jueves, 5 de noviembre de 2009

el segundo que aún no es...


Evangelio: Lucas 15,1-10
"Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta"


En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les dijo esta parábola: "Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido." Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles "¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido." Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta."

el dispensador dice:
- liberarse de cargas... liberarse de culpas impropias... liberarse de sentimientos densos... liberarse de las envidias... simplemente liberarse para ser uno mismo en comunión con su ángel de la guarda.
- desatar los lazos donde uno entrega el alma a cambio de ser utilizado al antojo de los otros.
- limpiar de hojas secas la senda que uno debe transitar.
- ser justo en el pensamiento evitando juzgar las circunstancias ajenas, sosteniendo la calidad de la individualidad.
- ser persona, conservando la calidad humana que distingue al hombre en su destino.
- ser humilde ante la vida, la naturaleza y el destino.
- ser inocente en el pensamiento.
- ser sensible en la piel para percibir la capacidad de la iniquidad y nunca subestimarla.
- aprender a ver con el alma antes que con los ojos.
- entender que los ojos ven apenas algo muy limitado de la realidad.
- asumir la importancia de las perspectivas.
- orar por los unos y los otros.
- orar por el propio sentimiento.
- encomendar el espíritu cada día, para que la LUZ esté siempre a tu lado.
- caminar sin elucubrar qué sucederá en el segundo que sigue, que aún no es.
- lavar tus pies, cada día.
- aceptar la vida, tal se presenta.
- aprender a resignarse.
- brindar la mano.
- comprender que el pecado no está (reside) en la acción, sino en el pensamiento.
el dispensador: subiendo la cuesta. Noviembre 05, 2009.-
DEDICADO A: el silencio de los inocentes que se están preparando para el segundo que sigue, que aún no es pero que tendrá entidad propia y definitiva.

Humanidades medicas - Azucena Couceiro Vidal - Laicismos y laicidad en las sociedades plurales - JANO.es - ELSEVIER


La imagen de Tino Soriano
La prohibición del velo islámico en las escuelas, promovida por el Gobierno francés, provocó un encendido debate sobre la libre expresión de la fe religiosa.

BIOÉTICA
JANO.es
Laicismos y laicidad en las sociedades plurales
Azucena Couceiro Vidal
Profesora de Bioética. Universidad Autónoma de Madrid.
30 Octubre 2009

La laicidad implica la apuesta por vivir juntos los diversos y diferentes


Nuestra sociedad no ha transitado aún el camino que deviene en la pluralidad respetuosa y la tolerancia activa. ¿Cómo articular en las sociedades modernas algo tan complejo como la relación entre las esferas política, moral y religiosa?

En los últimos años han ido surgiendo en España diversos acontecimientos que han polarizado a la opinión pública, dando la impresión de que en el caso de los valores es casi imposible llegar a acuerdos razonables en sociedades plurales. La polémica sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía, o la de si se debe permitir que los ciudadanos expresen y lleven a las aulas o a los centros públicos los símbolos propios de sus creencias religiosas, son algunos de los muchos ejemplos que podríamos poner. En realidad, es la punta de un iceberg de mucha más profundidad, que merece la pena recorrer detenidamente.

En realidad, es la pregunta por las sociedades modernas, y sobre cómo articular en ellas algo tan complejo como la relación entre las esferas política, moral y religiosa en un contexto cultural en el que el concepto de autonomía, de libertad responsable y respeto a la libertad de conciencia es el elemento nuclear y vertebrador de esa misma pluralidad.

Todo esto ocurre en las sociedades que se denominan “laicas”. Pero existe una gran confusión conceptual y terminológica alrededor de este tema, confusión que conviene aclarar antes de entrar en la relación de lo laico con la Bioética, y de detenernos en algunos ejemplos recientes que muestran la importancia de articular muy bien las esferas mencionadas en los debates sobre temas bioéticos.

Una raíz occidental

El laicismo tiene una raíz occidental, que si bien comenzó en el medioevo, con las tensiones entre el Papado y el Imperio, cobra nuevos y definitivos impulsos a partir del siglo XVIII. La Ilustración, las corrientes enciclopedistas, unidas a la necesidad de crear un poder estatal que pusiera fin a las guerras de religión europeas, es el punto originario de un movimiento ideológico denominado “laicismo”. Su objetivo es conseguir la autonomía del Estado, rechazando las concepciones sacras de poder político. Es así que se entiende por “cultura laica” aquella que se basa en el primado de la razón, en el libre pensamiento, en la libertad de conciencia y en la autonomía moral.

Por tanto, el núcleo básico del laicismo no es el rechazo de la religión, sino todo lo contrario, ya que al exigir al Estado neutralidad ante diversas ideologías, religiones o creencias, tiene como base el diálogo con todas ellas y reclama la necesaria igualdad jurídica de ciudadanos e instituciones. El respeto a la libertad de conciencia trae consigo la asunción de todo tipo de “conciencias”, religiosas, agnósticas o ateas, todas ellas necesarias en el proceso de construcción social. De hecho, el surgimiento en el siglo XX de un nuevo pensamiento teológico que busca la racionalidad de las confesiones religiosas y defiende la autonomía moral de las realidades profanas ha hecho posible que en muchos países el hecho religioso haya podido integrarse y formar parte de la cultura laica.

