https://historia-arte.com/obras/malas-madres
«Emerge de sí misma/ como un enorme insecto /con las patas plegadas. / Deja en la orilla / el despojo de su anterior vida.»
Las malas madres (1894), de Giovanni Segantini (Belvedere, Viena), muestra un paisaje invernal donde aparecen mujeres atrapadas en árboles, simbolizando el castigo espiritual de aquellas que rechazaron la maternidad (qué crueldad, con esos niños tironeando del pecho). A mí me parecen mujeres-gusano tratando de salir de la crisálida, cuerpos en transformación que luchan por cambiar o nacer a otra forma de existencia. En ese sentido, los árboles ya no son únicamente prisión, sino también envoltura, un estado intermedio entre lo que fueron y lo que podrían ser.
Imagina que, a través de las galerías,
entre ramas y hojarasca,
en compañía de orugas,
las raíces llegarán a tocar a su hijo.
En alguna parte de ese mundo húmedo
como un animal recorrido
por el dolor de los animales recorridos,
por el olor de
los animales recorridos y muertos.
Vida insecta
Cristina Sánchez-Andrade
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