domingo, 6 de febrero de 2011

PRINCIPITO, DÓNDE ESTÁS?... La Gaceta - "El hombre puede encontrar la felicidad"

ENTREVISTA A ALEJANDRO ROEMMERS
"El hombre puede encontrar la felicidad"

Domingo 6 de Febrero de 2011 | El autor de El regreso del joven Príncipe cuenta cómo nació su exitosa secuela del popular libro de Antoine de Saint-Exupéry. Por Alejandra Crespín Argañaraz - para LA GACETA - Buenos Aires.



| UNA SUSTANCIA COMÚN. "Me han escrito (con respecto a la obra) personas de diferentes edades, porque el libro no tiene nada que ver con creencias ni religiones sino con un aprendizaje de vida", asevera Roemmers. colectividadesargentinas.blog.arnet.com.ar


- ¿Cuál es el origen de El regreso del joven Príncipe?

- El origen seguramente está en la primera lectura de El Principito. Sentí una profunda identificación con el personaje; que yo, de alguna manera, quería vivir así; y también una profunda tristeza por el final del libro. Fue un impacto que quedó ahí. Luego, en la tardía adolescencia, lo volví a leer y, alrededor de mis 40 años, decidí escribir la segunda etapa de ese Principito. Decidí escribir un aprendizaje de vida y escribirle a Saint-Exupéry que se puede vivir de esa forma. El libro surge desde muy chico en mi vida y es un libro que no surge del pensamiento. Yo lo escribí en nueve días, apartado del mundo.

- Después de escribirlo en nueve días, ¿lo diste a leer a otros?

- Se lo di a la escritora Ester de Izaguirre, quien me sugirió algunos arreglos de forma en la escritura, y a un crítico del diario La Nación. Me han escrito personas de diferentes edades, porque el libro no tiene nada que ver con creencias ni religiones sino con un aprendizaje de vida, algo que es común a todos nosotros. Las cosas más sencillas pasan a ser las más importantes.

- Para la publicación del libro necesitaste comunicarte con el sobrino nieto de Saint-Exupéry...

-Una vez escrito el libro, al momento en que lo iba a presentar, se me ocurrió que podía ser presentado en otros lugares y a su vez traducido a otros idiomas; entonces escribí una carta a la Fundación Saint-Expupéry y se realizó una muestra de los viajes que Saint-Exupéry hizo por la Patagonia cuando trabajaba para Aeroposta Argentina. A fin de organizarla, Frédéric D'Agay, el sobrino nieto de Saint-Exupéry, visitó varias veces el país para recopilar información -también para escribir un libro al respecto- y pudo observar que incluso muchos habitantes de los pueblos donde el escritor paraba creían que él era argentino. A través de esas visitas, D'Agay escuchó anécdotas, testimonios, descubrió cartas y fotos de Saint-Exupéry que desconocía, y se dio cuenta de cuánto había estado influenciado el autor por la Patagonia. Es más, en el prólogo de su libro dice que Saint-Exupéry pudo haberse inspirado en la geografía argentina que miraba desde el cielo para escribir El Principito. Durante la exposición tuve la oportunidad de darle mi libro. Cuando lo leyó, aparentemente le gustó, porque a los pocos meses me llamó, desde Francia, y me propuso hacer el prólogo.

- ¿Qué méritos tiene El regreso del joven Príncipe?

- Es un libro sencillo, pero contiene una gran cantidad de cosas que no son novedosas en sí mismas. Tendrías que leer muchísimos libros orientales para encontrarlas. Mi conclusión es que el hombre puede encontrar la felicidad a pesar de las circunstancias adversas.

- ¿Crees que el hombre nació para ser feliz?

- Pienso que sí, y que lo es cuando, de alguna manera, se encuentra a sí mismo en su interior y puede concluir aquello para lo cual transita en este mundo, desarrollando su potencial.

-¿Qué encontrará el lector en El regreso del joven Príncipe?

