jueves, 13 de abril de 2023

SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [2] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [2] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
Imagen crédito: Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes https://www.facebook.com/photo?fbid=10226317885485234&set=a.3763479457252 Queridísima Rosa: hace tanto tiempo que te fuiste, que ya los días se me confunden, parece ayer, pero caigo en la cuenta que ese ayer queda lejos, tanto que se me desdibuja el pasado que transitamos juntos, fueron tantos años que las memorias se retuercen entre cielos difumados, a pesar de ello, siempre entendí que nosotros, por algún motivo celestial, estábamos fuera del tiempo humano… sabes que te llevo en mi alma, pero al mismo tiempo te extraño, extraño tu presencia, extraño tu existencia, y no puedo evitar pensar en vos a lo largo del día, tu imagen regresa a mi mente una y otra vez, además, tu voz está instalada en mi interior y muchos giros de nuestras conversaciones vuelven a recordarme tu presencia impermanente… extraño nuestras caminatas por Düsseldorf… extraño nuestras caminatas por Köln… extraño nuestras salidas de compras allá en Alemania… esos momentos que siempre fueron irrepetibles para ambos… extraño nuestros viajes, como extraño nuestras conversaciones de laboratorio, entre probetas y microscopios… extraño aquellas extensas planificaciones anuales, y aquellas proyecciones que nos demandaban horas de trabajo… extraño eso de tener que estudiar juntos… extraño nuestras charlas sobre “regulatory affairs”, cursadas en diferentes laboratorios, en distintos escenarios, siempre complejos, en medios que siempre resultaban complicados, obligándonos a estar siempre atentos, siempre alertas, siempre despiertos, siempre dispuestos… en definitiva, extraño los huecos de nuestros tiempos idos… esas mañanas que comenzaban cuando todavía estaba oscuro… esos desayunos que nos recordaban que, en Alemania, ya todos estaban despiertos desde hacía rato, y estaban aguardando por nosotros… allá, nadie tenía en cuenta que estábamos cinco horas por detrás, así es que siempre debíamos apurarnos para equiparar la carrera… curiosamente, nos relajábamos cuando ellos se iban… repitiéndose el rito, todos los días… una experiencia repetida año tras año… pertenecer tiene sus privilegios, pero mucho más, tiene sus exigencias… Recuerdo que cuando llegué, ya estabas, hacía mucho que estabas, eras parte del paisaje, y tu nombre era considerado por tu calidad humana, y mucho más por tu sapiencia, tu lógica excedía la propia humana, tu razonamiento superaba cualquier media conocida, todos te veían como una rara avis… habías arribado allá en los años setenta, amaneciendo los setenta, despuntando el alba… por mi parte, lo hice muchos años después, en los ochenta, después de una de mis tantas catástrofes impulsadas por terceros desquiciados… tengo presente tu mirada penetrante, tus ojos hablaban, tus pensamientos podían sentirse en la piel… tu mente elaboraba ecuaciones mientras los demás hablaban… ibas deduciendo mientras los otros pensaban qué decir… tengo presente aquel primer encuentro en la puerta del laboratorio, aquellas miradas que se cruzaron intensamente, y que no hubo necesidad de agregar nada más… sabía que tu sabías… sabías que yo sabía… ambos sabíamos que nos unía la eternidad a la que pertenecemos… simplemente nos reconocimos… pensaste: éste es él… pensé: esta es ella, esta sos vos… lo que nos unía desde siempre, estaba allí delante nuestro, era pura satisfacción, había genio en el silencio… todavía éramos jóvenes y ambos veníamos de tormentas fuertes, violentas, ultrajantes… ambos estábamos envueltos en tormentas descomunales… tu como madre… yo como padre… ambos habíamos caído en la cuenta que estábamos solos, luchando contra los elementos, pero mucho más contra gente que nos hacía daño, gratuitamente, por la sola satisfacción de vernos heridos… sin embargo, habíamos aprendido a sanar desde adentro, desde el alma, recomponiendo el espíritu, manteniendo limpia la consciencia… sí, ambos sabíamos… estábamos comprometidos con nosotros mismos, estábamos comprometidos con