Cuatro tipos de laicismo

Si bien el laicismo es un movimiento que busca la construcción de una sociedad civil laica, también lo es que ese objetivo se puede asociar a diversas opciones políticas, religiosas o económicas. De aquí que convenga distinguir entre varias posiciones: el laicismo religioso, el excluyente o antirreligioso, el de neutralidad y, por último, el inclusivo. El determinante en cada país para situarse en una otra posición va a ser el rol histórico que en su cultura ha jugado la religión.

El laicismo religioso defiende la dimensión pública de la religión y la convicción de su importancia en el desarrollo de la sociedad, la moral y la política. El ejemplo más claro es el laicismo estadounidense, que desde su fundación ha sido explícitamente cristiano. Ghandi, dentro del hinduismo, fue un laicista religioso, y son muchos los autores que consideran que el laicismo tiene raíces cristianas, entre ellos y en nuestro medio, Fernando Savater, que con independencia de su posición personal respecto del fenómeno religioso, ha señalado en sus escritos que la separación entre Iglesia y Estado es una de las aportaciones del cristianismo.

En segundo lugar, también en orden de su aparición histórica, se encuentra el laicismo excluyente, que plantea como necesidad acabar con la hegemonía religiosa, pues entiende que la secularización y la indiferencia religiosa son un avance positivo para la sociedad, Por ello, defiende un modelo de Estado que excluya a la religión y a las iglesias de la vida pública. En nuestro entorno, el ejemplo paradigmático es el francés, que ha llevado a cabo políticas activas de laicización, forzando la separación Estado-Iglesia y propugnando la escuela pública laica, con exclusión de la enseñanza de la religión y la moral laica como fundamento del vínculo social.

El laicismo de neutralidad propugna esa misma neutralidad ante culturas ateas, agnósticas y religiosas, lo que no siempre viene acompañado de una valoración positiva del rol que algunas formas de religión pueden tener en el laicismo actual. Se puede convertir por este camino en un laicismo de neutralización de la religión y de sus instituciones para impedir que tengan influencia en la vida pública.

Por último, el laicismo inclusivo de una religión emancipatoria e ilustrada que entiende que la religión está unida a las manifestaciones de la inteligencia humana y sabe que la libertad religiosa no concierne sólo al ámbito de lo íntimo de la creencia sino también a su exteriorización en el espacio público de convivencia ciudadana. Asume, por ello, que las religiones gozan del mismo derecho que las demás convicciones a un uso razonable de ese espacio público. Gran parte de los laicistas europeos se sitúan en el marco de este planteamiento integrador, si bien hay un sector del laicismo, español y europeo, que se aparta claramente del mismo.

Distinguir entre laicismo y laicidad

Estos son los conceptos teóricos, y es importante conocerlos para comenzar a indagar en cuál de estos escenarios nos ubicamos como cultura, como país. Sin embargo, el uso habitual y cotidiano de los términos es otro, pues lleva a suponer y por consiguiente a expresar que la palabra laicismo es sinónimo de hostilidad hacia la religión. De aquí que autores tan conocidos en nuestro entorno como Gregorio Peces Barba, Adela Cortina o Victoria Camps propugnen distinguir entre laicismo y laicidad. El primero designa la doctrina que se empeña en la agresión explícita y sistemática de lo religioso, mientras que la laicidad no trata de borrar la experiencia religiosa, sino de defender la libertad de conciencia y el pensamiento libre.

En el entorno europeo, existe, en general, una laicidad de reconocimiento de las religiones como un factor positivo para la vida de los países, y unas características comunes que identifican esta relación, así como sus consecuencias en la construcción de una moral común, y de las leyes con las que nos dotamos en las sociedades plurales. Dichas características son: la neutralidad del Estado y el respeto al pluralismo religioso, moral e ideológico; el reconocimiento de la libertad de conciencia y de la libertad religiosa; la existencia de un espacio público que garantice la libre discusión, el pluralismo y la autonomía moral, y el reconocimiento de la dimensión pública de la religión en el ámbito de la sociedad civil.

Ese reconocimiento deriva de asumir que es necesaria una interacción entre la ética pública y la ética privada, y de que esta última influye decisivamente en los comportamientos públicos de las personas. También de que es necesaria una laicidad basada en la ética de la deliberación y del debate, superando el antagonismo entre culturas laicistas y religiosas, y situando las argumentaciones por encima de las convicciones, en un espacio donde todos puedan contribuir a la generación de una ética cívica.

Y es que quizás lo más importante sea entender que la laicidad implica la apuesta por vivir juntos los diversos y diferentes. Pero en nuestro país tenemos una historia en la que se entrecruzan tensiones y conflictos entre clericales y laicistas, dos líneas de fuerzas permanentes expresadas tanto en el campo político como en el cultural.

El origen del actual laicismo español se puede rastrear ya en la generación del 98. Una de las denuncias más claras de la confusión católica entre religión, derecho y política se encuentra en los escritos de Unamuno y en su intercambio epistolar con Ortega. La Guerra Civil cerró ese ciclo de laicidad y abrió otro de integrismo político basado en la ideología del nacionalcatolicismo.

