LOS REMOLINOS EN LA PIEDRA
Crédito de la Pintura:
Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes
Los remolinos dominan el universo visible… asimismo, otros remolinos dominan los universos intangibles… se producen sin que el ser humano tenga consciencia de ello, y mucho menos que participe, ya que se levantan como hilos de viento que va tomando fuerza hasta mover rocas monumentales, o simplemente desvanecerse sin dejar rastro… en la Tierra se producen en lugares desolados y hasta inaccesibles, pero de vez en cuando se muestran enseñando su capacidad de modificar el orden… entonces los hay pequeños del tamaño de una aguja, y los hay monumentales del tamaño de un ciclón… los ínfimos pasan sin ser notados, pero sus huellas cambian el polvo de lugar, y yendo más allá, sientan las bases para que se produzcan alteraciones mayores… mientras que los de mayor magnitud, arrasan con lo que tocan y alteran los paisajes así como la comodidad y el bienestar del ser humano, incapaz de enfrentar a la fuerza de la naturaleza y sus mecanismos matemáticos para sacar lo que estaba y reemplazarlo por algo nuevo, o al menos distinto…
Cuando el hombre no ve, cosa que sucede a menudo, cualquier remolino puede cambiar una piedra mayúscula de su lugar, llevándola o trayéndola, o hasta simplemente girándola para ocultar algo o dejar otra cosa al descubierto… pero el hombre se acostumbra a la comodidad de lo que reconoce estar siempre en el mismo lugar, y aún en la curiosidad, hurgando, suele pasar por alto las modificaciones subrepticias de los vientos repentinos… esos que desacomodan para acomodar… o esos otros que acomodan para desacomodar… como sea, el ser humano se acostumbra a las líneas y a las formas que entiende a su manera, asumiendo que la naturaleza está a su disposición y también a su antojo, hecho contrario al orden universal donde los planetas se conceden o se prestan por un lapso que es demasiado efímero, al sólo efecto de transitar existencias que no reparan en que su lapso no pasa de ser un destello en la eternidad… algo que cuando parecía comenzar, simplemente dejó de suceder…
Hay planetas que se conceden…
Hay planetas que se prestan…
En el universo nada se renta… nada se compra… nada se vende…
Hay civilizaciones que, a sabiendas de lo antedicho, simplemente trascienden los espacios, tomando algo de acá o de allá, sin recalar en ninguna parte… sin hacer suelo…
En el caso de la humanidad, la memoria suele ser frágil y siempre queda a merced de la versión de la conveniencia versus la versión del buscador… primando la conveniencia que responde a los intereses que ocultan, mientras que la versión de los buscadores permanece en ellos, en visiones donde el karma se despliega y se siente a gusto, a sabiendas que la verdad siempre está más allá de cualquier relato o del supuesto orden instituido… mucho tienen que ver en ello los remolinos… ya que pueden mostrarse a los buscadores al sólo efecto de ratificar los hallazgos, determinando señales que completan el alma, y dan entidad a lo encontrado… siendo que jamás se muestran a los espíritus densos, porque en ellos reside la maldad de cualquier descubrimiento, ese extraño algo que habilita a producir daño al prójimo, así porque sí, gratuitamente, como ratificación del ego y del poder que ejerce la propia maldad en la vida del desprevenido… desde luego, son muy numerosos los que defienden las conveniencias, y muy escasos aquellos que lo hacen de la búsqueda… ¿será por eso que la mayoría no encuentra ni su propia vida?...
