MENSAJERO, la búsqueda del otro © [12]
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®

Image credit: Often, a spiderweb conjures the idea of captured prey soon to be consumed by a waiting predator. In the case of the "Spiderweb" protocluster, however, objects that lie within a giant cosmic web are feasting and growing, according to data from NASA's Chandra X-ray Observatory.
Existe la desolación de las horas…
Existe la desolación que proporciona la deformación de los tiempos…
Existe la desolación de todo aquello que se deteriora con el tiempo…
También existe la desolación de los sentimientos, cuando estos se ven arrollados por la soledad, abrumados por las circunstancias… atropellados por las miserias humanas… despreciados por la estupidez humana…
Existe la desolación del aislamiento…
Existe la desolación del vacío que produce la necesidad de huir, de escapar, de buscar la salvación lejos del aire que se respira, del suelo que se pisa, del techo que cobija…
Existe la desolación de los huecos producidos por atropellos generados por terceros… esos huecos atrapan y devoran las voluntades, haciendo sucumbir los esfuerzos… esos huecos absorben las energías hasta implosionarlas, sin dejar rastro alguno…
Existe la desolación de la desesperanza…
Hay una desolación que puede verse… la externa…
Hay una desolación que nadie percibe, la propia… la que se conserva en los rincones del espíritu… la que no se expresa ni con la mirada…
Desolación… sensación de vacío extremo… sensación inexplicable de una angustia que socava el alma… tristeza profunda que sumerge al espíritu en una singular sensación de ahogo… dolor que se extiende por todo el cuerpo sin poder precisarse un lugar… sentimiento de dolor en el alma… algo que apabulla el espíritu… algo que retuerce los estados de consciencia…
A veces la vida es una fragancia que no se disipa… no proviene de afuera… viene de adentro, de la esencia de cada ser… la sensación no se puede traducir… simplemente se percibe… el perfume envuelve… dura el tiempo suficiente como para que el ser, tome consciencia…
A veces los sueños pertenecen al destino escrito para la vida en otra dimensión… las personas creen que son sueños, pero se trata de portales atravesados para cambiar el sentido de las perspectivas… son lecciones conferidas desde el más allá no reconocido… son mensajes elaborados por un “alguien” que está guiando al espíritu para que este cambie y mejore… el ser humano no logra diferenciar el sentido de los espacios, entonces asume que se trata de sueños, cuando en realidad ha cambiado de dimensión…
Atravesar el portal parece no significar nada en especial… se trata de cruzar una deformación en el espacio tiempo… pero tener que regresar produce un temible dolor en el alma… nadie sabe dónde está el alma… pero ella existe y domina todos los escenarios de todas y cada una de las circunstancias que traspasan a cada destino… al regresar al espacio tiempo donde se produjo el nacimiento, el ser es invadido por una sensación de vacío que lo acosa desde distintos ángulos de su memoria, enviándole imágenes que evidencian que él estuvo en un lugar distinto al que usualmente lo hace… la experiencia se consume en el silencio… hasta que la normalidad se instala nuevamente y el alma, de ese ser, se siente a salvo, otra vez… la evidencia permanece en el inconsciente…
Aquellas almas habían padecido todo lo descripto…
Había habido desolación en sus interiores respectivos… al no saber dónde se ubica el alma, se hace dificultoso determinar dónde está la sensación, pero la misma guardaba entidad propia y dolía, vaya que dolía… duele la incomprensión de los otros, así como duele la insensibilidad ajena… duele que el otro no encuentre su lugar, y traslade la frustración a la víctima que lo acompaña… duele la negligencia así como duele la apariencia… duele la mentira así como duele el engaño… la decepción crea desolación en lo más profundo de cualquier ser…
