AL MARGEN DEL OLVIDO ©
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
[MEMORIAS CÓSMICAS - 5]
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Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes https://www.facebook.com/sedemiuqse
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Hay personas que están conectadas con el cosmos del cual provienen… de alguna manera, saben que en un cierto lugar del cosmos desconocido, hay algo que los une a una sensación que no pueden describir, algo que los supera en su condición humana, pero que tiene entidad propia, y los conecta con una dimensión ajena a la Tierra misma, algo que está más allá de cualquier intento de comprensión… saben, también, que el ambiente humano distorsiona el espacio, distorsiona el tiempo, distorsiona el número, distorsiona la forma, así como, además, distorsiona la realidad, ya que mientras unos la asumen de una forma, otros lo hacen de otra distinta… desde luego, entonces, saben que esa sensación que tienen en su interior, no puede ser revelada, por lo tanto, no puede ser descrita, por lo tanto, debe conservarse en silencio, porque no existen palabras para explicar eso que se lleva dentro, y que no encuentra traducción posible a palabras… siendo que, por otra parte, nadie entendería lo que no siente, nadie entendería lo que no lleva adentro suyo, lo que es incapaz de ver, lo que es incapaz de comprender, tal vez por la densidad del ego, o bien, por la desconexión con su lugar de origen, los motivos suelen ser muchos, tantos que resulta imposible pretender analizarlos aquí (o allá)… siempre hay algo que limita la acción de contar eso, tan especial, que nadie puede entenderlo, no porque no le dé la cabeza, sino porque no le alcanza el alma… esas mismas personas saben, que esa conexión cósmica que sienten dentro suyo, es secreta… quizás, alguna vez, intentan decírselo a alguien, pero inmediatamente reconocen que aquel que recibe el mensaje, se desorienta, se confunde, e inmediatamente desecha el contenido, al sentirse incapaz de absorberlo, o bien, intenta sacar provecho de algo que no le pertenece… a pesar de ello, quien siente la conexión cósmica, lo sigue haciendo a tiempo completo, no puede liberarse y tampoco quiere hacerlo… reconoce que dicha conexión viene desde lejos, y que le es inherente, estimando que esto se arrastra desde siempre, una versión de la eternidad que es inexplicable, por lo tanto, el único amparo posible, es conservarlo en lo más profundo del alma, en algún lugar inaccesible donde no pueda ser visto, ni siquiera intuido, por nadie… no obstante, de alguna forma, la conexión cósmica le produce una cierta seguridad, algo así como una protección invisible… sabe, además, que esa conexión cósmica trasciende el espacio terrestre, así como hace lo propio con el tiempo, superando cualquier signo de imaginación humana existente en la mente de una civilización que se caracteriza por su soberbia tanto como por su brutal incomprensión de lo simple… quien sustenta una conexión cósmica, sabe que es algo ancestral, pero al mismo tiempo, reconoce que la civilización humana se caracteriza por ir siempre para un atrás que inhibe a la propia condición humana, restringiendo cualquier intento de mejorar la calidad humana…
La conexión cósmica supera los espacios tanto como las geometrías… también, supera las formas conocidas, y las que nadie ha conocido hasta el momento… parece una estupidez, pero está lejos de serlo…
La conexión cósmica trasciende la realidad, pero también se ubica por fuera de las circunstancias… constituyéndose en algo ajeno a la realidad humana, por lo tanto, ajeno a la realidad terrestre…
La conexión cósmica está más allá de la piel, y el ser puede percibirla con claridad… de alguna forma sabe que el cuerpo está incluido, pero ello se trata solo de una circunstancia temporal, ya que tiene claro que la unión pertenece a los ámbitos del alma, o si se quiere, del espíritu, incluyendo en ello la consciencia, y por qué no, la esencia, entonces, desde luego, el karma… el alma sabe que la comunión cósmica está más allá del tiempo humano, por lo tanto, la persona, aun estando dentro de un cuerpo, permanece conectada a un más allá que se siente en el aire… se puede respirar… se percibe en la expresión de los detalles, pero no hay palabras que la mensuren…