Laicismo con fuertes dosis de anticlericalismo

El resurgimiento del laicismo entre finales del siglo XX y principios del XXI es heredero de esta historia, pues todavía existe una memoria colectiva que sigue pesando en nuestro país y que recuerda la gran represión cultural, normativa y política vivida durante decenios, también extensiva a espacios íntimos como el de la sexualidad o los estilos personales de vida. Todo ello ha reforzado en ciertos sectores un laicismo con fuertes dosis de anticlericalismo. El mundo del laicismo culto español, salvo notables excepciones, vive de espaldas al pensamiento religioso ilustrado, y la línea dominante de escritores e intelectuales que escriben, por ejemplo, en un periódico como El País, que quiere se expresión del nuevo laicismo liberal, se mueve entre el laicismo de exclusión y el de neutralización.

Todo ello tiene consecuencias inmediatas en nuestro entorno. Por una parte, el creciente “analfabetismo sobre el fenómeno religioso”, que no crea sociedades más laicas, sino países culturalmente empobrecidos en su comprensión de las culturas. Por otra, un talante de fobia a lo religioso que, con estas características, es difícil encontrar hoy en el ámbito europeo. La causa quizás se encuentre en que en España persisten algunos sectores eclesiales que no renuncian a la instrumentalización de la esfera política, y no saben distinguir entre la especificidad de la ética cristiana y la racionalidad moral en la que se basan los consensos ético-jurídicos en las sociedades plurales. Sin duda, también esta postura favorece un laicismo excluyente.

Nuestra Constitución es aconfesional, pero no laica. Nuestra sociedad tampoco parece serlo, pues no ha transitado el camino que deviene en la pluralidad respetuosa y la tolerancia activa. Todo ello tiene consecuencias en la discusión sobre los conflictos de valor que se plantean en torno a la vida y a la muerte, y que serán analizadas en el próximo artículo.

“En nuestro entorno el ejemplo paradigmático es el francés, que ha llevado a cabo políticas activas de laicización, forzando la separación Estado-Iglesia.”


Referentes sociológicos
España Laica

Con esta obra, Rafael Díaz-Salazar, profesor de Sociología de las Desigualdades en la Universidad Complutense de Madrid, cierra su trilogía sobre la laicidad. En el primer libro, analizaba, como rezaba su título, el Factor católico en la política española (PPC, 2006). En el segundo, Democracia laica y religión pública (Taurus, 2007) estudiaba desde una sociología política de la religión las nuevas aproximaciones de Rawls y Habermas al tema del lugar público de la religión en las sociedades democráticas. En este tercer libro, publicado por Espasa, Díaz-Salazar reivindica una España laica como proyecto integrador. Se trata de construir una cultura pública que haga posible la convivencia de una ciudadanía que es cada vez más diversa en lo religioso, lo moral y lo ideológico.


Bibliografía
- Díaz-Salazar, R. España Laica. Ciudadanía plural y convivencia nacional. Madrid: Espasa Forum, 2008.
- Savater, F. Nuestras raíces cristianas. El País, 4 de julio, 2003.
- Camps, V. La voluntad de vivir: las preguntas de la Bioética. Ariel: Barcelona, 2005.
- Díaz-Salazar, R. Democracia laica y religiones públicas. Madrid: Taurus, 2007.
- Cortina, A. Alianza y contrato: política, ética y religión. Madrid: Trotta, 2001.

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Humanidades medicas - Azucena Couceiro Vidal - Laicismos y laicidad en las sociedades plurales - JANO.es - ELSEVIER

miércoles, 4 de noviembre de 2009

efímero...


Evangelio: Lucas 14,25-33
"El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío"


En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar." ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío."

el dispensador dice:
la vida tiene un comienzo en el llanto
que induce la respiración...
la vida tiene un final donde ya no estas en capacidad de retener tu alma en aquello que fue tu cáscara...
la vida, finalmente, es efímera...
pero el espíritu genuino no lo es,
permanece por siempre...
ganar el cielo no es un simple crédito,
ganar el cielo es "pensar" la vida
construyendo lo justo y necesario para transitarla,
pero abriendo las manos para asir otras,
poniendo el hombro para sostener a otros,
apropiando las circunstancias propias a favor del prójimo...
ganar el cielo no es "ser elegido",
ganar el cielo es un "deber de vida"
que exige no pronunciar jamás aquello que no debe ser dicho,
que exige pensar siempre en el "otro",
sin perder el rol que le cabe a cada destino...
lo que construyas aquí se estampará en el aire...
donde las huellas no se ven, aunque están ciertamente...
cuando te vayas, los que sigan usarán aquello que entiendan como conveniente para sus propias vidas...
pero la esencia de los tiempos respirables se extingue en la muerte...
que deja lugar a la presencia de otros en los ríos de sangre que bajan desde el árbol de la vida, sumando herencias que deben nacer para ocupar espacios que suman a los que han antecedido en el libro de la vida...
seguir la FE...
es subirse al espíritu propio,
y simplemente, dejarse llevar.
el dispensador: arrojando mochilas innecesarias. Noviembre 04, 2009.-
DEDICADO A: los que sólo se transportan a sí mismos...

martes, 3 de noviembre de 2009

Claude Lévi-Strauss, un nombre para el hombre


Muere el antropólogo francés Lévi-Strauss
martes 3 de noviembre de 2009 17:04 GYT
Por Estelle Shirbon


PARIS (Reuters) - El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss falleció a los 100 años, informó el martes la casa editorial Plon.

