
CONVERSACIONES ESTÚPIDAS 4© [6]
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
El Tíbet parece un lugar hostil, no lo es… no es apto para los occidentales… los occidentales van al Tíbet en busca de la “gloria de las cimas”… alcanzar la cumbre de las montañas, colocar sus banderas, obtener la foto, dejar algún recado, poder decir que estuvieron allí, y más tarde, descender, para regresar al ruido del occidente en competencia consigo mismo… el poder demostrar a los otros que se puede atropellar y desplazar al prójimo… el poder demostrarse a sí mismo que se es capaz de superar a cualquier otro… el occidental necesita saberse superior a los pobres mortales… colocarse una vara alta para demostrarse capaz de cualquier cosa… luego, la montaña permanece en su lugar, y las siguientes nieves cambian el paisaje y olvidan a quien pisó la cumbre… las experiencias se suceden… los sherpas facturan y se ríen para sus adentros… las aventuras son funcionales a filmaciones de héroes que no existen… las aventuras son funcionales a cuentos y relatos de libros que nadie escribe… la verdadera poesía del Tíbet reside en el silencio… la verdadera poesía del Tíbet se describe en soledades intensas a las que ningún occidental accede… Nepal no es Tíbet… está cerca y los paisajes se parecen, pero no es Tíbet… Bután no es Tíbet… se le parece, pero no es Tíbet… los otros reinos ocultos, son tan inaccesibles, que los occidentales ni los visitan… son verdaderamente hostiles… la ocupación china al Tíbet ha “ocupado” el entorno visible, pero no el invisible… quizás saben de las energías, pero no las reconocen, porque nadie sabe dónde se ubican… quizás saben de las fuerzas, pero no las encuentran, porque nadie sabe dónde están… tal vez saben de las bibliotecas, pero no las reconocen, porque están vedadas al pensamiento denso… tal vez saben de los pasadizos paralelos, pero no los reconocen, porque estos vibran en dimensiones paralelas… más de un millón de espíritus de cuerpos asesinados durante la invasión custodian los paralelos simultáneos… la inteligencia china no es suficiente ante la antigua sabiduría tibetana… la sapiencia china no es tan ancestral como la sapiencia tibetana… pequeñas cosas hacen grandes las diferencias, y no es cuestión de llaves, y no es cuestión de cerrojos, y no es cuestión de candados, y no es cuestión de muros, y no es cuestión de paredes, es cuestión de ver la puerta donde no la hay a los ojos, es cuestión de encontrar la ventana que no está en ninguna parte, pero aun así está… para eso hace falta alma, para eso hace falta espíritu, para eso hace falta conocer los paralelos de la conciencia… en el Tíbet la inteligencia del “aprovechamiento” está demás, sobra… en el Tíbet la sabiduría es una cosa de espíritus, no de mentes, no de egos, no de tipos desesperados por tener… cualquiera que quiera poseer las fuerzas que residen en el Tíbet, pasará por sus lados, pero jamás las descubrirá… cualquiera que quiera apoderarse de las energías ocultas en el Tíbet, pasará por sus costados, las atravesará, ocupará sus espacios, pero nunca podrá descubrir en qué dimensión se encuentran… es decir, teniéndolas a la mano, no encontrará la forma de acceder a ellas, y las mismas permanecerán ocultas… ocultas a las pasiones y los deseos… ocultas a las ansiedades y las desesperaciones… en definitiva, ocultas…
Entre los lugares desconocidos del Tíbet se encuentra el Stupa de Itey, un templo para pocos, un templo para seres humanos que están desprendidos de sus cuerpos, un templo para humanos que tienen su templo en su propia esencia, un templo para humanos que tienen su revelación conservada en algún rincón de su alma, un templo para humanos cuya consciencia no se funde en el ego… cuando el templo está en el espíritu, el ego se ha esfumado… por ende, no es para extraños… por ende, no es para densos… por ende, no es para egocéntricos… por ende, no es para manipuladores… ya que sólo recibe transparencias… ya que sólo recibe cristales… entonces, el Stupa del Itey es un lugar que está en la Tierra, pero no en la visible, no en la accesible, sino que lo hace en otra dimensión… en un paralelo simultáneo a la Tierra… un lugar donde pocos humanos, en condición de tal, pueden llegar… llegando, la estadía no tiene tiempo… puede durar el equivalente a un segundo, pero de este lado de las cosas, jamás habrá existido, nunca habrá sucedido, jamás habrá tenido lugar, sin embargo… algunos llamados, son recibidos… sin embargo… algunos convocados, son acogidos… sin embargo… a veces los portales se abren sin necesidad de descubrirlos… y cuando eso sucede, la luz se apodera de las almas… la luz enceguece a los profanos… entonces la montaña es montaña… entonces el glaciar es glaciar… entonces la piedra es piedra… entonces el valle es valle… entonces sólo hay aire y roca, vestidos de soledad… entonces solo hay distancias… donde las lejanías producen ecos de silencios… sin ojos en el alma, el Stupa del Itey es inaccesible… inaccesible a las auras opacas, deslucidas… inaccesible a la necesidad de poseer… inaccesible al aplauso, a la medalla, al beso… inaccesible al título de propiedad, mucho menos a la foto…
