SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) ©
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
[reflexiones vespertinas]
Imagen crédito:
Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes
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Las cartas dominaron los paisajes de varias generaciones de humanos… el ser humano siempre tuvo la necesidad de expresarse, de decir aquello que sentía, de decir cuánto se podía extrañar a otro, de decir cuánto podía anhelarse uno o más puentes de amistad, de intentar expresar gratitud, molestia, enojo, disconformidad, acuerdo o desacuerdo, voluntad o iniciativa, sugerencia o consejo… el ser humano, durante muchos años, necesitó escribir sus sentimientos, traducir los mismos a palabras impresas, muchas veces manuscritas, otras veces redactadas en máquinas de escribir, últimamente mediante teclados y pantallas… escribir, plasma la propia alma en letras… escribir, expande el espíritu por fuera del sí mismo… escribir, es en definitiva, una revelación del estado de consciencia…
Había otro sentimiento cuando las cartas eran manuscritas… era necesario tener voluntad para escribir transformando los sentimientos en sílabas, frases, oraciones y argumentos… era necesario pensar el sentimiento… era necesario describir lo que había dentro del uno mismo…
La máquina de escribir evitó las letras ilegibles y las otras imposibles, sin embargo, todavía quedaba espíritu para tomar la iniciativa de escribir… no obstante ello, algo cambió, nunca nadie supo qué fue lo que cambió, pero algo no fue igual, quizás, todo fue distinto… escribir de puño y letra legitima lo que hay dentro del sentimiento… la máquina, es un impulso que traduce la fuerza de los dedos, de un dedo, de al menos, dos dedos… traduce el pensamiento, pero no le confiere su forma, y al no hacerlo, algo falta, algo queda pendiente, algo no se expresa… indudablemente, falta la geometría, y al hacerlo, falta la filosofía de cada palabra escrita…
Las casillas de correo electrónico terminaron de deformar las ganas de escribir, pero también trastocaron la voluntad de entender… nada fue igual… los mensajes se codificaron para muchos, y todo se volvió breve… ¿para qué escribir mucho?... ¿para qué abundar en detalles?... ¿para qué tantas explicaciones?... lo mínimo resuelve lo que el destinatario va a tener que descifrar, y aun así, tal vez ni se tome la molestia, y deseche el mensaje, sea por incómodo, sea porque no tuvo ganas de concederle su atención… entonces, ya no hubo voluntad… entonces, se achicó la iniciativa… entonces, todo se redujo a una pantalla sin vida, a un teclado sin vida, a una máquina que contiene pero que no trasmite lo que hay en la esencia del otro, cuando escribe, o cuando lee… algo se rompió, a nadie le importa qué fue lo que se rompió… pero sí, este modelo destruyó los puentes entre las personas… ya no hubo necesidad de cruzarlos… ya no hubo necesidad de ir, mucho menos de volver… no hubo necesidad de ver el rostro, de suponer la sonrisa, de anhelar el abrazo…
Durante siglos, muchos mensajes fueron y vinieron… alguien pensó lo que quería decir… ese mismo alguien redactó y plasmó en palabras escritas la idea, lo pensado, hacía falta papel y un lápiz, o hacía falta papel, un sobre, y una lapicera, también hacía falta tinta, y por las dudas, un secante, había que darle forma al pensamiento, había que nutrirlo de trazos legibles… otro alguien recibió un mensaje expresado en una carta, reconoció la letra, algunas cosas las entendió, mientras que otras apenas si las pudo digerir, sin descartar que algo de lo dicho, ni siquiera lo entendió… lo leyó, sí… lo analizó y lo hizo propio, lo que pudo entender… moviéndole, a su vez, a responder, o no… a veces esas cartas movilizaban… otras tantas veces, paralizaban la respiración… los días sucesivos a la recepción, era un tiempo de reflexión… de pensar lo que se había leído, de digerirlo… esa gente tenía en sí mismo el sentido del tiempo… esa gente sabía esperar… esa gente latía al ritmo de sus letras…
Durante siglos muchos mensajes viajaron a caballo, portados por un mensajero…
Asimismo, en esos mismos siglos o en otros, muchos mensajes atravesaron bosques y comarcas en busca de sus destinatarios… atravesaron vicisitudes desconocidas… desconocidas para el emisor, y desconocidas para el destinatario…
Muchos años vieron a otros mensajes viajar en carretas… siendo transferidos de mano en mano, hasta llegar a un destino cierto… el interlocutor en espera…