Una repetida secuencia de fracasos, que no eran tales, pero que eran considerados como tales… la enseñanza que se recibe en la niñez marca muchas deformaciones conceptuales que se van corrigiendo con el paso del tiempo, gracias a las experiencias, gracias a la interpretación de nuevas señales, gracias a determinar la calidad de los mensajes, incluso, gracias a avizorar la condición de los mensajeros que aparecen y desaparecen de escena, en un abrir y cerrar de ojos… el alma comienza a darse cuenta que no se trata de fracasos, sino de hechos ubicados en espacios donde no se encajaba… hay personas que ingresan a determinadas circunstancias creyendo una cosa, y se van dándose cuenta que dicho espacio no estaba destinado a ellos… sucede con los lugares, pero también sucede con las otras personas, con los demás, que en un momento aparecen como salvadores, pero pasado un tiempo, caídas las máscaras, caídos los disfraces, se descubren como huecos que no logran llenar ni una pizca de lo que aquella alma necesitaba… la decepción crea desolación en lo más profundo de cualquier ser…
La caída de la máscara suele ser letal, porque deja al ser victimario al descubierto… evidenciando su esencia… evidenciando sus faltas… evidenciando las mentiras y los engaños… evidenciando las faltas de lealtad y los atropellos ejercidos desde el lado oculto de dichas personas…
La caída del disfraz deja el cuerpo expuesto a lo que realmente es… un cuerpo lleno de vacíos… un cuerpo que abunda en palabras pero que está carente de hechos… un cuerpo que vive una búsqueda que no coincide con la del ser que se transforma en víctima propiciatoria de la ocasión…
Cuando el espacio no es coincidente, es necesario huir…
Cuando el espacio no es convergente, es necesario escapar…
Cuando el espacio no es confluyente, es necesario tomar distancia… observar desde lo lejos… entender… luego despegarse del pasado e ir tras un futuro pendiente… el ser no va hacia el futuro, el futuro viene hacia él… lo atraviesa… y consuma hechos inesperados que colocan al alma en un nuevo estadio cósmico…
Hay seres que precipitan en cristales y se realizan en ellos…
Hay seres que precipitan en cubos, y se realizan en ellos…
Hay seres que precipitan en poliedros, y se realizan en ellos…
Hay seres que precipitan en formas no geométricas, y se realizan en ellas…
Hay seres que precipitan en esferas, y se realizan en ellas…
Cada ser guarda una consigna matemática y procede en la vida según ella…
Cada ser guarda una consigna geométrica y construye la vida según lo que le marcan el sentido de sus líneas…
Las diferencias también inciden en el carácter de las circunstancias que se verán atraídas por cada vida…
Cada ser se va tejiendo a medida que la vida lo va atravesando… cada ser se va construyendo según lo que entiende de sus experiencias… las cosas correctas demoran en llegar al puerto correcto… por lo tanto el karma es una sucesión de espacios muertos, donde el ser en cuestión se limita a esperar el momento justo… el momento justo puede demorar desde una hora hasta años, en los que el ser observará al otro o a los otros, asumiendo decisiones que lo irán desplazando dentro de su propia geometría… el problema de las geometrías reside en los ángulos que afectan a las perspectivas…
Al precipitarse, el ser se realiza y descubre el valor de sus partes faltantes, en el caso que las hubiera…
De no precipitarse, el curso de los hechos no se modificará, y se asistirá a una sucesión de errores donde el resultado se repetirá irremisiblemente, afectando la vida del ser, inmovilizando el karma de dicho ser, generando opacidades en el aura… el estancamiento es una forma de quedar atrapado en la impericia del uno mismo…
Cuando el ser despierta, el ser nace nuevamente y modifica el curso de su propia historia… deja de ser quien era, para convertirse en otra persona… en el mismo cuerpo, pero se tratará de alguien completamente distinto… lo suficiente como para entender las cosas desde otra perspectiva, desde otra óptica… modificando el sentido de la percepción…
Las partes jamás habían estado en conflicto…
Las partes jamás habían entrado en conflicto…
El conflicto nunca formó parte de sus respectivas esencias…
Sus coincidencias eran matemáticas…
Sus coincidencias eran geométricas…