El monje está cómodo… se sabe seguro… por aquí pasan aventureros, pero nadie encuentra nada… hasta aquí llegan buscadores de tesoros, pero ninguno encuentra nada… hasta aquí llegan regimientos, pero todo está preservado de los ojos de los mortales… hasta aquí llegan empresas mineras, pero el oro desaparece de los ojos de las codicias… por aquí pasan caravanas de avaricias, pero la roca se opaca, y nadie detecta el poder que hay en ellas… aquí todo cambia de forma y de color según de quien se trate… el paisaje es tan dinámico que se transforma a sí mismo en una milésima de segundo… de pronto el frío se vuelve tan intenso que es insoportable… de pronto el viento helado golpea los rostros y los lastima… de pronto los pies se congelan… de pronto las manos se congelan… de pronto nadie es capaz de mirar el cielo eléctrico… de pronto todo es terriblemente hostil, tanto que es necesario irse, para sobrevivir… los mortales quieren huir de este lugar… pasan… pero nadie permanece… porque el temor se apodera de sus almas… porque el miedo se respira, se huele, se percibe… la duda está en el aire, y en el aire se respira el temor a lo desconocido…
¿Sabes?, me dice con una voz que parece salir del inframundo… la vida tiene cuatro leyes… simples… sencillas… cuatro, no más…
La primera de ellas dice que la persona que llega a una vida, cualquiera sea, la tuya, la mía, la del prójimo, siempre es la persona correcta… nadie llega por casualidad… todos llegan por causalidad… siempre hay una causa que los trae… no conoces la causa… desconoces el motivo, pero el motivo existe en la eternidad… podría decirse que el motivo se inscribe en un “algo” relacionado con la eternidad… su presencia es para que entendamos algo… su presencia es para que aprendamos algo… su presencia nos deja una enseñanza, así como les deja una enseñanza… cuando la tomas brillas… cuando entiendes brillas… se ilumina tu aura… aun suponiendo que no quede nada, siempre queda algo, lo necesario, lo adecuado, lo prudente para que la esencia se nutra… por consiguiente, nadie está demás en la vida de nadie… el motivo no pertenece a este plano, sucede en este plano… lo que tomas se incorpora al karma… el contenido es intocable… nada ni nadie lo puede borrar… la persona que llega asume una experiencia y tal vez, aprende de ella… la persona que recibe al prójimo en su viaje asume una experiencia, parecida, semejante, o distinta, y tal vez, aprende de ella… cada “alguien” que llega a una vida, es, de alguna forma, un mensajero…
¿Sabes?, repite con una voz que parece salir del inframundo… la vida tiene cuatro leyes… ya te enuncié la primera… es simple… es sencilla… quedan tres, no más…
La segunda dice que lo que sucede, lo que ocurre, lo que acontece, lo que tiene lugar, es la única cosa que podía suceder… es lo único que podía ocurrir… es lo único que podía acontecer… es lo único que podía tener lugar… nada, nada, absolutamente nada de lo que nos sucede durante la vida, podría hacerlo de otro modo, de otra manera, de otra forma… ni siquiera lo insignificante… no existe la alternativa… no existe la posibilidad… sucedió tal como estaba planeado por y desde la eternidad… porque lo que sucede está directamente relacionado con la esencia de cada persona y con su karma… aun cuando no se lo quiera aceptar… aun cuando la mente se resista… aun cuando el ego intente impedirlo… ocurrirá tal y como estaba planeado… el aprendizaje es una lección, y dicha lección empuja hacia adelante, en la dirección correcta, que aunque parezca incorrecta, no lo es… el paso presente conduce al paso siguiente… y ambos están redactados, desde la misma eternidad de la cual provienen… el esfuerzo por pretender modificar el curso del momento, solo es un gasto de energía que no modificará el curso de los acontecimientos… lo que ocurre, entonces, es lo único que podía ocurrir… tan sencillo como eso…
