viernes, 24 de abril de 2026

'La caída de la casa Usher' y otros cuentos imprescindibles de Edgar Allan Poe

'La caída de la casa Usher' y otros cuentos imprescindibles de Edgar Allan Poe Entre mansiones siniestras, animales embrujados, corazones que siguen latiendo después de la muerte y demás, recorremos algunos de los mejores relatos del gran maestro literario del terror. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/caida-casa-usher-y-otros-cuentos-imprescindibles-edgar-allan-poe_20300 Casa Usher, ubicada en el barrio del Galvany, en Barcelona, ofrece una cuidada selección de fondo que abarca narrativa, infantil, libro ilustrado, cómic, ensayo, libro práctico y gastronomía y vinos, además de una agenda de actividades variada y siempre activa. Para adentrarnos en esta librería de barrio, tan querida por los lectores de la capital catalana, hemos conversado con Anna y Maria, dos libreras con una amplia trayectoria en el mundo del libro, que han completado nuestro cuestionario. A continuación, compartimos sus respuestas. Casa Usher. ¿Por qué este nombre para una librería? ¿Es un guiño a «La caída de la Casa Usher» de Poe? ¿Llamar casa a una librería es una declaración de intenciones? Es una referencia a «La caída de la Casa Usher» de Poe, claro, pero también a la idea de casa y de identidad, de pertenecer a algo y, a su vez, de hacerlo con algo nuestro. Casa Usher responde al lugar donde estamos, en el que somos nosotras y al que pertenecemos. ¿Cuál era la premisa del proyecto cuando lo empezasteis? ¿Qué es lo que queríais conseguir creando este espacio? Queríamos construir la librería que quisiéramos encontrar como lectoras, esa era la premisa. Por un lado, nos propusimos satisfacer los deseos lectores y, por el otro, que fuera un espacio de encuentro, un lugar seguro, de cobijo, que diera respuestas y que estas animaran a hacer más preguntas. ¿Qué libro de Anagrama se ha convertido para vosotras en un libro de cabecera? Es difícil elegir uno entre mil, sobre todo porque como lectoras nos hemos formado con los «Compactos» de Anagrama, pero como solo puede ser uno, elegimos La flecha del tiempo, de Martin Amis, porque tiene un valor sentimental. Para nosotras es más que una novela: cuenta la Historia tirando para atrás, desde una perspectiva que no es la del relato oficial, desmontándolo, pero sin dejar de avanzar. Entre varias de las actividades que organizáis, tenéis unos clubs de lectura muy sólidos. Vuestra librería no solo vende libros: es un centro cultural vivo. ¿Cómo han contribuido esos clubs al devenir de la librería? ¿Qué club de lectura recordáis con especial cariño? Los clubs de lectura son la base de lo que somos, nosotras nos referimos a ellos como nuestro acto estrella. Las conversaciones que se generan allí siguen alimentando nuestras ganas de leer y compartir. Continúa siendo un privilegio poder hacerlo desde lecturas distintas con tantas personas vinculadas a la autoría, la edición o la traducción de los libros elegidos. También es muy enriquecedor seguir encontrándonos una vez al mes con las personas fieles al club, que ya lleva más de diez años de rodaje. Es un grupo con el que hemos compartido no solo lectura y opiniones, sino vida. Y, puestas a elegir uno, nos quedamos con un autor que ha repetido –y volverá a hacerlo en breve– en nuestro club. Consigue que nos sintamos especiales cuando le leemos, además de muy afortunadas. Es Pol Guasch, y nos encanta su manera de narrar, que siempre haga poesía. Una vez dijisteis que de anécdotas y rarezas tenéis para escribir un libro al año. ¿Cuál de ellas nos podríais revelar? Es cierto que se dan muchas anécdotas y rarezas; siempre decimos que son cosas del directo, de tener la puerta abierta todos los días. Pero nos permitiréis seguir reservándolas solo para nosotras, para que sea más leve el rato que pasamos entre albaranes y facturas… ¡A no ser que nos ofrezcáis