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Estamos subrayando mucho últimamente. Hemos leído esta semana Archipiélago humano, una aplastante maravilla de Teju Cole y Fazal Sheikh, en la que entre textos y fotografías consiguen llevarnos hasta un punto en el que es imposible ignorar lo que ocurre a nuestro alrededor. Que todo eso que queda en los márgenes dolientes no nos resbale, que cobre cuerpo, miradas que interpelan nuestra mirada más allá de las brillantes pantallas en las que tanto vemos reflejado nuestro ego.
Seguramente cualquier cosa que merezca la pena hoy –y aquí se incluiría esto que estás leyendo, en el hipotético caso– escapará del formato de lectura vertical por medio del deslizamiento continuo. No buscar ahí, en esa rueda de hámster, nada que vaya a cambiar mínimamente las cosas. Cole y Sheikh lo relacionan todo en un movimiento horizontal, lo que convive, lo que está a nuestra altura. Una geopolítica de la atención y de la posición ante el mundo.
Mientras portadas de diarios y magazines reciben cada vez con más potencia la onda sísmica que provoca la cercanía en la misma frase de “guerra” y “Europa”, leemos esta página escrita por Teju Cole. Es una cita un poco larga en varios párrafos, pero creemos que merece la pena:
“El fuego no está en el futuro, así que no preguntes cuándo será. El fuego no está aún por llegar, pues ha sucedido ya. Describe el problema correctamente.
Las «noticias» no existen. Existe solo la manifestación material de aspectos de una realidad ya establecida.
Hoy en la prensa no aparece nada que no sea una continuación de tal o cual persona ejerciendo tal rol, o tales o cuales personas teniendo acceso a tal poder. Si disponemos de una energía limitada para gastar, más vale no desperdiciarla en el teatro de la sorpresa. No te preguntes hasta dónde llegarán, ya conoces la respuesta: hasta donde puedan. Y por eso es esta una época de precisa hostilidad.
Describe el problema correctamente. El fuego no está en el futuro”.
Rima con otra página que escribe más adelante: “Hemos intentado contártelo de todas las maneras posibles y ahora solo podemos concluir que prefieres no saberlo”.
Hostilidad, desmemoria, falseamiento de lo elemental, el desprecio del mínimo común múltiplo. Estamos muy metidos en los libros, nos comen tantos libros, te dejas llevar por los caminos que te proponen. Y a veces vienen los libros y te sacuden y te hacen levantar la vista, mirar, volver a la página y entender todo mejor, lo de afuera y lo de dentro, lo vivo y lo escrito, que resulta que a veces es lo mismo. Los libros anclan.
En este contexto, viene un joven de treinta y pocos años llamado David Uclés y escribe una novela sobre la Guerra Civil, La península de las casas vacías, nuestro…
Libro de la semana
Uno de los grandes méritos de esta novela consiste dotar de corporeidad los acontecimientos, las personas y los paisajes: todo es concreto. Las plantas, los animales, los nombres de las personas, las decisiones, los uniformes, la muerte. Si el discurso de la guerra opera como proceso de deshumanización –situar a la víctimas en el terreno de lo abstracto, como algo a exterminar más allá de los individuos concretos, responsabilizarlas de su muerte por su pertenencia a ese algo–, Uclés se pone a ratos el traje de Delibes para que todo tenga sus bordes, sus filos y aristas, que cada elemento reclame su existencia.
Estamos en Iberia, un pueblo del Sur llamado Jándula, una familia que existe y a la que la guerra se la lleva por delante. Se está hablando de realismo mágico al referirse a esta novela y es cierto que respira esa atmósfera en el que lo cotidiano y lo insólito conviven sin estridencia: ese punto en el que una especie de animismo anclado en una naturaleza feroz todavía no ha dejado paso a la respuesta racional sobre todas las cosas.
Y luego está el narrador. El narrador aparece y desaparece, los personajes son conscientes de su presencia y poder. Algo muy unamuniano y cervantino. Ese determinismo que marca toda narración: el punto de vista que se elige, hecho explícito, rescatado de las garras de la asepsia o la neutralidad.
Con estas dos premisas hay pasajes que parecen sacados de Amanece que no es poco, situaciones vueltas del revés de lo real mediante el absurdo. Y el caso es que no sabemos muy bien cómo, pero funciona. Funciona muy bien la mayor parte del tiempo, que es mucho (son casi setecientas páginas). Uclés ha combinado una rigurosa investigación histórica con una libertad absoluta para hacer narrativamente lo que le da la gana, para centrarse en los detalles, que es lo que le importa. Salir triunfante de ese empeño no es poca cosa en un momento en el que la desmemoria parece empujar fuerte.
El fuego no está en el futuro.
Lo que pasa en Corsarias
Pasa que hemos creado en nuestro blog una sección nueva de esparcimiento lector llamada Recortes Corsarios. Lo hemos definido así: “Una especie de diario de casi todos los días en el que se recogen algunas cosas que pasan en la librería, otras que pasan por la cabeza de los libreros y algunas más que pasan en general. Fragmentario y, ojalá, rocambolesco. Lecturas, avistamientos y escuchas”.
Es decir, que cogemos un cuadernito y vamos apuntado de todo ahí de manera que refleje no sólo la punta del iceberg sino el Toblerone casi entero de lo que trabajamos a diario. Ya llevamos tres y están quedando bonitos. Te los iremos enlazando aquí cada semana. Ahí van los primeros, da para leer un buen rato:
Recortes Corsarios.
En cuanto al calendario, viene fuerte la semana. Hoy viernes nos está visitando Marta Carnicero con su libro de relatos Matrioskas, en conversación con Celia Corral Cañas.
Mañana sábado, a las siete de la tarde, regresa María Sánchez con su nuevo poemario, Fuego la sed, donde profundiza en su escritura alrededor de la naturaleza que ya iniciara con Cuaderno de campo. La acompaña Raúl de Tapia.
El martes llega Miguel Alcázar con un libro singular. La crítica literaria en los noventa, una colección de reseñas, una caterva de críticos y un montón de libros publicados en la época dorada de los suplementos culturales. Una narrativa totalmente juguetona de lo que podría haber sido ese espacio en el que quedan fijadas las posteridades. Conversa con su editor, Carlos Rod.
Miércoles, Mónica Zgustova con su novela Soy Milena de Praga, un acercamiento a la figura de Milena Jesenská, conocida como la amiga de Franz Kafka, que lo fue, pero también una militante antinazi y feminista. Zgustova estará acompañada por Amalia Iglesias.
Jueves. Ojo al horario especial, 19h. Vienen Paco Roca y Rodrigo Terrasa y es previsible que haya un aluvión de lectores que quieran llevarse su ejemplar firmado, de ahí el adelanto de media hora. De El abismo del olvido no te vamos a decir mucho más: la sensibilidad artística de Roca al servicio de una historia de memoria, dignidad y justicia. Es Jueves Sociológico en colaboración con la Asociación de Sociología de Castilla y León y dirige la conversación Javier Sánchez Zapatero.
Próximo fin de semana: Marta Sanz viene a ver sometida a estudio el conjunto de su obra por parte de Miriam Borham Puyal y Paula Barba Guerrero, dos investigadoras de la Universidad de Salamanca. Si eres fan de Marta, te interesa mucho. Y el sábado, cuentacuentos por la mañana y Vicente Luis Mora por la tarde. Más detalles la semana que viene.
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