sábado, 24 de diciembre de 2011

LOS CAMINOS DE LA NAVIDAD :|^|: LA NAVIDAD del 4-ESPÍRITU o el noveno paso y su hora

foto: eco y luces de Alicia María Abatilli
su majestad el girasol,
el que estuvo aquí antes,
el que es testigo y da testimonios,
el que estará cuando ningún hombre lo haga...
el dispensador dice: y todo camino conduce a su horizonte... todo camino llega a su mañana, indefectiblemente. Aún cuando la humanidad no lo sabe, esta NAVIDAD trae consigo los sentidos y las esencias del VERBO de las causas... cada milenio hay una NAVIDAD que repite las consignas del VERBO, aquel que supo pronunciarse para revelar el sentido de la humildad y la inocencia, la resignación y la consciencia, el silencio y la reflexión, el ayuno y la ascención, la convicción, la dignidad y sus vigencias, la entrega y sus paciencias... ante cada mensaje que desciende hacia el tiempo respirable de los humanos andantes, hay quienes simplemente caminan y observan, hay quienes se detienen y toman, hay quienes atienden y asumen, hay quienes escuchan y comprenden, y también hay quienes niegan y mienten. La NAVIDAD no es tiempo de razones, ellas están y son para el tiempo humano, no para los del VERBO... por su parte, el VERBO no guarda razones, ellas están y son según los designios divinos propios de la creación y sus gracias. El VERBO contiene el signo de la eternidad. Las gracias, sus dones y los talentos son por sí mismas bendiciones que no caben en la razón humana. Así es que la NAVIDAD que supo tener su hora cero, enciende la novena vela para dejar establecido que es un hecho atemporal, es un momento que se replica a sí mismo por legado de la eternidad, cuya gracia se disemina sobre el ser humano como tal, prescindiendo de cualquier otra condición y de cualquier género, y hasta de cualquier idea. La NAVIDAD guarda su propia geometría y como tal, se representa en una esfera transparente, cristalina, que es espejo de todas las almas a las que se les ha concedido la gracia del tránsito por la vida... dicha esfera guarda su propio sentido del número, siendo por ende "infinita" y angular... dicha esfera guarda su propio lugar en el pentagrama, siendo nota armónica inalcanzable para los sentidos del ser humano... dicha esfera tiene luz propia, pero la misma no es visible desde el aquí sino sólo desde el allá... dicha esfera tiene un color que no cabe en la imaginación del hombre, porque ella deviene del manto y éste es sólo tangible para los humildes e inocentes elegidos. Esta NAVIDAD del año gregoriano del 2011 es la última de una estirpe y un linaje, culminando una era de gestas y desencuentros, de vendimias sin sentimientos, de desprecios a los textos... al sonar la última campanada del cruce del día 24 al día 25, en el último segundo, del último minuto, de la última hora, una ventana se abrirá desde los cielos para permitir que el 4-ESPÍRITU de la SEXTA era descienda sobre la Tierra, envolviéndola con su VERBO. Lo dicho no es un pre-texto, ni siquiera es un texto, es la anunciación y su rezo. El que tenga entendimiento, que atienda... el que tenga oídos, que oiga... el que tenga ojos, que esté atento... pero el que tenga alma y vibre a través de un espíritu humilde e inocente, se entregue al llamado del VERBO. Esta es la hora cero del noveno paso, que se corresponde con la novena vela, de la oración jamás pensada, de la palabra jamás dicha, de aquella FE tan amada que no se desprende del alma, cuando toda la paz y sus calmas, se entregan al prójimo por la presencia, sin que a cambio se pida nada. Así es la esencia del hombre, nace por una gracia, regresa por la misma palabra. Diciembre 25, 2011.-

"... si sabes de señales, si reconoces los signos, si atiendes a la consciencia y sus voces, si cuidas a tu ángel de la guarda como a tu propia alma, si guardas el sentido de tus sueños, si conservas la esperanza más allá de tu tiempo, si sostienes tu humildad y conservas tu inocencia de niño, si sólo bebes de las fuentes y desconoces la sed del hombre, entonces, sólo entonces, reconocerás la señal, algo que llegará a tu puerta y marcará tu frente". Dios te bendiga.