La conexión cósmica señala un tipo singular de pertenencia… a veces, todo ello se revela con un lado no visible de la naturaleza terrestre, pero inmediatamente, el nexo hace un nudo infinito y se une a un cosmos que no es visible, dando lugar a una nueva evidencia, lo que se ve con los ojos, no es, por lo tanto, el contexto que rodea a la existencia, va mucho más allá de lo que cualquier otro pueda imaginar… digamos, se torna inaccesible… digamos, se torna inalcanzable… digamos, se torna impenetrable… aspectos que proporcionan un lugar donde refugiarse ante cualquier insinuación de peligro… la existencia se acostumbra a transitar una realidad alterada que se desliza en diferentes dimensiones de manera simultánea, o en al menos dos dimensiones paralelas, según lo se lo quiera “dimensionar”… la anomalía circunstancial pierde su condición a medida que el ser se acostumbra a esa realidad aumentada, no detectada ni apreciada por ningún otro ser humano… ya que la realidad humana condiciona no sólo la mente, sino el cuerpo… ya que la realidad humana limita no sólo las expectativas, sino la imaginación… ya que la realidad humana no sólo reduce la sensibilidad, sino que hace lo propio con la capacidad de los sentidos…
De alguna forma se sabe que la conexión cósmica contiene una estrella, o más de una… hay evidencias de ello… pero esas mismas evidencias no están contempladas entre los humanos, para quienes una estrella, se representa por lo solar, siendo que todas las demás estrellas están distantes, tanto, que son inalcanzables, y no molestan a la existencia de nadie… por otra parte, el Sol es una fuente de calor, además produce el sentido de los días, pero no sirve para nada más…
De alguna forma se sabe que la conexión cósmica contiene a un planeta, o más de uno, pudiendo incluso considerar un sistema, o varios… también hay evidencias de ello… pero para los humanos, el único planeta es la Tierra, y todo lo demás resulta en una utopía lejana propia de astrónomos…
De alguna forma se sabe que la conexión cósmica trasciende el sentido humano del cielo, así como trasciende el sentido humano del espacio… entonces, está mucho más allá del sentido de una galaxia… entonces, el ser se reconoce sin necesidad de tener un cuerpo, entendiendo por ello que, dicho cuerpo, no es más que una circunstancia que lo habilita a pertenecer a un paisaje habitual…
De la misma forma, el ser reconoce que la condición humana es transitoria, ya que, de alguna manera, se refiere a una parte de un viaje, por lo tanto, se asume como temporal, algo que está más allá de la concepción del tiempo humano… un “algo” que casi ningún humano acepta, porque nadie admite aquello que pueda alterar su rango de normalidad…
Por los mismos mecanismos, el ser reconoce que los demás no tienen dicha conexión, por lo tanto, no “sienten” ninguna conexión cósmica, no “sienten” ninguna estrella, no “sienten” ningún otro lado que no sea aquel donde se sienten vivos, así es que el sentimiento, por lo profundo que es, merece de silencios continuados, y, asimismo, de secretos bajo toda condición…
La conexión cósmica provee de un raro estado de magia cuántica, que a veces se produce y tiene efectos en la realidad humana, pero otras veces no tiene ningún efecto, y es incapaz de modificar ninguna realidad humana, por lo tanto, ello amerita un aprendizaje, una sensibilidad de oportunidad, que amplia la capacidad de darse cuenta, ya que dicha magia viene y va, se acerca y se aleja, aparece y desaparece, al modo de las mareas, por lo tanto resulta ajena a la realidad humana, y desde luego, también a la condición humana… el humano actual asocia a la magia con una galera, o bien, una varita, o bien, con un conejo o una paloma, o bien, con un truco que siempre encuentra una explicación prestidigitadora… no más que eso, algo que el ojo no detecta, pero que se traduce mediante un estado de hipnosis…
