Las entrañas de la pintura del Museo del Prado
El taller de restauración de la pinacoteca dirigirá la Cátedra de este año. EL PAÍS ha visitado el lugar donde se asegura una larga vida para las obras
Madrid
Sobre ruedas El del Prado es un taller en el que todo va sobre ruedas, literalmente. Caballetes, lámparas, mesas… se mueven. Un espacio flexible porque los formatos de las obras son variados y hay que adecuar los lugares de trabajo a la pieza que se esté restaurando. También es flexible el taller en cuanto a que es un lugar en el que se escuchan todas las opiniones. “Somos un equipo”, dice Enrique Quintana, coordinador jefe de Restauración y Documentación Técnica, “y de ahí, que la Cátedra sea conjunta. Hay profesionales con más de treinta años de experiencia. No se puede desestimar ninguna opinión”. Uno de los momentos que Quintana más disfruta es la reunión de los jueves por la tarde, cuando todos se juntan en torno a una obra y dialogan entre ellos y con la pintura: “La desmenuzamos e intentamos entender cómo funciona”
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