Lévi-Strauss, quien se hizo conocido más ampliamente por el público en 1955 con la publicación de su obra maestra "Tristes Trópicos", murió el sábado en la tarde, según indicó un portavoz de la editorial. Habría cumplido 101 el 28 de noviembre.

"El era el gran científico de Francia", dijo el escritor Jean d'Ormesson, miembro de la Academia Francesa, que reúne la elite de la intelectualidad del país.

Como un alumno brillante que sobresalió en Geología, Leyes y Filosofía, Lévi-Strauss viajó a Brasil para desempeñarse como profesor en 1935. Fue ahí donde halló su vocación por la antropología.

Realizó numerosas expediciones a remotas áreas de la Amazonia y la región de Mato Grosso para estudiar las costumbres de tribus locales, comenzando a desarrollar teorías y metodologías que más tarde tuvieron un profundo impacto en su campo.

Regresó a Francia y fue reclutado por el Ejército francés a inicios de la Segunda Guerra Mundial. Luego de la derrota de Francia por los nazis, se dio cuenta de que ser judío entonces era peligroso y se mudó a Estados Unidos hasta 1944.

Durante los años siguientes, estuvo a cargo de una serie de prestigiosas publicaciones científicas en París y Nueva York y comenzó a producir sus influyentes libros científicos.

"ODIO LOS VIAJES"

En líneas generales, Lévi-Strauss usó los mitos y costumbres de tribus para demostrar que el comportamiento humano está basado en sistemas lógicos que pueden variar de sociedad en sociedad, pero contienen una subestructura común.

Aquellos hallazgos, que desafiaron la noción de que la cultura europea occidental era de alguna forma única o superior, resonaron ante las ideas de colonialismo de sus detractores y Lévi-Strauss ganó adeptos más allá del círculo de antropólogos profesionales.

Argumentó que la linguística, las comunicaciones y la lógica matemática pueden ser usados para revelar sistemas sociales fundamentales.

Excepcionalmente erudito, Lévi-Strauss no era el más accesible de los pensadores y muchos de sus trabajos eran impenetrables para la gente común y corriente, pero se las arregló para trascender los límites de la ciencia con "Tristes Trópicos".

Un relato detallado del comportamiento social entre tribus brasileñas, "Tristes Trópicos" resaltó de las otras publicaciones del autor por su contenido autobiográfico.

Aunque la primera oración del libro, "Odio los viajes y los exploradores", fue claramente diseñada para ganar la aprobación de sus colegas científicos, los amantes de la literatura la consideraron un triunfo.

La academia que otorga el premio más prestigioso de literatura en Francia, Goncourt, anunció la noche antes de hacer pública su decisión ese año que lamentaba no poder otorgar el galardón a "Tristes Trópicos" porque no era una novela.

Lévi-Strauss alcanzó el máximo reconocimiento para un científico en 1973, cuando fue elegido por la Academia francesa. También recibió numerosos honores de universidades extranjeras y Gobiernos, incluyendo Brasil.
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PERFIL-Antropólogo Lévi-Strauss muere a los 100 años
martes 3 de noviembre de 2009 15:22 GYT
por Philippe Bas-Rabérin


PARIS (Reuters) - Considerado como el antropólogo más destacado de sus tiempos, Claude Lévi-Strauss murió a los 100 años luego de dedicar su vida al estudio de los fenómenos sociales y culturales, especialmente enfocado en los mitos.

Filósofo de formación, el teórico de la antropología estructural se volcó hacia las costumbres y las representaciones simbólicas tribales para demostrar que el comportamiento humano se basa en sistemas lógicos que varían de una sociedad a otra, pero conservan estructuras comunes.

Para dotar a la etnología de métodos novedosos, Lévi-Strauss apeló a disciplinas como la lingüística o la lógica matemática con el fin de revelar esos sistemas fundamentales.

Sus teorías, que proporcionaron nuevas herramientas para estudiar asuntos familiares, encontraron eco en el mundo del arte, la literatura, la política y la filosofía, aunque sus textos requerían de una ardua lectura.

Pese a la complejidad de sus escritos, Lévi-Strauss consiguió llegar a un público que trascendió el mundo universitario con su obra maestra publicada en 1955, "Tristes Trópicos", que cuenta el descubrimiento de su vocación en Brasil y fue recibido como un clásico de la etnografía y una obra literaria.

Minucioso estudio sobre los comportamientos sociales de los indios de Brasil, "Tristes trópicos" se inscribe al margen de otros escritos de Lévi-Strauss por su contenido abiertamente autobiográfico.

La primera línea del libro -"Odio los viajes y los exploradores"- difícilmente tenía como misión ganar la aprobación de sus pares científicos, pero los amantes de la literatura lo consideraron un triunfo.

