miércoles, 7 de abril de 2021

CONVERSACIONES ESTÚPIDAS 2© [14] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

CONVERSACIONES ESTÚPIDAS 2© [14] By Víctor Norberto Cerasale Morteo® Es necesario agradecer cuando una circunstancia te prepara para la siguiente… para ello dispones de un espacio que te proporciona perspectiva… para ello dispones de un tiempo que te proporciona capacidad para discernir… no es necesario pedir nada a nadie, si aquel que está a tu lado, no te lo da por sí mismo, solicitarlo se torna una injusticia, no para él sino para ti mismo… el sentimiento nace de los estados del alma… cuando el alma está vacía es incapaz de dar amor, de proporcionar felicidad, de conceder respeto, de dar valor, de estimar la proporción geométrica del espíritu próximo, de valorar el número del otro y el lugar que ocupa en el espacio… ya que no eres un nombre… ya que no eres un rostro… ya que no eres una piel ni un cuerpo… eres un espíritu que simplemente contempla y observa la vida, a veces a través de los sentidos, a veces, los más avanzados, a través del alma, dependiendo siempre de dónde se está parado… lo que NO te nace, NO se puede dar, porque aquello que se convierte en obligación sólo satisface las miserias del ego, pero no dice nada de lo que reflejan los sentimientos… los sentidos de uno no son ni representan los sentidos del otro… la interpretación de uno no es ni representa la interpretación del otro… pueden semejarse, pero aun haciéndolo, serán diferentes, porque vibran en distintos rangos en el pentagrama de la música de las esferas… la distinción de los seres es que todos los seres son distintos… vienen con la consigna de un destino, pero arrastran la consigna del karma… el destino se corresponde con el karma y éste con el destino, se justifican así como explican el tenor de las circunstancias que serán atravesadas… de allí que, lo que es para uno no lo será para el otro, aun cuando los caminos parezcan ser casi paralelos, casi simultáneos, bajo el mismo zodíaco, con parecidas conjunciones, con semejantes alineaciones… aun naciendo en el mismo momento, los karmas que se portan son diferentes, por lo tanto, el destino también lo será… y aunque no lo parezca, eso es lo que define cada vida… cada karma es un universo en sí mismo, ineludible, insoslayable… y cada destino se corresponde con el karma, que se representa en la historia que carga cada espíritu… el karma es el sello de la eternidad en la frente de cada quien… el destino es la sumatoria de circunstancias que ese karma deberá atravesar… Hacía garabatos en una hoja… hacía garabatos en su mente… mirada perdida, espíritu ausente… alma distante, consciencia silente… alrededor se recitaban reclamos… quejas del reclamo y reclamo de la queja… todo ello acompañados de insultos: que vos esto y que vos lo otro… a cada insulto, le seguía una humillación: siempre fuiste un inútil… pero eso ya lo había hablado con las amigas, por lo tanto, el proceso venía empoderado, portaba la fuerza que generan los egos exacerbados de los otros, donde las envidias se esconden, donde afloran las maldades, donde se alimentan las crueldades, el ego enloquecido es un propulsor de violencias en diversas formas… en especial cuando los terceros empujan pero más tarde desaparecen, se borran, y se regocijan en el sí mismo escondido… los reclamos carecían de sentido, pero a cada uno de ellos, le seguía un atípico acto de levantar la apuesta e ir por más, ya que eso le producía satisfacción y más tarde, un singular gozo, se le notaba en el rostro… todo era demasiado evidente como para seguirle con atención, pero así se desarrollaban los hechos, la voz alzada y secuencia de gritos, para regresar a la voz alzada y nuevamente los gritos… hacía casi treinta años que la historia se repetía una y otra vez, sin cesar, a la vuelta de cada esquina, justo cuando se ocultaba el Sol, justo cuando amanecía, cuando mediaba la tarde, siempre era un buen momento para atropellar y destrozar el silencio… la costumbre de ensañarse con el dolor ajeno, suele hacer estragos en las almas calmas… dejan huellas indelebles que se parecen a rasguños en el espíritu, arañazos en el alma, puñaladas en la consciencia… producen heridas que cicatrizan pero que no se olvidan, porque hay un registro de ellas que se va documentando en el karma, una por una, una tras otra… ¿dónde nace la idea de la violencia en la palabra?... ¿dónde parte el motivo de la humillación?... el alma vacía emplea recursos variados para asaltar la consciencia ajena… y los emplea a modo de métodos para alcanzar el fin deseado… un piso nuevo… la pintura de un techo… un aire acondicionado… una pared derribada… un ventanal para mayor espacio… una fuente de cerámica… una herradura torcida… un despojo furtivo… un saqueo utilitario… una huerta en terraza… todo sirve al fin… es como un engranaje que parece encajar pero no lo hace, salta un espacio y luego gira enloquecido, para volver a insertarse, volver al ritmo por un rato corto, y nuevamente desencajarse hasta la próxima vez… se oían quejas, se oían quejas de quejas… a veces la víctima escuchaba, a veces ni siquiera reparaba en prestar atención, la escena era tan repetida que ya no hacía falta concederle atención, era un siempre lo mismo, en un tono más alto, pero repetido… una música desafinada a la que te acostumbras y defines por sus notas, algo semejante a un pentagrama roto… ya sabes, cuando el pentagrama se rompe no hay acorde que valga… Los garabatos de la hoja representaban cubos enlazados, unos a otros, por cientos, por miles, hacia arriba, hacia abajo, hacia los lados, generando una madeja interminable que seguía los lineamientos del