LOS CAMINOS DE LA NAVIDAD |::| hora cero del octavo paso

el dispensador dice: es hora de encender la octava vela, algo está por suceder, hoy, antes, alguna vez, tal vez mañana. La gestación de la palabra como verbo revelado está concluyendo para dar paso a la LUZ y a la FE. Todo se ha acondicionado para que así sea... todo confluye para que el verbo se traduzca en un mensaje de eternidad reflejada en el alma de cada hombre y de cada mujer cruzando por los tiempos respirables. El verbo, como tal, es sagrado en sí mismo y no necesita de otras escrituras... le es suficiente ser pronunciado bajo el sentido de la oportunidad esencial que marca a los espíritus, sólo eso. Están arribando los testigos que darán prudente testimonio del acontecimiento... testigos anónimos de los que no se revelará huella alguna, apenas atisbos que hacen a las geometrías infinitas de las palabras y sus búsquedas... quien sea curioso y pretenda descubrir, perderá el rastro y se le confundirán las huellas... quien evite razonar los legados del verbo, y mantenga en el silencio de su alma las señales del verbo, ése será guiado al umbral donde las palabras que se conjugan con las intenciones, exponiéndose al valor supremo de la pluma. Más allá de los hombres y sus cegueras, más allá de los hombre y sus soberbias, esta Navidad trae consigo una trilogía celestial que quedará expuesta a los aires, a las aguas, a los suelos, a los fuegos, para la posteridad... pudiendo permanecer más allá de los tiempos de cualquier hombre, de cualquier mujer... esta Navidad trae consigo a un verbo que irá más allá de la creación misma, conllevando el poder de copiarse, de recrearse, de elegir, de conceder, de ser portal y paraíso. No guarda importancia el "tiempo" en que suceda, más allá del acontecimiento en sí mismo, la luz que porta tendrá vida propia, capaz de dar testimonio de los "otros", de todos los prójimos nacidos en la tierra del Señor. Observa que hay convergencia de humildades... observa que hay confluencia de silencios y resignaciones... observa que la oración está revestida por la FE... observa que los presentes contienen legados de la LUZ... todos los caminos que conducen a la eternidad vienen de ella misma, un lugar que sólo contiene a las inocencias y las aceptaciones. Ante cada Navidad es necesario dar gracias por las divinas recibidas, sin omitir que cada uno de los hombres y mujeres vivos provienen de una propia, una navidad que les revela la gracia de ser por un lapso efímero, el suficiente como para descubrir y descubrirse, contemplar y contemplarse, tiempo luego del cual lo pronunciado deberá reflejarse en y con las intenciones, siendo ambas evaluadas ante el poder del peso de la pluma... nada traes para tu Navidad... simplemente te traes a tí mismo, al concierto de las oportunidades... nada te llevas para tu verdadera Navidad, la segunda... sólo tu alma, razón suficiente para que le hagas honor. Diciembre 24, 2011.- 

"... el paraíso está donde mora tu alma... sólo allí... si es negado, no está... si es negada, no está".