Así es que los remolinos no sólo han cambiado suelos de lugar, arenas de lugar, polvos de lugar, o si se quiere tierra de lugar, sino que han hecho lo propio con piedras pequeñas así como monumentales, siguiendo siempre un motivo que excede al hombre y sus sentidos… un fenómeno que permite mostrar el origen de la duda, o bien que permite enseñar la necesidad de ocultar aquello que el hombre es incapaz de digerir… sucede en los desiertos todo el tiempo… sucede en los parajes desconocidos todo el tiempo… sucede en los lugares conocidos justo cuando el hombre duerme y no asiste… dejando siempre abierta la puerta para que “alguien” vea la inconveniencia del poder de la naturaleza en el preciso momento en que el orden modifica su “orden”… como sea, cada remolino despliega una ecuación matemática que quita algo del aquí para colocarlo en el allá… o bien, saca algo de allá para traerlo hacia aquí… exponiéndolo… u ocultándolo… haciéndole saber al hombre que la naturaleza, la Tierra como ser vivo, está por sobre él, siempre… desde luego, el hombre se cree supremo y propietario de su tiempo, un tiempo que él mismo no sabe cuándo se inicia, ni tampoco cuando concluye… hecho que no evita ni modifica la inconsciencia que lo caracteriza…
Por lo tanto, desde tiempos inmemoriales la Tierra es asolada por remolinos de diversa índole… mientras gran parte de la humanidad se concentra en reclamar y criticar a los prójimos… mientras gran parte de esa misma humanidad habla y establece un relato sustentado en oportunismos y mentiras… mientras los hechos brillan por su ausencia o se fundamentan en la mismísima nada… tanto es así, que los remolinos generan más orden que cualquier ser humano… dejando en claro que la naturaleza siempre prevalece, aun cuando la soberbia del hombre indique lo contrario…
En dicho contexto, el ser humano suele estar rodeado de existentes que parecen humanos pero no lo son… aun siendo nacidos de madre, no son humanos, sino que sólo se parecen a los ojos de los otros… siendo que la Tierra tiene paralelos simultáneos que el hombre desconoce… donde la realidad del ser humano poco y nada tiene que ver con la “verdadera” realidad que se despliega a sus espaldas… una realidad donde los espíritus trascienden el espacio-tiempo y donde las cosas funcionan de manera paradojal… inalcanzable para el hombre caminando sus días…
- Usted, ¿entiende la importancia de los remolinos?...
- Sí, de hecho la vida es una sucesión de ellos… a veces uno interpreta apenas algo de cada circunstancia, pero los grandes cambios se producen al modo de remolinos, donde las piedras pueden ser obstáculos a resolver, o de lo contrario, donde la piedras se corren justo cuando a uno le toca pasar… donde nada es casualidad y todo es causalidad… y donde la mayoría nunca entiende por qué sucede una cosa y no la otra, o bien por qué no sucede algo y eso mismo genera una especie de efecto de salvación… como sea que cada uno lo quiera entender, los remolinos que se producen delante del pie de uno mismo, son una señal colocada por el destino a efectos de alertar para el paso que sigue… así es que sí, tengo claro de qué se tratan los remolinos… de hecho me ha tocado sortear a muchos de ellos, y más aún, me ha tocado ser objeto de la salvación por parte de muchos de ellos…
- Bien, entonces le diré que uno de esos remolinos nos depositó cerca de unas cuevas en Seclantás… más precisamente en Acsibi… aunque no exactamente en las cuevas que conoce el turismo, sino en otras un poco distantes, un poco distintas, un poco ocultas al ser humano y sus intenciones, lejanas de las segundas intenciones… cuevas por donde el hombre no ha pisado jamás, incluyendo en ello a los nativos del lugar… desde luego, ellos sabían que a dicho lugar no se debía acceder, alguien lo dijo alguna vez, y fue suficiente… además, ellos saben hoy mismo que dicho lugar está impedido de recibir visitas humanas, así es que para llegar allí, es necesario ser no-humano, ¿me entiende?... y tal como le digo, alcanzamos el lugar porque así debía ser, porque uno no debe preguntarse por lo obvio, como tampoco debe hacerlo por aquello que no lo es, y mucho menos cuando del sentido de la oportunidad se trata… como usted sabe, a las cuevas turísticas se llega con esfuerzo, pero para alcanzar estas otras hace falta mucha voluntad… nada de codicia… nada de avaricia… ni siquiera una pizca de angurria… estar libre de desprecios… estar libre de soberbias… y desde luego, libre de