Del mismo modo, muchísimos mensajes redactados en cartas, atravesaron mares, océanos, o viajaron por ríos, buscando manos temblorosas, labios inquietos, voluntades dispuestas, espíritus predispuestos… la navegación cubrió millas en la búsqueda de sentimientos lejanos, tan distantes que, no había cómo decir aquello que brotaba del alma… raramente, algunas cartas dejaban traslucir que se oían voces, emanaban voces del papel, algo se desprendía de la esencia de la tinta, había un raro perfume en el sobre… algo del emisor, estaba allí, presente… el espíritu había aprendido a viajar adherido a un papel…
El avión aceleró los mensajes y simultáneamente, movilizó a los corazones… todo se había vuelto más repentino, más veloz, más vertiginoso…
Allá por los años 1835 y posteriores, alguien visualizó la necesidad de crear un sello postal con valor moneda para trascender los espacios terrestres, era negocio para los estados presentes, recaudaban e intermediaban… la estampilla llenó miles, cientos de miles, millones de notas de seres humanos que querían sostener un vínculo, una relación, estableciendo puentes con otros humanos lejanos, o no tanto… los correos ocuparon un espacio cierto y unieron necesidades y sentimientos… los correos fueron justificaciones para tener que ir a despachar, para hacer el ejercicio de enviar, para esperar por los sellos, para aguardar el trámite, para pagar, para regresar a la casa… el pensamiento estaba adherido a la carta… genuinamente adherido…
Todo eso funcionó hasta que la electrónica se apoderó de los espacios e internet volatilizó la idea de la esquela, de la misiva, de la nota, de la carta en sí misma… las casillas de correo se volvieron un ejercicio virtual y el idioma se modificó ajustándose a tiempos reducidos, donde el mundo humano se muestra apurado, siempre corriendo, siempre huyendo, siempre ocupado, siempre atiborrado, muchas veces frustrado… desde entonces, lo instantáneo alteró los tiempos de espera, y todo se volvió repentino… repentinamente se buscaron… repentinamente se encontraron… repentinamente se descubrieron… repentinamente no se soportaron… repentinamente dejaron de gustarse, de estar cerca, de admitirse… repentinamente se fueron a continuar con sus vidas… repentinamente tomaron distancia y nunca volvieron a saber nada del otro… repentinamente el olvido se hizo más veloz, más intangible, más oculto… desde la invención de internet, todo sucede ya, aquí, ahora, y todo deja de suceder, ahora mismo, sin dilaciones… las reacciones se han vuelto inmediatas… tanto que mucha gente vive dando vuelta la cara para no enterarse… muchas veces, ver al otro es un incordio… muchas veces, el otro es un espejo donde el uno no quiere mirarse, no quiere descubrirse…
Curiosamente, la vida humana se está consumiendo en la soledad y el aislamiento de muchos que no encuentran su contraparte… no encuentran con quien… no descubren el cómo… tampoco el dónde… mucho menos el cuándo… no es lo único… los contraluces se han vuelto habituales, los grises, mucho más… la vida ha perdido color, del mismo modo que ha perdido la alegría de existir…
Mucha gente no tiene idea de la existencia de internet… no tiene wi-fi ni sabe nada de él… no tienen acceso a ninguna conexión… y se limitan a vivir sus días, hora tras hora… no se trata de un humano sino de millones de humanos, separados del mundo por impericia del poder, por negligencia de los estados ausentes, por desidia de políticos sin escrúpulos, por el colonialismo explícito que domina los espacios olvidados… esa gente no ha perdido la consciencia del minuto, del cúmulo de segundos… esa misma gente no ha perdido el sentido del amanecer y del anochecer… esa misma gente todavía levanta su cabeza para admirar el cielo, sin siquiera entender lo que está viendo, sin reconocer constelaciones, sin haber oído hablar de la vía láctea, de las galaxias, de las estrellas, de otros planetas, sin saber nada de viajes espaciales… esa misma gente está unida al suelo que pisa, al aire que respira, y al agua que bebe… su tiempo es más lento, y hasta tienen la oportunidad de sentirse bien consigo mismo… tienen la oportunidad de sentirse felices… más allá, esa gente está más conectada que aquellos otros que dicen estar “conectados”… justamente, porque están conectados con sus propios espacios, y no necesitan nada más… lo poco salva, lo mucho apabulla… darse cuenta, es sólo el principio… mucha de esa gente, es humilde, no pobre… mucha de esa gente sabe reírse… mucha de esa gente no se oculta para llorar… mucha de esa gente es inocente, y por serlo, está librada de la mierda que envuelve al mundo que está atrapado en lo ligero, en los apuros, en la desesperación por transitar un tiempo del que no hay consciencia…