viernes, 23 de diciembre de 2011

LOS CAMINOS DE LA NAVIDAD || hora cero del séptimo paso


el dispensador dice: aún cuando nadie lo sepa, aún cuando nadie sea consciente, aún cuando cada quién permanezca ensimismado en sus afanes, aún cuando el día parezca ser igual a los anteriores, aún cuando la noche no lo anuncie a la multitud, aún cuando todo parezca permanecer en su lugar, la confluencia de almas y sucesos es un "algo" imperceptible que flota desde y para la eternidad. El libro de la vida de los cielos suele entretejer los destinos cuidadosamente, donde para lo que unos significará alegría y dicha, para otros será reclamo y desprecio... sin embargo, esas convergencias se traducirán en "oportunidad" para las almas involucradas directamente, así como despertares para aquellos que lo vean desde lejos... raros artilugios de las circunstancias, donde aquello que significa "valor" para unos pocos, será desdeñado por otros muchos. La gracia de la vida conlleva pequeñas gracias que significan dobleces en las historias personales... un antes y un después, y hasta un siempre lo mismo, revelador de conductas negadoras que saben del uso y del abuso, nunca del reconocimiento. El planeta humano tuvo su verbo... junto con él, sus gracias... junto con ellas los dones... junto con ellos el potencial de los talentos... junto con estos la posibilidad de agregar valores a una comunidad necesitada del espíritu como consigna y horizonte... sin embargo, el hombre, envuelto en sus rutinas, siempre opta por el diluvio y su Babel, nunca por los signos y señales del espíritu. Se habla de la creación y del verbo, para inmediatamente negar sus esencias y legados... y a pesar de ello, se habilita a la concesión de una nueva oportunidad, la del recuerdo de la Navidad, su celebración, el llamado desde el hoy hacia la hora cero de aquel momento de gloria, convocante de los entendimientos y las comprensiones. No importa la distancia en el tiempo, la Navidad del verbo es contigua a todo lo que existe, aún cuando nadie lo perciba, aún cuando nadie se de cuenta, está al lado de cada nacido desde aquella hora cero. La Navidad está allí para llenar de espíritu a cada alma... no fue un acontecimiento más, fue la revelación del verbo en la palabra pronunciada, aquel que aún repercute como eco de valles y montañas, de llanuras y desiertos. Pudo haber un altar al pié del pesebre, tanto como pudo haber un pesebre al pié del altar, pero el imperio de las posibilidades hizo que el todo confluyera hacia la necesidad de un "mañana necesario", un mañana que aún no se descubre porque las gentes andan atadas a sus ayeres, esos que pesan y esos que penan. El hombre no ha aprendido a desprenderse de sus tribulaciones y vive acosado por ellas... por ende, el hombre no aprendido a mirar hacia su propio mañana, aquel desde donde se le concedieron los sueños. Cuando el alma se empecina, simplemente se arruina... sólo se libera cuando se descubre a sí misma y comprende que la oportunidad concedida como gracia está siempre allí, delante de sus ojos, esperando a ser tomada. La Navidad de estas horas recuerda a Dios, pero no entiende que ése Dios, vive en todo lo que existe y más allá, en lo que no se ve, pero también existe. Justamente allí la Navidad es el verbo en el silencio del llanto que viene a alumbrarse bajo el manto azul eléctrico... así como la LUZ espera su instante, la FE espera su momento, y al entrelazarse en los tiempos respirables hacen de esta Tierra un llamado a la reflexión. Cuando se hiere queda la herida más allá del perdón... cuando se nace, la LUZ sólo contiene la FE reveladora del destino que opera al modo de un tobogán, cordón umbilical que hace de cada alma un acto de divinidad representativa... algo que después se irá perdiendo para finalmente ser olvidado y hasta negado. La Navidad está llegando, no aquella, una nueva, pero la humanidad aún no lo sabe... Diciembre 23, 2011.-

¿qué será de tu mañana?
¿qué será de tu mañana si ya no reconoces a tus sueños?
¿qué será de tu mañana si vives extraviado en los ayeres?
¿qué será de tu destino si no reconoces el valor de tu tiempo?
¿qué será de tu cielo si cultivas palabras sin verbo?
¿qué será de tu consciencia que pasa sin ser atendida?
¿qué será de tu ángel que permanece sin ser escuchado?
el árbol de la Navidad no es suficiente sin un árbol de la vida
la estrella de la Navidad no es suficiente sin otra de misericordia
enciende la séptima vela
la Navidad ya llega
eres un girasol entre algodones.