UN CIENTIFICO PRESTIGIOSO

Nacido el 28 de noviembre de 1908 en Bruselas, Claude Lévi-Strauss realizó sus estudios secundarios en París. La geología fue su primera pasión pero estudió derecho, filosofía y letras en la Sorbona.

Después de haber dado clases de filosofía en Francia, fue nombrado profesor en la Universidad de Sao Paulo en 1935. Desde ahí dirigió varias expediciones a Mato Grosso y la Amazonia, donde recogió información que luego alimentó sus primeras obras.

De vuelta a Francia fue convocado a la armada francesa a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota de Francia por los nazis, se dio cuenta de que ser judío se había tornado peligroso y se mudó a Estados Unidos hasta 1944.

Durante los años siguientes tuvo una serie de puestos científicos prestigiosos en París y Nueva York, mientras que comenzó a producir sus influyentes volúmenes científicos con los cuales se transformó en una de las figuras más eminentes del pensamiento moderno.

Su primer libro, "La Vie familiale et sociale des Indiens Nambikwara" (1948), ilustra sus experiencias en "terreno" junto a tribus indígenas de Brasil.

En "Les Structures élémentaires de la parenté" ("Las estructuras elementales del parentesco") (1949), postula que los sistemas de parentesco pueden ser analizados como lenguajes y que las diferencias culturales encubren una "unidad psíquica de la humanidad".

"La Pensée sauvage" ("El pensamiento salvaje"), de 1962, postula como las formas de pensamiento de las sociedades tradicionales responden a lógicas rigurosas, mientras que en "Mythologiques" (Mitologías), publicado más tarde, desarrolla una nueva forma de interpretación de los mitos.

En 1973, Lévi-Strauss es nombrado miembro de la Academia Francesa, un reconocimiento nacional tardío de un autor que ya había sido ampliamente reconocido en el extranjero.
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el dispensador dice: en los años sesenta/setenta la antropología sustentaba su pensamiento científico en este hombre. Para él, mi reconocimiento. Noviembre 03, 2009.-

cuando lo poco es mucho...


Evangelio: Lucas 14,15-24
"Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa"

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: "¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!" Jesús le contestó: "Un hombre daba un gran banquete y convidó a muncha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: "Venid, que ya está preparado." Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero dijo: "He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor." Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor." Otro dijo: "Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir." El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de la casa, indignado, le dijo al criado: "Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos." El criado dijo: "Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio." Entoces el amo le dijo: "Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa." Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete."

el dispensador dice:
el banquete ha sido servido varias veces,
pero los invitados han renegado de hacerse presentes,
han expresado excusas utilizando argumentos
que siempre acrecientan el desprecio que anida en sus almas...
unas veces por soberbia,
otras por envidias,
muchas por necedad,
las más por negligencia...
pero al renegar de la invitación, cierta, genuina,
se han ido distanciando del horizonte...
tanto como de su propio espíritu,
en su reemplazo,
otros que andaban con sus humildades a cuestas,
otros que guardaban sus humillaciones en silencio,
pocos por cierto,
esos se llegaron al banquete casi por causalidad geométrica,
y así fue que se unieron almas impensadas,
en una convocatoria celestial...
la del final de los tiempos,
donde los pocos pasaron a ocupar el lugar de los muchos...
y los muchos, pasaron a ser parte de la nada.
el dispensador: vislumbrando cambios. Noviembre 03, 2009.-
DEDICADO A: los pocos que sin saberlo, han sido convidados a la mesa del SEÑOR.-

lunes, 2 de noviembre de 2009

por los que fueron...

talpiot, la tumba negada...
Evangelio: Marcos 15,33-39;16,1-6
"Jesús, dando un fuerte grito, expiró"


Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta media tarde. Y, a la media tarde, Jesús clamó con voz potente: "Eloí, Eloí, lamá sabaktaní". (Que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?") Algunos de los presentes, al oírlo, decían: "Mira, está llamando a Elías." Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo: "Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo." Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo: "Realmente este hombre era Hijo de Dios."

[Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: "¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?" Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. Él les dijo: "No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron."]

el dispensador dice:
por esta Tierra han pasado ilusiones...
por esta Tierra han pasado esperanzas...
por esta Tierra han pasado ideas y pensamientos...
en esta Tierra se han plasmado voluntades...
en esta Tierra se han superado contratiempos...
en esta Tierra se han respirado otros aires...
en esta Tierra se han bebido otras aguas...
en esta Tierra se han cultivado otras culturas...
en esta Tierra se han amado personas...
en esta Tierra se han curado enfermedades...
en esta Tierra hubo personas dignas...
en esta Tierra hubo solidaridad y misericordia...
en esta Tierra las obras humanas más importantes fueron aquellas que nunca tuvieron trascendencia alguna...
en esta Tierra las cosas más destacadas fueron realizadas por gentes comunes...
en esta Tierra los mejores servicios a la sociedad se promovieron desde el simple hecho de tener talento para compartir un logro, un descubrimiento...
en esta Tierra deambulan historias de eternidad que han quedado grabadas en el libro y el árbol de la vida...
todo esto se resume en un término: "ancestros"...
sí, nuestros ancestros, aquellos que nos precedieron en el ritmo de la vida respirable, fueron quienes contribuyeron con sus anonimatos a crear un mundo vivible...
sí, nuestros ancestros, la mayoría de ellos desconocidos en la línea sucesoria, dejaron sus sudores marcados en las tierras, las arenas, las gredas o las aguas...
esta generación tiene el compromiso de dejar a los que sigan un mundo que sea digno...
perfectible, pero digno... ya que sin dignidad la condición humana es una entelequia.
el dispensador: reverencia por nuestros ancestros. Noviembre 02, 2009.-
DEDICADO A: nuestros ancestros que pasaron por aquí haciendo huella para que nuestras vidas valiesen la pena, en especial a María de Magdala y a toda la Comunidad del Qumram.-