Se habían visto afectados por períodos de desolación…
Se habían visto afectados por lapsos de desesperanzas…
Se habían visto afectados por espacios repletos de estados de zozobra…
Se habían visto afectados por las ausencias recurrentes de los otros… esas que producen un vacío inexplicable que se vuelve reiterativo…
Se habían visto obligados a cultivar sus propias ausencias, a efectos de evitar los desencuentros que llevan al conflicto, y desde este a la tragedia…
Se habían visto obligados a cultivar los silencios… y la soledad en compañía los había impulsado a descubrir al otro, sin máscara y sin disfraz…
Habían corregido los errores de fórmula y habían avanzado dentro de ellos mismos, a pesar de todo, a pesar de sus propias circunstancias…
Habían logrado despejar sus propias ecuaciones… y habían evitado resolver las innecesarias, esas que distraen y mantienen ocupadas las mentes, sometiéndolas a fantasmas…
La vida es una cuesta que a veces se torna empinada… casi inaccesible… casi inexpugnable… superar los obstáculos que se imponen, sólo es una parte de lo que es necesario descifrar… curiosamente, muchas ecuaciones se resuelven a partir de un simple “no”… no acepto… no puedo… no quiero… el no consecuente, propone una bifurcación del camino, y obliga a elegir, obliga a tener que tomar la decisión de continuar en otra dirección… muchas se condicionan por el silencio… los silencios… muchas veces conduce hacia la soledad… y esta misma, soledad, impulsa a darse cuenta que el lugar donde se estaba no era el correcto…
El beso no implica amor…
Abrir una vagina e introducir un pene, tampoco implica amor…
Asimismo, la propia palabra amor, suele no coincidir con el amor preciso y necesario…
Amor implica respeto por el otro, pero no hay otro cuando no hay, antes, respeto por el sí mismo…
El respeto por el sí mismo, es condición terminante para iniciar el camino que conduce a la unión del sí mismo con el uno mismo… si no hay comunión dentro del sí mismo con el uno mismo, la unión con el otro no significará nada… nada, una nada que se evaporará antes comenzar… al no haber un principio conjugado, jamás habrá un final, y la sensación de vacío invadirá a las partes, haciéndoles saber que cualquier hueco, destroza el alma…
El ser humano ha hecho culto al amor, en el desamor y la mentira… el mismo que dice amar a su media parte, es el mismo que utiliza el engaño para esquivar el amor genuino y alcanzar el placer a través del sexo oportunista… la deslealtad dobla el tiempo compartido y hasta lo rompe… y del hecho en sí mismo, no hay regreso… la deslealtad aleja al sí mismo del uno mismo y lo conduce a una especie de desierto cósmico, donde el alma se ve perdida, y nunca vuelve a encontrarse… reiterará el error, y lo dará por bueno… repetirá el error, y eso inmovilizará el alma, cada vez más… dejándola atrapada en una especie de limbo… una dimensión paralela donde el destino queda pendiente, y reproduce cíclicamente las conductas… la reincidencia en el error suele ser letal, el ser cree que vive, pero está atrapado en una parálisis cósmica que lo carcome desde adentro hacia afuera… la anomalía atraviesa al alma y la retiene, oxidándola… el deterioro es manifiesto, crece junto con la reiteración del error…
El lugar queda cerca de algún paraje olvidado…
Los olvidos entre los humanos suelen ser frecuentes…
Las omisiones también…
Entre la ruta y la finca hay unos dos kilómetros, tal vez más, quizás menos… en el camino hay arena y piedras… en otro camino hay tierra y huellas socavadas… los caminos no hacen la diferencia… la diferencia siempre la hace el uno mismo respecto al lugar que ocupa… cuando no lo ocupa, el vacío domina… eso, tan simple, tan sencillo, el humano no lo entiende…
En la finca hay caserones antiguos, pintados de marrón intenso, como para que la tierra que se asienta no se note… los caserones podrían tener entre cincuenta y cien años, tal vez un poco más… se nota que alguna vez hubo vida plena… la arboleda no creció por casualidad, sino que fue plantada siguiendo un prolijo criterio de luces y sombras… el predio es grande así es que también hay caminos internos, abandonados, pero caminos al fin…