jueves, 22 de diciembre de 2011

LOS CAMINOS DE LA NAVIDAD || la hora cero del sexto paso

el dispensador dice: ¿cuánto Sol hay detrás de cada semilla expresada en un girasol?... o bien, ¿cuánto Sol hay infundido en la trama de cada destino que ha recibido la gracia para atravesar la vida?... más aún, ¿cuánto Sol esconde la esencia de la Navidad original, esa misma donde el verbo se transformó en el cuerpo representante de la palabra?... incluso, ¿cuánto Sol forma parte del sentido de la gracia concedida para tu propia Navidad, aquella que habilitó tu nacimiento, tu huella y tu sombra?. La Navidad acompaña a todos y cada uno de los nacidos de este mundo, particularmente lo hace desde que el verbo admitió la existencia del hombre, dándole un lugar definido para sus ciclos en la Tierra, brindándole la posibilidad de ser parte de los tiempos respirables concedidos efímeramente en un Universo infinito, concediéndole la gracia de las espirales de la voluntad y el esfuerzo, fundadas en otras semejantes de esperanza e ilusión. Tanto es así que aquella Navidad, la original, la del sacrificio y el padecimiento,  la de la enseñanza y la guía, la de la palabra y su mensaje, la del misterio y su luz, la de la multiplicidad y la difusión, se traduce en un espíritu que, más allá del cuerpo, se hace luz y resucita desmereciendo el drama de la cruz y los desprecios comunes a las ignorancias y sus soberbias... la Navidad, la original, quiebra el sentido de la historia humana y le agrega valor, valor de contenidos, valor de enseñanzas, valor de aprendizajes, valor de referencias, valor de interpretaciones... entonces, ésa Navidad, la original, se torna filosófica para la posteridad, dejándole al hombre la potestad de la Fé que nutre a las almas en tránsito... el hombre puede tomar aquella Navidad y replicarla en sí mismo, en la propia, confiriendo un sentido genuino para sus días, elevando la esencia del don y transformándolo en una energía del talento convertido en misericordia, compasión y solidaridad. Claro está, a medida que te alejas de la Navidad de la transformación del verbo, la original, las perspectivas cambian, se tornan más utilitarias o más filosóficas, más interesadas o más cosmogónicas, sin embargo, el hombre de hoy, ataviado en apuros y urgencias, apenas si percibe a la Navidad como una convergencia de "desencuentros", que suelen suplidos o afectados por comidas que llenan estómagos pero que no alcanzan a ocupar ni el uno por ciento de los espíritus... se asiste a misas de circunstancias donde los templos se llenan de voluntades sin convicción, que asisten empujados por las "dudas" antes que por las certidumbres... entonces, no hay bautismo suficiente en las navidades de las incertidumbres... ya que cuando ella pasa, las aguas regresan a cursos raros, cursos donde las almas se someten a los contrasentidos de los destinos. Escribimos una cosa, pero al llegar aquí, todo se tergiversa hasta ahogar los sentidos de los sentimientos, acondicionándolos para un mañana que nunca llegará... justamente porque las almas dependen de altares de mármol, altares donde no hay espíritus cristalinos sino apenas segundas intenciones vestidas con palabras bonitas, pero vacías. La gracia de la Navidad de Dios, aquella del verbo encarnado para redimir a los perdidos, es un escala de ocho pasos que conducen al espíritu hacia praderas concertantes y consonantes, esencialmente armónicas de cara a la eternidad... sólo la huella que siembra flores habilita a los cielos... todo lo demás no ocupa substancia cierta, por ende borronea las páginas del libro de la vida donde se inscriben los destinos, y la vida no es un imperio de culpas, se reduce a un "sentido de manos" entrelazadas para un fin común. Ninguna competencia hace a dicho fin, tampoco las ventajas, mucho menos los argumentos que se ejercen desde la burla hacia el otro. Diciembre 22, 2011.-
¿cuánto Sol hay detrás de tus girasoles?
¿cuánto Sol hay detrás de tu alma?
¿cuánto honor hay en el culto que haces de tu vida?
¿cuántas semillas dispersarás a tu paso?
¿cuánto aceite besará las frentes de tus prójimos?
¿cuánto Sol alimentará tu Navidad?
¿cuánta Navidad habrá en tu huella, y cuánta más en la estela de tu sombra?
¿cuánta Navidad habrás cultivado a tu partida?