segundas intenciones… ya que en dichas cuevas se encuentra depositado el único documento conocido del “trasplante” de humanos desde el planeta Horus hacia la Tierra… o lo que es lo mismo, allí reside la memoria del primer paso, consecuente al primer remolino desconocido para la actual civilización como así también para sus anteriores… tiempos inimaginables de existencias sacrificadas y atribuladas por el hecho de haber sido salvadas tras una elección de uno a uno, ejercida por civilizaciones no-humanas que se apiadaron de los humanos ante semejante catástrofe, de la que eran responsables, pero no los elegidos… tanto que de allí viene el término de “elegido”… ser tomado para que se cumpla el destino escrito en el libro de la vida, o bien ser tomado para que se ejecute lo estipulado en el árbol de la vida… ello significa que muchos, aun siendo considerados, no fueron parte de la colección… porque en sus almas había algo que los definía… algunas manchas… algunas cargas… carencias de voluntad y carencias de esfuerzos… lo cual redunda en abundancia de palabras innecesarias… por lo tanto, los elegidos lo fueron por sus méritos… eran pasibles de ser salvados para una posteridad prudente… le aclaro que nosotros no andábamos tras la búsqueda de documento alguno, sólo llegamos allí por causalidad y ello indicó una señal para que tomásemos contacto con la “roca del trasplante”, que en verdad es un conjunto de piedras… ya que no se trata de solo un documento sino de muchos… cada uno con su significancia… cada uno con su aporte a la posteridad de la huella humana… pero como le digo, cuando un humano pasa cerca de allí, los remolinos se encargan de ahuyentarlo, porque ese lugar es más sagrado que lo sagrado… porque se trata de un lugar fundacional… casi de culto eterno… aunque para ser justos, se trata del primer arribo de humanos a la Tierra… no el único, ya que fueron sembrados en diferentes continentes que existían por entonces, dos de los cuales ya no lo hacen, no existen… también debo decirle que los humanos que fueron elegidos para labrar el surco de su propia especie, no eran improvisados, no eran oportunistas, eran gente capaz de desplegar las bases de una civilización necesaria… así es que todo lo demás permanece oculto a los ojos humanos, porque siempre es adecuado poner a salvo el acto fundacional que une los destinos con aquello anotado en el libro de la vida, o bien que une los karmas a lo brotado en el árbol de la vida…
- ¿sabe una cosa?... conozco el lugar… llegué hasta allí enviado por el karma… observé todo aquello que usted recita… vi lo que usted hace referencia, es decir, he visto algunos documentos… y entendiendo de qué se trataba ello, besé el suelo, dejé caer una lágrima en la arena, coloqué mi saliva sobre una de las piedras y guardé para mis adentros que daría testimonio de semejante acontecimiento, esto es tener la posibilidad de acceder a un monumento de la presencia humana en el planeta Tierra… le diré que he visto las piedras donde están grabados los rostros de los “arribados” en aquella ocasión… he contemplado dichos rostros con piedad, con misericordia, con compasión, pero sobre todo con memoria de luz… la luz concedida para ser los continuadores de los tiempos… permanecí allí por un lapso prolongado… un lapso que pareció tratarse de años, pero quizás no demoró más de un minuto, o quizás nada… no le puedo explicar lo que sentí al ver semejantes documentos… fue como nacer de nuevo… fue como recibir la luz de la nueva gracia de la vida… así es que una vez más, sé de qué me habla… aunque no me animé a tomar ninguno de los dichos documentos con mis manos, porque entendí que los mismos deben permanecer allí intocables… así es que, agradeciendo el sentido de la gracia, he conservado en mi memoria lo que tuve oportunidad de reconocer… cuando lo demás es innecesario, uno debe reconocer que es tiempo de irse…
- Allí reside el motivo de nuestro encuentro… Usted tuvo la oportunidad de ver con sus propios ojos el motivo que nos convoca…