La conexión cósmica tiene su propio contenido matemático, respondiendo a una geometría a la que los humanos no tienen acceso, lo cual da a suponer que hay más de una geometría, según el plano del cual se trate… asimismo, responde a una física desconocida en la Tierra, donde se puede viajar a la velocidad de la luz, sin necesidad de moverse de donde uno está… una física donde hay planos con realidades superpuestas, que además, pueden ser simultáneas… una física donde las piezas encajan y se desencajan sin que nadie se de cuenta, modificando el estado cuántico de la materia…
La conexión cósmica reconoce las energías propias, diferenciándolas de las ajenas… a veces, estableciendo uniones que superan la imaginación… otras veces, repeliendo los despliegues contraproducentes… dirigiéndose siempre hacia un orden cósmico que no es el que entienden los humanos… dirigiéndose siempre hacia un orden cósmico que no es el que comprenden los humanos… los humanos “tocan” y reconocen lo que tocan… los humanos ven, y describen lo que ven… los humanos oyen, y descifran lo que oyen… todo lo demás, no pasa de ser una circunstancia ilusoria…
La conexión cósmica depende de una voluntad que también lo es… por lo tanto, extiende el esfuerzo en una dirección que el humano no puede dimensionar… quizás, porque el nexo permanece por fuera del espacio tiempo terrestre, aun estando aparentemente circunscripto a él… la existencia vibra en una frecuencia que a veces es detectada por los humanos, pero la mayoría de las veces, no… por lo tanto, permanece en una frecuencia que excede los violetas, o quizás, se ubica por debajo de los rojos, siendo que los hay en los distintos extremos, estableciéndose diferencias que están lejos del ojo humano… si una puerta es atravesada en la vibración ultravioleta, nadie lo detectará, nadie lo habrá visto, por lo tanto, eso jamás sucedió… si una ventana es atravesada en la vibración infrarroja, nadie se habrá dado cuenta, por lo tanto, eso nunca tuvo lugar… sin embargo, a pesar de ello, eso mismo sucede todo el tiempo delante de las narices de millones de humanos que no se dan por aludidos, porque nunca vieron lo que no está al alcance de sus sentidos…
La conexión cósmica demanda un aprendizaje de las “conexiones” posibles con otras especies, como los mal llamadas animales, como las denominadas vegetales, alcanzando a los insectos, pero yendo mucho más lejos, “conectándose” con existencias que están muy lejos de los sentidos humanos… el aprendizaje refiere un proceso de adaptación a lo que se va descubriendo, diseñando un paso a paso que se descubre a lo largo de la vida… por lo que todo va sucediendo a medida que la vida avanza, mientras descubres lo que hay dentro de quienes te rodean, mientras descubres lo que hay dentro de los que se te acercan, mientras descubres lo que hay dentro de aquellos que aparecen y desaparecen, o con aquellos que te cruzas, y no sabes por qué… mientras descubres que muchos vienen a sacarte jugo… mientras entiendes que muchos aparecen para intentar obtener algún beneficio… mientras descubres que no falta aquel que se vende como oveja, pero escondiendo un monstruo que no es visible en los planos humanos… mientras te encuentras que algunos se muestran amables en un comienzo, pero que, en el acostumbramiento, van descubriendo que se trata mucho más que una mierda de personas, que a veces sorprenden, y a veces no, utilizando los más raros artilugios para desvirtuar sus verdaderos fines, aquello que los mueve a acercarse para sacar alguna ventaja, o mucho más que una simple ventaja, y luego adoptar la usual posición humana de victimizarse, o de ir por la destrucción… de reclamar o de echar culpas… de llorar sin lágrimas o de escupirte en la frente…
La conexión cósmica representa un desdoblamiento temporal, esto es que mientras sé está en la realidad humana, el espíritu la trasciende y ocupa espacios en realidades contiguas… curiosamente, no hay imaginación para ello, porque el ser humano no puede escaparse de aquello que reconoce como tangible… lo cual genera paradojas tanto como distorsiones que son inalcanzables para el entendimiento humano… pero ello, no evita que la conexión exista o pueda hacerlo… pero ello, tampoco evita que existan los paralelos simultáneos… pero ello, tampoco evita que haya una expansión dimensional que supera largamente las fronteras que el humano se impone, al sólo efecto de demostrar a los demás, cuál es su derecho de propiedad… para el ser humano, “ser dueño” justifica su dignidad, luego, ese mismo ser humano no sabe de qué se trata su dignidad…
