sábado, 29 de diciembre de 2018

PARA QUE TE QUEDE CLARO (V)

La imagen puede contener: planta, exterior y naturaleza
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el dispensador dice: a veces suceden las cosas... otras veces las cosas simplemente suceden... la piel te suele indicar de qué lado viene el viento... pero la piel también te suele indicar hacia dónde van los sentimientos... qué llevan... qué traen... qué portan... dejando traducir la alteración del tiempo donde alguien te nombra... con intención o desde las sombras... nunca se sabe, qué esconde la intención del que sonríe mientras te apuñala... y te preguntas acerca de Dios y sólo reconoces a tu ángel, porque sabes que está allí, a tu alrededor, a tu espalda, por delante avizorando el tiempo que aún no llega... si eres sensible... todo se percibe... a la distancia... como eco... como letanía... como sueño... como ensueño en la brevería...
andando por este bosque de ideas silenciosas una hermana del alma dejó caer un texto oculto por el tiempo... el tiempo suele ocultar antiguas sabidurías para preservarlas de las turbulencias humanas y sus contradicciones donde los muros se tornan vallas y donde las vallas no son otra cosa que fronteras del alma...
te has preguntado alguna vez... ¿qué es de los destinos que no han sido consumados?... 
me da vuelta la idea y cae el texto que te adjunto... no es una profecía ni tampoco un anuncio... es una lectura donde el espíritu se vuelve renuncio...
El Dios de nuestra mente

Leo en muchos discursos frases alusivas a Dios que no son otra cosa que proyecciones de nuestra mente. Parece que nos cuesta darnos cuenta de que continuamos teniendo un concepto antropomórfico de Dios. Antes, de niños tal vez, lo concebíamos como un viejito de barba blanca y túnica sentado sobre las nubes observando todo. Esa idea dio paso a otra porque comprendimos que solo era una imagen creada en nuestra mente, pero de alguna manera lo seguimos concibiendo como un ser humano, quizás debido a que nosotros, los seres humanos, somos los que lo conceptualizamos. De ese modo, como nosotros pensamos, decimos también “el pensamiento de Dios”, como tenemos deseos, decimos “el deseo de Dios”, por lo tanto, seguimos con el mismo concepto antropomórfico variando únicamente el aspecto físico.

Cuando hablamos de un Dios creador del universo, estamos implicando una dualidad, porque pensamos dualísticamente, como si Dios fuera una cosa y Su creación otra separada de Él. Decimos también que toda la creación existió primero en la mente de Dios o en el pensamiento de Dios, y concebimos esa idea de la misma manera que nosotros pensamos. Como tenemos mente pensamos que la mente de Dios es igual que la nuestra, que contiene los mismos atributos, ideas y sentimientos. Decimos también que la creación surge por el deseo de Dios. No me imagino a un Dios con deseo, pero es fácil imaginarme a un ser humano con deseos. Dicho de otro modo, todo nuestro pensamiento dualista lo proyectamos en Dios y decimos que Él es como somos nosotros, pero ¿es eso Dios?

La dualidad es una realidad muy connotativa desde la conciencia humana, pero no percibida en la conciencia divina. Desde nuestro punto de vista somos seres duales, sin esa dualidad no seríamos conscientes de nada a nuestro alrededor. Sin embargo, al trascender la conciencia inmediata, si tenemos la fortuna de meditar, seríamos conscientes de la inmediata pérdida de la dualidad porque la Unidad toma protagonismo. Con solo esta experiencia aunque sea una sola vez, podríamos entender que somos nosotros los que proyectamos el pensamiento dualista en aquella dimensión en la que tal cosa no existe.

En un medio conocido por algunos se habla de la Conjunción de los Opuestos, y se nos muestra como símbolo dos columnas de oposición. Si atendemos bien a ciertos mensajes, y sobretodo, si nos sometemos a la experiencia, veríamos que nosotros somos la tercera fuerza que debe conjugar los opuestos. En muchos escritos místicos se nos ha indicado que la conciencia divina es Unitiva, mientras que la conciencia humana es dualista. Recuerdo el ejemplo del compás, o de las columnas de oposición inclinadas tocándose por la parte superior. Si miramos la base, las columnas están separadas, es ahí donde nuestra conciencia humana realiza la dualidad, pero si ascendemos por el medio de las columnas, llegaremos al punto donde se tocan y donde la dualidad se pierde porque la Unidad ha tomado presencia. Si este ejemplo es fácil de entender ¿qué hacemos hablando del punto de unión de las columnas manteniendo el punto de vista de la base? Eso que leemos sobre el pensamiento de Dios, el deseo de Dios, la creación de Dios, es hablar del punto de unión de las columnas con la conciencia de la base, y eso no es Dios. Quizás por eso Filón nos dijo que “Dios solo se conoce desde si mismo”.
Otra cosa observada es que cuando se habla del universo o de la naturaleza se piensa que ese es el macrocosmos, mientras que se coloca al hombre como representante de dicho universo y se le denomina microcosmos. Sobre este particular quizás la explicación de la cábala sobre el hombre nos ayude a comprender mejor que ese Hombre no es el microcosmos sino el propio macrocosmos. Quizás deberíamos diferenciar entre las ideas “Hombre” y “ser humano”. Tal vez podamos referirnos al ser humano como microcosmos, pero no así  al Hombre ¿Usted consideraría a Dios el microcosmos?

Dios, Hombre y Naturaleza es lo mismo, inclusive el valor numérico al aplicar la gematría en los nombres apropiados nos lo dice, por tanto, ese Hombre no es el microcosmos. El Génesis por su parte dice que el Hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, y leemos que semejanza en hebreo se escribe “selem”, y que dicho término se refiere a lo interno en el Hombre y no al ser humano. Separar al  Hombre de la Naturaleza y de Dios es volver a expresar nuestro pensamiento dualista, separador.

