AL MARGEN DEL OLVIDO ©
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
[MEMORIAS CUÁNTICAS - 9]
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Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes
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Así como hay saltos cuánticos, del mismo modo, hay una memoria cuántica, donde todo queda registrado… así como hay una magia cuántica que es propia de escasos humanos, hay un paralelo cuántico desde donde se motorizan ciertos cambios en la vida de los otros… los sueños resultan un proporcional matemático de la vida, incidiendo en la realidad de cada persona, pero cumpliendo un papel fundamental en la memoria de todo aquello que nadie registra, que nadie considera, que nadie tiene en cuenta, pero que altera y modifica la circunstancia que se propone cada día, o bien, cada momento de cada día, facilitando encuentros o desencuentros, promoviendo triunfos o derrotas, estableciendo éxitos o desvíos, dando lugar a un camino definido o alternativas sorprendentes, produciendo giros impensados, o provocando anomalías inexplicables… cada propuesta, aportará una fórmula matemática que deberá ser despejada… cada propuesta, ofrecerá una geometría que deberá ser resuelta… cada propuesta, establecerá una ecuación para la que no habrá pizarrón que la describa… y esto, casi siempre tendrá lugar sin que la existencia en cuestión, se dé cuenta, sin que lo analice, sin que lo medite, sin que lo razone, sin que lo piense… ya que se focalizará en el paso que sigue, olvidando rápidamente lo que tuvo lugar, para concentrarse en lo que viene… lo que viene suele ser más importante que lo que tuvo lugar antes, por lo tanto, el foco estará allí… la memoria conserva registro de las perspectivas de todo aquello que tuvo lugar, o quizás, de aquello que se entendió, o quizás, de aquello que se interpretó, o quizás, de aquello que parecía ser importante, o quizás, de aquello que se percibió como la necesidad de un cambio, sin embargo, una vez producido el cambio, no quedará más remedio que mirar hacia adelante… como sea, hay un desprendimiento del pasado inmediato anterior, y existe la necesidad de sumergirse en aquello que se siente como algo nuevo y adecuado para el uno mismo… no hay que sorprenderse, ya que ocurre todo el tiempo… uno se va encontrando con todo tipo de personas, con todo tipo de paisajes, con todo tipo situaciones, con una variada realidad que proponen las circunstancias, a veces parecidas, a veces disímiles, a veces semejantes, a veces regresivas, a veces descollantes, a veces distorsivas… todas contienen ecuaciones que deben ser despejadas, no en un pizarrón, sino en el alma… ecuaciones que no hay dónde escribirlas, porque tienen lugar en milésimas de segundos en un espacio que el humano no logra desentrañar… en esas milésimas de segundos ocurre el sato cuántico, la memoria lo registra y establece sus propias evidencias, pero la mente humana apenas si percibe la consecuencia, por lo tanto, todo lo que tuvo lugar, no existe… está en la consciencia, está en la memoria, se registra en el alma, pero la mente esquiva aquello que no entiende, lo desecha y continua con su camino… caminar exige atención, la atención está en el presente, que resulta ser continuo, es decir, se trata de una sucesión de presentes que exige hacer foco en lo que sucede ahora mismo… lo pasado, queda en alguna parte… el futuro, no existe…
Muchas preguntas vienen a la mente… ¿qué es un quantum?, ¿qué es el salto cuántico?, ¿qué es la memoria cuántica?, ¿cómo afecta eso que no se ve, al ser humano?... aparentemente nada tiene respuesta, no para el mundanal ruido, no para el ser humano ocupado en sobrevivir… los que han encontrado sus propias respuestas, se las guardan, las callan, las mantienen en silencio, por las dudas, asumiendo que cada quien debe encontrar las propias respuestas, si quiere, si está dispuesto, si tiene la voluntad para ello, si lo desea, si entiende que el esfuerzo vale la pena, de lo contrario, esas mismas respuestas no tienen ninguna importancia… por consiguiente, la mayoría evita preguntarse aquello que le complica la vida, mientras que esa misma mayoría u otras, la cuestión no existe y exponerse a lo cuántico, representa un tiempo inútil del que hay que huir, mucho más en mundo que respira apurado y que está preocupado por competir… como sea, y a pesar de cualquiera que piense lo contrario, el quantum existe… algunos lo asumen como una bendición oportuna… algunos lo tienen por una gracia divina… muchos entienden que se trata de milagros… y tal vez, es todo eso, y un poco más… los que han buscado algo acerca del quantum, saben que representa la magnitud mínima de un evento físico, que puede ser cósmico, que puede darse en el espacio sideral, que puede alterar