miércoles, 21 de junio de 2023

La condesa sangrienta – Valentine Penrose © 2023 Wunderkammer.

https://www.wunderkammer.es/libros/la-condesa-sangrienta-valentine-penrose/?mc_cid=a3f6bc9976&mc_eid=638f1efbf8 #5 NOCHES DE INSOMNIO: LA TERRORÍFICA HISTORIA DE LA CONDESA BÁTHORY «Eran los tiempos en que la cincoenrama poseía aún todo su poder, en que en las tiendas de las ciudades se vendían mandrágoras cogidas de noche al pie de los patíbulos. Los tiempos en que niños y vírgenes desaparecían sin que nadie se esforzara en buscarlos: más valía no tener nada que ver con su mala fortuna. Pero ¿qué se había hecho con su corazón, con su sangre? Filtros, u oro quizá. Y ello en el país más salvaje de la Europa feudal, donde los señores negros y rojos tenían que guerrear sin tregua con los resplandecientes turcos. Un artista vagabundo había pintado el retrato de Erzsébet Báthory, condesa Nádasdy, en el momento en que mayor era su belleza. Debía de tener unos veinticinco años. ¿Venía de Italia o de Flandes aquel anónimo pintor? ¿Por qué taller había pasado antes de ir de castillo en castillo pintando sus envarados retratos? Sólo conocemos el pardo lienzo con la E mayúscula de Erzsébet en el ángulo superior derecho. Y la inicial del nombre, ya en vida de ésta, está dibujada, construida en forma de tres crueles dientes de lobo plantados en el hueso vertical de la mandíbula. Encima, más que aéreas pesadas, unas alas de águila. Más arriba no se puede distinguir nada. Y alrededor de este ovalado blasón femenino se enrosca el antiguo dragón de los Báthory dacios. Así se yergue, vigilada por garras, alas y dientes, horriblemente tenebrosa. Era rubia, pero sólo gracias a los artificios de la moda italiana, a los lavados diez veces repetidos con agua de ceniza, con agua de camomila silvestre, con el poderoso ocre del azafrán húngaro. Erzsébet, con sus damas de compañía alzándole el largo cabello castaño oscuro ante los grandes troncos en llamas del invierno o cerca de la ventana inundada de sol de verano, y muy protegido el rostro por cremas y ungüentos, se volvía rubia. En el retrato apenas se le ven los cabellos ensortijados, bastante altos sobre la frente, según una moda ya pasada en Francia. Están ocultos bajo rombos de perlas. Aquellas perlas venían de Venecia y de las cargas de sus navíos y, sobre todo, de los turcos, que ocupaban todo el este y el centro de Hungría. La corte de los Valois en París y, en sus castillos, la de Inglaterra, donde Isabel, rígida y pelirroja, acorazaba con ellas las gorgueras, las sisas de las mangas y las largas falanges de sus dedos; todas las cortes, incluso, en el remoto Este, la de Iván el Terrible, vivían bajo el signo de las perlas finas. En verdad, cuando Erzsébet Báthory vino a este mundo no era un ser humano acabado. Estaba aún emparentada con el tronco de árbol, la piedra o el lobo. ¿Sería acaso el destino de su raza, en el instante en que se había decidido la eclosión de tal flor? ¿Sería acaso efecto de una época en que los nervios se enroscaban aún entre las brumas del primitivo salvajismo? Lo cierto es que había entre Erzsébet y los objetos algo así como un espacio vacío, como el almohadillado de la celda de un manicomio. Sus ojos lo proclaman en el retrato: intentaba asir y no podía establecer contacto. Ahora bien, querer despertarse de no estar vivo es lo que hace aficionarse a la sangre, a la sangre de los demás donde quizá se escondía el secreto que, desde su nacimiento, le había estado velado.» De La condesa sangrienta. Valentine Penrose (Wunderkammer, 2020. Tercera edición, noviembre 2022). La poeta con más talento de su generación, como la definió Paul Éluard, la francesa Valentine Penrose (1898-1978) ha sido sin embargo olvidada por la gran mayoría de antologías del movimiento surrealista. Con una obra poética verdaderamente original, cargada de referentes mágicos y esotéricos, femeninos y naturales, de gran sensualidad y erotismo netamente lésbico, Penrose ha sido acaso más conocida por su novela La condesa sangrienta, basada en la historia real de Erzsébet Báthory. Wunderkammer edita por primera vez en castellano su obra literaria completa en verso y prosa. Si hasta ahora era conocida por ser la primera esposa de Roland Penrose y por su amistad con Éluard, Picasso, Max Ernst, Óscar Domínguez o Man Ray, esta edición deberá contribuir a que su voz ocupe por fin el lugar de honor que le corresponde por méritos propios.

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