hacer ese libro! Al fondo de vuestra librería tenéis un patio precioso con plantas. ¿Qué rol ha tenido ese espacio en vuestro proyecto? Tiene un rol muy importante porque, además de ser un espacio bonito, con personalidad y con mucho de nosotras en él, nos ha permitido compartir conversaciones, proyectos, cultura, música y, claro, muchos libros. Como queda al final de la librería, es la sorpresa con la que se acaba el recorrido por las estanterías. Cuando el clima nos permite realizar los actos fuera, que en Barcelona es casi siempre, se convierte en un lugar en el que hacer una pausa del día a día. ¿Creéis que desde las librerías se puede estructurar un modelo de ciudad determinado? ¿De qué forma vuestro proyecto librero construye Barcelona? Lo creemos firmemente y lo hacemos todos los días, de forma explícita, porque entendemos que formamos parte de un todo. Además, nos parece necesario defender un modelo que apueste por la proximidad, por el trato personalizado, para que la gente se dé tiempo para sí misma y para regalarlo también. Al final un libro es tiempo para ti, sea el que sea. Y todo eso acaba siendo un discurso nuestro y de las personas que forman parte de la librería, que nos conocen y que comparten sus maneras de mirar el mundo. Barcelona es una ciudad históricamente muy ligada a la literatura y a la edición, casi como una geografía escrita, y las librerías formamos parte de este entramado que da personalidad a la ciudad: tenemos la suerte de tener algunas de las librerías más bonitas en barrios vecinos, como la querida Taifa, y no paran de surgir nuevas propuestas. Somos una parte inherente de Barcelona. Ayer, 23 de abril, se celebró Sant Jordi, una fecha que forma parte del calendario emocional de cualquier librería catalana. ¿Cómo vivís ese día en el barrio? ¿Qué matices tiene para vosotras? Se vive desde la locura, y no solamente ese día, sino también, y sobre todo, los dos últimos meses. Es difícil expresarlo, creemos que tienes que vivirlo en este lado. Es un día en que todas las ciudades y pueblos de Catalunya llenan sus calles de libros y rosas, todo el mundo sale por la mañana con la idea de volver a casa con un libro, el día se vive como una fiesta popular y eso hace que sea una jornada preciosa. Vemos bonita y destacable la parte de barrio, de convertirse en un punto de referencia, incluso de confianza. Potenciamos siempre esta idea y lo hacemos también este día, en el que nos abrimos a mucha más gente. Cuando se acaba y vemos que las pilas de recomendaciones de Casa Usher son las que se han terminado, nos hace mucha ilusión ver la confianza de la gente y cómo vienen ese día a celebrar con sus libreras el gusto por la lectura. Es una jornada de gran intensidad. ¿Qué ha implicado en términos de preparación? ¿Cómo vivís el día siguiente? El día siguiente… ¡cerramos la librería! La preparación ha sido larga, en ocasiones pesada. Nos ocupamos de libros, cajas, personal, material, permisos, nervios y un interminable etcétera. Empezamos con los pedidos de novedad en enero, los permisos en febrero, el personal y el material en marzo… y pasado el día estamos con las devoluciones hasta junio, así que la preparación de las 24 horas de Sant Jordi se alarga prácticamente durante los seis primeros meses del año. Así que el día 24 de abril descansamos tumbadas sin hacer nada y leemos: es el premio que nos damos después de todo. ¿Qué libro os hubiera hecho especial ilusión que os regalaran este Sant Jordi? Pues el libro que hayan pensado para nosotras porque la verdad es que, por raro que parezca, cuesta que le regalen libros a una librera. Lo esperamos como una sorpresa. [Anna] Pero ahora que Ediciones Comisura recupera Dolor exquisito de Sophie Calle, ¡es una gran opción! [Maria] Aunque me hubiera gustado un nuevo libro de Paul Auster. Un buen rato de buena lectura, de nuevo…

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