una trayectoria sin dejar evidencia aparente, pero curiosamente, eso que tiene que ver con el universo intangible, también afecta el orden del humano en curso, constituyendo una especie de zodíaco paralelo, estableciendo una anomalía que altera el curso de una vida, modificándolo, e introduciéndolo en un nuevo orden, que le atañe y que lo expone a un cambio en su estado de situación… cuando se habla de magnitud mínima, la misma es imperceptible, indetectable mediante los sentidos, invisible, inaudible, pero con la suficiente capacidad como saltar el estatus quo y convertir el bienestar en malestar, o viceversa, convertir el malestar en bienestar, quitando al ser de donde solía estar, a efectos de ponerlo en una situación diferente… también puede aumentar o disminuir un estado de bienestar… también puede aumentar o disminuir un estado de malestar… dando lugar a infinitas variaciones que alteran la vida de quien sea, tal vez, en el momento oportuno, justo cuando se hacía necesario, justo cuando era imprescindible… ese quantum responde a un orden cósmico que atañe a todo lo que existe en cualquier parte, no de la Tierra, sino del universo… es difícil de entender porque no se corresponde con ninguna historia que te hayan contado, es difícil de entender porque no encaja con las mentiras que escuchaste reiteradas veces… las historias que se cuentan provienen de experiencias personales de padres o abuelos, pero contienen perspectivas condicionadas a aquellas que ellos mismos supieron recibir de sus padres o abuelos, y esto se repite hacia atrás hasta la noche de los tiempos… alguien dijo, alguien lo creyó, alguien lo dio por bueno, alguien lo repitió, alguien experimentó algo parecido, alguien lo volvió a contar con sus variaciones, y todo se repite otra vez… ¿alguna vez no fue así?, quizás, posiblemente, tal vez, vaya uno a saber… seguramente hubo alguna humanidad más reflexiva que entendía lo que no era necesario pronunciar… seguramente hubo alguna humanidad más intuitiva… seguramente hubo una humanidad libre de la densidad del comercio por el negocio en sí mismo… seguramente hubo una humanidad más solidaria, más compasiva, más misericordiosa, más cooperativa… seguramente hubo una humanidad más comprensiva… seguramente hubo una humanidad más cooperativa con el prójimo dentro y fuera de la tribu… pero la actual humanidad está atrapa en el egocentrismo de creerse superior al prójimo, y eso, en definitiva, le impide ver el bosque, y también, le impide descubrir el árbol… después de todo, en el bosque, todos los árboles se parecen, semejan ser lo mismo, entonces, nadie distingue ni la calidad, ni la condición, y sólo se atiene a aquello que le toca, asumiendo incluso, que gracias al ego, el humano mortal, es dueño del bosque, y por lo tanto, de todos los árboles… por esta senda, el humano se ha quedado sin planeta donde vivir, pero aún así, no lo admite, no lo acepta, y se sigue creyendo inmortal, mientras se muere… quien arroja su propia basura al costado de la ruta, al lado del camino, no asume el daño que le está haciendo a los demás humanos, a las demás especies, y al medio ambiente, pero aún así, no le importa, y lo vuelve a hacer una y otra vez, porque forma parte de su ignorancia…
Por lo tanto, el llamado salto cuántico representa una variación, imperceptible a los sentidos humanos, pero cuya variación afecta desde una célula hasta una persona, o bien, desde el polvo cósmico hasta una estrella, o bien, desde una piedra sin órbita aparente hasta una galaxia, o bien, cualquier cosa con entidad mínima a cualquier otra con entidad máxima… en el caso de los humanos, ese salto cuántico le modifica la vida… si te detienes por un segundo, comprendes que en el espacio sideral, la vida humana es menos que un destello… comienza y termina casi en una explosión cósmica que representa menos que una milésima de segundo… parece un viaje extenso, pero dura lo justo y necesario para que la búsqueda interna se traduzca en algo o en nada, esto que se extiende por un destino perfectamente diseñado para que la existencia se encuentre consigo misma, o no se encuentre nunca… mientras tanto, el viaje parece estar lleno de vicisitudes, con partículas que se acercan y se alejan a tiempos regulares, u ocasionalmente, siendo que dichas partículas que se acercan o se alejan, son otros humanos en la misma situación, esto es, buscándose a sí mismos… entonces, el espanto te hace reflexionar, porque todos estamos expuestos a dichos saltos cuánticos, porque ellos representan el orden cósmico del que depende todo lo que existe, entendiéndose por ello, todo lo conocido, y además, todo lo no conocido… una vez más, esos saltos cuánticos, son interpretados como bendiciones, milagros, gracias, y hasta por casualidades, según lo que haya dentro