https://www.whitemad.pl/es/el-cine-femina-de-varsovia-70-anos-de-historia-el-emblematico-cine-cerro-en-2014/
Jerzy Jurandot fue un poeta, dramaturgo y compositor polaco de ascendencia judía, un artista total, que cambió la manera en que los judíos vivían en el gueto de Varsovia antes de ser deportados de forma masiva a los campos de exterminio. Confinado con su esposa, la actriz Stefania Grodzieńska, fundó el teatro Femina. Bajo su dirección artística, se convirtió en uno de los cinco teatros permanentes del gueto, donde se escenificaban obras, operetas y espectáculos musicales de sátira social. Se dice que las representaciones no eran nada fáciles, pero el objetivo lo tenían claro: era el único momento en el que los judíos encerrados podían olvidarse, momentáneamente, del horror.
Ocho décadas después, Isabella Hammad, que debutó con El parisino, escribe una inteligente segunda novela, Entra el fantasma, en la que narra una situación muy similar y, a la vez, completamente diferente. El libro de Hammad no ocurre en Varsovia, ocurre en Haifa, y el protagonista no es un dramaturgo judío polaco, sino Sonia Nasir, una actriz británico-palestina que vive en Londres y viaja a Israel para visitar a su hermana. Durante ese viaje conoce a Mariam Mansour, una directora teatral que quiere poner en escena una versión árabe de Hamlet en Cisjordania. ¿Qué mejor que una actriz profesional como Sonia para participar en esa producción?
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