miércoles, 21 de diciembre de 2011

LOS CAMINOS DE LA NAVIDAD ▲ la hora cero del quinto paso

el dispensador dice: la naturaleza se expresa de maneras que se acercan al sentido de las magias, comprendiendo el todo y dando a cada cosa un rol, una función que se corresponderá con una oportunidad. Esa misma naturaleza da lugar a todos los nacidos y hace de dichos nacimientos un momento de luz, un instante donde el aire asume un valor singular, inmediatamente posterior al baño de madre... el ser transita el aire y la luz como sumatorias de un tiempo que forma parte de las sagradas escrituras, escrituras que no están en el aquí, sino en el allá, el gran "libro de la vida" donde se inscriben los destinos y sus gracias, los dones y sus talentos, un libro cuyas páginas se enriquecen con los "hechos" que expresan compasión, solidaridad y misericordia, un libro que no guarda religión, tampoco lengua, ni siquiera raza o familia, sólo destinos de cada alma... un libro cuyas páginas se empobrecen a manos de las soberbias y los desprecios que entorpecen y/o modifican el sentido de las gracias divinas, las concedidas y las que esperan a ser pedidas. Todos los anónimos forman parte de dicho "libro de la vida", todas las almas aportan flores o espinas a los jardines ancestrales de los espíritus distintos, así como todas las almas hacen honor y culto al sacrificio del ángulo del verbo o bien, lo desmerecen con conductas que denigran al valor como sentido superior de las existencias... la vida no es un regalo, antes bien es una gracia que puede ser piedra fundamental desde lo pequeño, para transformarse en ángulo de los mañanas de los prójimos, cercanos o lejanos, conocidos o mayormente desconocidos. Cuanto más simple sea el bien en lo poco, más se diseminará su consecuencia y alimentará las almas ajenas que se crucen con ése artilugio del destino. Así como las sagradas escrituras expresan valores de referencia histórica, adaptándose según las interpretaciones de cada quién, en cualquier lugar de la esfera de la "idea" llamada Tierra, reducto de los sueños de los vivos, nido de las esperanzas de los muchos... el libro de la vida es una sagrada escritura, mucho más sagrada que la anterior porque es redactada por el concierto de los sabios del espíritu y las almas que pertenecen a los ciclos y las espirales del verbo de las causas y del otro, el de las consecuencias. Un verbo que es patrimonio del espíritu más santo... un verbo que guarda la propiedad de pronunciarse a sí mismo y aún así, crear, ser fuente, transformándose en eco replicante de sí mismo de cara a la eternidad. No hay un precio para las existencias, aún cuando el hombre se empecine en ponérselo... tampoco lo hay para las inexistencias. El sentido original está más allá de cualquier precio y el hombre ha sido colocado en la Tierra para cambiar cosas, nunca para los daños, aún cuando estos prevalezcan... El hombre depende hoy de las monedas, monedas que tienen vida propia sometiendo las voluntades de los hombres y esclavizando los esfuerzos que se tornan vanos hasta evaporarse en desconciertos y destinos que se lapidan en finalidades inciertas que sólo conducen a los espíritus hacia los abismos... no hay moneda que pueda comprar un alma, sin embargo el hombre compra y vende su dignidad a postores que tergiversan los sentidos manipulando los valores. Cuando te alejas de las nieblas de lo denso, comienzas a apreciar el sentido de los horizontes y la luz, antes inalcanzable, comienza a acercarse a ser parte de la gracia... el hombre no puede prescindir de la Navidad que se le entregó como depositario de la gracia... está en él darle o quitarle valor... pero en el regreso, habiendo cruzado los umbrales, en el imperio de los distintos y sus distinciones, el único bien portable es la calidad del alma, sólo eso, sólo ella. Diciembre 21, 2011.-
"... las monedas no alimentan a la creación, tampoco a los contenidos de las escrituras, sólo desmerecen aquello a lo que se le impone la condición".