nuestros valores, estábamos comprometidos con nuestros principios… cada uno por su lado, había aprendido a desarrollar la propia magia, para poder subsistir entre el mundo humano… éramos alquimistas de un mundo mágico que excedía lo humano… un mundo que resultaba hostil para los dos… un mundo siempre al acecho… habiéndonos construido desde la nada, los demás nos miraban como bichos raros, cuchicheando a nuestras espaldas, fabricando historias locas en el radio pasillo de las inconsistencias humanas… me costó tiempo darme cuenta que, en verdad, nos tenían miedo… me costó tiempo darme cuenta que estábamos entre sus objetivos a destruir, porque les resultábamos peligrosos en extremo… me costó tiempo asumir que vivíamos en permanente estado de zozobra… tu me lo dijiste, justo en aquel pasillo donde compartíamos clases de inglés y de alemán… tu comentario fue algo así como un apuro por despertar… nos movía la voluntad de existir, y esa misma voluntad nos empujaba para estar siempre atentos, bajo una consigna matemática que pocos lograrían descifrar… por algún motivo cósmico, habíamos encontrado la puerta que atraviesa el muro, a sabiendas que eso es irrepetible, entendiendo que eso no se comparte con nadie, ni siquiera con aquellos a quienes se ama, porque nadie está en capacidad de comprender aquello para lo que no nació… no es cuestión de ojos, sino de alma… no es cuestión de oídos, sino de piel… nos sabíamos tocados por la varita mágica, y eso debía permanecer a resguardo… Aprendimos que la vida debe fluir, es necesario que fluya, por sí misma… no hay que apurarla… mucho menos hay que planificar… es necesario dejar que todo se muestre, que todo se acomode por sí solo… es necesario descifrar el devenir, ver con anticipación eso que todavía no ocurre… sólo así es posible soportar el entretejido de las circunstancias… uno debe estar desatado de todo, y debe dejar que el viento haga lo suyo… uno no debe estar amarrado a nada, y es imprescindible dejar que cada amanecer represente una sorpresa, algo que te sorprenda y te impulse a dar el paso siguiente… uno debe permitir que el cosmos ordene lo que deba ordenar, ya que uno mismo está a merced de variables que nos exceden largamente… en definitiva, la vida es un descubrimiento… descubrirse a sí mismo, es aprender a entender lo que uno contiene desde la eternidad de la que procede… descubrir a los otros, quitarles las máscaras, rasgarles sus disfraces, ponerlos al descubierto, es parte del entenderse el uno mismo… aprender, y seguir de largo… la extensión de las compañías, son obra del cosmos al que se pertenece… del mismo modo, la extensión del viaje, también se relaciona con el cosmos, dependiendo de las estrellas de las cuales uno procede… el cosmos de unos, no tiene nada que ver con el cosmos de otro, de otros, de los demás, cuesta entenderlo, pero así es… pero como nadie nace con instrucciones de uso, uno aprende a los trompazos, a veces más fuertes, a veces menos violentos, cuando la vida te revolea por los aires, no te queda más remedio que aprender… uno aprende de las propias tragedias, esas que se portan en silencio, y que permanecen siempre ocultas de los otros… esas que no se cuentan… esas de las que no se dice nada… habíamos descubierto tantas cosas, que éramos dueños de nuestros propios silencios… sin embargo, entre nosotros no había segundas intenciones, como tampoco había palabras innecesarias, los silencios eran parte de nuestro entendimiento… se decía lo justo y necesario, y siempre íbamos por más, sin interferir con la vida de los otros… nos mirábamos y eso era suficiente… La vida nos había golpeado lo suficiente como para que nos diéramos cuenta… nos había mostrado que las otras personas decían una cosa para, luego, hacer exactamente lo opuesto… nos habían enseñado que la palabra “amor”, no tiene nada que ver con el acto de amar, y que para los humanos, amar es nada más que una palabra que sirve para un instante, y que se olvida al siguiente, según el viento de las conveniencias… para los humanos, amar es lo que da acceso al poseer… poseer es ser propietario de todo aquello que confiere poder, de alguna forma lo hace, y el poder sirve