
Estimado lector, seguidor, buscador, amigo, hermano… (por favor, ubícate donde te sientas cómodo)… las CONVERSACIONES ESTÚPIDAS tienen entidad propia… circulan por redes, compartiéndose entre personas que “sienten lo mismo”, que se sienten identificadas con el mensaje, que se ven reflejadas en algo de lo que allí se dice, se recita, se transmite, se lee, y aquel que llega a las páginas virtuales, hace suyo algo de los contenidos, o quizás, todo el contenido, tal vez una oración, quizás una frase… al que va descubriendo día tras día, como un mensaje que le es inherente, que le toca la fibra, que le llega al alma… un mensaje que le pertenece… algo con lo que pueden identificarse… esta historia se repite por siglos, desde que la humanidad pulula en la Tierra, alguien dice algo, alguien lo siente como propio y lo hace suyo, alguien se identifica, lo toma, lo asume como propio, y sigue andando… sigue caminando con el mensaje a cuestas y lo repite asiduamente, cada vez que se da la oportunidad, cada vez que puede, cada vez que la memoria lo conduce a los vericuetos del pasado donde se encontró con el texto… un texto que fue a su encuentro… un texto que no eligió, pero por el que fue elegido… las CONVERSACIONES ESTÚPIDAS, no suenan tan estúpidas luego de haberlas leído… es más, parecen extraídas de la vida de cada uno, como si se tratase de un espejo cuántico donde las circunstancias se reflejan según la perspectiva, según el lado donde uno se para, según el lugar desde donde uno mira… a veces se perciben de una forma… y al rato se perciben de una manera distinta… de eso se trata el fenómeno cuántico… todo parece ser similar, aún siendo distinto… todo parece ser familiar, aún siendo diferente… en definitiva, las vidas son un calco donde muchas situaciones se sienten como algo muy parecido… los libros, pertenecen a quien los recorre, una sola vez, más de una vez, muchas veces, las suficientes como para “sentir” ese extraño algo que te renueva… algo se anota, algo se señala, algo se marca con resaltador, algo queda en el recuerdo, y la persona vuelve a refrescarlo… el refrescarlo es como un bálsamo… un remanso donde el alma supo encontrarse… un oasis donde el espíritu logró encontrar su fuente… un espejo de agua donde la consciencia se vio a sí misma y pudo reconocerse…
En el medio de los encuentros, hay gentes que sólo transitan desencuentros… hay mucha gente que no encuentra su camino… hay mucha gente que no encuentra su libro de cabecera… hay mucha gente que se molesta con la felicidad ajena… hay mucha gente que está peleada consigo misma y no encuentra paz en nada de lo que la rodea… hay mucha gente que envidia lo que tiene el otro… hay mucha gente que parte del principio del odio hacia el prójimo, porque prioriza el sentido del enemigo… todo aquel que existe representa una amenaza potencial a algo propio, entonces se establece una resistencia natural a empatizar, a compartir, a sincerarse, a abrirse, a ser uno mismo considerando al prójimo un equivalente… hay mucha gente que busca culpables de sus propios errores, y lucha denodadamente por encontrarlos, y si no lo hace, siempre logra descubrir la víctima propiciatoria que cumpla dicho rol… esa gente está perdida… esa gente lee pero no se siente identificada… esa gente no logra ser feliz en ningún momento a lo largo de su vida… se sienten realizados en la tragedia ajena… ponen cara de circunstancia pero se regocijan ante la frustración del otro… se trata de personas que viven atrapadas en sus huecos, vacíos que no logran ser llenados con nada y que sólo parecen completarse ante la zozobra del otro, una realidad que dura apenas un instante, y que inmediatamente de sucedido, exige ir por más… dicha gente está imbuida de una singular miseria humana y consecuentemente, están inmersos en un estado de estupidez permanente que les impide entender lo que están viviendo, ellos mismos, y lo que viven los demás… para estas personas, la estupidez es una