martes, 20 de diciembre de 2011

LOS CAMINOS DE LA NAVIDAD :: la hora cero del cuarto paso

el dispensador dice: establecida la anunciación, ¿qué otras anunciaciones no conocidas convergieron hacia la natividad de la palabra?, seguramente hubo más de una anunciación, las suficientes como para que distintos ángeles se ocuparan en "señalar" los caminos del verbo, señalar los caminos del verbo a cada uno de aquellos que participarían de la "gloria" del instante preciado... de un momento intrascedente para muchos, demasiado trascendente para muy pocos. Suficientemente trascendente como para modificar la historia humana, colocando el ángulo de una hora cero... un antes de... un después de... un instante donde la historia previa se quiebra de cara al futuro y donde el verbo, intangible, coloca una piedra fundamental cuyo significativo efecto no es otro que el de "doblar" la historia. "Quien tenga FE que se guarde en ella"... pero más allá, el verbo concede a la humanidad una oportunidad única, sin distinción de credos ni razas, separa los abismos, los señala, indica el sentido de la luz, habilita la escala de las palabras y da forma a nuevas escrituras, suficientemente sagradas como para habilitar a las almas a anidar en ellas, crecer con ellas, descubrirse en ellas. Mientras ello sucede, almas anónimas, desconocidas para los actores principales, suben a sus camellos y se imponen el sentido de la caravana de los sabios... tener un destino prescindiendo de los motivos terrenales... es necesario ir y asistir, comulgar con los silencios, cultivarlos, ofrendarlos, para luego seguir hacia un distinto mañana necesario, ya que luego de la confluencia del verbo y la luz sobre la historia humana, nada volverá a ser igual... y la gracia se concede tanto como las guías y sus luminarias... ¿crees?, bien... ¿no crees?, sucederá igualmente, con apropiada fuerza. El verbo tiene vida propia y re-crea una y otra vez, confiriendo sentido a las convergencias y sus otras confluencias... no hay razón humana que pueda razonar el verbo, por éste es en sí mismo "razón" pura, genuina, irrepetible... y así como así, los girasoles miran atentos a las almas que se convocan, unas tras otras, desconectadas entre sí pero conectadas al suceso que está por ocurrir... un nacimiento diferente, un alumbramiento distinto. ¿Cuánto falta?, no importa... sucederá, y esa es la razón suficiente para angular el tiempo. El verbo se prepara para tomar entidad carnal, para someterse al imperio de los tiempos, apenas por un lapso... es acaso la navidad del verbo, una navidad para pocos?... no, es significante para la raza humana, pero ella, en su conjunto no lo sabe, lo desconoce, lo ignora... de allí la importancia de los sentidos de las oportunidades... puedes ver la puerta y no abrirla... puedes contar con una ventana y no asomarte... puedes sentir la anunciación en el alma y negarla... puedes escuchar a tu consciencia e ignorarla... puedes estar acompañado por tu ángel de la guarda y burlarlo... pero el verbo es siempre causal y tu navidad ha sido tan significante como aquella, la única diferencia reside en aquella quebró la historia humana en la Tierra... la tuya es una gracia para pasar y ser, tan valiosa en términos de contenidos y potenciales. Se hace honor a aquella navidad, haciendo honor a la propia vida concedida, caso contrario se desperdicia la oportunidad de la gracia, simple y sencillamente. La navidad no es un concierto de personas que se encuentran para soportarse en el fragor de una batalla de vanidades... la navidad es un encuentro del alma con su altar, el íntimo, sólo eso... si ello no se produce, no se concerta, simplemente se desperdicia... y más allá del hecho, el verbo permanece de cara a la eternidad. Diciembre 20, 2011.-
"...te miramos y no ves, te anunciamos y nos ignoras, siendo tus testigos nos burlas, habándote no nos escuchas... somos el óleo que recorre tu frente, más aún, somos el aceite que protege tu espíritu, somos la fuente de la misericordia y la compasión que deben anidar en tu alma, hoy... mañana, serán otras las circunstancias y distintos los actores".

