sábado, 23 de mayo de 2026

Historias de fantasmas Siri Hustvedt

https://letrascorsarias.com/tienda/ensayo/historias-de-fantasmas/ Tal vez el amor se pueda representar con la letra Y. Dos caminos que se unen en uno solo, una convergencia, algo que expresa lo mismo si lo miras como un dibujo o como una palabra. “Si viviéramos juntos cien años, nos convertiríamos en la misma persona”, le dijo una vez Paul Auster a Siri Hustvedt. A veces el amor se acaba cuando llega la muerte del amor y a veces es la muerte a secas, la muerte que hace desparecer los cuerpos de las personas, la que pone el punto final. Auster murió en su biblioteca –donde había instalado una cama de hospital–, rodeado por los suyos, el 30 abril 2024, después de recibir tratamiento durante tres años por cáncer de pulmón. La biblioteca era la habitación más luminosa de la casa, también la que tenía más libros. Algunas veces el amor supera esa barrera infranqueable, se proyecta hacia un futuro que uno de los dos ya sólo puede vivir en esa forma no corpórea de presencia que podríamos llamar fantasma. “Paul me dice que está deseando ser un fantasma. Quiere volver para ver cómo estoy, qué estoy escribiendo. Quiere que acabe mi novela. Quiero escuchar la música de Shopie, ver las fotografías de Spencer y ver crecer a Miles. Lo repite. ‘Quiero ser un fantasma’”. Algunas contadas veces ese amor quebrado toma la forma de palabras y en contadísimas ocasiones esas palabras se agrupan en un libro. “Yo puedo buscar a mi compañero perdido escribiendo sobre él en este libro, algo imposible para una oca, pero ambas somos animales sociales, unidas a otra criatura semejante, y ninguna de las dos puede encontrarla, y mucho menos devolverle la vida”. Historias de fantasmas, de Siri Hustvedt es uno de esos libros. Hustvedt estuvo cuarenta y tres años casada con Auster. “Tú, mi interlocutor. Tú. Mi tú. Como yo era tu tú. El vaivén, un ir y venir de confesiones, de discusiones, de deseo. Yo y tú. Tu y yo. Y ahora, silencio. Estoy haciendo un esfuerzo gigantesco por reconocerlo. Estar sin ti”. Podríamos considerarlo como un libro en torno al duelo, porque lo es. Y también como un libro sobre el amor. Si tuviéramos que resumirlo en una imagen sería la de esta pareja bailando en una habitación de su casa de Brooklyn, tal vez una canción de Tom Waits, cerca de los sillones verdes en los que sentaban para leer. Siri corpórea, él como una presencia que conserva sus formas, esa mirada que tanto le gustaba que posara sobre ella. Ausente pero real. La resistencia a dar por terminado el nosotros. “No es por dinero, es por la gloria, no es por los lectores, no es por nada, excepto porque tienes que hacerlo”, solía decir Auster –que tuvo dinero, gloria y lectores– acerca de por qué se escribe, recordando cuando dieciocho editores rechazaron su novela Ciudad de cristal. Siri: “Es una necesidad, no una elección. Este libro surge de esa necesidad; no lo he elegido”. Historias de fantasma no es una hagiografía lineal del marido amado, del escritor admirado, de la vida en común, sino una reunión de fragmentos que la muerte ha depositado en el terreno de lo definitivo: entradas del diario personal durante todo el proceso, correos informando a sus amigos de la situación de eso que llamaron Cancerlandia, microensayos sobre lo medicinal y lo cognitivo, apuntes sobre esa cuerda floja en la que se camina entre ingresos, tratamientos, evidencias y esperanzas. Y, como vehículo, las siete cartas que Auster escribió durante sus últimos meses a su nieto Miles, nacido apenas cuatro meses antes de su muerte, donde se proponía narrar la historias de sus familias: “Sólo quiero que pienses en estas continuidades, en los eslabones de esta