- A decir verdad, mucho llamaron mi atención las piedras de los rostros, así les he dado en llamar, que son muchas, aunque no llegué a contarlas pude estimar que se trataba de cientos, y hasta quizás de miles… donde los rostros eran evidentes… distintos… rasgos distintos… expresiones distintas… la mayoría de las piedras que pude apreciar mostraban rostros donde se traducía el alma… no había sonrisas pero tampoco eran expresiones adustas… había una normalidad característica que parecía unir a todas y cada una de ellas… más aún, todas semejaban ser instantáneas de un acontecimiento tribal… un testimonio de un algo donde todas las consciencias eran convergentes en la circunstancia, así es que supuse que todas esas “fotografías” en la roca habían sido capturadas en un mismo instante… es decir, se “sentía” la simultaneidad o si usted quiere, la comunión de sentimientos… ya que todos los rostros, con sus diferencias, estaban unidos en el registro como un hecho no-humano… esto es que se trataba de humanos radiografiados por no-humanos… también pude sentir que en las rocas había más que rostros… había sentimientos… un eterno agradecimiento por haber sido “salvados”, pero al mismo tiempo un profundo dolor por la pérdida humanitaria a la que acababan de asistir… yendo más lejos, pude percibir el sello en sus frentes… un sello no visible a los ojos humanos, pero perfectamente delineado en el karma registrado en cada piedra… recorrí dichas rocas varias veces en un mismo instante… pretendiendo capturar la imagen de esos rostros en mi memoria, pero la verdad es que no pude hacerlo… quizás porque eran demasiados… tal vez porque ninguno sobresalía y la tarea se focalizaba en apreciarlos y acunarlos en la memoria del karma… no sé, me quedé con un sabor extraño en el alma… agradeciendo semejante oportunidad… y llevando conmigo ese extraño sinsabor que se reflejaba en cada uno de los rostros… una imagen de la que no me he podido desprender jamás, y que a veces me regresa en sueños, donde algunos de ellos me hablan, me dicen algo que no logro descifrar pero que al mismo tiempo, sí entiendo… no lo entiendo en mi mente sino en mi consciencia… como si conociera el momento, el instante, o la circunstancia que les tocó atravesar… como sea, los llevo conmigo desde entonces… como si perteneciera al grupo, como si perteneciera al conjunto… la verdad es que la sensación no puede explicarse y tampoco he intentado encontrarle una explicación… más, no quiero ninguna explicación… sé perfectamente lo que vi… reconozco perfectamente lo que pude sentir… por consiguiente, no necesito más que lo que la gracia me concedió… aunque debo confesarle que en algún momento, la consciencia me transportó al “momento” de toda esa gente… pude sentirme con ellos… y así los conservo en mi memoria… sentí sus presencias… sentí sus latencias…
- Entiendo que contiene el “motivo”, también la idea… y mejor aún, contiene el sentimiento… pero permítame preguntarle, ya que estamos, ¿qué más pudo descubrir en dicho encuentro?...
- Le aclaro que guardo algunas preguntas, no muchas… le diré que llegué hasta allí no queriendo llegar… es decir, entiendo que hubo causalidad, y respeto y reverencio el momento en que dicha visita me fue concedida, pero no llegué allí con ansiedad sino con mucha paz… caminaba, sólo puedo decirle que caminaba… sentía que me llevaban de la mano… no sentía el tiempo… no había tiempo… el camino es ciertamente complicado, muchas subidas, muchas bajadas, ningún sendero porque nadie ha pasado por allí jamás… los caballos esquivan el lugar, así como las mulas lo hacen… no hay camélidos en el lugar, pero tampoco hay rastros de felinos… es como si el lugar estuviese protegido del todo circundante… el suelo se ve rojo intenso, pero por momentos parece ser de un tono anaranjado… mejor dicho, un extraño color pastel que en un instante se ve como óxido pero al siguiente se torna veteado de un bermellón intenso… no sé, no puedo explicarlo y además, entiendo que usted conoce el lugar, así es que conoce los laberintos, los estrechos, los pasadizos, y sobre todo, cómo se filtra la luz para iluminar todo el contexto donde no entra ni una gota de oscuridad… más aún, me llamó la atención que no hay “sombras” en el lugar, ya que la luz se distribuye en todos los sitios por igual, como si no se tratase de este mundo sino de un santuario preservado al efecto… por momentos podía ver el cielo… raras formas las de esos cañadones… hasta llegué a sentir que estaba en otra dimensión de un mismo contexto, así es que con eso le digo todo… aunque justo es reconocer que los sentimientos no encuentran palabras para ser traducidos a este mundo de “ver y palpar”… donde todo es denso y extremadamente peligroso, siempre a partir de humanos extraviados de sus humanismos…
- Conocemos el lugar como la palma de nuestra mano… ¿qué más hay de su visita al “santuario” como usted le ha dado en llamar?...