Internet ha roto los canales habituales de educación, de formación, de cultura, de aprendizaje, de seguimiento, de focalización… al no haber estados, la educación humana se ha vuelto retrógrada… transitamos un tiempo donde se corta y se pega, pero curiosamente, nadie sabe qué es lo que recorta… muchos humanos reciben títulos universitarios que jamás honrarán, porque esos mismos humanos desconocen el sentido de la propia dignidad, y porque esos mismos humanos no están dispuestos a reconocer la dignidad de los otros… muchos humanos se forman, deformándose… ya que sólo reciben toneladas de información que no saben cómo digerir, no saben cómo pensar, no saben cómo discernir, no saben cómo desentrañar para hacerla propia, desmenuzándola hasta hacerla propia y única… leen pero no saben qué es lo que leen, y dicho fenómeno es mayormente occidental, con algunas excepciones, pero focalizado en la cultura de la competencia, el desprecio y la destrucción del otro, ya que eso se entiende como triunfo… el sentido del triunfo, el sentido del éxito, ha pulverizado la dignidad de los seres humanos… todos corren, pero no saben para qué lo hacen… corren porque el otro corre, y cuando son diez los que corren, los demás ni se preguntan para qué lo hacen, así es que también corren, por las dudas, evitando quedarse atrás… en definitiva, todos están inmóviles, encerrados en el laberinto de sus egos…
Internet ha quebrado el sentido original de las ciencias… todo es pasible de ser abordado desde la necesidad de construir negocios… entonces las ciencias se han transformado en un negocio al servicio de los intereses y las conveniencias de pocos… si el negocio sirve, las ciencias sirven… si el negocio no sirve para un puñado de oportunistas enquistados en el poder, las ciencias son meros recitados de gente ocupada en avanzar en planos que no encuentran encaje en la realidad… eso se repite en el mundo del ego y las soberbias… eso se repite en el mundo de las competencias y los desprecios… y se ha creado un modelo de ciencias donde sólo imperan las conveniencias… yendo más lejos, nadie se ha dado cuenta que donde hay conveniencias, ni siquiera hay ciencias… yendo más lejos, nadie se ha dado cuenta que donde hay intereses, la filosofía se evapora del humanismo, y éste (humanismo) pierde relieve hasta desaparecer… este detalle no es menor, pero a nadie le importa…
Internet ha quebrado las necesidades humanas básicas y de las otras, transformándolas en meras estadísticas… las personas se han vuelto números… las personas se han vuelto descartables, desechables, según su capacidad de aportar al sistema perverso que domina el todo… si tienen algo para aportar, tal vez sean útiles durante un lapso… si no tienen nada para aportar, el sistema se los saca de encima, enviándolos a vía muerta, donde sus almas se secarán, donde sus espíritus se ahogarán, donde sus consciencias se esfumarán sin dejar rastro, a efectos de no generar molestias al poder de turno… se repite una y otra vez… dos tercios de la humanidad está siendo arrojada por la ventana, al sólo efecto de que el tercio restante respire… mientras eso tiene lugar, un puñado de humanos sin escrúpulos, pero con mucho dinero a disposición, cree dominar todos los paisajes… digo cree, porque en verdad, no domina nada de lo que realmente valdría la pena… domina el suelo que pisa, y los lacayos que se reclinan ante él, pero a medida que el todo se aleja, la distancia distorsiona las causas y las consecuencias, también las personas que le responden, o dicen hacerlo… se crean islas al tiempo que se despliegan los naufragios… curiosamente, los náufragos no encuentran dónde recalar, y permanecen a flote hasta que se ahogan… mientras tanto, las islas permanecen desiertas, sin nadie que llegue a ellas… no se las ve en el horizonte… es más, no están en ningún horizonte, porque esas mismas almas, no saben cómo leer un mapa, no saben cómo descubrir el más allá de sus propios ojos…
Se asume el relato oficial… conviene a la desidia general…
Se asume la historia oficial… conviene a los perversos y sus secuaces…
Todo lo oficial, evita que el ser reflexione y se de cuenta…
Todo lo oficial, evita el despertar de las existencias… prolonga el adormecimiento… prolonga el letargo… asegura la instalación de la estupidez humana…