para someter a los otros… nos habían demostrado que las sonrisas no se relacionan con la empatía… enseñándonos que los reconocimientos, los aplausos, las palmadas en la espalda, ciertas palabras, suelen esconder temibles trampas y peores traiciones en ciernes… dejándonos en claro que los alientos que vienen desde los lados, suelen empujar hacia un abismo invisible… sí, habíamos aprendido… nos habíamos dado cuenta que la paz de nuestras almas, irritaba a más de uno, irritaba a muchos otros, les alteraba el ritmo circadiano, y sobre todo, el interno… habíamos caído en la cuenta que nuestras sonrisas, ponían en alerta a todos los demás, porque ello les proponía la duda y la desconfianza de sentirnos seguros ante cualquier futuro que nadie había esbozado… siempre fuimos extraños al mundo humano, estábamos, sí, pero éramos extraños en un medio peligroso… Sonreíamos y nos dábamos fuerzas… asumíamos la vida con humor… encarábamos el tiempo con la alegría de sabernos vivos… siempre atentos a los hechos de los otros… ambos, éramos polvo de estrellas, con forma humana, y eso que sentíamos, era una especie de consigna universal que siempre nos ponía a salvo, justo un segundo antes de la catástrofe, o bien, justo un segundo después de la catástrofe… aquellos edificios contenían nuestra energía, algo que trascendía lo humano, pero que nadie lograba descifrar… la alquimia de la que proveníamos, nos protegía de tantos avatares imposibles de dimensionar, pero nos habíamos acostumbrado a esa magia, y siempre nos cobijábamos en ella… cómo explicarlo… lo que hay en la esencia de cada quien, no se puede traducir a palabras, por otra parte, a nadie le importa la esencia del otro, salvo que le pueda sacar jugo para provecho propio, salvo que le puede sacar ventaja para algún beneficio superlativo… es difícil vivir entre humanos… es muy difícil sobrevivir a la miseria humana… ambos sabíamos de qué se trata el que te expriman la esencia… lo habíamos padecido en carne propia… cuando nos encontramos, ya arrastrábamos muchas heridas profundas, y a pesar de todo, estábamos de pie, andando como si nada… la corporación era algo así como una isla oculta en el espacio sideral… encontrarse, implicaba descubrirse en sintonía, acompañados, convergentes hacia un mismo espacio… no éramos náufragos, sino viajeros… curiosamente, ambos sabíamos que Alemania había sido nuestra parada inmediata anterior… eso no debía contarse, estaba dentro nuestro, formaba parte de la esencia, y no era necesario explicárselo a nadie… después de todo, ¿quién podría entenderlo?... nadie entiende lo que no le importa… las historias humanas siempre se resumen entre sábanas y alcobas, entre calzoncillos y bombachas, entre penes alterados y vaginas inquietas… las historias humanas siempre ocultan ansias de poder y propiedad, donde siempre se encuentra un apostador que ofrece más que el anterior, o bien, promete bienestares superiores con los que nunca cumplirá… las historias humanas se tejen entre mentiras y trampas… las historias humanas están diseñadas según la magnitud de los engaños… el ser humano no puede prescindir de la mentira, como tampoco puede hacerlo de los engaños, y desconoce que, justo allí, es donde se les esfuman los humanismos… cuando el alma se vuelve densa, todo se paraliza, y el ser, la existencia, queda rodeada por muros que le impiden ver del otro lado… se trata de laberintos de donde no pueden salir… La gente no tiene idea de las presiones a la que nos hemos visto sometidos… estar en esa isla demanda vivir en el futuro en el que nadie piensa, que nadie intuye, que nadie elucubra, que nadie cree que pueda existir… el futuro que se piensa, es el lugar al que hay que llegar, aunque los demás ni se den por enterados que eso existe, que puede hacerlo… después de todo, las gentes apenas si pueden vivir en su presente, y hasta por ahí nomas… muchos respiran y ni se enteran de que viven… muchos se saben vivos por el sólo hecho de haber nacido de madre, pero desconocen lo que le sucede a cada paso… nosotros conocimos un mundo trascendente que no existe en la Tierra humana… nosotros contribuimos a forjar un mundo, del que las gentes no