sábado, 8 de marzo de 2025

Mi muerte Lisa Tuttle

https://letrascorsarias.com/tienda/narrativa/mi-muerte/ “Lo que ocurrió entonces no soy capaz de describirlo, y apenas si soy capaz de recordarlo. Creo que vi algo que no debería haber visto”, escribe Lisa Tuttle en Mi muerte, una novela piraña que nos ha hecho pasar la semana medio sumergidos en estos territorios tan literariamente gratos de lo fantasmagórico. “Esta salida de lo corriente, esta huida más allá de los confines de aquello que normalmente consideramos realidad es lo que, en cierto modo, explica el atractivo particular que posee lo espeluznante”, decía Mark Fisher en Lo raro y lo espeluznante. En Los fantasmas de mi vida, Fisher hablaba sobre la hauntología –o fantología– en un sentido que se refiere a “persistencias, repeticiones y prefiguraciones”. La incapacidad del pasado para dejar de existir, ausencias que marcan una impronta en el presente bajo la forma difusa de lo espectral. No descubrimos nada si decimos que ese pulso entre lo que fue olvidado o suprimido y permanece es una de las estéticas centrales la cultura contemporánea. “Muchos años después, mi madre colocó aquella foto cuadrada en se marco blanco ovalado. Y aunque la tuvo unos días en el salón, no tardó en llevarla al recibidor, como el que acompaña a una visita incómoda a la puerta para darle a entender que ya puede marcharse. Pero Nela, al parecer, no tenía intención de irse del todo”, escribe Juan Trejo en Nela 1979, la novela en la que rescata del olvido la figura de su hermana. Juan Trejo viene esta tarde a la librería. “Madrid es hoy una ciudad poblada de fantasmas, porque, ¿qué son los fantasmas, sino presencias que ya no están, pero que sin embargo siguen estando ahí?”, decía Servando Rocha en aquel célebre discurso ante la plana mayor del poder político cultural madrileño refiriéndose a los 7291 ancianos muertos sin asistencia en las residencias durante la pandemia. Cifra que, por cierto, da nombre a una obra de Ramón Mateos en la recién inaugurada feria de arte ARCO. Por cierto también, Servando viene el próximo jueves a conversar sobre De fuego cercada, una lectura de las capas de significado ocultas de Madrid, un paseo hermenéutico dirigido por otro personaje con caracteres fantasmales. Volvamos a Mi muerte. Tras morir su marido, una escritora se siente incapaz de volver a imaginar historias y, como resultado de una repentina sucesión de azares, decide que su próximo libro será la biografía de una mujer –escritora y pintora– que apenas es recordada por ser la modelo del cuadro Circe de un famoso pintor inglés. Más como musa que como artista. Su nombre es Helen Ralston y había influido mucho en la protagonista, que a los diecinueve años había leído un libro suyo titulado En Troya. Todo parece cuadrar: libros así tienen un hueco en el mercado, quizá con esta biografía pueda superar su duelo y recuperar la pasión por la ficción. A partir de ese planteamiento, asistimos a la magia de Lisa Tuttle para conducirnos de una manera suave pero inexorable por el camino de lo espeluznante: pequeñas grietas en la realidad, un desconcertante sentimiento de familiaridad en lo desconocido, la idea del doble, la inevitabilidad de las situaciones, los códigos como llaves ocultas en las obras de arte y los libros. Helen actúa como un imán que fascina e intimida a la narradora, un imán movido por fuerzas descomunales y herméticas, permanentes e innombrables. En poco más de cien páginas, con un estilo muy medido, pulido y ambiguo, Tuttle juega con la apariencia del ensayo autoficcional de reivindicación feminista –al estilo del magnífico cómic Alison, de Lizzy Stewart– para convertir Mi muerte en un cuento fantástico –tanto por género literario como por calidad– de terror de reminiscencias mitológicas que multiplica por mil su mensaje. Tuttle es una institución del género fantástico anglosajón y aplaudimos la recuperación de esta novela por Muñeca Infinita, con traducción de Regina López Muñoz.

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