-Un camino bastante sencillo, un camino que surge de la experiencia de una vida, para encontrarse con ellos mismos y acceder a vivir plenamente. Quizá los acerque un poquito a la felicidad, a reencontrarse con esa parte sana, espontánea, inocente de uno mismo, que es lo que esta más cerca de la felicidad. Quizá el que lea esta libro se sienta más humano y, si está solo, y cree que no tiene solución, que no hay salida, tal vez pueda encontrar alguien que lo tome de la mano y lo conduzca. Ese es el fin del libro.

-¿Por qué tiene tanto éxito el libro?

-Porque es verdadero. Creo que cuando uno lee algo que es verdad le resuena de una forma muy particular. No está escrito para convencer a nadie, nos sacude un poco y nos poner en el "fluir", como dirían los orientales. © LA GACETA
* La grabación de esta entrevista puede verse en www.lavozdelospoetas.com.ar/blog



PERFIL
Alejandro Roemmers es vicepresidente de la Fundación Argentina para la Poesía, presidente honorario de la Asociación Americana de Poesía y académico del Real Instituto de Cultura de México. Ha publicado los libros de poesía Soñadores, soñad y Ancla fugaz. El regreso del Joven Príncipe vendió más de 40.000 ejemplares. Es, además, miembro del directorio de Laboratorios Roemmers.


La Gaceta - "El hombre puede encontrar la felicidad"





el dispensador dice: El Principito es un mensaje abierto de los ángeles de la luz, interpretado por un hombre rico de espíritu, concentrado y hasta quizás consumido por sus silencios, pero más aún por sus observaciones desde el aire... este mundo, la Tierra, mundo de humanos, demanda inocencias, demanda humildad, demanda resignación y entrega para fines nobles que no se traduzcan en donaciones de dineros para sacarse el problema de encima, para luego seguir ignorándolo disfranzando el futuro. El Principito revela el sentimiento íntimo de un hombre y sus visiones en tránsito por la vida respirable y las vicisitudes impuestas por sus propios afanes, comunes a tiempos revueltos. Indudablemente esa expresión ha sintonizado con millones de percepciones semejantes en todo el mundo, en gentes que necesitan de playas de espíritu. El Principito contiene momentos que se transforman ante el lector para enseñarse distintos la siguiente vez que alguien acude a su lectura, y así se renueva cada vez al modo de una fuente eterna... tiene el prodigio de proveer ese extraño estado de nirvana finito donde quien sigue sus letras encuentra la paz que no está en ninguna otra parte, enseñándole el sentido último de las huellas, las sombras y las cajas. La obra sintoniza alma y espíritu mostrándole el lado funcional de la luz... Saint-Exupéry partió rumbo a las eternidades dejando un legado único que está guardado en el corazón de aquellos elegidos que han pasado por sus páginas al menos una vez... Esta pluma que recoge Roemmers revitaliza la memoria y revela cuánto estamos necesitando de los cristales, de las transparencias, de los prismas y sus transformaciones, de los arco iris olvidados y de los otros omitidos. Demuestra cuánto se busca la paz revelada en la certidumbre del mañana necesario. El hombre en sus apuros ha ido perdiendo la poesía, pero en sus afanes ha olvidado el sentido último de las estrofas y el mundo se ha convertido en una prosa sin verbos, una prosa que sin substancia alguna demanda esencias. No se puede andar el tiempo sin reparar en las huellas y las sombras ya que ellas guardan el sentido de los recuerdos, aquellos que serán base de futuros idearios. Indudablemente el mundo de las ideas nutre a sensibles elegidos, no para que se transformen en best-sellers, antes bien para que contribuyan a crear y sumar pentagramas plenos de armonías... Cada vez que hay un corazón dispuesto a atender, a escuchar, a sentir la revelación, llega el príncipe de la luz a dejar lo mejor de sí, una mirada que habla mediante silencios de palabras sublimes. El ser humano necesita mantener vivo al Principito, su simpleza y sus valores... sin ellos no hay mañana. Febrero 06, 2011.-

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