lunes, 16 de marzo de 2026

La consagración de la autenticidad Gilles Lipovetsky

La consagración de la autenticidad Gilles Lipovetsky Traducción de Cristina Zelich El nuevo e incisivo análisis de Lipovetsky, el sociólogo de la hipermodernidad, a partir de la obsesión contemporánea por «lo auténtico». https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/la-consagracion-de-la-autenticidad/9788433922922/A_604 Gilles Lipovetsky, el sociólogo de la hipermodernidad, escribió en La consagración de la autenticidad que si algo caracteriza el mundo contemporáneo es la búsqueda compulsiva de lo auténtico. Inmersos en este fetichismo, solo queremos consumir cosas genuinas y aspiramos a ser originales, visitar lugares únicos y vestir con prendas exclusivas. Los demás son nuestro espejo, en el que nos miramos y nos construimos, aterrorizados por la posibilidad de salir reflejados como seres anodinos que se funden con la masa. Creemos que todo lo que nos gusta es singular e irrepetible. Por esa misma regla, percibimos lo artificioso como nocivo: hoy en día, el capitalismo ya no solo nos vende productos, sino experiencias, estilo y emoción. En la cultura todo debe ser creativo, original y estéticamente atractivo. Lipovetsky detecta el origen de esa tendencia en el filósofo ilustrado Jean-Jacques Rousseau, quien inauguró la idea moderna de autenticidad al establecer el binomio entre la verdad interior –el «yo natural»– frente a la corrupción social. Lo que en Rousseau se planteaba a modo de resistencia, hoy se ha convertido en norma cultural. El sociólogo y músico Hans Laguna, en su nuevo ensayo Yo siendo yo. El teatro de la autenticidad en las estrellas del pop, dictamina otra tendencia contemporánea: hacer diagnósticos del presente, casi siempre catastrofistas, a partir de un denominador común capaz de explicarlo todo. Lipovetsky lo hizo con la idea de «lo auténtico», ya que el término le servía para hablar de sistema socioeconómico, cultura, arte, consumo, identidad, moral… como Bauman lo formuló a través de los «tiempos líquidos» y Byung-Chul Han con «la sociedad del cansancio». Leyendo a Lipovetsky, también volviendo a Rousseau, Hans Laguna se propone hacer algo similar en su libro: demostrar que el ideal de la autenticidad es un pilar de nuestra sociedad, precisamente, fijándose en las estrellas pop: ¿de qué modo la autenticidad se ha convertido hoy en el atributo central que deben cultivar? Pero la autenticidad es un mito, Laguna lo sabe bien, y se ha ido creando a lo largo de los años en una extensa genealogía de referencias y movimientos. Rousseau contó sus trifulcas personales en las Confesiones sin necesidad de haber participado en grandes acontecimientos de la historia: «se consideró merecedor de nuestra atención simplemente por ser como era», escribe Laguna. También evoca al filósofo Charles Taylor, quien llamó «expresivismo» a la obsesión por definirnos en base a aquello que supuestamente nos hace especiales. Así lo creyeron también los románticos, esos genios que hicieron bandera de su compromiso inquebrantable con la expresión de su subjetividad, que Isaiah Berlin apuntó como «el mayor cambio ocurrido en la conciencia de Occidente». Así se gesta la fidelidad a uno mismo y llega hasta nuestros días, adaptando los ideales de autenticidad a los requerimientos del capitalismo digital. Pero si algo demuestra este viaje es que la autenticidad no tiene nada de auténtico. Que se trata, más bien, de un mito que posee su historia, sus momentos estelares, sus textos fundacionales y su evolución, como cualquier otra tendencia cultural. Y las estrellas del pop, nos dice Laguna, han sabido convertir esa mentira en el mejor reclamo para triunfar, en la excusa necesaria para conquistar el mundo.

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