lunes, 19 de diciembre de 2011

LOS CAMINOS DE LA NAVIDAD | hora cero del tercer paso

el dispensador dice: ¿dónde comienza el cielo y termina la tierra?... ¿dónde comienza el suelo y termina el cielo?... ¿qué armonías subyacen en las energías universales confrontadas en dimensiones ininteligibles?... ¿es acaso la vida una gracia divina?... indudablemente la vida es una gracia que, a través del destino escrito en el libro de la vida e inscripto en las savias del árbol de la vida, se traduce en la necesidad de un afán que depende del mañana necesario, ése hecho intangible que se vincula a los ciclos, sus espirales y sus pendientes, ascendentes y descendentes. El cielo ofrece a cada quién una paleta de visiones que alerten al alma y cada muestra es individual, guarda significado para quien la ve, la observa, la contempla... asumiendo que puede suceder que ese acto de gracia pase desapercibido y que quien lo tiene que notar, no lo haga... léase, las bendiciones van y vienen, pero no siempre son tenidas por tales, porque no siempre son entendidas, comprendidas y/o asumidas. El hombre pretende "ganar" algo en todos y cada uno de sus encuentros, sin darse cuenta que la oportunidad es mucho más que un triunfo sobre algo o sobre alguien... la oportunidad le brinda la "puerta" a un hito del mañana necesario de su destino, donde muchas veces "ganar" significa "perder", más tarde, más adelante, en algún momento. Entonces, aquello que pareció un "triunfo", se transforma en una pesadumbre, en un llanto, en una frustración, y hasta en un drama... sin embargo, la conducta errática y errada suele repetirse y hasta empecinar a los espíritus obstinados. Se parte de la premisa equivocada de la propiedad sustentada sobre el desprecio y la omisión, sobre la vanidad y la razón, que no es otra cosa que un ángulo de las conveniencias. Las razones divinas no son las del hombre, por ende las razones universales del verbo contienen a un hombre que reniega de ellas... sin asumir que en verdad, las razones que nos rigen los días, están per se más allá de cualquier razón humana, y como consecuencia de ello están más allá de las pretensiones individuales. La vida es algo semejante a una sucesión de agujas que deben ser enhebradas, prolijamente... para ello el cielo te concede puertas, portales y ventanas al modo de "oportunidades"... muchas veces, esas mismas puertas, portales y ventanas deben ser abiertas y transpuestas... otras tantas no... para lo cual, el hombre depende del reconocimiento del sentido de las esencias... si eso no ocurre, el tránsito por la vida se torna en un paso ciego, en una adivinanza, porque se desoye a la consciencia y se desmerece al ángel, el propio, el custodio del alma en curso de su ciclo. Lo apuros y las controversias suelen nublar los horizontes, peor aún, suelen desdibujar la senda y hasta borrar las huellas en la creencia que "nadie ve", "nadie oye", "nadie observa"... sin embargo, toda palabra que se pronuncia flota de cara a la eternidad... toda intención que se contiene se traduce de cara a la eternidad... todo lo que se mira y se piensa, aún cuando no sea pronunciado, se inscribe en los cielos... de allí que esta escuela denominada vida dependa de un momento de luz en la gestación, de uno consiguiente en la maduración, y de uno consecuente en el alumbramiento... el momento en que, dejando atrás el baño de madre, el hombre alcanza los tiempos respirables para "ser", sólo por un lapso. Un tiempo dónde recibe la gracia de un destino que debe cumplirse para luego regresar a la verdadera la vida, ésa que no depende de la sed y el hambre, sino del espíritu y su calidad, sólo eso. Y ser parte del espíritu no es un tema de menor cuantía... Diciembre 19, 2011.-

"los girasoles te miran, te observan, te contemplan... tú no los ves, no los aprecias, pero ellos son tus testigos, son los que dan testimonio de tu paso y de tu sombra- En ellos puede residir tu consciencia, tanto como estar presente tu ángel de la guarda. Léase, ellos son los testigos de tu Navidad".