martes, 12 de octubre de 2021

ECOS (BREVERÍAS) LA LUMINARIA © By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

Somos una singularidad en la geometría del espacio… el ser humano representa una singularidad cósmica en el “cosmos” … el ser humano es una singularidad matemática en la filosofía, pero al mismo tiempo, es una singularidad filosófica en el concierto matemático que reina en el multiverso… curiosamente, el ser humano no es un ser inteligente… curiosamente, el ser humano no se destaca por su razonamiento crítico… curiosamente, el ser humano no se destaca por su sensibilidad… sí lo hacen algunos humanos, pero la mayoría no encaja en la geometría del espacio, como tampoco lo hace en el cosmos, y mucho menos se caracteriza por ser un “ser filosófico”, y sí puede ser una expresión matemática en un complejo del desconcierto numérico… esto es que teniéndolo todo, no tiene nada… o quizás, tiene poco, porque antepone intereses a la sensatez… o quizás, tiene poco, porque antepone la conveniencia al sentido común… o quizás, tiene poco, porque antepone el yo a lo genuino del valor del alma… o quizás, tiene poco, porque enaltece el ego y lo antepone a honrar su propio espíritu… o quizás, tiene poco, porque antepone la necesidad inmediata a la extensión de la consciencia… entonces, el ser humano, aún ocupando un espacio cierto en aquella geometría del espacio, carece de conciencia de su importancia en el sí mismo, y busca afuera aquello que satisfaga su interés, o que salve su conveniencia… allí se extravía… allí se pierde… y la inteligencia se pierde de los fundamentos filosóficos y se vuelve recurrente de espacios que le restan espíritu y le dividen el alma… repite los errores destrozándose a sí mismo… y se empeña en un bienestar que lo atrapa y lo devora, al tiempo que le hace creer que va por el buen camino… el de tener… el de sumar cosas… algo que lo ocupa y lo mantiene entretenido en atender un afuera desconcertante que lo va alejando del sí mismo hasta ahogarlo en la mismísima nada… tiene todo… no tiene nada, porque se ha perdido la posibilidad de conjugar el sí mismo con el uno mismo… vive, sí… respira, sí… compra y vende, sí… negocia, sí… pero está desvirtuado de poder encontrarse… ya no hay camino del medio, como tampoco hay lateralidades… se va alejando del sí mismo, adentrándose en el ego espeso, denso, intrincado, que lo desvaría del motivo que lo trajo a respirar… ya no cursa un destino, el destino se ha desdibujado y las circunstancias que lo atraviesan sólo lo conducen a un estado de permanente insatisfacción, donde siempre necesita más cosas, para sentirse ocupado y saberse entretenido… pero dichas cosas tienen vida propia, así es que le van ocupando los espacios del alma, así como le van amurallando los espacio del espíritu… la conciencia extraviada lo sumerge en un mundo de espejismos donde todo es confuso, pero donde reconoce que el sí mismo encuentra un falso estado de bienestar… ya no necesita ver más allá de las murallas… se ha creado una geometría del espacio en función a las propias fronteras… ya no necesita de un horizonte, necesita de un espejo donde reflejarse y saberse vivo… respira, pero ha perdido el eje de las búsquedas originales que traía en su propio motivo… respira, sí, pero ha perdido el sentido de su propia idea, fundada en el don concedido… entonces el talento ejercido le provee de bienes, estatus social, dineros, todo aquello que lo empuja hacia una mayor confusión de desconocerse a sí mismo, y sentirse necesario para cuidar lo que tiene e ir por más, porque ese es el sentido de la vida que ha adquirido después de extraviarse del sí mismo… en dicho punto, ya no importa el árbol, así como no importa el brote, la flor, ni el fruto, es más, el árbol ocupa un “espacio” que le quita “espacio” al yo desesperado… en dicho punto, el perro es una molestia a la que hay que alimentar, pero ocupa un “espacio” que le quita “espacio” al ego necesitado de una expansión cósmica que alienta la necesidad del placer para saberse vivo y exultante… luego… cuando la vida se dobla… el atrás se representa a sí mismo en un peso indescriptible… algo que reduce el plan de marcha… algo que inmoviliza… algo que paraliza el alma y la minimiza… se tiene de todo, pero se tiene tanto que nada produce satisfacción, porque siempre es necesario más… más tarde, suena el timbre y alguien llama… el destino se enrolla sobre sí mismo… y la vida pasa en un segundo por delante de la consciencia… allí se cae en la cuenta que las murallas habían sido construidas para contener cosas, pero que dichas cosas solo sirvieron para vaciar el espíritu… allí se cae en la cuenta que las fronteras restaron el horizonte posible, justamente, para contener cosas, pero donde esas mismas cosas sirvieron para anular los potenciales contenidos del alma… la consciencia, entonces, factura… pero ya es tarde… ya no hay regreso… las cosas han quedado debajo… y el alma, así como el espíritu, y así como la consciencia, están vacías… tan vacías están, que ahora te das cuenta que la vida, pasó de largo, mientras estabas ocupado en tener… todo lo que tuviste, ya no lo tienes… el alma, el espíritu, y la consciencia, están intactos, pero vacíos de vida… Salta, 12 de octubre de 2021. La vida es una gracia que se concede… El don es una gracia que se concede… El talento es una gracia que se concede… No eliges la vida, es la vida la que te elige… No eliges el don, es el don el que te elige… No eliges el talento, es el talento el que te elige… Darte cuenta, hace la diferencia…

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