domingo, 1 de noviembre de 2009

BERLÍN: mucho más que un MURO...


Foto: FOTOS: AP / CORBIS / REUTERS. ARTE DE TAPA: SILVINA NICASTRO
BERLIN

La caída del Muro: 1989 - 2009
Berlín, el largo camino del reencuentro
El 9 de noviembre de 1989, cayó el ícono más contundente de la Guerra Fría, el enfrentamiento que partió al mundo en dos mitades irreconciliables. Dos décadas después, la hoy vibrante capital de la Alemania reunificada no esconde las cicatrices de su pasado ni las dificultades del proceso de reintegración.

Por Luisa Corradini
Noticias de Enfoques: Domingo 1 de noviembre de 2009 | Publicado en edición impresa

La histórica caída del Muro de Berlín, que cambió el rumbo de la historia del siglo XX, comenzó con una escandalosa mentira y terminó con un grave error de apreciación.

El engaño fue obra de Walter Ulbricht, presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana (RDA). El 15 de junio de 1961, apenas dos meses antes de la instalación de las primeras alambradas de púas, Ulbricht proclamó que "nadie" tenía la "intención de erigir un muro".

La ceguera fue de su sucesor, Erich Honecker, cuando afirmó el 19 de enero de 1989 que esa herida fortificada que partía la ciudad en dos seguiría en su lugar "dentro de 50 o de 100 años": diez meses después, se produjo su estrepitoso derrumbe.

Veinte años después de ese acontecimiento crucial en la historia de la humanidad, no queda casi nada de esa siniestra construcción de 43.100 metros de largo, que dividió Berlín durante 28 años. Sólo tres sitios de la ciudad conservan sus vestigios. El resto se limita a una discreta doble línea de adoquines que sigue el antiguo trazado. Sus ondulaciones reaparecen aquí y allá en las veredas y avenidas de esta vibrante ciudad del siglo XXI en que se ha transformado la capital alemana.

Atrapado por la modernidad, el visitante tiene hoy dificultades para imaginar lo que era ese muro, formado por bloques de 3,5 metros de alto, 1,20 m de ancho y 2,75 toneladas de peso coronados por una alambrada de púas que se abría en V hacia ambos lados. Una ponzoñosa culebra de cemento que serpenteaba en pleno centro de la ciudad, pero también a su alrededor, para aislarla de la RDA que la envolvía al punto de hacer de Berlín-Oeste "el único lugar del mundo donde todos los puntos cardinales se hallaban al Este", según la amarga ironía del humorista Wolfgang Neuss.

Ese muro representaba un total de 55 kilómetros de largo e innumerables dramas humanos: 687 muertos sólo en Berlín.


El fin de tres ciclos
El acontecimiento inmenso que fue su caída puso fin a tres ciclos históricos, acoplados entre sí.

El más corto fue lanzado pocos años antes en la URSS por el líder soviético Mikhail Gorbachov. La perestroika, es decir el arsenal de reformas económicas destinadas a modernizar el comunismo, puso a ese país en el camino de la desintegración. El hombre que decidió el aggiornamento del sistema se vio obligado a limitar los gastos militares y amordazar su diplomacia, a retirarse de Afganistán y alejarse de Cuba. Al romper con la doctrina Breshnev, que afirmaba la legitimidad de una intervención armada en todo "país hermano" divergente de la línea colectiva, Gorbatchov aceptó de hecho la descomposición de la RDA.

Simultáneamente concluyó un ciclo en la historia de Alemania y Europa que había comenzado en 1961 con la construcción del Muro. Berlín, que desde 1948-49 soportaba el bloqueo soviético, se había transformado en el símbolo de la Guerra Fría. Enclavada en la "democracia popular" de la RDA, la ex capital del Reich era una base del espionaje y la propaganda antisoviética. Su forma de vida occidental, opulenta y desprejuiciada, fascinaba a decenas de miles de alemanes orientales que iban cada día a trabajar a la ciudad, rápidamente reconstruida sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial. Por esa razón, el poder comunista decidió levantar ese "muro de la vergüenza" en el corazón de la ciudad, materializando la opresión del totalitarismo post-estalinista.

Visto desde una perspectiva aún mayor, el 9 de noviembre de 1989 cerró la secuencia histórica abierta en 1917 con la Revolución de Octubre en Rusia. Fue en ese preciso instante que el comunismo soviético recibió el golpe mortal.

