viernes, 9 de abril de 2021

CONVERSACIONES ESTÚPIDAS 2© [16] By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

CONVERSACIONES ESTÚPIDAS 2© [16] By Víctor Norberto Cerasale Morteo® Tomarse el tiempo… para pensar… para reflexionar… para discernir… para meditar… para desplegar un razonamiento crítico, no sólo sobre los otros, sino sobre el sí mismo… tomarse el tiempo… para mirar… para observar… para contemplar… para dimensionar… para medir… para tomar distancia y adquirir perspectiva… tomarse el tiempo… para respirar profundo… para tomar aire… para sentir que la sangre fluye y que el aire circula por tus venas… tomar distancia y ahorrar palabras… evitar pronunciar lo innecesario… evitar decir lo imprudente… evitar suponer lo intrincado… evitar la duda sobre el pasado en el que no se ha participado… evitar la expresión que lastima, que hiere, que denigra, que humilla… evitar permanecer en el lugar innecesario… existe el poder de girar sobre el uno mismo decepcionado, y simplemente tomar distancia, caminar en el silencio que conduce hacia el encuentro con el uno mismo despojado… en el momento del silencio en la distancia, uno toma altura y sale de la circunstancia para mirarla desde afuera, a veces a una misma altura, a veces desde arriba… divisar a los actores… interpretar sus intenciones… discernir sus actitudes… analizar sus conductas… entonces, sin mediar palabra, se desciende a la tierra, se toma contacto con el suelo, y se asume la dirección adecuada… esa significativa sensación de encontrar el camino… de verlo despejado… de divisar el horizonte e ir hacia él… buscando siempre el sí mismo… demoras en aprenderlo… a veces lo entiendes… a veces ni siquiera lo comprendes… a veces el tiempo está de tu lado y es un destello… a veces el tiempo se ubica en el opuesto y todo parece inalcanzable… la vida es, en definitiva, un incesante comprender y comprenderse… comprender al otro, sin dejar de comprenderse uno mismo… comprenderse uno mismo en su rol, sin dejar de comprender el rol ajeno… pero todo lo que sucede está más allá de uno… simplemente ocurre y uno está allí, participando, o bien, uno está lo suficientemente cerca como para extender la mano, o bien, uno está tan cerca que no puede evitar darse cuenta… sin embargo, lo que se ve desde un lado no es lo que se aprecia desde el ángulo inverso… y ello se repite de manera incesante, una y otra vez, sin que la vez pasada coincida con el presente, lo cual crea un escenario dinámico y de tanto, vertiginoso, donde las experiencias se atropellan sin solución de continuidad… donde la sabiduría consiste en nunca creérsela, detenerse y mirar… o simplemente andar… asumiendo que el presente dinámico tiene el poder de modificarse a sí mismo y uno debe discernir los momentos, el cuándo sí, el cuándo no… el cuándo puede ser y el cuándo puede que no sea… cuando participar y cuando no hacerlo… intentando nunca ser parte del problema… intentando siempre ser parte de la solución posible… el karma impulsa el cómo proceder, pero desde el nacimiento, uno debe aprender a “andar” en el mundo humano… El tiempo existe sólo para el ser humano… el tiempo no existe por fuera de la concepción humana… el tiempo no existe para el universo… el tiempo no existe para las estrellas… el tiempo no existe para los planetas… el tiempo no existe para los astros, porque el tiempo no existe para el polvo cósmico… del mismo modo que el tiempo no existe ni para la creación, ni para la eternidad… entonces el tiempo es un sensación humana atada a sus sentidos… porque si reparas con cuidado, te darás cuenta que a veces el tiempo se escurre, y te darás cuenta que a veces el tiempo no pasa nunca, dependiendo ello de las circunstancias… el tiempo es un juego del destino para creer que vives, cuando en realidad sólo estás siendo transitado por tu propio karma… supones respirar, porque has supuesto nacer, porque estás dispuesto a morir, pero en realidad sólo estás siendo atravesado por tu propio karma… por el juego de los aprendizajes… por el juego de las enseñanzas… por el juego de las comprensiones… y sobre todo, por el juego de las perspectivas… desde aquí se ve tal cosa… pero desde allá se ve tal otra… siendo que según el ángulo será la visión… siendo que según la geometría será lo que entiendas de aquella circunstancia… para apreciarla en su totalidad debes estar fuera de ella (circunstancia) y verla desde un lugar que te permita dimensionarla en su totalidad… pero aun así, habrá diferencia de apreciaciones, porque todo depende de la esencia del karma… y el karma es parte de la eternidad, un lugar donde no hay tiempo y donde el espacio guarda un valor distinto al que le concede el ser humano… Aquí el tiempo está