SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [3]
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
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Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes
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Querido Héctor: hola, ¿sabes?, extraño aquellas extensas llamadas telefónicas donde conversábamos durante más de una hora… fuesen tuyas, fuesen mías… había una necesidad de estar comunicados… había necesidad de saber uno del otro… recuerdas que nos conocimos un día de esos, loco, lluvioso a raudales, donde no hay paraguas que alcance, nos encontramos en la vereda… sí, fue allá en tu ciudad, Rosario, a las apuradas, en los años setenta, no sé con precisión el año… eras un funcionario institucional y yo intentaba encontrarme conmigo mismo… algo me señaló que eras tú quien perduraría en el tiempo, y ese algo no se equivocó… se produjo un puente… se abrió un espacio… y desde entonces, regresamos una y otra vez, en diferentes circunstancias, en distintas situaciones, en otras funciones, en otros paisajes… perdimos la cuenta de las veces que nos encontramos… pero algo nos impulsaba a volver a hacerlo… y curiosamente, nada lo impedía… pareció cortarse cuando me instalé en Alemania, allá por los ochenta, pero a mi regreso, todo estaba intacto, como esperando… y descubrimos que lo que había sido, lo seguía siendo, lo seguía haciendo… había aguas mansas, como las de la pintura… las fuentes seguían siendo desconocidas para los demás… y nos seguíamos encontrando en los lugares más insólitos… en la calle… en cursos superiores… en cursos para especialistas… y hasta en restaurantes… nos reíamos de nosotros mismos ante tanta “causalidad” cósmica… pero muy loco fue aquella vez que nos encontramos en la iglesia, sin misa, sólo orando por los demás, sólo dejando volar el pensamiento para poder descubrir que todavía hay un mañana pendiente, dejando volar las ideas para darnos cuenta que no estamos atrapados en ningún pasado, permitiendo desplegar las alas de las consciencias, para caer en la cuenta que el presente continuo se fabrica desde la voluntad de los silencios… sin estridencia alguna… resolviendo la ecuación presente, que da lugar a otra nueva que se proyecta… así fue en nuestras vidas… aciertos… desaciertos… muchas derrotas, escasos triunfos… remar en un mar de dulce de leche repostero… los remos parecían clavarse a la densidad de los líquidos… el bote parecía no avanzar, y sin embargo, nadie sabe cómo, llegábamos a puerto, o encontrábamos alguna isla donde permanecer por un rato, para luego regresar al mar espeso y repetir la experiencia… tan acostumbrados estábamos que lo asumíamos con humor, preguntándonos qué sería de nosotros en cada etapa, en cada tramo, en cada examen…
Fueron tantas las cosas que hicimos juntos que finalmente perdí la cuenta…
En un momento estábamos en tantas instituciones médicas simultáneamente, que semejábamos ser magos de distintos escenarios, la prestidigitación era nuestra habilidad, pero había magia cuántica en nuestras consciencias… uno con una función, con varias funciones… otro cumpliendo con variados roles que iban desde lo teórico, hasta lo práctico… gestionando planificaciones que nos hacían aparecer como si supiésemos lo que estábamos haciendo, y encima nos creían, y encima nos prestaban atención, y además ocupábamos lugares destacados, gestionados desde el perfil bajo, desde el silencio… singular sapiencia la tuya… sabías de economía, pero al final, sabías de todo… les abrías los ojos a muchos, pero cuando te ibas, aquella magia que los había despertado, los adormecía nuevamente, entonces, era necesario regresar a empujarlos para que descubran el mañana que les faltaba… siempre así… siempre la historia repetida… siempre concediendo aliento, siempre explicando lo que parecía ser evidente, estar claro, siempre diseñando espacios donde sólo había muros construidos por los necios… siempre encontrando oasis donde sólo se veían arenas hasta el infinito… incluso, fabricando islas donde había océanos… no me canso de repetirlo, la luz iba contigo, te llevaba de la mano, y tu estabas conforme con ello… donde llegabas, la oscuridad se disipaba… pero no todos lo entendían, aquellos que ven la superficie, no descubren lo profundo, la mayoría teme a las profundidades, la mayoría le tiene miedo al giro de la historia en la que está incluido… la mayoría no comprende que las circunstancias fueron diseñadas para descubrir el uno mismo… aquellos que ven el muro, suelen no descubrir los portales que se abren por un segundo para que alguien los atraviese… de hecho, el laberinto no debe ser recorrido, debe ser atravesado