Ese día también quedaron desmentidas en forma brutal la mayoría de las previsiones y augurios que dominaron los años 70 y 80. Para dirigentes occidentales, intelectuales y especialistas de geopolítica, se podía salir de dictaduras de derecha (prueba de ello fueron las caídas de las dictaduras militares de Grecia, Portugal, España y la Argentina). Pero -en nombre de una ley que fue aceptada como una evidencia que no requería demostración-, aquellas dictaduras llamadas "de izquierda" eran consideradas como indestructibles.

Erich Honecker, el último líder de la RDA, era uno de ésos. Gorbachov evocó esa empecinada ceguera en una reciente entrevista al relatar la visita que realizó a Berlín-Este para la conmemoración del 40° aniversario de la RDA, en octubre de 1989, un mes antes de la caída del Muro.

"Mieczyslaw Rakowski [primer ministro polaco] que estaba en la tribuna con el general Jaruzelski justo detrás de mí, se inclinó hacia adelante y me dijo:

-Mikhail Sergueievitch, ¿usted entiende alemán?

-Lo suficiente como para comprender lo que gritan los manifestantes-, respondí

-¿Comprende entonces que esto es el fin?, agregó Rakowski

"Era el fin, en efecto. Por el contrario, Honecker no comprendía nada. Me aseguraba que tal vez la perestroika fuera importante para la URSS, pero que en RDA las reformas ya se habían realizado...", recuerda Gorbachov.

En noviembre de 1989, la autoridad del régimen alemán oriental vacilaba. Erich Honecker, el hombre que había aplaudido la masacre de Tiananmen, fue destituido por sus pares en un intento por salvar las pocas piedras de la utopía comunista que aún permanecían en pie. El 4 de noviembre, en Alexanderplatz, cerca de un millón de manifestantes exigían la libertad de viajar.

Ese 9 de noviembre, después de un plenario del comité central del SED (Partido Socialista Unificado de Alemania), Günter Schabowski, miembro del buró político, anunció la adopción de "un reglamento que permite a todo ciudadano dejar (la RDA) por cualquier puesto fronterizo". Incluso por Berlín-Oeste, precisó. Y cuando un periodista italiano le preguntó a partir de cuándo, la respuesta fue: "Entiendo que en forma inmediata".

La noticia se propagó como reguero de pólvora. Los berlineses se reunieron masivamente a ambos lados del muro y en los puntos de paso. Finalmente, hacia las 22.30, en la Bornholmer Strasse, en el barrio de Prenzlauer Berg, se levantó la primera barrera. A medianoche, el resto de los puestos fronterizos la habían imitado. "Berlín vuelve a ser Berlín", tituló un diario al Oeste. El resto pertenece a la historia.

Veinte años después, Berlín es otra Berlín. Vastas avenidas arboladas, parques cuidados, barrios espaciosos... La circulación es fluida, los peatones, los ciclistas, los cochecitos de bebé y, sobre todo, los jóvenes forman parte de la nueva tarjeta postal. Los transportes en común, fiables, limpios y frecuentes, trasladan al visitante de un barrio al otro con eficacia y precisión. Curiosamente, en Berlín no se siente el estrés que neurotiza otras capitales. Esa es probablemente la mayor sorpresa de quien llega allí por primera vez: Berlín, la ciudad símbolo de la Guerra Fría, el inmenso campo de ruinas, la capital de la Alemania reunificada, se presenta antes que nada como una capital del savoir-vivre .

Pariser Platz, a los pies de la Puerta de Brandeburgo, perdió definitivamente sus aires de mortal no man´ s land . En ese lugar de desolación brotaron hoteles de lujo, inmuebles high tech de grandes bancos y edificios ultramodernos sedes de embajadas. Otro inmenso espacio antaño abandonado, Potsdamer Platz, muestra orgulloso su nuevo perfil vanguardista, en cuya concepción trabajó el grupo de arquitectos más talentosos del planeta.

Por todas partes, el delirio inmobiliario se ha apoderado de Berlín, aun cuando ya no sea tan fácil comprar, vender o alquilar por culpa de la crisis. Son pocos en realidad los barrios que siguen resistiendo, pero los hay: después de una cierta edad, el berlinés del Oeste no siente demasiado afecto por ese primo del Este, que le devuelve el sentimiento con creces.

"El Muro está en las cabezas." Esa es la frase que usan todos para explicar ese desamor. En épocas de la división, cada parte de la ciudad estaba generosamente subvencionada por su Estado tutelar: Berlín-Este, para mantener una ilusión de prosperidad inexistente; Berlín-Oeste, para mostrarse como vitrina insolente del capitalismo asediado.

Legado contradictorio
Hoy reunidos, ambos sectores tienen enormes dificultades para despojarse de los hábitos nacidos de aquella dependencia. Y lo mismo sucede con el país.

Este 9 de noviembre, la algarabía de algunos se mezclará con la inquietud frente a la crisis más grave que le toca atravesar a Alemania desde 1930, pero también la desazón general frente a una cohesión nacional que se hace esperar. Veinte años después de la caída del Muro, es necesario reconocer que la reunificación no ha dado los resultados esperados. Muchos "ossis" (alemanes del Este) se perciben como ciudadanos de segunda categoría, observados con condescendencia por los "wessis".