tienen noticia… sembrar polvo de estrellas es una tarea para pocos, cada vez más escasos… sembrar semillas cósmicas para que se implanten en mentes empobrecidas, es una tarea que nadie cree que sea posible… el ser humano está tan lejos de sí mismo, que ni siquiera se da cuenta que existe… el ser humano desconoce que la vida, eso que llaman vida, es la búsqueda del sí mismo… el ser humano evita darse cuenta que la misión que trae a la vida es encontrarse y abrazarse… el ser humano no quiere saber que el sí mismo debe encontrarse con el uno mismo… el ser humano cree que la vida es una batalla entre penes y vaginas, donde la cordura se compra y se vende, donde la locura no se negocia… el ser humano lucha denodadamente por tener, por apoderarse, por someter, por despojar, por apropiarse de cualquier cosa que le resulte útil al volumen del ego… mientras ellos se estancan, el ego les crece, se apodera de ellos, y los devora, para luego desecharlos… asumen que eso es la vida, y nadie puede convencerlos de lo contrario… cuando tienen todo eso que suponían querer, nada los conforma, nada les alcanza, nada les resulta suficiente, necesitan desesperadamente ir por más, un algo más que tampoco les resultará suficiente… se ahogan en la desesperación de pretender más… y la vida los atrapa en una madeja que los disuelve… y aun así, nunca lo reconocen… La gente no tiene idea del estrés de no tener horarios, y estar disponibles las veinticuatro horas del día, los 365 días el año… uno se acostumbra, como supimos hacerlo… uno navega en aguas turbulentas donde el entrenamiento es constante… nunca se sabe cuando comienza, así como nunca se sabe cuando concluye… cuando se supone que se trata de un ensayo, el mismo se mezcla con la realidad e impone resultados que deben estar prolijamente diseñados, siempre ordenados… nada puede suceder por fuera del sistema de relojería… donde todo parece ser analógico, hay un espacio cuántico que enseña un lado que supera cualquier imaginación… no hay preguntas, como tampoco hay respuestas… todo se expone como para ser tomado… descubrir el muro… hallar la puerta… atravesarla y continuar con el lado que nadie se atrevió a descubrir… La gente no sabe lo que significa el compromiso con uno mismo, atado a los avatares de la industria… la gente no sabe lo que ocurre cuando estás obligado a repartirte entre el presente continuo y el futuro relevante… nadie sabe lo que significa cultivar en el cosmos de un desierto en el que parece no haber nada, pero uno encuentra de todo… la gente no sabe que hay sociedades que viven construyendo futuro, porque incluso, alguna vez, ellos mismos se quedaron sin pasado… la Tierra parece ser un laboratorio donde cada quien viene a vivir su examen, donde es imposible copiarse, donde imitar no sirve, donde resulta imprudente mirar a los lados, donde no es bueno levantar la vista y buscar respuestas en el aire, donde los resultados de uno no se corresponden con los resultados del otro, donde no vale escribirse en la palma de la mano, donde no es adecuado hacerlo en las piernas… donde estar en un mismo barco, no significa nada… donde viajar en un mismo vagón, no significa que haya compañía, no significa que haya complicidad, no significa que haya amistad, ni siquiera, significa que haya alguna conexión… uno aprende, cuesta, pero aprende, porque los mismos actores se van revelando a sí mismos, mostrando rostros que parecían no ser tales, que solían ser diferentes, que escondían algo inexplicable detrás de lo que mostraban… finalmente, descubrimos que el ser humano medio no piensa, se limita a entregarse, se milita a rendirse ante la esclavitud inexorable, viéndose despojado, aprende a despojar a los desvalidos… detrás de ese humano, se debaten la perversidad que anida en el poder, y la calidad esencial de almas cuyo único anhelo es el de hacer el bien… la lucha parece ser eterna y en la Tierra humana, esa que visitamos, siempre triunfa el lado oscuro que sonríe maravillado de su eternidad relativa… como ves, aquellas charlas extensas me siguen dando vueltas en la cabeza… nos sabíamos visitantes, así como nos sabíamos extranjeros… nos sabíamos viajeros, así como