domingo, 4 de febrero de 2024

Doppelganger Un viaje al mundo del espejo. Naomi Klein.

https://letrascorsarias.com/tienda/ensayo/doppelganger/ “Cuando la realidad empieza a duplicarse, a refractarse, a menudo indica que estamos ignorando o negando algo importante –una parte de nosotros mismos y del mundo que no queremos ver– y que, si no prestamos atención a esa advertencia, nos aguardan todavía más males. Esto se aplica al individuo, pero también a las sociedades que están divididas, duplicadas, polarizadas o fragmentadas en varios bandos opuestos y aparentemente inescrutables. Es decir, a sociedades como la nuestra”. –Doppelganger. Un viaje al mundo del espejo. Naomi Klein. La publicación de un libro de Naomi Klein trae presagios. En palabras de Marta Peirano, es una pensadora con un poderoso radar. Toda su obra ha conseguido sintetizar estados de malestar que llevamos arrastrando, por decir algo, desde los noventa. Los efectos perversos de la globalización, el estado de shock de las sucesivas crisis económicas y políticas, editado justo antes de la devastación de 2008, o la urgencia de las medidas para frenar el cambio climático. Tendría razones suficientes para escribir un epitafio en mayúsculas en el que pusiera: Os lo dije. Pero ella no es así, sus lecturas siempre están llenas de matices y es más una voz propositiva que regañadora: la compañera muy bien informada, sagaz para la investigación y que sabe encajar las piezas del puzzle. Klein definió el estado de shock como ese período entre que ocurre algo dramático y la aparición de los relatos que lo explican. En los últimos años hemos contemplado el auge –amplificado por una red organizada de altavoces en redes sociales– de lo que ella llama los capitalistas del desastre: creadores de relatos simples, básicos, que no buscan una explicación sino una marea de reacciones emocionales para dotar de mayor fuerza a su causa. Una carpa que alberga a toda clase de conspiraciones y anhelos contrarreformistas. No te contamos nada nuevo, hay hoy mismo veintisiete ejemplos. Resulta que una de esas voces reaccionarias –con un pasado como feminista liberal– que han adquirido tracción en Estados Unidos se llama Naomi, se apellida Wolf y todo el mundo parecía confundirlas. Una especie de alter ego con ideas opuestas sobre los mismos temas de tu interés, una fuerza contrapuesta. Lo que los alemanes llaman un doppelganger: una doble que campa a sus anchas por ahí, un semejante adversario. Alguien inquietante. Klein, a raíz del shock del Covid, se embarca en una investigación para conocer qué hay detrás de esas figuras que parecen negar cualquier tipo de crisis, el auge de esa extrema derecha que prolifera internacionalmente con una estrategia de rebote, de espejo, hacia los problemas que siempre han preocupado a la izquierda y abanderando conceptos contra los que tradicionalmente han opuesto resistencia: libertad, por ejemplo. Y, bueno, hay que leerlo. “A medida que he ido avanzando en mi investigación, esta es la forma de doppelganger que me tiene más preocupada: el Estado fascista caricaturesco que es el gemelo omnipresente de las democracias occidentales y la amenaza perpetua de que nos engullan sus llamas hechas de pertenencia selectiva y brutal desprecio”, escribe. ¿Estamos ya en ese punto? “No todos, al menos no del todo”, se responde. Pensábamos todo el rato en esos cuadros de George Grosz pintados en los años veinte y treinta: esa acumulación de capas de personajes grotescos, paisajes cubistas que se contemplan como espejos rotos de una realidad que difícilmente podrá ser recompuesta. Había una especia de angustia ahí, nada soterrada, y este libro de Naomi de alguna manera funciona así, desde su carácter ensayístico: una exploración en esa línea de sombra en la que todo parece normal pero no acaba de encajar del todo, ese glitch en el que estamos viviendo.

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