sábado, 25 de julio de 2026

JOMO El gusto de perder Juan Evaristo Valls Boix ¿Por qué quieres ser feliz, cuando puedes estar tranquila?

https://www.anagrama-ed.es/libro/nuevos-cuadernos-anagrama/jomo/9788433949707/NCA_108 JOMO es una de esas expresiones que ha empezado a abrirse camino entre el vocabulario de nuestro tiempo: joy of missing out, la alegría de perderse cosas, que nació como una respuesta irónica al omnipresente FOMO: fear of missing out, el miedo de perderse cosas, de quedarse fuera de la experiencia, de la conversación, de la tendencia, del conocimiento, de la oportunidad. Si el FOMO es la ansiedad de una época obsesionada con estar en todas partes, el JOMO es su reverso: la posibilidad de experimentar alivio con la renuncia. Es algo más profundo que apagar un rato el móvil o abandonar las redes sociales durante una breve temporada: se trata de cuestionar la lógica que nos ha convencido de que solo hay una manera de vivir, la que se rige por la exigencia de participar en todo, por la acumulación de experiencias, conexiones, productividad y disponibilidad. Frente a la acumulación, la elección. Esa es la premisa del nuevo ensayo breve del filósofo Juan Evaristo Valls. En JOMO la convierte en una reflexión que trasciende las modas del bienestar digital. No quiere ofrecer una receta para desconectar, sino preguntarse por qué nos resulta tan difícil hacerlo. ¿Por qué sentimos que cada negativa implica una oportunidad perdida? Es imposible responder a esta pregunta sin pensar en otros autores de Anagrama, como Remedios Zafra o Miguel Ángel Hernández. En Frágiles, la ganadora del Premio Nacional de Ensayo describe una sociedad marcada por una vulnerabilidad permanente y en la que la precariedad no afecta únicamente al empleo, sino que acaba infiltrándose también en la atención, el tiempo y los vínculos. Vivimos expuestos, disponibles, hiperconectados. Algo parecido sucede en El informe, donde Zafra convierte la burocracia y la evaluación continua en metáforas de un sistema que exige que demostremos constantemente nuestro valor. De este modo, incluso lo que se escapaba de la lógica económica, como la creatividad, el afecto y el descanso, acaba siendo absorbido por una maquinaria que transforma cualquier experiencia en productividad. Allí donde Zafra analiza las estructuras que producen sujetos agotados, Valls Boix se pregunta qué formas de resistencia pueden surgir en la vida cotidiana. Una respuesta posible la apuntala el escritor Miguel Ángel Hernández con la siesta como forma de resistencia. Lo cuenta en el cuadernito El don de la siesta, un ensayo en el que explora ese fenómeno español que a menudo ha sido caricaturizado como pereza o ineficiencia, y que el escritor revela como una tradición cultural capaz de cuestionar el culto contemporáneo a la actividad permanente. Dormir, descansar o simplemente no hacer nada adquieren una dimensión insospechadamente subversiva cuando todo parece diseñado para mantenernos produciendo. Y es que el capitalismo tardío ya no necesita únicamente nuestro trabajo. Necesita también nuestra atención, como explora Valls Boix. Cada minuto libre representa un espacio potencialmente monetizable. Cada pausa constituye una oportunidad de consumo. En cada instante de silencio puede aparecer una notificación. No hay escapatoria, o eso parece. En este contexto, el JOMO deja de ser una filosofía individual para adquirir una dimensión claramente política. Así lo escribe Valls Boix: «Hay una revolución en curso, pero es una revolución micropolítica: el modo en que deseamos se está transformando, renunciamos a las ataduras excitadas del FOMO para abrazar la ternura y la placidez del JOMO. No entusiasmo, sino pereza; no superación, sino calma; no crecimiento, sino cuidado; no la verticalidad del éxito, sino la horizontalidad de lo compartido».

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