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#3 LA AVENTURA: EN BUSCA DEL UNICORNIO
«El problema del unicornio parece resuelto desde hace tiempo: se trata de una yegua blanca y salvaje, que en su frente muestra un largo cuerno de marfil retorcido, y de quien las fábulas, las artes, la heráldica y la farmacopea narran, representan y proclaman una y otra vez virtudes reales o supuestas. La antigüedad habla de ciertos animales tomados como ancestros posibles de la yegua prodigiosa, aunque no presenten ninguno de sus caracteres distintivos, salvo el solitario cuerno. A finales del siglo XII o a comienzos del XIII, y más tarde durante el renacimiento y hasta el umbral del siglo XIX, fue uno de los temas favoritos de la escultura y la tapicería en el mundo cristiano. Su cuerno ha sido identificado como el diente único del narval, cetáceo ártico raro y de grandes dimensiones. Salvo el cuerno, no hay ningún lazo entre el mito del unicornio y el espolón del cetáceo sin leyenda, pero fabuloso por sí mismo. El animal, a medio camino entre équido y caprino, nos habla de historia y estética. He intentado establecer los datos esenciales y definir las diferentes direcciones de la fabulación.
En cuanto al diente retorcido, largo y estrecho, que la imaginación medieval transfiere a su frente, el único misterio no es que sea único, sino que, en la realidad, solo existe en el lado izquierdo del narval. La explicación sin duda no está al alcance del hombre. Solo se puede establecer, como yo he intentado hacer, que se trata de una manifestación entre una infinidad de otras posibles de una ley constante del universo y a la cual el hombre tampoco escapa. En todos sus niveles, el universo tiene necesidad de equilibrio para su estabilidad y de desequilibrio para su desarrollo. A todos los niveles también, desde la partícula infra-atómica a los organismos más complejos, desde los cristales a las plantas trepadoras, y también en el hemisferio del cerebro humano donde reside el centro de las facultades simbólicas, la izquierda casi siempre es la preferida. A pesar de las apariencias, y debido al cruce de los nervios principales a la altura del cerebelo, hasta la supremacía de la mano derecha es consecuencia de esta ley. No le incumbe explicar las leyes de la totalidad de la que es parte integrante y a las cuales se somete. Se adapta a ellas y a veces precisa sus mecanismos: privilegio exorbitante que con toda probabilidad caracteriza la singularidad del hombre.
He restituido el mito del unicornio a su época y su medio. [En cuanto al] misterio inaccesible del colmillo superior izquierdo del narval, me he limitado a definirlo y constatarlo. Quizá el paso de un enigma a otro [el unicornio y el narval, el mito y la ciencia] y de la leyenda al enigma riguroso sea un signo propio de las dos épocas. Un diente de marfil las une. Como en el universo, la historia tiene por rasgo distintivo la continuidad. En el bestiario fabuloso, el unicornio es un animal aparte. Esta yegua blanca con cuerno retorcido sobre la frente no es especialmente inverosímil.
Se sabe de otras especies, desde el escarabajo nasicornio al rinoceronte, que también tienen un único cuerno frontal. El unicornio tampoco es un compuesto de ser humano y bestia, como la sirena, la esfinge o la arpía, ni siquiera un monstruo anatómico como el centauro, con sus cuatro patas y sus dos brazos, o un animal compuesto como la quimera y el dragón. Por otra parte, pasó por real, cuando en realidad solo el cuerno, que era justo lo que lo hacía maravilloso, y más tarde sospechoso, era auténtico.
En resumen: animal imaginario, aunque verosímil, salvo por el espolón que porta sobre la frente y que resultó ser el de un cetáceo real. Tal es el origen del unicornio en la zoología de la fábula.»
De La disimetría seguido de El mito de unicornio (Roger Caillois. Wunderkammer, 2022).
El sociólogo, escritor y crítico literario Roger Caillois (1913-1978) formó parte en sus inicios del grupo surrealista francés, del que posteriormente se desmarcó para alinearse con los trabajos de Bachelard, Bataille y Leiris, intentando dotar a las obsesiones surrealistas de un fundamento científico. A lo largo de su obra, mayoritariamente ensayística, incidió en la relación entre la naturaleza, lo sagrado, el juego, lo fantástico y el ser humano.
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