cadena de amor forjada a lo largo de los años, y que entiendas cuánto quieren a tu madre sus padres y cuánto te quieren a ti los tuyos”. Hustvedt se aleja de la narrativa que se asocia al proceso de duelo, desde el dolor inicial a la superación. Está escrito, especialmente la primera mitad, desde lo que llama “fragmentación cognitiva”, como si todo eso no se pudiera contar de otra manera que desde esa espiral, esa superposición de elementos en forma de dientes de sierra. A veces es una narradora alejada, casi objetiva; otras, alguien golpeada por el vacío que dejan de ocupar las personas que estuvieron a nuestro lado. Al final, hay una sensación de algo cíclico, las vidas que se van y las que nacen, la exposición al cambio como una sucesión de momentos amargos y felices. Sobre los últimos momentos, escribe: “Le he cogido la cara. Le he dicho: ‘Dios mío, nos hemos divertido, ¿verdad?’. Es lo que me ha venido a la cabeza, la diversión. Parecía tan importante”. ¿Sirven para el duelo propio los libros sobre el duelo? Tal vez sí, siempre que sean buena literatura. Este lo es, uno de los mejores que hemos leído sobre el tema: doloroso, celebratorio, verdadero. Lo que pasa en Corsarias y lo que estamos leyendo Ellen Duthie decir que le gusta la literatura “que da que pensar sin decir qué pensar” y estamos con ella cuando habla de que no hay recetas infalibles ni caminos marcados cuando se trata de contagiar a los pequeños la pasión lectora. La idea es poner al alcance: libros a la vista, tiempos compartidos, lecturas íntimas o en voz alta, compartidas. Cada una de sus sesiones tiene esa magia del estímulo que se ofrece sin imponer, un guiño a la imaginación. Y la librería nos parece el lugar perfecto para dejar que ocurra. Mañana, sábado, a las 12h, la tenemos aquí al frente de una sesión infantil titulada ¡Viva la imaginación!, en la que compartirá los maravillosos cuentos de Crockett Johnson publicados en su editorial, Wonder Ponder. Trae a tu muchachada, hay plazas disponibles. Reserva en letrascorsarias@gmail.com y 923216704. La creadora del podcast Familia de libro, Ana Solanes ha trasladado a la novela todo ese aire que podría resumirse en que nada es más atractivo que un secreto, y si es un secreto familiar, aún más. Andar por casa es una historia íntima sobre duelo, memoria, identidad y el arte como salvación. Este lunes, 25 de mayo, conversa aquí con Sebastián Taberna. Se ha calificado a Los versos de mi amiga, de Esperanza Ortega, como un libro hospitalario. Su regreso a la poesía después de dos décadas de silencio llega cargado de sutileza, apertura a un tiempo nuevo, asombro ante la belleza, memoria y compasión. Esperanza viene el martes. La acompaña Asunción Escribano. Más poesía. El miércoles tenemos a Ben Clark con su nuevo poemario, Semiótica nuclear. A partir de la idea de cómo comunicar el peligro a quienes habiten el planeta miles de años después de nosotros, construye poemas en los que profundiza sobre el tiempo, el vestigio, la necesidad del lenguaje aunque a veces no alcance. Conversa con Fabio de la Flor. Jueves de Jueves Sociológico con la Asociación Profesional de Sociología de Castilla y León (SOCyL). Pablo Cerezo codirige la librería Pérgamo –uno de los proyectos más interesantes que han surgido en Madrid en los últimos años– y nos preguntamos de dónde saca tiempo para escribir. Pero aquí está El cuerpo enunciado, un ensayo donde aborda el tatuaje como una forma de leer el presente, con el cuerpo como un espacio privilegiado para cuestionar nuestra relación con los otros, el tiempo y el mundo. Lo acompaña Elena Gil. Te dejamos por aquí lo seleccionado entre lo recién llegado.

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