Como nadie tiene tiempo para darse cuenta, lo malo se da por bueno, y lo bueno se da por estúpido… tanto es así, que hoy mismo lo malo es alentado por el falso periodismo que sirve a los medios hegemónicos (y de los otros)… tanto es así, que por estas mismas horas, lo bueno es despreciado y depreciado por los mismos medios que dicen defender los derechos humanos y todos los humanismos restantes… la tergiversación fue instalada con intencionalidad por parte del poder… pero hoy mismo todo está dado vuelta, lo suficiente como para que la mayoría asegure que la mentira, es una verdad inapelable…
No es cuestión de quemar celulares, es imprescindible repensar el mundo… porque no hay un planeta B, ni otro C, ni uno D… porque lo único posible es vivir en la Tierra, nacer en ella y morir en ella… todo lo demás forma parte de la estupidez humana, por una parte, de la miseria humana, por la otra, pero, además, forma parte del negocio de las ciencias, donde reina la soberbia académica, que le ha hecho creer a los mortales, que ellos, los soberbios, han descubierto la inmortalidad… para ellos… únicamente para ellos… que finalmente mueren sin que nadie los recuerde…
En efecto, en internet nadie muere… todos permanecen… de alguna forma lo hacen… alguien los retiene y los sostiene en un mundo ficticio… se mantienen vivos los mensajes, las imágenes, y ciertos vínculos… eso les hace creer a los vivos, que los muertos siguen aquí, circulando… para Facebook, nadie muere… para Twitter nadie muere… para las redes en su totalidad, nadie muere… mientras haya un mensaje, ellos están vivos, y eso esfuma el “defecto”… los vivos ya no tienen ancestros, tienen gente que sólo cambió su plano de estadía, pero en la consciencia de esa misma gente, los muertos siguen vivos en sus respectivos inconscientes… ello produce un fenómeno paradojal… no se quiebra el tiempo, no sólo se rompe el tiempo, se tergiversa la realidad… los que se fueron, siguen siendo en el inconsciente colectivo, siguen significando en el interés público… y ello asegura, de alguna forma, la inmortalidad de las conveniencias… nadie sabe si los que están, son los mismos que permanecen… nadie sabe si los que se fueron, realmente lo hicieron, o sólo se escaparon a una nueva dimensión del mundo virtual… como sea, siguen estando para aquel que ni siquiera se preocupa por sí mismo… los muertos todavía votan a los políticos de turno, y estos, políticos de turno, cobran de los muertos, produciendo una retroalimentación que nadie descubre, porque a nadie le interesa…
Repensar el mundo demanda liberarse del colonialismo del pensamiento que impera en occidente… repensar el mundo demanda hacerse cargo de la propia vida… repensar el mundo exige la obligación de involucrarse, para poder construir opinión desde el razonamiento crítico, pero, pero, pero, nada de eso sucede… sencillamente, porque a la mayoría no le importa… sencillamente, porque el poder hace uso y abuso de las ausencias… sencillamente, porque el poder monetario ha creado un mundo distorsionado donde los humanos sobreviven, apenas si lo hacen, mientras el poder en sí mismo, disfruta y se regocija, del sueño de los otros, los demás, los muchos…
No hay cartas… las gentes de estos tiempos, no leen, evitan hacerlo… les molesta leer, y los que aún leen y entienden lo que leen, evitan decirlo, para no ser tomados por ridículos… para no ser señalados como estúpidos…
Los celulares han eliminado la retórica…
Los celulares han eliminado los prólogos, las introducciones…
Los celulares han consumido los vínculos, reemplazándolos por encuentros furtivos…
Los celulares han impuesto un algo instantáneo que se traduce en una pregunta sin vueltas, que demanda una respuesta sin vueltas… se han eliminado la seducción y el enamoramiento… se ha eliminado el discurso, y se han eliminado los sentimientos y las sensaciones… los seres están vacíos y no saben cómo expresar lo que los mueve… a la mayoría los mueve el sexo y la dispersión (o la concentración) hormonal… todo lo demás es un relleno insoportable que nadie atiende, porque aducen no disponer del tiempo necesario, tampoco del suficiente… de alguna forma, el apuro en la vida, impide que la misma sea vivida… el sexo se termina rápido y el remanente suele ser un vacío del que nadie escapa… la consecuencia es una acuciante soledad donde el ser se estrella contra las paredes, sin hallar una salida que lo conduzca al sí mismo…