nos sabíamos mensajeros… siempre nos supimos cuidados y protegidos, y de alguna forma, siempre nos reconocimos como extraños a este mundo, donde reinan la miseria humana, toda ella, y la estupidez humana, toda junta… Te fuiste el 14 de febrero de 2014, dejando un vacío inexplicable… el espacio que supiste ocupar, quedó vacío para siempre… nadie tiene alma suficiente como para rellenar dicho espacio… el mismo año, ese fatídico 2014, dejé de viajar a Santiago del Estero, cansado de tantos atropellos y de tantas mentiras, agotado de tantas trampas y de tantos saqueos… continué trabajando desde casa hasta 2017, pero a fines de ese año logré retirarme definitivamente, nadie lo notó… para ellos, los traidores, fue como sacarse un peso de encima… para mí, representó el liberarme del agobio… desprenderse significó el final anunciado de años de trabajo… una etapa que, curiosamente, se fue cerrando por otras “etapas” menores que iban liberando disco rígido a medida que se iban despejando las ecuaciones, a medida que se iban resolviendo las fórmulas, a medida que los otros se encontraban con los campos de batalla a su entera disposición, a medida que las miserias humanas se iban apoderando de los remanentes… cada ciclo cerrado fue un acto de superación… y en noviembre de aquel 2017, cuando ya no estabas aquí, me encontré ante mi mismo, sin necesidad de rendir cuentas, sin necesidad de enfrentarme a la balanza de la pluma de ganso, sin necesidad de tener que explicar las palabras versus los hechos… te cuento, sí, que en 2014, después de largos años de sequía, volví a escribir… me concentré en el éter de lo imposible y entendí que había que sembrar en el espacio, justo allí donde parecía no haber nada… ya en 2008 me había dado cuenta que no tenía que rendir examen alguno por mis culpas, porque no las tenía, pero eso sí pude decírtelo, eso sí pude contártelo, me encontré totalmente claro… siempre fuimos cristalinos… siempre fuimos transparentes… siempre mostramos lo que guardábamos en nuestra esencia… así es que, como te digo, no hizo falta aclarar nada… miré hacia adelante y me propuse escribir mis memorias, esas mismas que ya estaban plasmadas desde mucho antes de ser redactadas… hacía mucho que escribía en mi mente… hacia mucho que plasmaba las experiencias en mi diario íntimo… tomé nota de todo… y como siempre me tuvieron por estúpido, tuve tiempo de conservar todo en la memoria, mucho antes de tener la necesidad de redactarlo en papel… Algunos nacen para creer que viven… algunos mueren sin darse cuenta que han vivido… muchos son los que padecen la vida, la propia y la ajena… muchos son los que se ven sometidos… muchos son los que venden sus almas creyendo que les concederán paz y alivio, y no encuentran ni una cosa, ni la otra… muchos son los que negocian sus pasados a cambio de un futuro promisorio, y cuando lo enfrentan, se encuentran atrapados en un presente que ellos mismos no supieron fabricar… hay quienes nacen y se estancan en la comodidad de lo que la vida les brinda, les ofrece, les concede, esa gente no evoluciona, no madura, no se da cuenta, mucho menos aprende, nunca se despierta, y transitan un eterno sueño que los conduce a morir en el vacío… repetir la lección no los hace más grandes, porque en verdad, nunca la aprenden… reprueban una y otra vez ante el mismo examen donde nada cambia, ni una pregunta, ni se cambia una sola palabra, pero curiosamente, las respuestas se modifican a medida que transcurre el tiempo, imponiendo la duda, la frustración de la duda, y el alma sucumbe a todo aquello que no supo cultivar… por eso, querida Rosa, caí en la cuenta que lo sembrado mientras dura el viaje, es algo poderoso… algo tan poderoso, que puede permanecer latente durante siglos, para luego dormirse y aparecer de golpe, subrepticiamente, en alguien que, siglos después, encuentra allí su propia respuesta… la encuentra en el lugar menos pensado… en un escrito, en una pintura, en una vasija, en una imagen, en una piedra, o tal vez, en un salto cuántico del destino, que impone un giro que lo lleva a descubrir algo que él, cree que le pertenece… lo que haga con ello, determinará la sucesión de los