mediante actos de sabiduría que, por lo general, nadie tiene en cuenta, nadie aprecia, porque a la gente le importa todo aquello que les resulta fácil, comenzando por el bienestar, y acomodándose en el poder… para ellos, todo lo demás parece superfluo… fijate que ambos perdimos todo en varias ocasiones, y aun así, nos fuimos contentos con nosotros mismos, alegres de ser quienes éramos… conformes con lo hecho… aceptando que los espacios se ocupan por un rato, pero deben ser liberados al siguiente, porque nadie es dueño de nada, ni aun de aquello que produce arrogancias, ostentaciones, desprecios… en definitiva, el poder muere al igual que los condenados a la pobreza… nadie se puede llevar nada más de lo que es en esencia, así es que cuando cruzas el umbral, las manos están tan vacías como cuando llegaron… todo lo que no sirve, queda aquí… todo lo que sirve, o puede hacerlo, está dentro del uno mismo, y si no está allí, no lo hace en ninguna otra parte… lo que no está en el alma, no se puede explicar con palabras, mucho menos con pensamientos ahogados en la soberbia de egos construidos en base al esfuerzo de los demás… nacer, al final de la historia, es una revelación consecuente con el karma… morir, es al fin y al cabo, otra revelación de lo que la esencia ha dejado atrás… sin embargo, el ser humano sigue sin entender el valor de la vida, y se aferra a lo material, como si eso lo fuese a salvar de la debacle, pero cuando todo termina, cuando todo se acaba, el ser se encuentra con un sí mismo sin cuerpo, sin manos, sin pies, sin cabeza, con un sí mismo que enseña el alma según lo que esta puede contener, y nada más que eso, así es que se descubre el infierno que hay dentro… allí, nada puede ser ocultado, así es que todo queda en evidencia… no sirven las mentiras recurrentes, como tampoco sirven los engaños, no hay máscaras, como tampoco hay disfraces, y el espíritu queda desnudo ante su propio pasado, revelado en el karma… los dos sabíamos que sabíamos… los dos nos dimos cuenta de cómo eran las cosas… los dos descubrimos a tiempo que no había que caer en la trampa… si se construye ego, te llevas eso… y el ego pesa, mucho, demasiado… el ego inmoviliza… así es que estábamos envueltos en lo sencillo del pasar sin estridencias… aprender de lo simple ayuda a resolver muchas cuestiones, la principal es cómo uno entiende las cosas y eso le permite superar las circunstancias, dando pasos cortos…
Muchas veces nos vimos obligados a explicar lo simple… sucede que lo sencillo no es patrimonio de los humanos… los humanos tienden a complicar toda la realidad que los rodea, y después de complicarla hasta el hartazgo, no encuentran la salida del atolladero en el que se meten, salen a pedir ayuda, y cuando la reciben, rápidamente olvidan y mucho más rápido omiten a quien les supo dar una mano… a veces, hacen propia la solución, e inmediatamente inventan nuevos problemas en los que, una vez más, quedarán atrapados, para otra vez salir a pedir ayuda, para otra vez recibirla, para otra vez olvidar y omitir… es un juego al que la mayoría acude, del que nunca se aprende nada… nadie sabe por qué es así, pero se repite sin cesar… uno lo ve y calla… uno observa y toma nota, pero sigue caminando como si nada… la mayoría de los humanos aceptan la ayuda para ir tras el negocio que sigue, y seguramente, allí reside el error… al repetirse, el error se vuelve constante, y la constante se transforma en trampa, pero nadie se da por aludido, nadie dimensiona el error, mucho menos lo hace de la constante, así es que se concentran en hacer siempre lo mismo, alcanzando siempre los mismos resultados… a igual resultado, igual consecuencia… pero con el tiempo, uno va aprendiendo que no se puede hacer más de lo que se hace… a veces por solidaridad… a veces por compasión… a veces por misericordia… pero no es bueno quedarse a esperar el reconocimiento, es prudente huir de allí… uno va aprendiendo que los errores de los otros son frecuentes, tanto que se superponen y hasta se confunden… por lo tanto, lo importante, es no quedar atrapados por la confusión que instalan los otros… con el tiempo, la vida conduce al uno mismo a convertirse en un resolvedor de problemas ajenos… con el tiempo, uno aprende a desligarse de esos problemas observando la conducta reiterativa que los crea, que los fabrica, que los busca… y finalmente, un día, vaya a saber por qué, uno comienza a tomar distancia, mira, y ni siquiera se acerca a ayudar a nadie… se asume que el problema es del otro, y que es él quien debe resolverlo… allí, en ese punto, caes en la cuenta que el problema jamás es resuelto, y en el punto siguiente, descubres que en esas personas, los