En cábala no se habla de la creación como nosotros lo entendemos normalmente, allí se dice que lo creado es una extensión de Dios, por lo tanto, no hay separación, no hay pensamiento dualista, sino un “perpetuum” constante, eterno, tal como lo expresa la mística judía cuando dice que durante seis días debemos construir nuestro templo pero que el séptimo ya no construimos, sino que somos el templo tal y como lo expresa el significado de templo en hebreo: “hekal” que quiere decir todo en el templo o el templo en él.

Cuando hablamos de un macrocosmos y de un mi.

Anhuska Valencia Zoroza 
doy una vuelta sobre mi mismo... y me descubro andando según lo escrito en el libro de la vida... o bien, traduciendo aquello que fue brotado en el árbol de la vida...
Hola Ana Silvia Rabey, te he ido a buscar y no me has dicho dónde estás... pero sé que estás...
hola Anibal Steisel, te he buscado sin poderte encontrar... sin embargo, sé por dónde andas...
de los otros judíos sí sé dónde están... unos aquí... los más, allá... siempre en el norte tan codiciado... y al mismo tiempo tan distante de la pasión en la que viajamos...
siempre hay ruido en el mensaje latente... no es como te la contaron... tampoco es como te supieron educar... mucho menos como te formaron...
hay mucho vacío entre tanto hueco... 
hay tanto espacio entre los universos contiguos que entiendo que el perpetuum reside en cada uno de nosotros, según la voluntad de ser, mientras estás... según el esfuerzo de estar, mientras eres... 
no es un juego de palabras, es la geometría de la existencia mientras se expresa y se traduce...
el karma que nos trae es el que nos lleva... o dicho de otra forma, el karma que traemos es el mismo que nos llevamos renutrido... hacia el próximo presente...
¿sabes?... no creo en el templo ni tampoco en los templos...
¿sabes?... no creo en los representantes de Dios en la Tierra... pero tampoco creo en los representantes de nadie, porque cada humano se representa a sí mismo y no más que eso... el "hekal" es cada uno en su viaje... no más que eso...
si no construyes tu templo en ti mismo, sencillamente no hay templo... más aún, no quiero muros ni vallas... necesito ver lejos... saber que hay un horizonte hacia dónde ir... porque eso indica el sentido del viaje que traes como gracia... el donde que te fue concedido para atravesar el tiempo... el talento que debes desarrollar para ser tu mismo y expresar el mensaje que traes en la memoria del karma, sin recordarlo, sin saberlo... 
el viaje no es el de aquí, en los tiempos respirables... el viaje es la eternidad que nos trae por un rato que no es más que un destello... y luego nos atrapa hacia un cielo que no es tal... que es un lugar múltiple de planos y múltiplo de simultáneos inexplicables que merecen todas las preguntas para ninguna respuesta... 
la única respuesta que te resulta útil es aquella que te cae sólo cuando es oportuno... nunca antes, jamás después... nunca cuando la necesitabas... jamás cuando la pretendías...
busco la luz... donde hay sombras, cedo el espacio... donde hay oscuridad, tomo distancia y desaparezco... Dios es la consciencia universal donde están contenidos todos los espíritus en sus viajes y todas almas que esperan encontrarse antes de tener un mañana... no puedo prescindir de la luz como forma de vida, pero también como forma de muerte... de no estar y seguir siendo sin forma... 
la eternidad siempre nos guarda un lugar, no hay formas pero sí entidades existentes en planos remanentes de ciclos realizados y de otros, aún pendientes...
me he preguntado una y otra vez qué ha sido de los destinos que ya escritos, incorporados al libro de la vida, incorporados al árbol de la vida, fueron truncos por intenciones ajenas... dejando letanías del pensamiento y de los hechos que nunca se realizaron... ¿qué sucede con lo que no sucede?... ¿qué sucede con lo que debía suceder y no ocurre porque alguien evita que tenga lugar?... dicho de otra forma, que sucede con el universo de víctimas de los holocaustos, cuyas muertes no estaban contempladas en el libro de ninguna vida ni el árbol de ninguna otra... me espanto de las paradojas consecuentes... todo está pendiente... entonces la luz se pierde...
no hay Dios en el viaje de la barca Selquet... 
necesito de mi ángel para saber qué fue de aquellos que tienen sus destinos pendientes... sin ocurrir... la contradicción se vuelve inesperada en el desconcierto de los pasados que jamás se ejecutaron, que no fueron... no estaba Dios cuando la injusticia se hizo presente... no estaba Dios en la inquisición de los mil años... no está Dios donde el hombre se vuelve curtiembre de cueros inertes... 
no, no hay pensamiento dualista... el todo compone el todo, así como la nada compone la nada... 
opto por el camino del propio del templo... finalmente entendí que no hay nada por fuera del "uno mismo"... para que exista el "uno mismo", son imprescindibles los prójimos en sus "unos mismos"... de lo contrario el espacio se vuelve hueco, y el hueco... definitivamente, no es más que materia oscura... DICIEMBRE 29, 2018.-
comenzando a alejarnos de la inocencia... vamos de camino hacia el desierto de los sabios convocados (mal llamados reyes magos)... ¿sabes?, necesito un pesebre... AMÉN.
SÉ que nada te queda claro de todo esto... pero te insisto, las preguntas guardan importancia mientras carecen de respuesta...
La imagen puede contener: planta, exterior y naturaleza
Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes

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