sábado, 17 de noviembre de 2018

La enseñanza de la pronunciación china a los hispanoparlantes

La enseñanza de la pronunciación china a los hispanoparlantes

Revista Instituto Confucio – ConfucioMag

Pronunciación china

Ilustración de Xavier Sepúlveda




La enseñanza de la pronunciación china a los estudiantes hispanoparlantes

Para los estudiantes hispanoparlantes aprender la pronunciación china les resulta complicado debido a la que varias consonantes tienen una pronunciación un tanto desconocida para ellos. Los tonos también son uno de los puntos difíciles. El profesor Lu Jia propone algunos trucos para facilitar el aprendizaje y para estimular la motivación de los alumnos.

Artículo de
Lu Jia
鲁佳
En los últimos años, el nivel económico de China se ha desarrollado rápidamente y este país ha escalado varios puestos en el panorama internacional. Su influencia se está extendiendo por todo el mundo, lo que hace que cada día haya más gente que desee aprender chino, también en los países hispanoparlantes.
Como todos sabemos, el primer paso para aprender un idioma foráneo es la pronunciación, y un buen nivel de esta supone un conocimiento elevado de esa lengua. En caso contrario, si uno tiene buena gramática, pero no sabe pronunciar correctamente, nunca lo aprenderá bien. Por tanto, los profesores de chino deben poner mucha atención en esta área.
Los profesores deben enfatizar en la diferencia entre la lengua que están aprendiendo y la lengua materna, disminuir la distancia entre ambas, quitar timidez y estimularlos a imitar la pronunciación de la mejor forma posible.
Para los estudiantes hispanoparlantes, el chino es un idioma muy difícil. Las dificultades principales son la pronunciación, los tonos, los caracteres y la gramática. Por supuesto, los dos primeros puntos son básicos y más importantes. Una de las causas que te impide pronunciar bien es la diferencia entre los dos idiomas, pero en realidad, la primera dificultad se debe a algunas consonantes que tienen una pronunciación un tanto desconocida para el hispanohablante. Como los estudiantes las encuentran extrañas y difíciles, no quieren imitarlas. Los profesores deben enfatizar en la diferencia entre la lengua que están aprendiendo y la lengua materna, disminuir la distancia entre ambas, quitar timidez y estimularlos a imitar la pronunciación de la mejor forma posible. Además, tienen que resaltar los puntos importantes, saber exactamente qué vocales suelen tener problemas de pronunciación y solucionarlos uno a uno. Al final, un factor importante es la paciencia del profesor, que estimula a los estudiantes a continuar estudiando.
Pronunciación china
Los estudiantes cuando empiezan a estudiar chino, no tienen ninguna idea sobre este idioma. Los profesores deben comparar la pronunciación china con la española. Un truco sería aprovechar la pronunciación igual o similar de algunas consonantes, por ejemplo: “b”, “p”, “m”, “f”, “n”, “l”, “k” y “h”. Es suficiente con una explicación simple. Sin embargo, los puntos difíciles son estos tres grupos de consonantes: “z, c, s”, “zh, ch, sh, r” y “j, q, x”.
Primero, los profesores pueden enseñar con ayuda de una imagen el lugar de la articulación, y enfatizar la forma de la boca, la posición de la lengua, aspirada o no aspirada, evitando explicarlo con palabras demasiado técnicas. Segundo, los profesores tienen que repetir la pronunciación para que los alumnos la imiten. Las consonantes “z” y “c” deben presentarse juntas, porque deben enfatizar que la primera no es aspirada y la segunda sí. Después de manejar estas dos, la pronunciación de la “s” será más fácil, porque la boca permanecerá igual pero más cerrada y con las comisuras un poco estiradas. Para enseñar el grupo de “zh, ch, sh y r”, se puede utilizar el mismo método. Además de distinguir entre aspirada y no aspirada, también se enfatiza la forma de la boca, que debe ser redonda y la punta de la lengua hacia arriba. La pronunciación de “r” es la más difícil en este grupo. Una vez que sepan colocar bien la lengua para pronunciar “zh” y “ch”, deben encoger un poco la lengua hacia atrás para pronunciar “r”. También puede compararla con la “r” en español: son similares, pero para pronunciar la “r” china, la punta de la lengua está situada más hacia adelante que la “r” española, y además, no vibra.