problemas siempre quedan sin resolver, se acumulan, hasta que la vida se les desmorona encima… allí, esas personas salen a buscar a culpables, salen a buscar a quien hacer o a quienes hacer responsables por sus males, y encuentran al primero que se les cruza… reparten culpas y responsabilidades, y van tras nuevos problemas inventados… una vez más, te das cuenta que la vida que ellos construyen, es insoportable, tomas distancia y aprendes a permanecer lejos de la debacle de los otros… te sucedió… me sucedió… no nos consideraban buenos, tampoco amables, nos tenían por estúpidos y se regocijaban de ello, al mismo tiempo, no nos respetaban, sino que nos tenían miedo, el miedo les imponía recelo, del recelo emanaba odio, y el odio se manifestaba como desprecio, pero sólo para comenzar… aprendimos, Héctor, aprendimos… en los días que transcurren, nadie cambia su manera de ser, porque su modo de ser está en la esencia de cada quien, y eso es inmodificable… cada quien es lo que hay en su esencia, eso mismo que suele demostrar a cada paso… actúa según lo que guarda en su esencia… actúa según lo que arrastra en su karma… no se puede desprender de lo que tiene adentro… por lo tanto, siempre pierde lo que no valora, y en general, todo lo que parece obtener de eventuales ayudas, también lo pierde, porque jamás aprende a valorar todo aquello que, en la realidad contigua, no tiene precio… esa gente, nunca gana, aunque que crea que gana… esa gente, esa misma gente, nunca triunfa, aunque se crea que triunfa…
Aprendimos a descubrirlos con las manos vacías… llenos de bienestares, pero huecos… llenos de algún tipo de poder, pero huecos… repletos de soberbias, pero huecos… abundantes en mentiras, pero huecos… llenos de placeres, pero huecos, sin sentimientos, sin ser capaces de descifrar el sentido de la propia piel… acumulando cosas que no modifican sus respectivos estatus quo… aprendimos a descubrirlos ocultos en la oscuridad… acumulando cosas que los paralizan, cada día, un poco más… detrás, descubrimos que sus almas estaban tan vacías como sus vidas… avanzando, descubrimos que sus espíritus estaban tan huecos como sus vidas… respirando, pero atravesando una vida latente en la que estaban atrapados… eso nos condujo a darnos cuenta que el error que se repite, arroja siempre el mismo resultado, y que de esa ecuación errada, es necesario tomar la mayor distancia posible… lo que somos, lo que fuimos, nos enseñó a no guardar rencor, pero al mismo tiempo, nos enseñó a tener memoria, nos enseñó a no olvidar, jamás… y esa misma memoria, nos obligó a tomar distancia… distancia de los vacíos de los otros… distancia de los huecos de los otros… distancia de todo aquello que no suma… distancia de todo aquello que divide… distancia de todo aquello que quiebra los puentes… distancia de todo aquello que rompe los estados de confianza… poco a poco, nos fuimos aislando… poco a poco, nos fuimos quedando solos… poco a poco, aprendimos a reconocer el valor de la soledad… y eso mismo, nos aportó nuevos valores, y poder estar cerca de mejores personas… la sabiduría consiste en variar el sentido de las conclusiones, esto es, cambiar el final de cualquier historia abre un universo de posibilidades que uno puede elegir, o bien, puede dejar ir sin sentirse culpable de que ha desatado una tragedia…
Acariciar el alma es una cuestión de sabiduría…
Acariciarse el alma, es un acto de sabiduría, porque uno se pertenece… no se pertenece al cuerpo, sino al alma… no se identifica por un rostro, sino por un espíritu… no se revela por una conducta, sino por una consciencia… uno es todo eso que nadie ve, pero eso mismo a lo que uno debe concederle valor… es necesario concederse valor, en especial cuando dicho valor se cultiva desde el propio huerto, un huerto construido con un esfuerzo que nadie nota, porque en la práctica, a nadie le importa, hasta que ese mismo alguien descubre que te puede robar los frutos… en ese punto, te vuelves interesante… en ese mismo punto, te conviertes en presa… te siguen para devorarte, a veces te encuentran desprevenido y te atropellan, no logran comerte, pero te lastiman lo suficiente como para dejarte tirado, mientras saquean el huerto hasta dejarlo desolado… desde el suelo miras, y te empeñas en reconstruir lo roto…