de cada esencia, según lo que porte cada karma… a más ignorancia, ningún salto cuántico… a mayor cantidad de soberbia, mayor cantidad de ego, y menor posibilidad de un salto cuántico… para unos será una cosa, mientras que para otros será otra distinta, o tal vez la misma… todo coincidirá en que el cambio producido, ha afectado la vida, ha modificado la condición de vida, ha alterado el modo de entender, ha cambiado el curso de los hechos, etcéteras de toda índole y factor… cada uno le agregará la sal que quiera… cada uno le agregará el azúcar que quiera… y estará bien para la correspondencia con lo que hay dentro de la esencia, y dentro del karma… pero, no hay cosa que la memoria no registre, por lo tanto, es fácil concluir que hay una memoria cuántica que sintoniza con el alma de cada quien, o bien, que hay una memoria cuántica que coincide con las expectativas del espíritu de cada quien, o bien, que hay una memoria cuántica que es relativa a un estado de consciencia de aquel que se sabe existente, por haber nacido de madre, y estar circulando por la Tierra… la memoria cuántica registra las variaciones atemporales que modifican las trayectorias de la vida de quien sea… el ser no las recuerda de manera evidente, pero la huellas están en alguna parte, así como las marcas también lo están… es algo semejante a un golpe de corriente eléctrica, o si se quiere, una subida de tensión de la energía que hace saltar la línea, cambiando incluso el sentido de cualquier trayectoria… la magnitud parece mínima, pero es inconmensurable… no hay cómo medirla, porque no existe tecnología humana capaz de detectar semejante nivel de detalle… y como no la hay, pasa desapercibida… los sentidos no son capaces de detectar qué es lo que tuvo lugar, hay idea del instante, pero éste se disipa… los ojos nunca lo vieron… los oídos nunca lo escucharon, pero el cambio sí tuvo lugar, sí afecto a quien corresponda, y lo obligó a ser una persona diferente a lo que era antes de que eso pasara…
La memoria cuántica conserva registros precisos de aquello que tuvo lugar a lo largo de la vida de quien sea, y de vez en cuando, sabe enviar sus señales… a veces, la persona las registra y hay consciencia de ello… la mayoría de la veces, la persona no las tiene en cuenta y las desecha, evitando darse cuenta… como sea, la bendición seguirá vigente… como sea, el milagro continuará presente… como sea, la gracia ya concedida se asumirá como tal y se seguirá adelante… aparecen entonces nuevas preguntas… ¿quién altera la trayectoria de una vida?... ¿quién promueve los cambios precisos?... ¿quién habilita a que las energías fluyan en una dirección determinada?... ¿quién determina las magnitudes del evento?... ¿quién sostiene el orden cuántico de la materia conocida, y quién, el de la materia desconocida?... ¿desde dónde se trasmite el orden que una existencia debe seguir?... ¿dónde y cuándo se produce la fusión entre dos almas, y cuándo esto deja de suceder?... y una vez más, tantos etcéteras como te plazca… desde luego, para cada pregunta hay, al menos, una respuesta, pero eso pertenece a cada ser, a cada existencia, a cada persona… si no las buscas, las respuestas ni siquiera existen, porque nadie se las formuló como preguntas previas… y otra vez, las respuestas, cualquiera de ellas, es inherente a cada ser, por lo tanto, cada quien tiene las propias… lo que pueda agregar o complementar, no aporta, antes bien, confunde, por lo tanto, vale el silencio, y la advertencia…
Mucho de lo inolvidable de cada vida, se relaciona con, al menos, un salto cuántico… pero hay tantos saltos cuánticos en los destinos como humanos hay… ya que los mismos son patrimonio del orden cósmico al cual responde todo lo que existe… siendo que, algunas veces, una misma existencia se ve modificada por varios saltos cuánticos… esto que una misma persona, se ha visto obligada a ser distinta luego de cada salto cuántico que le alteró sus circunstancias… y una vez más, ello se repite de manera imperceptible, pero obliga a la persona a salir de donde estaba, para ingresar a un espacio diferente que le demanda atención y voluntad, quizás, esfuerzo y concentración… si había un estado de confort, este se quiebra y da lugar a uno nuevo, que podrá ser mejor o peor, pero en cualquiera de los casos será distinto… si había una situación de riesgo, el salto cuántico aplicará su magia, y la persona aparecerá en un lugar distinto al que ocupaba, a salvo… por ello, cabe la reflexión, que así como hay saltos cuánticos positivos para cada existencia, también los hay negativos para otras existencias, donde la magia no pareciera resultar suficiente, y donde la existencia sucumbe a sus circunstancias, de un modo que pareciera justificar los designios del destino pendiente, de aquello que alguna vez fue escrito en alguna parte, de aquello que alguna vez se intuyó, o bien, de aquello que alguna vez se pensó sin profundizar demasiado, por las dudas… el humano se ve acosado siempre por sus dudas… también se ve cercado por sus miedos… ambos le impiden darse cuenta, y eso dilata cualquier encuentro posible consigo mismo… en definitiva, demora los cambios necesarios que su propia vida le está demandando, pero los mismos, de alguna forma cuántica tendrán lugar, más temprano que tarde… justo cuando corresponde que ocurran, y en dicho punto, el quiebre empujará a la existencia a seguir con su vida, en otra senda, en otro camino, donde la memoria jugará, una vez más, un papel determinante, el del olvido…