Los ecos del discurso pronunciado en octubre de 1990 por el canciller Helmut Kohl, que prometió "paisajes florecientes" en el Este, resuena hoy como una broma de mal gusto. No sólo porque miles de compañías del Oeste se apoderaron de las industrias del Este y las desmantelaron, destruyendo toda posibilidad de competitividad. Sino porque, a pesar de haber absorbido más de un billón de euros del presupuesto federal, el Este sigue padeciendo un desempleo muy superior, menor productividad, altísimas tasas de emigración y un ingreso per capita muy inferior al del Oeste.

Todo alemán que trabaja seguirá pagando hasta 2019 una tasa de solidaridad de 5,5% instaurada para financiar la reunificación. Pero el camino parece largo. Los especialistas estiman que serán necesarios 20 años más para que los estados regionales del Este puedan autoabastecerse.

El producto bruto interno del Este representa sólo el 71% del Oeste, un crecimiento de apenas 4% en nueve años. La producción industrial creció 7,5% desde 2006, comparado con 4,3% en el Oeste. Pero esas cifras son modestas, si se tiene en cuenta que en el Este había mucho más espacio para el crecimiento. El desempleo, por su parte, llega a 13,3% de la población activa, es decir, casi el doble que en los estados del Oeste.

El éxodo es tan grave que algunas comunas simplemente se están preparando para desaparecer. Cerca de 90.000 personas dejan cada año el Este en busca de trabajo. Los destinos preferidos son las ciudades industriales del Oeste -principalmente en la cuenca del Ruhr-, Suiza y los países escandinavos.

Uno de los problemas más serios e inesperados de la reunificación es la partida de miles de jóvenes mujeres -curiosamente más móviles que los hombres-, que terminó por provocar un desequilibrio poblacional y se ha transformado en un obstáculo suplementario para todo plan de desarrollo. En Alemania del Este hay 8,5 mujeres por cada 10 hombres. En ciertas regiones, las mujeres representan un cuarto de los emigrantes y los índices de natalidad se han desmoronado en uno de los países de Europa que ya registraba una de las más bajas tasas de natalidad.

Como en Alemania, muchos otros europeos miran con desilusión la instalación vertiginosa y egoísta de un Occidente prepotente que no tiene tiempo de ocuparse del ser humano. Ese sentimiento profundo, representado a la perfección en 2003 por el film "Good bye Lenin!", ha recibido el nombre culto de "ostalgie" (nostalgia del Este).

"Siento amargura porque hemos perdido. ¡Hemos dejado tantas plumas en esa revolución abortada de 1989! Mi infancia fue miserable. En Occidente, hubiese sido cajera o algo parecido. La RDA me dio la posibilidad de hacer estudios superiores, de trasformarme en una intelectual. En el Este, el trabajo y la vivienda eran un derecho. En la RDA, el 90 por ciento de la gente trabajaba. Todos soñamos con una tercera vía: ni capitalismo ni comunismo burocrático. Pero perdimos en toda la línea. El futuro me da miedo", confesó a LA NACION, la filósofa Marion Becker.

Veinte años después, es legítimo preguntarse si el proceso que comenzó el 9 de noviembre de 1989 desembocó en una reunificación o se trata, en definitiva, de una simple absorción.

Otro berlinés respondió a ese interrogante con la historia de esa estrellita de cine que fue a ver a Orson Welles y le propuso matrimonio: "Maestro, con su inteligencia y mi físico, imagine los hijos excepcionales que tendríamos..." Orson Welles la miró y respondió: "Señorita, ¡imagínese si tienen mi físico y su inteligencia!"

Como en esa historia, el matrimonio entre Este y Oeste ha sido consumado. Los alemanes todavía esperan para ver cómo serán los frutos de esa unión.
© LA NACION


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La caída del Muro: 1989 - 2009Berlín, el largo camino del reencuentro

El 9 de noviembre de 1989, cayó el ícono más contundente de la Guerra Fría, el enfrentamiento que partió al mundo en dos mitades irreconciliables. Dos décadas después, la hoy vibrante capital de la Alemania reunificada no esconde las cicatrices de su pasado ni las dificultades del proceso de reintegración.

lanacion.com | Enfoques | Domingo 1 de noviembre de 2009


el dispensador dice: Alemania es uno de mis lugares amados. Estaba allí cuando cayó el muro aunque en realidad se sabía desde mucho antes que esta división no resistía más... se podrá colocar un muro... se podrán poner barreras reales o ficticias... se podrán aislar los sentimientos y las voces... se podrá separar a las personas... pero indefectiblemente todo ello sucumbe junto con sus mentores. Alemania es un lugar distinto a lo que cuentan y de aquella Alemania de la segunda guerra apenas quedan recuerdos que se van extinguiendo junto con la generación que los contuvo. Lo vivo de Alemania se expresa en su cultura, en su capacidad de trabajo, y en un estilo que no muchos comprenden o dimensionan... pero allí, justo allí, anida la ciencia de esta era. Noviembre 01, 2009.-
DEDICADO A: la ALEMANIA que nadie conoce.