A lo largo de la vida, nos encontramos muchas veces agregando valor a la gente equivocada… agregar valor reveló quiénes éramos… lo que los demás hicieron con dicho valor, demostró quiénes eran… el estado de paz de nuestro interior, nos enseñó la importancia de ser lo que representábamos… nos recogimos en nuestras creencias, pero esas mismas creencias, contribuyeron a descubriésemos mayores valores… en definitiva, fuimos personas de pocas palabras… en definitiva, fuimos personas que hicimos de nuestras vidas una construcción permanente… nunca nos hizo falta volver la mirada hacia ningún pasado, sencillamente porque sabíamos que el pasado, tenía buenos cimientos, así es que no hacía falta revisar nada de lo hecho… cuando el pasado es claro y consistente, el presente se despliega a efectos de mejorar cualquier futuro… desde luego, nadie lo entiende, porque una vez más, a nadie le importa, hasta que te vuelves objetivo a destruir…
Muchos asumen que la soledad es peligrosa… otros muchos asumen que el silencio es una adicción peligrosa… no falta quien estima que hacer las cosas bien, te coloca en un estado de indefensión… hay muchos que entienden que abrir el alma es sucumbir a las tragedias que inventan los demás… no falta quien entiende que amar es una entrada al abismo al que otro te empujará, por el que puedes caer y del que no puedes regresar, para de esa forma apoderarse de tus hechos y de tu historia… no falta quien asume que dar es un acto de debilidad… sin embargo, el silencio es tan adictivo como la soledad… sin embargo, la construcción del sí mismo, es tan valorable como el amor que pueda sentirse por los prójimos… pero, cuando descubres la paz que hay en la soledad, la paz que hay en el silencio, la paz que hay en la construcción del sí mismo, la paz que hay en el amor que emerge del alma, ya no necesitas luchar contra la amargura que siembran los demás… las batallas de los otros, no son las propias, por lo tanto, no merecen ser peleadas… las batallas de los otros, no son guerras externas, sino internas, fabricadas por seres que transitan conflictos con ellos mismos… aprendimos, en definitiva, que el infierno de cada quien es irremontable, quien vive en su hoguera, necesita de ella para sentirse vivo, de alguna forma se siente feliz de ser quemado, se regocija de ello, e inventa circunstancias para que otros se acerquen a quemarse junto con él… muchos caen y salen chamuscados, mientras que otros caen y salen con la piel hecha trizas, y con el alma destrozada… esa gente disfruta de sus propios infiernos y estar cerca de ellos, es tremendamente peligroso… por nuestra parte, nosotros, vos, yo, transitábamos nuestros propios paraísos, jardines pequeños pero de flores luminosas… algún árbol nos prodigaba sombra, y hasta había olor a césped recién cortado… en el jardín había mariposas, colibríes, y abejas… nuestra convicción nos llevaba a tener siempre ordenado el paraje, no para los demás, sino para nosotros… formaba parte de nuestros usos y costumbres… podría decirse que lo hicimos, sin la ayuda de nadie lo hicimos…
Descubrimos que lo más valioso de una persona es su esencia, eso a lo que nadie tiene acceso, pero que revela quien es quien…
Descubrimos que el karma de cada uno es algo incuestionable… el pasado no se puede negar porque pertenece a cada uno… allí están los reflejos del alma y el brillo o la opacidad del espíritu… el fuego que emana del cuerpo en vida, muestra el karma… pero dado que nadie lo percibe, el karma no merece la atención de nadie… nadie es capaz de ver la esencia… nadie es capaz de ver el karma… nadie es capaz de ver el aura… pero todo ello existe y forma parte de cada ser existente, forma parte de cada ser contenido en un cuerpo… forma parte de dicho ser cuando este abandona el cuerpo…
El ser humano cree que lo más valioso de lo que dispone durante la vida, es el tiempo… pero, curiosamente, ese tiempo que para muchos es tan valioso, no existe, el tiempo se escurre sólo en la mente humana… sólo existe como sensación mientras se respira… la gente asume que dado que el tiempo es limitado, debe salir a buscar “resultados” que le justifiquen vivir… por ejemplo, tener dinero guardado en una cuenta bancaria, tener dinero escondido en algún lugar de la casa, tener dinero oculto en algún colchón, tener monedas de oro debajo de una baldosa, tener diamantes sumergidos en un jarrón con agua… por ejemplo, acumular bienes, bienestares, comodidades que superen los que cualquier otro puede disponer… por ejemplo, demostrarle a los otros que no han sido tan oportunos como él, que él supo cómo y que los demás fueron incapaces de tener tanto como él… el poder idiotiza a las personas y les hace creer que son más inmortales que los mortales, les hace suponer que la muerte huye de ellos… quien ostenta el poder, dilapida el tiempo, pero no se da cuenta… quien hace ostentación de bienes, dilapida el tiempo, porque nada de lo que tiene podrá ser transportado al lado de la muerte… por lo tanto, el tiempo es parte de la estupidez humana… por lo tanto, ese mismo tiempo, integra la mayor parte