constante que se traduce en conversaciones vacías, donde no hay relación, donde no hay afectos, donde no hay empatía, donde siempre es imprescindible encontrar algo que confronte, algo que permita visualizar a un enemigo potencial que debería ser destruido, propiciando cualquier tipo de desencuentro… entonces la miseria humana que contienen se adhiere a un permanente estado de estupidez humana, que sólo se satisface ante la debacle de los otros… ¿lo has vivido?... ¿lo has descubierto?... ¿te has cruzado con ello?... ¿te ha pasado?... pues la mejor conversación es aquella que nace del encuentro del uno mismo con el sí mismo, se trata de una conversación genuina, auténtica… las conversaciones con otros que llenan el alma suelen ser infrecuentes, y de tanto, se transforman en una búsqueda sin fin… un momento ideal que se da pocas veces… veces que son reconocidas como “momentos de plenitud” que se tornan irrepetibles… cuando haces memoria, son pocas las situaciones donde las almas convergen hacia una comunión eterna… parece eterna aunque dure un instante… allí el tiempo se estiró y logró unir a almas que venían por sus propios senderos, pero eso sucede por apenas un instante, y así como así, se esfuma y todo vuelve a ser como era, como es… las convergencias son finitas, duran poco, y se registran como algo mágico que sucedió una vez, pero difícilmente pueda volver a ocurrir… allí descubres que hay otros que son similares y allí caes en la cuenta de que hay otros que simplemente son miserables, la diferencia no está en sus rostros sino en sus hechos… no está en sus palabras sino en sus contenidos… así como hay huertos repletos de trabajo, esfuerzo y voluntad, también hay huertos vacíos, donde los frutos han sido robados de otros huertos, donde las semillas han sido saqueadas de otras fuentes… allí entiendes que cada quien libra su propia batalla… allí comprendes que cada batalla pertenece a un destino y sólo a uno, y que cada uno libra la propia guerra contra circunstancias que se encadenan para ponerte a prueba… entonces, la vida es una escuela… entonces, el tiempo de vida es algo que se concede… entonces, la gracia de vivir es algo que “alguien” superior te concede para que seas vos mismo durante un lapso que parece prolongarse por años, pero que en verdad no es más que un destello, una fracción de segundo en el tiempo cuántico multiversal… se enciende y se apaga en una fracción de segundo… parecieron años, pero sólo se trató de una fracción de segundo… lo tomas o lo dejas… aprendes y comprendes, o simplemente te limitas a buscar excusas… en esa simple geometría se concentran las diferencias entre los unos y los otros… entonces, entiendes que la felicidad es algo pasajero que dura muy poco tiempo, un tiempo en el cual te sientes como en estado de gracia, siendo que dicha felicidad se siente sólo en el alma, y en ninguna otra parte… dicha felicidad se incorpora a la memoria del espíritu y se hace consciencia como algo sublime que me sucedió, o bien, que sucedió mientras estabas, pero que no se vuelve a repetir, al menos no con frecuencia… con el tiempo vas aprendiendo a reconocer las diferencias… con el tiempo vas aprendiendo a reconocer a quien o a quienes en verdad le importas… con el tiempo vas aprendiendo que muchos se acercan para sacarte jugo y llevárselo para provecho propio, pero descubres que esos mismos, inmediatamente te niegan y aducen no conocerte… cuando te ven dan vuelta la cara y no te conocen ni te reconocen… con el tiempo vas aprendiendo a diferenciar la calidad de las almas… con el tiempo vas aprendiendo que el dinero no sólo no hace a la felicidad, sino que proporciona más decepciones que lo esperado… con el tiempo vas descubriendo que las joyas no se comen, y que cuando se lucen, siempre es para la envidia de los otros… entonces, si entiendes, comprendes que necesitas de muy poco para ser vos mismo, y que aquello que te satisface, no está precisamente en la apreciación ajena, sino