- Me impresionó un grupo de piedras donde había rastros fósiles de vaya a saber qué época… primero vi los rastros fósiles… se veían partes de lo que parecían ser troncos con sus anillos… había algo que parecía ser un gusano dentro del tronco… pero si uno sostenía la mirada iban apareciendo líneas… muy paralelas… y si uno mojaba la piedra con saliva se notaba con claridad que se trataba de una escritura… así es que me concentré en tratar de conectar las formas con otras que guardaba en mi memoria… en algunas de las piedras me distrajeron los helechos… y me quedé absorto observándolos y al mismo pensando qué había ocurrido allí para que todo esa etapa de la eternidad hubiese quedado estampada al modo de una memoria universal… entendí que se trataba de un testimonio… y aun no comprendiendo lo que decían las líneas, comprobé que se trataba de muchas… demasiadas líneas en muchas piedras… desconociendo cuál era la primera y cuál las posteriores, me concentré en las formas… al principio tuve la sensación que la escritura se asemejaba al tamil, lengua que se habla en la India y en Sri Lanka (தமிழ்)… pero a poco de andar comprendí que no todas las formas se relacionaban con la lengua tamil, así es que deseché la idea… pensé más tarde que al haber tantas geometrías coincidentes podría tratarse de la lengua bangla, que se habla en Bangladesh, (বাংলা), pero sin haber dado muchos pasos, dije para mí mismo que no, no se trataba del bangla, aun cuando se podría parecer al tamil, o al bangla, no eran ni una cosa ni la otra… encontré luego algunas formas afines al Malayam (മലയാളം) que se habla en el estado Indio de Kerala, pero al mismo tiempo entendí que muchas formas no respondían a dicho idioma, aunque a decir verdad se le semejaba bastante… la verdad es que me sentí medio perdido en el mí mismo buscador… siendo lenguas que había aprendido a diferenciar durante mi estancia en la sudeste asiático, tenían todas algo de familiar pero en muchos de ellas los signos no encajaban… así es que mirando bien pude descubrir alguna simbología propia del Hindi (हिंदी) pero a medida que seguía en la búsqueda descubría que muchos signos no pertenecían al Hindi… finalmente, riéndome para mis adentros, pensé en el Marathi (मराठी) que se habla en Maharashtra, pero una vez más me desilusioné ya que otra vez había signos que no coincidían… así es que me quedé con la idea que allí había una mezcla de todas esas lenguas, pero que hacía falta alguien que las conociera al dedillo y supiera diferenciarlas en sus propias entrañas… ¿sabe?, es prudente darse cuenta que uno no sabe, por lo tanto debe recogerse en el sí mismo y asumirse ignorante del tema… desde luego, eso no impidió que me diera cuenta que estaba ante un incunable épico… un documento de los primeros tiempos o quizás del “primer tiempo”, la primera huella de humanos y no-humanos en la Tierra… como sea, créase o no, pude sentirlo que se trataba de un monumento a la memoria del humanismo necesario… entonces, inmediatamente entendí que eso debía permanecer allí, a resguardo, para la posteridad y para la eternidad que allí lo había depositado… justamente, evitando los remolinos… más le digo, los rostros parecían agradecer que no tocase las piedras y que sólo me limitase a mirarlas, intentando reconocer sus detalles… por otra parte, que hacían esas piedras en un grupo de cuevas en un paraje perdido de la provincia de Salta en Argentina… ¿cómo habían venido a parar allí?... ¿en qué momento de la historia?... ¿quién había preservado el lugar de la curiosidad humana?... ¿quién lo había protegido y con qué magia lo había hecho?... era notorio que ni los indios de la zona conocían el lugar, así es que el mismo resultaba impenetrable desde su propia esencia… permanecí absorto por un largo rato tratando de conectarme con el primer paso que allí se había dado… preguntándome quién o quiénes habían dado