Quienes encuentran la salida, simplemente se van…
Se despegan del desconcierto general y se esfuman, sin que a nadie le importe…
Se dan cuenta que el mundo es algo demasiado peligroso…
Huyen o se aíslan cuando se descubren a sí mismos… cuando se dan cuenta que la vida tiene que ver con la búsqueda del propio ser… cuando se dan cuenta que hay un abrazo que no se dieron a ellos mismos… cuando caen en la cuenta que el otro no completa el propio paisaje que conserva un horizonte que es único… cuando descubren que no hay ni media naranja, ni medio pomelo, ni medio limón que les complete lo que les falta… allí, justo allí, o permanecen en el vacío y se acostumbran a él, o bien, se abrazan por una vez, y toman distancia de todo lo conocido… dejan de aceptar el mensaje oficial, y se adentran en un mundo que nada (o poco) tiene que ver con lo humano…
Cuando descubres que la humanidad es altamente peligrosa… la única decisión a considerar es, tomar distancia, y encontrar el propio camino, con mejor o peor suerte… curiosamente, dichos viajes, suelen asumirse en pareja, en una pareja genuina que se reconoce como dos individualidades dirigiéndose hacia un mismo fin, no siempre con el mismo objetivo… dicho de otra forma, todo lo oficial no es ni genuino ni legítimo, por lo tanto, el casamiento civil no lo es, mucho menos el religioso… formalidades que casi siempre conducen a un final repleto de conflictos, donde cada ser se siente traicionado, actuando en consecuencia… cuando las individualidades se descubren y, por un segundo, las máscaras se caen, la evidencia de las esencias suele ser algo inadmisible… no sólo se quiebra la confianza… la decepción arrecia y el desprecio se apodera de aquellos que alguna vez compartieron la cama y los genitales… no hay piel… por lo tanto, no hay coincidencias posibles… mucho menos se daría la oportunidad de una carta, porque nadie se tomaría el trabajo de leerla… nadie prestaría su atención a algo que lo ha incomodado… por lo tanto, no son pocos los que se acostumbran a huir, y de tanto huir, se acomodan por solo un minuto de felicidad… donde todo lo demás, es un relleno que miente la realidad para no tener que hacerse cargo…
La carta era, algo así como, el rito de la espera…
Enviarla era parte de un rito… porque escribir una carta era algo así como un culto…
Elegir el sobre… colocarle una estampilla…
A veces hasta se podía elegir la estampilla… un sello postal que podía ser un rostro… una flor… una conmemoración… un recuerdo en honor a alguien… honrar un tiempo, un momento, un instante… la estampilla definía de alguna forma, el valor que se daba a la persona destinataria…
Había cartas que se demoraban mucho… había ansiedad en el envío, como también lo había en quien la esperaba…
Había cartas que viajaban con el sello de lo urgente… se reducía el tiempo de espera, pero la ansiedad era la misma…
Escribir era, en sí mismo, un arte… el arte de la escritura… el arte del pensamiento… el arte de la idea… el arte de la letra… el arte de la inspiración… el arte de la forma… el arte de la caligrafía… el arte del detalle…
Curiosamente, esperar la carta, también era un arte… el arte de la espera… el arte de las ganas de recibirla… el arte de la esperanza del contenido… el arte de la lectura… el arte de las lágrimas… el arte de las emociones recurrentes… el arte del pensamiento… el arte del entendimiento… el arte del escuchar una voz sin siquiera oírla… el arte de la conservación de la misma… el arte de la memoria… el arte de la reflexión… el arte de la voluntad de la respuesta… el arte de la iniciativa para elaborar una respuesta… el arte del tiempo… en definitiva, como ves, todo se trata de un arte…
Ante tanto desmadre, te propongo regresar a las cartas según su sentido original…
No es cursi…
No es estúpido…
Toma distancia de lo miserable de muchas vidas… de lo miserable de muchos momentos… de lo miserable de muchas propuestas egocéntricas…