marcado por el destino… un nacimiento se corresponde con una muerte… algo que comienza se corresponde con algo que termina… todo es limitado y de tanto efímero… el tiempo no es más que un lapso en viaje… le parezca a alguien que se trata de un tren… le parezca a alguien que se trata de una barca… para algunos el viaje es interminable y para otros resulta insoportable… sólo para pocos el viaje resulta placentero, y eso depende exclusivamente de la esencia que reside en el karma… lo del tren pareciera figurativo, pero no lo es… lo de la barca pareciera figurativo, pero no lo es… ambas son formas de transitar la vida, sea en un vagón de ferrocarril, siendo en una barca sosteniendo los remos en una navegación que enseña distintos momentos… Aquí el espacio se limita al cuerpo… comienzas y terminas en ti mismo… lo que hay por fuera es parte del espacio llamado mundo, donde residen otras especies y sobre todo donde hay otros cuerpos, otros humanos, distintos, que transitan sus propios destinos, bajo sus propias consignas, todos distantes de la que exhibes… donde hay un juego de interacciones que no se terminan de comprender en su exacta medida… algunos parecen ser una cosa pero resultan ser otra diferente… algunos se dicen amigos pero cuando el destino se te arremolina, desaparecen, huyen despavoridos, negando haber estado alguna vez contigo… dejan de existir en tu vida tan pronto como la tormenta arrecia, simplemente se esfuman… y a veces, te sucede lo propio, huyes apenas se les inicia la catástrofe… no sabes a qué se debe ni de qué se trata, pero así ocurre… asimismo, otros, permanecen a tu lado y se le acurrucan a tu alma… te abrazan… te comprenden… te dejan alguna palabra reconfortante y hasta, si se da el caso, extienden su mano y te ayudan a superar el escollo… tal vez, no se trataba de amigos, sino de voluntades dispuestas a “ser” y “estar” mientras te rodeaba la tormenta… esa gente no tiene precio, y se distingue plenamente de los “habladores” que describen realidades inexistentes, donde ellos son los supuestos salvadores, y tú tienes siempre la condición de víctima propiciatoria… sucede lo propio con aquellos que dicen amarte y a su vez, recitan, una y otra vez, la palabra amor… de hecho, son recitadores, pero jamás llevan a la práctica lo que dicen… la palabra amor justifica lo que demandan… piden y apuestan siempre por más, y si no lo obtienen, elaboran una queja que será sucedida por otras quejas, generando frustración y cansancio en la víctima, que se desorienta y no sabe por dónde encarar la vida… aquellos que aman de verdad, lo hacen en silencio, y siempre anticipan al pensamiento del próximo… hacen sin necesidad que nadie diga ni agregue nada, pero el humano se ha acostumbrado a la demanda, a la queja, al reclamo, y cree que eso es lo correcto… siendo que se trata de un camino desvirtuado donde los valores están tergiversados y donde todo funciona al revés… en el mundo del revés nada es como debería ser… las percepciones también se tergiversan, y desde luego lo hacen también las interpretaciones… Entonces en la Tierra reina la confusión… entonces en la Tierra reina el desasosiego… entonces en la Tierra reina la frustración… entonces en la Tierra reina la duda… porque la vida se ha convertido en una competencia destructiva, donde algunas almas van por la vida devorando a almas indefensas… donde algunas almas van por la vida engañando a almas aturdidas… donde algunas almas van por la vida atropellando las consciencias ajenas… donde algunas almas van por la vida negando las evidencias… donde algunas almas van por la vida burlándose de los débiles… donde algunas almas van por la vida esquivando hacerse responsables por sí mismos de sus propias circunstancias… la confusión, el desasosiego, la frustración, son sentimientos humanos… suceden en el tiempo humano y ocurren en el espacio humano… nada de ello acontece por fuera de la entidad humana… y esa lucha, retrasa los sentidos de la vida y del destino como consigna… es un juego de depredadores y depredados… es un juego de perseguidores y perseguidos… es un juego de voraces y comidos… es un juego de falsos triunfos y de falsas derrotas… los que parecen triunfar hoy, terminan derrotados mañana… los que parecen ser derrotados hoy, aparecen como triunfadores mañana… pero se trata de triunfos donde no hay gloria… pero se trata de derrotas ficticias donde se produce el agobio, y más tarde aparece la liberación… son sólo supuestos que dependen de la perspectiva de las circunstancias… y nadie triunfa porque no se lleva nada de lo obtenido… y nadie cae derrotado porque no se lleva nada de lo supuestamente perdido… digamos, vienes con las manos vacías y te vas con las manos