sábado, 9 de mayo de 2020

Thuk Je Che Tibet - Publicaciones

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EÓN ... Tiempo, espacio (materia) y consciencia en el Budismo

Tiempo:
Como se mide el tiempo de acuerdo al budismo:
La duración de un kalpa Para medir el curso de los acontecimientos que tienen lugar en el plano material, Samsara, incluyendo la evolución y la involución de los mundos, se requieren unidades de magnitud inconcebible.

Cosmológicamente el budismo dice que es inmenso el número de renacimientos que han experimentado los discípulos del Buda y los demás seres humanos y que:

la leche materna que han mamado y
las lágrimas que han derramado en previas existencias
tienen mucho mayor volumen que las aguas de los poderosos océanos

Preguntas al Buda sobre Kalpas
Un bhikkhu (monje) preguntó una vez cual era la duración del Kappa (sánscrito: Kalpa), la unidad ordinaria para medir vastísimos períodos. El Buda le respondió:

-Largo es el eón verdaderamente, hermano, imposible de calcular. Tantísimos años, tantísimos siglos, tantísimos milenios, tantísimos cientos de miles de años. -¿Pero puede ser dada una ilustración, Señor? -Sí se puede, hermano. Si hubiera un gran montaña de cuatro leguas de longitud, altura y anchura, sin hendidura o grieta alguna, sin agujeros, una masa sólida de roca y un hombre, al final de cada siglo, fuera y lo frotara suavemente una vez con una tela de Benarés, antes se desgastaría el gran risco por este método que pasaría un eón. Así de largo es el eón. Muchos eones como éste han pasado, muchos cientos de eones, muchos miles de eones, muchos cientos de miles de eones” tomado del dialogo del buda en el Samyutta-Nikaya II.

El kalpa se divide en cuatro períodos o eones
La palabra traducida aquí como “eón” también se ha traducido como “período-mundo”, lo cual nos da más indicios de su significado. Un kalpa es el período de tiempo que se requiere para que todo el sistema de mundos -periodo mundo- evolucione, desde lo que se llama, en los textos budistas, el mundo de Brahma o el plano más alto y sutil* de la existencia fenoménica, hasta que, después de un periodo de involución, se devuelva hacia él.

Cada kalpa se divide en cuatro períodos o cuatro eones:

1. el eón de involución (samvatta-kappa),
2. la continuación de la involución (samvatta-tthayi),
3. el eón de la evolución (vivatta-kappa) y
4. la continuación de la evolución (vivatta-tthayi).

Imposible de calcular
Según el Buda, ni siquiera es posible calcular la duración de estas subdivisiones del kalpaen cientos o miles o, incluso, cientos de miles de años.

Aunque se hayan usado los términos “evolución” e “involución” como equivalentes de samvatta y vivatta, no ha de suponerse que estos términos científicos modernos correspondan en absoluto a los términos originales arios y antiguos.

Espacio (o materia) y conciencia:
Dos planos paralelos: una de conciencia involucionando y el otro de materia evolucionando
La cosmología budista, en contraste con la ciencia, propone como principio un mundo o plano espiritual subjetivo o de consciencia (el brahmaloka, que no debe confundirse con el estado no dualista y trascendental del nirvana), además del mundo o plano objetivo de la materia, el del mundo externo.

Por lo tanto la cosmología budista mantiene que la línea de desarrollo biológico que va desde la amiba hasta el hombre no es sencilla sino doble.

Es el proceso conjunto de degeneración espiritual o involución (de la conciencia) El desarrollo material o evolución (del plano material)

Los eónes de la involución
El primero de los cuatro kalpas el asamkheyya-kappas: el eón de la involución, es el vasto lapso durante el cual se destruye completamente el sistema de mundos previo, el chakkavala, y todo vuelve a sus elementos constituyentes. La mayoría de los seres que habitan en los diferentes planos renacen entonces en el mundo Brahma, el único que no se somete al proceso de disolución

Antes de la vida en cualquier mundo
Durante el segundo Kalpa: asamkheyya-kappa, el período de la continuación de la involución, nos encontramos, por un lado, con la energía residual de la materia que representa el extremo de lo objetivo y, por el otro lado, con el mundo Brahma y sus habitantes, que representan el extremo de lo subjetivo. Ambos existen en completo aislamiento, en polos opuestos de la existencia fenoménica.

El proceso de interacción no comienza hasta mucho después del principio del Tercer kalpa asamkheyya-kappa, el eón de la evolución. Entonces, el sistema de mundos re-evoluciona, partiendo de la energía residual de la materia.

Thuk Je Che Tibet


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