Hay corrales con caballerizas… los caballos son muchos, nadie sabe quién les da de comer…
Hay corrales con cabras… las cabras son muchas, nadie sabe quién les da de comer…
Los jardines aledaños están olvidados y los yuyos se desparraman a su antojo…
Hay un gato desesperado por la realidad acuciante… alguien se fue… alguien más se fue… alguien acordó cuidados, pero los mismos nunca tuvieron lugar, porque la palabra se diluye apenas es pronunciada, o bien, en cuanto los escenarios se modifican… el que se va cree que el otro asumirá fielmente el compromiso, pero eso, eso mismo, casi nunca sucede… cuando no te importa, cuando no lo sientes, cuando no lo entiendes, no hay compromiso que valga…
El abandono se respira…
La desolación, también…
Alguien tuvo, alguna vez, una idea… tener una granja en algún paraje desconocido de la cordillera andina… la idea fue admitida en la palabra, pero no en los hechos…
Alguien, más tarde, andaba buscando a otro alguien… asimismo, ese otro alguien también andaba buscando a la otra parte… los grados de desolación, de cómo se la entiende a la desolación, suelen ser diferentes de persona a persona…
La galería es extensa, pero se nota que nadie ha limpiado allí durante muchos meses…
El mañana ha sido clausurado, por lo tanto, sólo queda un pasado nublado que se irá perdiendo a medida que los otros lo vayan olvidando… las circunstancias siempre atropellan y obligan a olvidar… quien olvida no repara en los presentes continuos, tampoco en los pendientes…
Los pájaros han invadido los árboles y buscan esquivar el hambre del gato… no obstante ello, cantan… alguien lo nota… alguien se da cuenta… alguien toma nota… no los ve, pero ellos están cantando… la naturaleza recupera los espacios que el humano va dejando atrás…
Las almas están cerca, puede sentirse…
Alguna vez allí se han sentado a beber, unos belgas, un alemán, un francés, o más de uno, y un suizo, o más de uno… algo impensado otrora… enemigos acérrimos se han visto obligados a ser convergentes de sus respectivos sí mismos… después de todo, compartir un momento no cambia nada… la hostilidad de la región los ha obligado a unirse… pero otras circunstancias los han separado definitivamente, y cada uno ha regresado a enfrentar su propia soledad…
No tiene caso estar allí… ya no funciona como posada… ya no funciona como hospedaje… ya no funciona como hotel…
El lugar está muerto…
No están muertas las almas que se andan buscando…
Pueden olerse…
Se saben cerca…
La desolación ha mermado un poco… alguien percibe un futuro que no es incierto…
El presente se desenvuelve dejando abierto un portal para que las almas converjan… el portal sólo es visto por quien lo descubre, de lo contrario pasa desapercibido para el mundanal ruido, de lo contrario pasa inadvertido para cualquier humano que no sepa ni entienda de qué le hablan… no se trata de un divague, tampoco de una advertencia, sí, se trata de un mensaje para aquellos que reparan en los detalles, nutriéndose de ellos… el portal es un destello en el espacio sin tiempo, hay que entenderlo, el portal está exento de cualquier posibilidad temporal… se lo atraviesa y se regresa exactamente en el mismo punto en que se lo atravesó…
A la hora de regresar, nadie siente lo que siente el otro…
A la hora de regresar, cada quien vuelve a su propio olvido…
A la hora de regresar, la memoria guarda sus juegos, y no siempre, expone sus evidencias… siempre las deja para después…
Por un instante, la desolación se transformó en la debacle del otro desconocido… no me pasó a mí, le pasó al otro…
La búsqueda continúa…
Sin embargo, el mensaje les ha llegado… si lo tomaste, bien… si te diste cuenta, bien… si lo dejaste pasar, te habrás perdido el portal destinado a tu alma… si lo entendiste, te habrás dado cuenta que no hay nada que agregar… cualquier cosa que se diga, estará demás…
La historia de ambos, se dobló… para siempre…
Cuando el tiempo se dobla, no hay regreso… si se quiebra, ni siquiera hay un detrás…
MENSAJERO, la búsqueda del otro © [12]
By Víctor Norberto Cerasale Morteo®
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