discurso… las palabras, de un lado, salían a borbotones… los silencios, del otro lado, se reproducían a raudales, había como un eco en letanía… había una correspondencia matemática entre lo que se decía, y aquello que no se decía… lo que se pronuncia permanece flotando en el aire, pero el silencio también lo hace… el silencio suena a desconocer al otro… por lo tanto, el victimario se envalentonaba y una vez más, subía la apuesta e iba por más… hay personas que son en sí mismas parte de cualquier problema, si no hay problema se fabrica… hay personas tóxicas que envenenan la circunstancia… hay personas que contaminan la vida de aquellos que la rodean… pero dichas personas no se asumen a sí mismas, ni como tóxicas, ni como contaminantes, por el contrario, se venden como buenos y sumisos, cuando en realidad son todo lo contrario… ya nadie recordaba el origen de la falsa discusión… la sucesión de quejas había desdibujado el momento cero y ahora se trataba de un atropello a como sea, sin ton ni son… el veneno no se adhiere cuando media el silencio… el veneno no avanza cuando enfrenta un pensamiento horizonte, porque éste tiene por dónde escapar, dónde huir, dónde refugiarse a pesar de los ataques, a pesar de los embates… por su parte, el pensamiento muro, tiene la particularidad de construir tantos muros que termina encerrado en su propio laberinto, atrapado en sus designios, discutiendo con el sí mismo desquiciado… No hubo palabras, de un lado… no hubo respuestas, de un lado… no hubo comentarios, de un lado… ni siquiera se esgrimió una tibia defensa, no parecía necesario… apenas hubo una mirada de desdén… sin reproches… se incorporó, acomodó la silla donde había estado sentado y se dirigió al viejo ropero… tomó sus documentos… tomó algo de ropa… y así como así, en el silencio, se dirigió a la puerta meditando… pensando… la mentira se había extendido desde 1973 hasta 1983, en una temible escalada… luego se había prolongado hasta 1993, al modo de una ruleta que no para de girar, pero donde no hay bolilla que la recorra… y en 1998 se había vuelto insoportable, porque tantas eran las mentiras que ya nadie recordaba cuál era la verdad original, si es que alguna vez la hubo… de un lado había reparto de culpas y del otro lado había una redistribución de las cargas, al sólo efecto de poder soportar el peso, pero indudablemente ya no daba para más… el 1 de noviembre de 1998, el jarrón estalló en mil pedazos, tal vez se cayó, tal vez sólo explotó… y ya no hubo cántaro que contuviese el agua… el agua se había derramado definitivamente, escurriéndose por las baldosas… atrás quedaba la historia… se había quebrado el pasado… adelante se desplegaba el horizonte… algo nuevo, casi impensado… Los que se quedaron no entendieron la lección, no tenían por qué hacerlo… permanecieron en la comodidad de sus quejas… ellas les habían proporcionado todo lo que querían y mucho más, les sobraban bienestares y les rodeaban las comodidades, esas que parecían ser nunca suficientes… ellas le habían proporcionado más de lo que necesitaban… así es que la herramienta “queja” se había vuelto un utilitario de envergadura de satisfacciones, que en verdad, no podían ser saciadas porque siempre había algo más en la lista… cuando no hay límites en el discurso, los mismos hechos se encargan de ponerlos en su lugar… como sea, la apuesta había sido quedarse con todo, y con todo se había quedado para satisfacción de los participantes de ocasión… miserables de tono equivalente… la miseria humana, justamente, sólo tiene forma humana… ninguna especie es capaz de semejante desatino… junto con ello, la estupidez humana, también, sólo tiene forma humana… ninguna especie es capaz de exhibir la estupidez humana… Una vez más, se fue con lo puesto… abrió la pesada puerta de hierro del zaguán, que ese día no se sintió pesada… sus bisagras no chirriaron … miró la avenida, siempre arbolada con añosos árboles que nadie cuidaba… miró a la distancia, y comenzó a caminar hacia el mañana necesario… ¿dónde queda el mañana necesario?... justo enfrente de tu frente, se dijo a sí mismo… alguien lo había llamado por teléfono y le estaba diciendo que había una oportunidad laboral a mil seiscientos kilómetros de distancia… todo era cuestión de animarse… todo era cuestión de sumergirse… todo era cuestión de probar… todo era cuestión de arrojarse al agua y nadar… todo era cuestión de tomar la barca y dedicarse a navegar… todos los caminos muestran una bifurcación… a cada sendero le corresponde al menos un atajo permitido… ¿por qué no intentarlo?... allí recordó que, a lo largo de su vida, varias veces le había tocado irse con lo puesto… ¿por qué no esta vez?... ¿era la continuidad de un mismo karma?, sí, de hecho lo era… así es que sólo debía tomar la decisión y subirse al tren que asomaba en la punta de la estación virtual y de tanto, virtuosa… ¿había sacado boleto para tan largo viaje?, sí… miró su equipaje que se reducía a una mochila… encaró el andén, y simplemente subió… lo que quedaba por detrás ya era otra vida, otro tiempo, otras circunstancias… había mucha memoria y ni un solo olvido… una voz se le acercó por detrás, le tocó el hombro, él miró y no había nadie a su alrededor… era su ángel quien lo llamaba… alguien invisible pero siempre presente… simplemente le dijo: lo que estás haciendo es lo correcto, el futuro queda justo en la dirección que llevas… sintió una paz correr por sus venas, y no hizo falta nada más… se estaba cumpliendo con el karma, también con el destino… uno debe aprender a no negar sus circunstancias, aprender de ellas, e ir por el paso que sigue… siempre…

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