Es la voluntad de sostener la conexión con amigos que se han ido… que han continuado el viaje cósmico hacia la eternidad… personas que han sido, pero habiendo dejado de ser en este plano de ilusiones, siguen existiendo en un más allá iluminado… no le temo a la muerte, sí le he temido a la vida, porque el ser humano es peligroso… dice una cosa, pero hace algo distinto… muestra un rostro pero debajo hay otro muy distinto… muestra un cuerpo que está escondido tras muchos disfraces que impiden descubrir lo que hay debajo… se habla de humanismos pero se destripa al primero que se le cruza… se habla de amor, pero se imponen condiciones de pertenencia… se habla de compromiso, pero este se refiere siempre a la responsabilidad de los demás para con uno mismo… se habla de responsabilidad, pero se juzga lo que el otro hace, lo que el otro da, lo que el otro entrega… en el medio de la contradicción de la vida, hay conexiones que la superan largamente… nadie sabe de donde salen dichas personas… simplemente aparecen, como si siempre hubiese existido un vínculo que se extiende desde el más allá, hasta el más acá… uno siente que esas personas han estado siempre… uno siente que los períodos de desconexión han sido más breves que aquellos de otros donde la conexión ha sido plena… uno no los extraña, porque sabe, en el fondo, que siempre están allí, y curiosamente, ellos sienten lo mismo acerca de uno… se revela, entonces, que el puente es eterno, que viene de lejos, de un lejos que no se puede definir, pero que excede el tiempo humano, y se traspasa a lo cósmico…
La tierra es un lugar de encuentros… pocos, pero firmes, sostenidos…
La Tierra es un lugar de abundantes desencuentros… muchos, demasiados, la mayoría de las veces insoportables… decepcionantes… uno se la pasa descubriendo cuánta maldad hay en ciertas personas… uno se la pasa descubriendo cuán grande es la miseria humana que envuelve a muchas personas… uno destapa el alma de los otros y encuentra infiernos disfrazados de paraísos… uno se da cuenta que ciertas palabras destrozan los sentidos y los sentimientos, entonces uno, simplemente huye de eso que lo hiere…
Así se despeja una ecuación sideral… hay cartas cuyo hilo se sostiene por fuera del tiempo humano, no se sabe a qué se debe, pero así es… otras cartas se interrumpen abruptamente, cuando uno descubre el lado oscuro de ciertas personas que atacan la sensibilidad, y lastiman la esencia, dejando marcas temibles… uno permanece donde hay paz… uno permanece donde hay armonía… uno permanece en aquellos lugares donde es posible comulgar con las coincidencias… algo te dice que es allí, y no en otra parte… te das cuenta… no lo sabes, pero lo sientes en el alma… se percibe en la piel… no se puede razonar, se intuye…
La locura que me envuelve, me incita a escribirles a quienes ya no están en la Tierra, a escribirte a vos, a compartir una simple reflexión, en el silencio atroz de la lectura… no se trata de nostalgia, tampoco es una añoranza… no pretendo mantenerlos vivos en la irrealidad de mí locura, sino que siento la necesidad de estar conectado con ellos en la misma eternidad a la que todos pertenecemos…
He descubierto que lo cósmico no se rompe, no se destruye, por el contrario, permanece… no está por fuera del uno mismo, sino dentro… está en el aquí, y también está en el allá… simultáneamente… proponiendo una unión que va más allá de la comprensión humana… poniendo en evidencia que las uniones existen desde la eternidad, y también hacia ella… esto es que están lejos de la Tierra y sus desavenencias… existían antes de ser personas y lo hacen después de haber sido una existencia revelada… los humanos, ciertos humanos, algunos humanos, pertenecemos a una estirpe estelar que nos cobija, estemos donde estemos, nos encontremos donde sea que permanezcamos… el polvo de estrellas emerge del alma y se traduce en los hechos de la propia vida… asimismo, se detecta que otros humanos se chupan cualquier energía positiva y la desmantelan, la transforman para ellos mismos en sumatorias de energías negativas, ello no está en sus palabras, sino en sus vacíos, en sus huecos, en sus incapacidades… la convivencia es incompatible… la divergencia supera la lógica filosófica y la destroza… entonces, para el ser cósmico se hace imprescindible escapar hacia el orden estelar, el orden al que pertenece… hacia el orden universal… hacia un orden que no rige en el ser humano, ni en sus cosas…
La correspondencia seguía una secuencia cósmica… estaba signada por el orden que rige el todo en el universo… guardaba un sentido que no es humano y que se corresponde con el modelo de relojería que rige la existencia genuina, no la vida, sino la existencia…
La invitación está hecha, si te subes, es tu decisión… cada decisión, es un destello de voluntad… lo que te conecta, no está en mí, sino en vos mismo… en tu fibra…
Es un regreso a la reflexión, y al encuentro…
SIN ESTAMPILLA (diario del pensamiento) ©
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
[reflexiones vespertinas]
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