hechos… pero, querida Rosa, he descubierto que la sucesión de hechos, no tiene nada que ver con el futuro según lo entienden los humanos… esto, todo esto, no es más que una ilusión que nadie logra entender… Querida Rosa… tu viaje comenzó en la eternidad… aquí, hay muchos que te siguen necesitando… pero ya no te encuentran… como siempre, todo se va confundiendo… todo se va borrando… piensan en ti, pero sólo recuerdan tu cuerpo, tu rostro, no más que eso… Querida Rosa… todavía existo, pero muchos, la gran mayoría me ha olvidado, por suerte… se apoderaron de todo lo mío, y se adueñaron de lo que creían era mi historia, es más, se inventaron una propia a medida… se han quedado sin mi pasado, sin mi presente, y sobre todo, se quedaron sin mi futuro… nací cada vez que me fui… y ahora que estoy lejos, me han dado por muerto… aunque a decir verdad, todavía siento que respiro… Gracias por estar en mis sueños… Rosa Safierowicz nació el 28 de febrero de 1947, regresando a la Tierra casi inmediatamente a concluir la segunda guerra mundial… falleció el 14 de febrero de 2014… pero continúa viva en un plano donde nos sabemos existentes… coincidentes… convergentes… confluyentes… atraídos por la misma luz… cobijados por el mismo universo… el genio de Rosa, contenía a una farmacéutica, a una bioquímica, y a una bióloga molecular… no eligió sus profesiones de FE, ellas la eligieron y le permitieron honrarlas… Durante la vida compartimos visiones sobre virus, sobre bacterias, sobre moléculas, sobre radiaciones, sobre enfermos y enfermedades, sobre patologías y curaciones, sobre diagnósticos y preocupaciones, sobre medicamentos, y sobre cómo los humanos hacen difícil todo lo simple, todo lo sencillo… Durante la vida, compartimos actividades profesionales en diversos ámbitos de la salud pública y privada, trabajando juntos en la industria farmacéutica del mundo durante treinta años ininterrumpidos… ella perteneció, fue funcionaria de la industria farmacéutica durante 44 años… en lo personal, lo he sido durante 47 años… Ambos supimos que estábamos juntos en la soledad de nosotros dos en compañía… nunca tuvimos sexo, pero nos amamos como hermanos de la eternidad reconocida por ambos… desde que nos encontramos, no volvimos a separarnos, y ni la muerte pudo… lo dejo escrito para que sepas que la muerte no separa, une, definitivamente lo hace… Ambos nos supimos anónimos… nos supimos reconocer anónimos… Ambos nos supimos desconocidos… nos supimos reconocer desconocidos… Ambos estuvimos envueltos por la magia de los saltos cuánticos… Ambos estuvimos unidos por el polvo de estrellas que vinimos a sembrar… Ambos creamos huertos de ideas que otros utilizarán para su propio provecho… Las semillas que sembramos, todavía laten en el cosmos del cual proceden… esperando su momento de identidad… Los que pretendieron engañarnos, se quedaron con todo, con los bienes, pero no lograron que nos tragásemos las mentiras… nos fuimos por propia decisión… recorrimos los pasillos en silencio… cerramos las puertas con suavidad… y no regresamos jamás al lugar donde nos hirieron… en definitiva, ponerse a salvo es un acto de arrojo, un acto de coraje, pero mucho más, se trata de un acto de sabiduría… el genio reside en descubrir al oponente… hacerlo con anticipación a los hechos desencadenantes, es algo semejante a un desprendimiento, rompes la tela de araña que tiene atrapado, y sin herir a la araña, te alejas buscando un nuevo camino… no eliges una alternativa del camino, sino uno nuevo, uno distinto, uno diferente que despliegue un horizonte a medida de tus ideas, de tus expectativas, de tus ganas, del esfuerzo necesario para dejar el pasado atrás, y el esfuerzo necesario para construir un futuro a la medida de aquello que te contiene… irse sin palabras, sin culpas, sin herir a nadie, libera inmediatamente los espacios consecuentes, y abre un mañana inesperado, que vale la pena transitar… Cuando la vida trasciende el sentido del tiempo humano, no queda nada para explicarle a nadie… SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [2] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

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