de la miseria humana que anida en cada alma… y dicho tiempo, simplemente se gasta en reírse de los otros… pero cuando el alma abandona el cuerpo en cuestión, se encuentra más hueco que cuando nació, que cuando vino a respirar, justamente, porque no hizo buen uso de los recursos de eso que llaman tiempo… cuando el alma abandona el cuerpo, sólo quedan la esencia y el karma… entonces las explicaciones se vuelven insuficientes… entonces los argumentos no encuentran justificación… entonces, se descubre que el alma está llena de excusas que no sirven para nada… no es Dios el que reclama, es uno mismo que se descubre estúpido ante sí mismo… todo lo que quedó atrás en la Tierra, servirá para que los herederos transformen el pasado de uno, en un campo de batalla presente, intentando apoderarse de todo, para quizás, resolver parte del futuro de alguno…
El mundo humano se está disolviendo delante de las narices de muchos, de todos, de casi todos aquellos que ven algo que los demás no entienden… que perciben algo que los demás no logran captar… todavía estoy esperando… miro pero pocas son las cosas que me sorprenden, mi alma está curtida de tantos golpes, de tantas heridas… todo aquello que supimos conversar ha derivado en un mundo en deconstrucción, un mundo cancelado… evidentemente, hay una generación, la presente, que se verá obligada a transitar horas aciagas, o bien, tendrá que tomar la decisión de reconstruirse un mundo a medida, lo veo difícil… sin embargo, todo indica que esta humanidad se ha quedado sin caminos, porque tampoco hay alternativas, no hay por dónde ir, porque no queda por dónde circular, peor aún, no queda por donde volver… algún motivo cósmico habrá para que esto sea tal como se está dando, la Tierra humana transita un desconcierto peor del que regía los años treinta del siglo pasado… el caos se ha apoderado de la Tierra y el ser humano nace sin saber para qué lo hace, por lo tanto muere condenado de antemano sin comprender para qué vino a la Tierra… te insisto, la humanidad se está diluyendo en sí misma, sin encontrar la justificación de semejante tragedia… todo se ha vuelto electrónico, pero la humanidad está más desconectada que nunca antes, sin acceso a una educación que valga la pena, sin acceso a una protección de salud que pueda considerarse digna, alimentándose mal con cosas que resultan ser tóxicas, viviendo en un medio contaminado que lo está ahogando, impidiéndole respirar, impidiéndole digerir, pero además, impidiéndole dimensionar el cataclismo que han inventado un puñado de inescrupulosos que se han erigido como dueños del mundo, dueños de la vida de los otros… muchos son los que no leen, pero muchos más son los que no entienden lo que leen… la película que estamos viendo es de mala calidad, los escenarios están mal diseñados, y los actores desconocen sus propios roles, por lo tanto, querido amigo, nada de esto tiene sentido… obliga a estar expectantes ante el devenir… demanda estar siempre atentos a cualquier catástrofe… exige dormir con un ojo abierto… los que duermen no descansan… y el tiempo de vigilia se extiende eternamente… irse parece liberarse, pero en verdad, cuando llegas allá, del otro lado de las inconsistencias, descubres que debes contribuir a la vida de los otros… existir demanda presencia… y esa presencia se traduce en un compromiso con uno mismo…
Héctor Felipe Stechina falleció el 12 de julio de 2021… su vida fue una batalla ensordecedora… pero siempre encontró la forma de pecharla y buscar las salidas oportunas… su corazón no le permitió seguir… el SARS COV2 hizo lo suyo y simplemente abandonó su trajín en la Tierra para transformarse en ángel… era Contador Público Nacional, y sus conocimientos superaban a los de aquellos que se dicen economistas… su vida se repartió entre el trabajo denodado y el estudio… se fue con las manos vacías, pero con el alma repleta de hechos silenciosos que quedaron estampados para la eternidad de los otros que, seguramente, no lo sabrán valorar, ni tampoco lo recordarán, uno es anónimo antes de volverse desconocido, uno es desconocido antes de caer en el olvido de los otros, de hecho, no se vive en la memoria de los que quedan, sino en las huellas que nadie registró… este mundo se precia por ser muy cruel… tan cruel es que, es pobre de alma, indigente de espíritu, miserable de consciencia… lo que supiste plasmar durante tu paso por la Tierra, ha quedado impregnado en huellas invisibles… dichas huellas, siempre renacen de sus propias cenizas… lo veremos…
SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) © [3]
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
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