en lo que tu percibes de ti mismo… una vez más, la mejor conversación es la que se produce en tu interior, la que sucede entre tu alma y tu espíritu… allí te revelas a ti mismo… se trata de una conversación convergente dentro de tu propia geometría… en la intimidad del ser no cabe el engaño, no cabe la mentira, es el uno mismo frente al sí mismo, descubriéndose… allí la conversación se vuelve auténtica, pero se produce en soledad, sin otro testigo que tu propio ángel, ése cuya presencia se siente aunque no sabes dónde está… soledad… el silencio de la introspección… se produce en cualquier instante donde un raro trance te envuelve y hace que todo sea genuino… es un encuentro del alma con el espíritu, en un estado de consciencia distinto a la consciencia habitual… podría hablarse de un estado de sublimación… pero va más allá y en verdad, no hay palabras para describir lo que se siente mientras se prolonga dicha conversación…
La conversación parece estúpida porque no puedes compartirla con nadie, es sólo tuya, te pertenece a ti y a nadie más, es una charla interna… los contenidos no le importan a nadie porque nadie puede interpretarlos, traducirlos, ni siquiera entenderlos… nadie puede conferir valor a aquello que no le pertenece por derecho de existencia… la conversación es estúpida porque es solo tuya y de nadie más… nadie puede entender la significancia ni el significado de dicha conversación, donde el alma se conjuga con el espíritu y trascienden la eternidad a la cual pertenecen… de hecho, nadie puede ver tu alma, como tampoco puede ver tu aura, ambas están ocupando un espacio que es intangible a cualquier otro… de hecho, nadie puede ver tu espíritu, como tampoco puede ver tu ego, ambos están ocultos a los ojos de los demás, siendo inalcanzables para cualquier otro… asimismo, nadie puede ver tu consciencia… sin embargo, tu existes y en tu ser hay un alma, un espíritu, una consciencia, un yo, con más o menos “ego”… pero el otro sólo puede ver tu cuerpo, tu rostro, tu forma externa, eso que parece una cáscara, pero los contenidos permanecen a resguardo, fuera del alcance de los sentidos del otro… dicho de otro modo, el otro no puede ver tu esencia… dicho de otro modo, el otro sólo te puede apreciar mediante tus hechos… ni siquiera tus palabras se hacen visibles, apenas si se hacen audibles, pero no permanecen, se diluyen inmediatamente después de haber sido pronunciadas… lo íntimo es algo propio, inherente al ser, y sólo el propio ser sabe de qué se trata… lo que vea el otro, es su problema, porque pertenece a su interpretación, algo que la mayoría de las veces no encaja con la realidad que tu sientes, que tu entiendes, que tu asumes, que tu vives, pero curiosamente, te sucede lo mismo respecto de los otros… cada quien atraviesa sus tormentas y nadie más que el uno mismo las conoce… pueden sentirse cerca o lejos, pero nadie las conoce, sólo tu lo haces y dicha condición, no tiene precio porque es una reserva sobre el sí mismo… porque en verdad, a nadie le importa tu tormenta, tampoco tu paz… porque en verdad, los puentes de confianza unen por lapsos cortos, pero la mayoría de las veces son encuentros que no producen nada, no dejan rastro, siendo meras experiencias que se acumulan en algún lugar de la biblioteca del ser, desconociéndose la finalidad que los produjo… simplemente sucedió… simplemente se dio… simplemente se produjo… aparentemente no dejó rastros, sin embargo, algo queda marcado en el espíritu, un espíritu que todo lo registra, hasta el propio silencio…