¿Sabes?, reitera con una voz que parece salir del inframundo… la vida tiene cuatro leyes… ya te enuncié la primera… también la segunda… como ves, se trata de cosas simples… son sencillas… lo suficiente como para que el espíritu abierto entienda… lo suficiente como para que el espíritu cerrado acepte… la mayoría de las veces las personas no entienden, se resisten, se esfuerzan en impedir lo que es natural, sin embargo, todo sigue el curso del plan diseñado por el universo para cada uno de nosotros… ningún zodíaco es casualidad… el cosmos que nos envuelve, nos protege mientras la rueda de la vida gira en nosotros, dentro de nosotros…
La tercera ley reza que “cualquier momento donde algo comienza, es el momento correcto” … no podía hacerlo antes… no podría hacerlo después… siempre es el momento justo, preciso, exacto… cuando la conjunción se produce y abre los portales para que algo tenga lugar… cuando ello sucede, estás en el lugar indicado, en el momento preciso… el cosmos te prepara para el instante, y en dicho instante, es cuando todo comienza… más tarde, se extenderá por el tiempo que haya sido concedido, pero éste jamás se excederá, ya que está escrito y diseñado para cada una de las vidas que intervienen en el “momento”…
¿Sabes?, repite con una voz que parece salir del inframundo… la vida tiene cuatro leyes… ya te enuncié la primera… te he recitado la segunda… te he dicho la tercera… son simples… son sencillas como la vida misma… la vida es sencilla cuando aceptas sus vientos y los entiendes… la vida es sencilla cuando respiras profundo… la vida es sencilla cuando asumes la importancia de lo que se te concede… la visa es sencilla cuando observas y entiendes lo que miras… la vida es sencilla cuando respetas al cosmos que te envuelve… la vida es sencilla cuando viajas contra la corriente que no te pertenece… la vida es sencilla cuando eres digno ante lo que honras… pero la vida es compleja cuando te resistes a lo que te sucede…
La cuarta ley es más simple aun… cuando algo termina, otro algo se cierra, y es necesario dejarlo ir… ya no es más… ya no es tu lugar… ya no debes estar allí… la persona que pudo haber estado contigo, podrá permanecer, pero tu no puedes hacerlo porque el tiempo ha caducado, ha concluido… de lo vivido ha quedado algo… no importa si lo entiendes en el momento, en algún momento te llegará la luz y dicha luz será madurada, para eso el tiempo juega un papel de menor a mayor… primero reconoces que se terminó… luego la memoria te regresa imágenes de lo que se vivió, y estas se van aclarando una a una, haciendo que entiendas la importancia que los hechos le han proporcionado a tu vida… el tiempo concedido, es un tiempo de luz… la memoria regresa cada vez que es necesario que entiendas algo de dicha experiencia…
¿Sabes?, repite con una voz que parece salir del inframundo… la vida tiene cuatro leyes… ya te las enuncié en su totalidad… las mismas son simples… las mismas son sencillas… las mismas no demandan explicaciones inexplicables, ni tampoco justificaciones injustificables… la vida es lo que te acabo de describir… no hay una gramo de más… no hay un gramo de menos… pero te voy a agregar algo… no es una ley… tampoco una consigna… podría decirse que se trata de una señal… siempre hay una señal que se siente en el alma, y cuando ella llega, es necesario prestarle atención, sólo eso… porque en dicha señal está el anticipo del fin… ningún copo de nieve cae en el lugar equivocado… ninguna piedra ocupa el lugar equivocado… ninguna flor ocupa el espacio equivocado… mientras que el cielo que admiras, era justo el que debías admirar…
Cuando tu tiempo termina… te desprendes del cuerpo porque regresas a tu estado gaseoso… el cuerpo queda en la Tierra, pero tu regresas donde perteneces… a veces a tu paraíso… a veces a tu infierno… a veces a tus estrellas… a veces a tu propio suelo, donde sabes tener raíces… regresas donde perteneces… no debes temer, porque la muerte es el comienzo de la verdadera vida… donde el alma no se lastima… donde el espíritu no se hiere… donde la consciencia se consubstancia con el universo que late y vibra… allí te sublimas como existencia… la sublimación es “ser”, sin “estar”… ya no estás aquí, sino en el allá… allá te encuentras con aquellos que siempre te han acompañado… allá no existe la familia de la Tierra… esa es tu verdadera familia… allí reside la comunión de las almas…
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