
Es necesario aprender a “agradecer” por aquello que no fue, que no tuvo lugar, que nunca sucedió… es necesario aprender a dar gracias por aquello que, a pesar de los deseos, a pesar de las ganas, a pesar de los pensamientos, a pesar de los esfuerzos, por algún motivo etéreo, por algún motivo ajeno a nuestra voluntad, algo evitó que se diera… uno se acostumbra a dar gracias por aquello que ocurre según los deseos… uno se acostumbra a dar gracias por aquellas circunstancias que se concatenan respondiendo a lo que nos indica el instinto… uno se acostumbra a dar gracias por aquellas “cosas” que salen casi mágicamente… uno se acostumbra a dar gracias por las bendiciones que llegan al alma como un baño de renovación… uno se acostumbra a dar gracias por las “gracias” que recibe, que lo incluyen… pero nadie agradece por aquello que impide vernos inmersos en circunstancias que pareciendo ser favorables, no lo son, no pueden serlo, o terminarían no siéndolo… el ser humano desconoce el futuro y también desconoce cómo es que este se teje… el ser humano desconoce el devenir, por ende desconoce cómo se articulan las circunstancias… el ser humano “huele” que tiene un destino que lo condiciona de por vida, pero desconoce qué es lo que dicho destino contiene… el ser humano no sabe quién es el que se acerca, así como no sabe por qué lo hace, cuáles son sus motivos o cuál es su motivo, cuál es la idea que lo trae, o bien, cuáles son sus verdaderas intenciones… el ser humano puede suponer, pero carece de la sensibilidad suficiente como para darse cuenta a tiempo… a veces, cuando las cosas suceden, ya es tarde para regresar al punto inicial… a veces, cuando las cosas ocurren, ya no es posible volver atrás, y cada quien se ve inmerso en un hecho indeseado… del que cuesta salir… del que no se puede salir… donde, estar atrapado, suele ser el menor de los problemas… por ello, cuando no quieres ver, cuando no quieres mirar, la vida coloca espejos… por ello, cuando no te quieres ver, cuando no quieres mirarte, la vida te coloca espejos, para que descubras los reflejos, y en ellos te veas a ti mismo, no sólo en el momento actual, sino en el mañana que aún no se produce, que aún no llega, que aún no se traduce en el tiempo… a veces, te lo avisan mediante sueños, pero estos (sueños) suelen ser difíciles de interpretar… a veces, te lo avisan mediante sucesos, pero estos (sucesos) pueden ser difíciles de desentrañar… a veces, se producen artilugios del destino que funcionan al modo de advertencias, pero estas no siempre se descifran a tiempo… el estar inmerso en un destino, parece condicionar el instinto… y no pocas veces, hechos indeseados suceden e incluyen a las personas, dejándolas atrapadas en circunstancias impensadas… de allí que no haya que forzar el curso de los hechos… es prudente dejar fluir los sucesos y que estos se acomoden según las fuerzas del universo… dejar que las fuerzas fluyan permite, suele hacerlo, que las personas continúen siguiendo el sentido de sus respectivas corrientes… entonces, uno debe agradecer por aquello que no tuvo lugar, que no sucedió, que no ocurrió según lo que se esperaba… porque ello es una clara señal de que no era para ti… que tal vez no fuese para nadie… así como también, es bueno agradecer por las cosas “buenas” que ocupan el destino conduciéndolo hacia lugares inesperados… uno debe ser agradecido por la voluntad de los ángeles que le protegen, todo el tiempo… Salta, 08 de octubre de 2021.
Nadie sabe por qué las circunstancias se despliegan a sí mismas, incluyendo a personas que se cruzan en su curso…
Nadie sabe quién es el otro, hasta que el otro se revela a sí mismo…
Nadie sabe qué hay dentro de la esencia del prójimo, hasta que dicha esencia aflora, toma entidad, y la persona se muestra tal cual es…
Las personas se adaptan a las circunstancias, pero no siempre…
Las personas se ajustan a las circunstancias, pero no siempre…
Las personas cambian según sus circunstancias, así como hay circunstancias que cambian a las personas…
Cuando alguien te decepciona, no hay regreso… la confianza rota no se recupera… la confianza quebrada no se repone…
Permanecer al lado de quien te ha decepcionado, es un sufrimiento irremontable… la duda, no permite construir confianza… y al no hacerlo, ello impide cualquier vínculo, así como impide cualquier afecto…
Cuando la presencia del “otro” duele… no hay nada más que hacer allí…
Cuando la presencia del “otro” lastima, hiere… es necesario tomar distancia y continuar con aquel camino que parecía olvidado…
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