter a los desposeídos que resultan ser casi todos… ya nadie recuerda cómo multiplicar, mucho menos cómo dividir, todo lo hace una máquina, para qué pensar… aquellos que manejan las variables, son inescrupulosos y perversos, tanto que no atinan a construir un daño, que ya van por un daño mayor, y finalmente mueren consumidos por los daños que fueron sembrando a lo largo de sus vidas… insisto con la figura, el hombre es depredador de sí mismo… este hombre del siglo XXI se ha devorado a sí mismo, y ahora está al borde de asistir a su propia extinción… Así es que debo agradecerte tu impulso hacia mi persona, quizás alentada en secreto por mi madre… de alguna forma, mediante un mecanismo desconocido, la medicina me eligió… llevándome a participar en hechos impensados… no sentí el peso del estudio… no he sentido el peso de las labores… no he sentido la carga del trabajo… he tenido el estrés de la dedicación, del compromiso, de la entrega, pero no me he sentido arrollado por las responsabilidades, lo que indica que me he sentido cómodo en los ambientes en los que me tocó trabajar sin descanso… mucho has tenido que ver, y mucho ha tenido que ver el aliento anónimo de mi madre, ambas han sido ejemplo y referencia… al fin y al cabo, todos somos ilustres desconocidos que hemos venido a cumplir con los designios sigilosos de la creación, algo para lo que no hay manual, no hay prospecto, no hay guía ni referencia, siendo que simplemente está dentro del uno mismo revelado… un uno mismo que debe enfrentarse con el propio espejo, descubriendo al otro para descubrirse a sí mismo… de alguna forma, la vida nos ha sorprendido a cada uno de nosotros según los roles que nos han tocado cumplir… como sea, la novela del uno mismo, siempre la escriben los otros, los que nunca estuvieron, los que nunca participaron, los que nunca conocieron, los que nunca se hicieron presentes, los que nunca asistieron, los que siempre se lavaron las manos ante cualquier posibilidad de tener que comprometerse con algo, ante cualquier posibilidad de tener que asumir alguna responsabilidad… quienes han cumplido con su misión, solo miran, guardan silencio, y viajan al cosmos concedido… a sabiendas que hay un espacio aguardando por ellos… Lo que te abre los ojos, en realidad te abre el entendimiento, te despierta la consciencia, y te acondiciona el espíritu… y justo en ese punto, caes en la cuenta que no duele… descubres que no hiere, o bien, que la herida es tan superficial que sana al mismo tiempo que se produce… es allí cuando uno se transforma en otra persona… entonces, descubres que naces cada vez que te transformas, y eso te empuja hasta la siguiente estación en que sucederá lo mismo… te darás cuenta y seguirás caminando… te pasó, me pasó, le pasó a mi madre, nos pasa a los sensibles de espíritu… la sensación de incomodidad se hace tan aguda que te incita a cambiar de lugar… necesitas dejar atrás eso que te molesta… pareciera que creces, pero en verdad es mucho más que eso, es una singular toma de consciencia… entonces, sigues con el mismo cuerpo, pero eres otra persona… eso nadie lo detecta, nadie lo ve, nadie se da cuenta, pero eres otro dentro del mismo espacio que ocupabas… ese cambio marca la esencia y marca el karma, ese cambio determina lo que vendrá… de allí que seamos viajeros de un cosmos que recorre nuestra esencia… de allí que seamos pasajeros de un mismo recorrido, con diferentes roles, sí, pero algo que conduce a un destino semejante… entonces, siempre somos viajeros, y siempre somos pasajeros… a veces portamos mensajes, y otras tantas traducimos señales que no son para nosotros, sino que son para otros… cuando participamos en alguna circunstancia, todo está diseñado para que haya un resultado esperado en el más allá, inesperado o incomprendido en el más acá, quizás lineal y resultante, tal vez paradojal y hasta contradictorio… se ha escrito mucho sobre este fenómeno, muchos lo han entendido, pero lo olvidan tan pronto como la comprensión tiene lugar, y ante el próximo fenómeno, ya no recuerdan el aprendizaje, y nuevamente son sorprendidos por lo inesperado… una y otra vez… debemos dar las gracias por haber comprendido el mensaje, por haber introyectado la enseñanza, por haber hecho que formara parte de la esencia… eso nos ha permitido sortear cada instancia de los sucesivos presentes… lo que, al mismo tiempo, nos ha facilitado el desentrañar el futuro pendiente… se trata de una gracia concedida… darse cuenta es una gracia concedida… como sea, la poesía se construye en el silencio… como sea, la vida es un relieve de soledades… Blanca Polop, mi madrina, hermana del alma de mi madre, murió no sé cuándo… no tengo registros de su partida… su vida fue destinada al prójimo… sé que falleció en Neuquén, lugar que la recogió para acunar el tramo final de su historia. Vaya esto como homenaje a sus hechos. SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [9] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

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