Entonces, las CONVERSACIONES ESTÚPIDAS, revelan el uno mismo frente al sí mismo… son conversaciones auténticas donde el ser se sublima… y al mismo tiempo, son estúpidas, porque a nadie le importan… cada quien entiende o no su propia vida, sus propias circunstancias, pero está incapacitado para entender la vida del otro, las circunstancias del otro… si emite opinión sobre la vida del otro, dicha opinión no tiene validez… la única opinión válida es aquella que nace y se conserva en el propio silencio… en la intimidad de la propia soledad… dado que nadie está en tus zapatos, nadie está calificado para dar opinión sobre la vida del prójimo, así de sencillo… por lo tanto, si te sientes identificado con el mensaje de este trabajo, seguramente será por la sintonía de las similitudes del mundo cuántico… algo se parece… algo suena parecido… algo genera cercanía… algo te identifica… por eso, si lo tomas, y lo haces tuyo, ya te pertenece… y de allí en más, estamos unidos por una eternidad, a la cual pertenecemos sin habernos conocido…
Se hace necesario sostener una conversación interna en el propio ser, porque ella permite desentrañar el sentido de las esencias… la esencia pertenece al “ser”, y por lo tanto, reside en el alma, en el espíritu y en la consciencia… nadie puede ver la esencia, por lo tanto es algo que está a resguardo de las visiones ajenas… lo mismo sucede con el alma, el espíritu y la consciencia, nadie puede verlos… lo mismo sucede con el destino, nadie puede verlo… ya que el destino es algo único y propio inherente al ser que lo transita… eso nos hace únicos… aún siendo semejantes, el conjunto nos hace únicos… al serlo, somos individuos transitando una eternidad que nos contiene, que muchas no logramos entender, pero que nos sostiene mientras la vida nos atraviesa… ser atravesado por la vida implica una sucesión de momentos que encadenados dan lugar a cada una de nuestras circunstancias, y estas dan lugar a experiencias que no son otra cosa que aprendizajes… tomando cada pasado como referencia, la ciencia está en resolver los “presentes”… y estos, nos impulsan hacia adelante… no sabemos dónde está el adelante, pero vamos hacia él… permanentemente… ya que cuando quedas anclado a cualquier pasado, tu presente, el concedido, no se resuelve y permaneces paralizado, atrapado en lo que fue, sin poder avanzar hacia tu propio mañana necesario… avanzar demanda de una conversación interna, entre el alma y el espíritu, entre estos y la consciencia… una conversación que es sólo tuya, una conversación en la que no interviene nadie más que el sí mismo… dicha conversación es inalcanzable para el resto de los mortales… todo lo que sea dicho en tal contexto, será propiedad del uno mismo… y nadie le importará que la tengas o no… sabrán de ella sólo si lo cuentas, pero aún así, seguirá siendo tan privada que jamás podrá revelarse a los prójimos… esa conversación no sólo es necesaria sino imprescindible… si no la mantienes, no te conoces… si no la sostienes, no te reconoces… si no lo haces, aun existiendo, no existes…
La conversación “interior” es el primer paso para descubrirse a sí mismo…
A nadie le importa los contenidos de dicha conversación…
Para los demás, para cualquiera de los otros, para los ajenos, para los prójimos, dicha conversación es estúpida, porque no la sienten, porque no la entienden, porque no saben de qué se trata, por lo tanto, no pueden hablar de ella, ni tenerla como referencia de su propia existencia…
La estupidez reside en el desconocimiento…
La estupidez es un reflejo de la envidia que genera que otro hable consigo mismo…
El silencio está mal visto y tiene mala prensa…
La soledad está mal vista y tiene mala prensa…
La introspección se ve como algo peligroso, que conduce al aislamiento…
El aislamiento tiene mala prensa, porque le resta capacidad para difamar…
Las gentes van aprendiendo que estar consigo mismo es algo bueno…
Las gentes han descubierto que unir el “sí mismo” con el “uno mismo” produce innumerables satisfacciones…
Las gentes han encontrado que la felicidad reside en el “uno mismo”, y en ninguna otra parte…
Las gentes han descubierto que el alma es algo importante, mucho más que el propio cuerpo…
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La pintura pertenece a María del Carmen Conde Quintela (Sedemiuqse) | ESPAÑA, Galicia
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