Se asume entonces que hay memorias que no sirven para nada, siendo que, una de ellas, es o sería la memoria cuántica… una memoria débil, porque no registra las rupturas… una memoria frágil, porque no retiene las modificaciones… una memoria endeble, porque olvida giros fundamentales… una memoria inútil, porque lo que detecta no es tenido en cuenta por la mente… sin embargo, a pesar de todo ello, la memoria registra todo lo que el humano no percibe, lo guarda en un lugar a resguardo de alteraciones, lo conserva para la posteridad que no es otra cosa que el propio karma, entonces, queda en la esencia, y por lo tanto, en el alma, y por ende, en el espíritu, y por consiguiente, en la consciencia… el ser vivió el golpe del salto cuántico y fue partícipe de él, pero se diluye en el esfuerzo que demanda la reubicación de la existencia, así es que permanece a resguardo, sin que el ser lo tenga presente… de vez en cuando, algo se hará evidente, pero se disipará rápidamente, porque cualquier cambio resulta ser traumático, aún cuando sea para bien… en el salto cuántico sucede algo semejante a atravesar un muro donde no hay puertas, el golpe es intenso, duro, pero al mismo tiempo, exige una atención que desintegra el momento en que se choca contra el muro, así como genera un campo de inconsciencia en el preciso momento en que se lo atraviesa, por lo tanto, cuando se sale del otro lado, la sensación ya es otra y el instante se diluye en el esfuerzo para estar ocupando un nuevo espacio… te lo digo de varias maneras para que descubras cuál es la que te cabe, cuál es la que te sienta, cuál es la que te resulta afín…
La memoria cuántica, así como las demás memorias, es intocable… es imperecedera, porque permanece en el karma, dando testimonio del suceso y su sentido de oportunidad… es indeleble, porque queda estampada en la esencia, demostrando que la existencia estuvo en un determinado espacio, superándolo… y al hacerlo, permanece también en el alma, donde se manifestará alguna vez mediante imágenes, mediante palabras, mediante gestos, mediante miradas, mediante hechos que dejaron su huella en la existencia, para siempre… aunque el ser no tenga en cuenta las evidencias de sus memorias, ellas estarán para dar testimonio de que los hechos sí tuvieron lugar, determinando los motivos según las perspectivas inherentes, estableciendo las causas aparentes según los indicadores de trayectoria, precisando las causas determinantes de un efecto dominó imperceptible para los sentidos humanos, no así para la eternidad, donde todo se conservará como si se tratase de una biblioteca…
Los giros cuánticos, entonces, tienen un espacio pero están fuera del tiempo humano, de allí que el ser humano olvide rápidamente qué fue lo condujo al cambio… pero esos mismos giros cuánticos, entonces, están atados al espacio de la existencia, siendo por lo tanto, cósmicos, y entonces, universales… de alguna forma, la existencia sabrá en su interior que algo condujo a un milagro… de alguna forma, la existencia reconocerá que fue objeto de una bendición que alteró los rastros de su vida… de alguna forma, sentirá que fue objeto de una gracia divina, o bien, que algo o alguien, lo tocó con una varita mágica, o bien, que realmente un acto de magia sucedió con su vida, quitándolo de una órbita que parecía indefectible, para transportarlo a una órbita diametralmente opuesta, a tal punto que lo quitó de donde estaba y lo situó en una realidad diferente, tan diferente es que lo anterior ni siquiera es un recuerdo claro… una realidad que se siente bien… una realidad que exige que se olvide el pasado… una realidad donde se respira mejor… una realidad donde se ve con más claridad… una realidad donde todo se despliega para entenderse adecuadamente…
El salto cuántico ya sucedió, ya tuvo lugar… nadie será consciente de ello… y justamente eso mismo, empujará a la existencia a ser otra persona, con el mismo cuerpo…
AL MARGEN DEL OLVIDO ©
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
[MEMORIAS CUÁNTICAS - 9]
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