Los alumnos con lengua materna española manejan más fácilmente las vocales que las consonantes. La mayoría de la pronunciación de las vocales simples como “a”, “o”, “i”, “u” son similares a las vocales españolas. Pero cuando la vocal “a” entra en el grupo “ian” y “üan”, la pronunciación de la “a” parece una “e” en español. 
El grupo de “j”, “q”, “x” es un poco más difícil de manejar, sobre todo la pronunciación de la “q”. Los alumnos confunden su pronunciación frecuentemente con el español “ch”. Muchas veces, escriben la sílaba “qia” por “chia”. Para evitar este error, se les debe recordar que cuando “zh”, “ch”, “sh”, “r” combinan con la vocal “i”, la “i” se pronuncia [ ], así que, una vez que escuchen una silaba con sonido de “i”, no tienen la posibilidad de combinación con este grupo. Además, “j”, “q”, “x” sólo se pueden combinar con las vocales “i” y “ü”; no se pueden combinar con “a”, “e”, “o”, “u”, pero, “zh” y “ch”, “sh”, “r” sí que se combinan con estas vocales. Al final, tienen que ayudar a los alumnos a fijar las combinaciones que no existen en el esquema de vocales y consonantes del mandarín. Eso les será muy útil para distinguir las diversas pronunciaciones.
Los alumnos con lengua materna española manejan más fácilmente las vocales que las consonantes. La mayoría de la pronunciación de las vocales simples como “a”, “o”, “i”, “u” son similares a las vocales españolas. Pero cuando la vocal “a” entra en el grupo “ian” y “üan”, la pronunciación de la “a” parece una “e” en español. La forma de la boca es mucho más pequeña que cuando pronuncia “a” en español. La vocal “e” no es fácil de manejar porque en español no existe una vocal con sonido similar. Para enseñar este sonido, los profesores pueden pronunciar “a” primero y luego convertir la “a” en una “e” cerrando poco a poco la boca sin mover la lengua. Si no funciona con este método, pueden recomendar a los alumnos que sujeten la lengua con un bolígrafo o palito limpio para encontrar el lugar correcto de la articulación. Cuando sepan pronunciar la “e”, también sabrán la “en” y la “eng”. Los profesores tienen que tener paciencia, repetir las vocales y las consonantes difíciles y corregirles cuando lo dicen mal. Además, es necesario exagerar las pronunciaciones.
Los tonos también son uno de los puntos difíciles para los estudiantes hispanoparlantes. Los profesores deben mostrar las características de cada tono. Mejor se utiliza el esquema de las tonalidades de los cuatro tonos para dar una impresión directa. Para el primer tono se puede utilizar el método de arrastrar el tono, es decir, alargar el sonido, manteniendo su tonalidad sin subir ni bajar. La pronunciación del segundo tono puede relacionarse con el tono de interrogación español. Por ejemplo, los hispanoparlantes suelen usar “¿cómo?” o “¿qué?” cuando no oyen claramente. Este tono es parecido al segundo tono en chino. El tercer tono es un poco más fácil: el tono con curva. Es descendente y ascendente. El cuarto es fácil de pronunciar, pero es difícil de usar. Por ejemplo: cuando hay una sílaba con cuarto tono en el final de la frase china, los estudiantes tienden a pronunciarla con el segundo tono. La única manera es corregir continuamente. Se necesita un largo tiempo para manejar bien los tonos. En los primeros meses, es muy importante que se corrijan las vocales, las consonantes y los tonos.
Es cierto que el chino es difícil para los hispanoparlantes. Los profesores deben decir a los alumnos que los errores no son malos, que son normales, y estimularlos, movilizar su entusiasmo, animar el ambiente de la clase y disminuir la distancia, creando así un ambiente agradable para el estudio. La acción de corregir muchas veces corta la motivación del estudiante, así que no hay que pasarse. La forma correcta es seguir corrigiendo a lo largo del estudio y aprendiendo poco a poco.

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pdfPublicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.Número 13. Volumen IV. Julio de 2012.
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