La conexión cósmica tiene una memoria que le es inherente… una memoria que supera a otras memorias, ya que guarda una singularidad fotográfica donde las instantáneas se suceden, concediendo movimiento a una realidad alterada por su propia condición, esto es que tiene lugar en distintas frecuencias de un mismo plano, o bien, tiene lugar en muchas frecuencias de diferentes planos… donde los planos se representan en dimensiones que muchas veces se interponen, se cruzan, se atraviesan, fabricando geometrías que exceden cualquier imaginación… donde las frecuencias siempre traducen singularidades espaciales que el humano es incapaz de percibir mediante sus sentidos… entonces, la memoria juega un papel superador, ya que no sólo recuerda el aquí y su ahora, sino que recuerda aquello que está fuera del alcance de cualquier humano normal, esto es que registra todo lo que tiene lugar en cada espacio de las realidades contiguas… la memoria se corresponde con una esencia que se caracteriza por su propia alma, respondiendo a un karma que se proyecta hacia a la eternidad de la cual proviene, hacia la cual se dirige, pero esa misma memoria, captura cualquier realidad de cualquier circunstancia, por fuera del espacio terrestre, y, por consiguiente, por fuera del tiempo humano…
Podría decirse que la memoria cósmica sintoniza con la conexión, pero va más allá, porque dicha conexión se relaciona con un cierto magnetismo cósmico, con una expresión eléctrica de ese mismo cosmos, y con una fluencia de energías que no responde a ninguna de las leyes físicas conocidas por los humanos, energías que se ubican más allá de lo conocido y mucho más allá de lo estudiado… ateniéndose, además, a una música constante que jamás deja de sonar, y que es audible desde cualquier lugar donde se esté… para el ser humano, no hay música, y el espacio sólo contiene un ruido indescifrable, que es, eminentemente, molesto para los pocos que tienen acceso a él… para el ser humano, todo se reduce a nacer, respirar y morir… para ese mismo ser humano, todo se resume en el placer y la comodidad, o en un tremendo todo lo contrario, esto es en el sufrimiento y la incomodidad… no habiendo consciencia de los estados previos, ni tampoco de los posteriores… no hay una memoria del antes del nacimiento… tampoco la hay del después de la muerte… no hay una memoria de la evidencia de los sueños, por lo tanto, tampoco hay un registro de sus mensajes, de sus señales, mucho menos de sus contenidos… para el humano, entonces, lo intrascendente, no tiene ninguna importancia… porque para ese mismo ser humano, las eventuales conexiones, son siempre temporales, extendiéndose en la consideración temporal hasta que se agotan en sí mismas, sea porque se deforma la energía, sea porque se consume la energía, sea porque se consume la voluntad que le dio espacio, sea porque se acaban las ganas… por consiguiente, todo lo que el ser humano entiende como efímero, en la práctica cósmica, no lo es, produciéndose un todo lo contrario que demanda un productivo estado de aprendizaje constante, que exige una permanente adaptación a la variabilidad matemática de una geometría múltiple, que a su vez, demanda un minucioso estado de observación, y otro tanto de atención, donde no sólo rige la propia perspectiva, sino la perspectiva de los otros… de alguna forma, la conexión cósmica que responde a una memoria cósmica, trasciende el sentido de los espacios, y de tanto, se vuelve una cinta de Moebius… sólo quien lo siente, está en capacidad de darse cuenta, así es que, quien no lo siente, ni se da por enterado de todo aquello que para él, no existe…