semejante paso… preguntándome qué otros lugares similares había en el resto de la Tierra… preguntándome dónde habían ido a parar esos espíritus atribulados por sus circunstancias… en fin, preguntándome mil cosas que se revolvían en mi cabeza y sobre todo en mi alma… ¿por qué había ido a parar allí?... ¿para qué?... ¿qué motivo estaba oculto en dicha circunstancia y como siempre, por qué yo?... pero en mis entrañas sabía que no había respuesta, así es que entendí de una que las respuestas aparecerían si los hados lo entendían prudente… así es que luego de mirar una y otra vez las piedras que estaban visibles, entendiendo que había muchas más que estaban en los suelos y en la arenisca de las paredes de las grutas… me llegué hasta la entrada de la cueva y miré hacia afuera intentando conservar en la memoria todo lo que había visto, todo lo que me había sido mostrado, todo lo que me había sido enseñado… agradeciendo el momento y agradeciendo el instante… ¿qué más podía hacer?, eso debía permanecer allí para siempre… quizás fue eso mismo lo primero que entendí, o lo primero que pude sentir en mi alma… esto no se toca… se mira, pero no se toca… se respira, pero no se toca… supuse entonces que había allí cientos de miles o millones de años de memoria… quienes por allí habían pasado habían tenido al menos un motivo y una idea… y recordando algo de su importancia, habían querido conservarlo para siempre… luego se me cayeron las lágrimas de un profundo sentimiento de impotencia… llegar hasta la noche de los tiempos… ¿para qué?... ¿por qué?... ¿con qué sentido?... y una vez más, ¿por qué yo?... pero desde luego, cuando no hay respuestas, tampoco hay que buscarlas, ya que las mismas vienen con el tiempo, o sencillamente no vienen nunca, y está bien que así sea… uno debe ser agradecido con el sentido de oportunidad y con aquello que le toca en suerte… así lo entendí a lo largo de mi vida, y como ya le he dicho, nunca me he mentido a mí mismo y tampoco he engañado al sí mismo… así es que ingresé una vez más, recorrí con la vista las piedras que estaban a mi alcance, volví a mirar los rostros que tanto me inquietaban, regresé a los textos mezclados con fósiles del vaya a saber dónde… y respirando profundo varias veces, simplemente me di vuelta y salí al aire libre, sin antes echarle una última mirada a la cueva… debo confesarle que en ese instante tuve la sensación de estar en otra dimensión… en un paraje desconocido, en un paralelo simultáneo, algo semejante a un sueño en vivo… pero al estar expuesto al aire libre, miré el cielo intenso, eléctrico, y me fundí en él… salí caminando lento, con una mezcla de nostalgia e impotencia… sabiendo que había sido testigo presencial de un momento irrepetible en la historia humana…
- Hábleme de los rostros…
- No puedo agregarle mucho… había algunos que me resultaban conocidos… había otros que no… algunos parecían sonreír… otros permanecían incólumes… me llamó la atención que había un rostro por piedra, aunque recuerdo haber visto al menos tres piedras con tres rostros grabados en ellas… un fenómeno de otra tecnología, de otra cultura, de otra civilización… no es fácil grabar en la piedra rostros completos y que “alguien” los comprenda como tales… no es fácil, no señor, aun cuando la tecnología lo habilite… pensé que allí había cientos y tal vez miles…
- De hecho, son miles… los humanos, al llegar a la Tierra, fueron sembrados de a mil, de a cinco mil, y de a diez mil, siendo que el total de ellos no superaba los ciento cuarenta y cuatro mil… así es que fueron diseminados por todo el planeta… donde había un motivo para aquellos que habían sembrados de a mil, había menos motivos para los pocos que lo fueron de a cinco mil, y con motivos muy escasos aquellos que lo fueron de a diez mil… había motivos sobrados para distribuirlos de esa forma…
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