vacías… vienes con un karma y te vas con el mismo karma, enriquecido o empobrecido… vienes con un alma y te vas con la misma alma… vienes con un espíritu y te vas con el mismo espíritu… vienes con una consciencia y te vas con la misma consciencia… es decir, eres el mismo que llegó y por lo tanto, eres el mismo que se va… cuando dejas el cuerpo, ya no hay tiempo… cuando dejas atrás el cuerpo, ya no hay espacio… sigues siendo tú mismo, el mismo karma, el mismo espíritu, la misma alma, la misma consciencia, nada más que el mismo karma… Las palabras del monje sonaban en la caja de la mente… en algún lugar de los himalayas… podría ser la región autónoma del Tíbet… podría ser en Nepal… podría ser en Bután… podría ser en los reinos perdidos… podría ser en el norte de la India… podría ser en Himachal Pradesh… podría ser en Arunachal Pradesh… podría ser en Megalaya… podría ser en Uttarakhand… sea donde fuere, la región es un polo de ideas germinales de la entidad humana en la Tierra… fue allí donde se gestó la idea del trasplante… sacar a humanos indefensos de un lado arruinado, para traerlos a la Tierra… concedérsela como gracia de un ciclo… dársela por un lapso que media entre un nacimiento y una muerte… al sólo efecto de nutrir el karma, y continuar el viaje por la eternidad concedida… algo inexplicable en el occidente denso… algo sabido en el oriente etéreo… algo olvidado y hasta negado por el ser humano medio, atrapado en el laberinto de su propio destino… cuando no hay memoria del karma que se porta, se anda a ciegas en el uno mismo, revolcándose contra los muros del alma… expeliendo un pensamiento muro que construye murallas inexpugnables de las que no se puede salir y a las que nadie puede entrar… no es cuestión de castillos… es cuestión de aislamientos del ego que sucumbe al sí mismo depredador y depredado… por ello el Stupa del Itey no existe en la dimensión humana, sino en la contigua, que para los humanos es impenetrable… no hay portales visibles… no hay portales tangibles… no hay accesos reconocibles… no hay caminos, no hay senderos, ni siquiera huellas… llegas allí porque se abre la dimensión y te invitan a ser parte de los avatares del tercer ojo… uno ojo que todos lo tienen, pero que la humanidad ha perdido en su ceguera eterna de construir egos en vez de construir almas… el ego que queda en el karma, simplemente devora al espíritu, y le acumula un remanente de ego para la siguiente vez, lo que hace que el cuerpo próximo sea pesado desde mucho antes del nacimiento… así los destinos son intrincados… así las circunstancias son tremendos remolinos sin solución de continuidad… la Tierra está densa, porque el humano lo está… el aire está denso, porque el humano resta fuentes de respiración pero al mismo tiempo, en la contradicción, insiste con seguir respirando… el agua está densa, porque el humano ha envenenado las fuentes a las que tiene acceso, pero bebe de ellas y se supone que sacia su sed, cuando en verdad, lo único que está haciendo, es tener más y más sed porque ése es el sentido de los venenos que el hombre siembra en su ceguera… cada vez hay más desesperanza, por lo tanto ello conduce a la desesperación… algunos podrán suponer que el Stupa del Itey es una mera experiencia mística, pero en verdad es mucho más que eso, se trata de una salida hacia la observación… hacia la respuesta del uno mismo… hacia la ausencia de necesidad… por ello no importa el lugar donde se encuentra el portal, importa la posibilidad de participar en la realidad de un mundo paralelo, un mundo donde todo lo que ocurrió sigue ocurriendo, un mundo donde lo que sucedió, continúa sucediendo, liberando los pensamientos oprimidos… allí, los continentes no se hunden… allí, todo se renueva y permanece la idea, en pos del motivo que significa continuar con los hechos… la mística consiste en cruzar el umbral y dejarse llevar, entendiendo que uno no pertenece al mundo donde reside… el alma tiene otro origen… el espíritu guarda otro origen… la consciencia comulga con un karma que proviene de otra parte que no es la Tierra… la Tierra es sólo un paso entre tantos otros… desde aquella dimensión se distingue con claridad el papel que juega cada espíritu… lo que significa su aura… cuánto puede dar de sí mismo, si es que puede, si es que quiere… cuánto puede quitar a los otros para alimentarse a sí mismo en el ego ensimismado… allí ya no hay palabras… los hechos se revelan implacables… allí sabes cuándo debes despejar un lugar para que tu alma se libere hacia el mañana necesario… De allí nadie se va… aun yéndose, nadie se va… aprendes a vivir en dos dimensiones al mismo tiempo… y eso, amigo, no tiene precio…

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