La conexión cósmica, entonces, supone una herencia también cósmica que excede lo que el humano entiende por genética… surgen numerosas preguntas que no encuentran respuestas que se correspondan con la lógica que aplican los humanos… sin embargo, a pesar de ello, la conexión sigue existiendo, y la memoria también, proponiendo evidencias que no han sido atendidas por una civilización ocupada en tener, o bien, una civilización focalizada en sostener el negocio por sobre cualquier otra prioridad que no sea el negocio mismo… dicho de otra forma, la realidad aumentada que propone la civilización humana al gigantesco estado cósmico, no sólo es retrógrada, sino además, involutiva… el gigantesco estado cósmico no tiene fronteras, no tiene límites, no contiene muros que separen o aíslen, no tiene intereses que lo guíen, como tampoco tiene conveniencias que lo rijan… el gigantesco estado cósmico que excede los límites del universo visible y sus paralelos, no tiene dueños, no tiene propietarios, y mucho menos ostenta patentes de invención que habilitan a facturar cualquier cosa que justifique el comercio del conocimiento… el gigantesco estado cósmico, donde no hay reyes, ni títulos nobiliarios, ni presidentes, ni legisladores, las existencias reconocen sus responsabilidades por el simple hecho de existir, entendiendo que aquello que no beneficia a todos por igual, les infringe algún daño que es inadmisible en sí mismo, sencillamente, porque no se ajusta al orden universal que todo lo regula, sin necesidad que el humano meta la mano, piense, o haga algo para obtener algún resultado que le sea favorable… el orden cósmico no es favorable a nadie sino se trata de algo que es favorable a todos por igual… pero eso mismo, el humano no lo entiende… el humano tiene una imperiosa necesidad de sacar ventaja de cualquier otro, de cualquier prójimo… el sentido de la competencia impuesto por y desde el imperio, le ha deformado la mente, pero ha ido mucho más lejos, y le ha tergiversado los sentidos del alma…
En el mismo contexto terrestre, hay muchas, muchísimas personas que no tienen ninguna conexión con nada, con ningún cosmos, con ninguna estrella, con ningún otro planeta que no sea el que pisan, en el que respiran… esas personas ni siquiera tienen un sentido de planeta, sino que se limitan al suelo que pisan, en el momento en que lo hacen…esas personas parecen estar desconectadas y se caracterizan por una singular densidad que regula su esencia… nadie lo sabe a ciencia cierta, pero de alguna forma, puede sentirse, o al menos, puede percibirse mediante raras sensibilidades… esas personas están desconectadas, no sólo de algún cosmos, sino de su propia realidad, ajenos a lo que muchas veces les ocurre… sin entender del todo qué es lo que les pasa, cuando les pasa, asumiendo que las circunstancias son obra de la casualidad, no más que eso… estos humanos transitan sus tiempos sin dimensionar los motivos que los impulsan a estar en un lado de la historia, o bien, en otro lado de la misma… suelen estar adheridos a la vida, sin dar ninguna importancia a lo que tiene lugar a su alrededor… podría decirse que los mueve algo que no se puede definir con palabras, pero que se relaciona con la realización personal, donde el éxito agranda el ego, donde la derrota impone la decepción y la vergüenza… a veces, no más que eso… pero como siempre, nadie está en capacidad de modificar a nadie, y ciertas ayudas sólo se traducen en la obtención de ventajas que revelan resultados económicos, pero que no tienen relevancia cuando dichos resultados económicos no existen… mientras tanto, la conexión cósmica tiene sus propios canales de existencia… mientras tanto, la memoria cósmica sigue iluminando los espacios de ciertas existencias que le pertenecen… más allá de las opiniones, más allá de las negaciones, más allá de las desconsideraciones, más allá de las discriminaciones, más allá de los reclamos, más allá de las culpas, la conexión cósmica sigue siendo una realidad que trasciende los universos… mientras que, la memoria cósmica continua recordando todo aquello que los demás, pretenden olvidar…
AL MARGEN DEL OLVIDO ©
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
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