miércoles, 21 de julio de 2010

Las tres profecías de Arthur Clarke - ABC.es


Arthur Clarke

Ciencia
Las tres profecías de Arthur Clarke El autor de «2001: Una odisea en el espacio» formuló tres leyes científicas que han sobrepasado las fronteras de sus propia obra


Día 19/07/2010 - 19.41h

Isaac Asimov no es el único escritor de ciencia ficción que ha imaginado “leyes” capaces de sobrepasar las fronteras de su propia obra. Arthur Clarke, autor de obras tan conocidas como “2001: Una odisea del espacio”, “El centinela” o “Cita con Rama”, formuló tres leyes referidas a la ciencia que frecuentemente son citadas o repetidas por colegas o científicos. De ellas, seguramente la tercera es la más conocida: “cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.”

leyes de Clarke:
http://en.wikipedia.org/wiki/Clarke%E2%80%99s_three_laws
ABC

Imagen de «2001: un odisea en el espacio» ABC

Muchos han sido los escritores de ciencia ficción que han incluido en sus obras artefactos, predicciones u otros elementos que luego se han convertido en realidad. Isaac Asimov se ha hecho famoso por sus Tres Leyes de la Robótica, y otros han predicho desde la utilización de la información como medio de control de los ciudadanos (“1984”, de George Orwell) o la realidad virtual (“La invención de Morel”, de Adolfo Bioy Casares) hasta la bomba de neutrones (“Después de la bomba”, de Esteban Salazar Chapela).

Arthur Clarke también pertenece a este grupo de autores. Nació el 16 de diciembre de 1917, en Inglaterra, y desde muy pequeño mostró un gran interés por la astronomía, llegando a dibujar un mapa de la Luna utilizando un telescopio casero. Durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en técnico en radares, y sirvió en la Royal Air Force (Real Fuerza Aérea), participando del desarrollo de un sistema de defensa por radar e instruyendo a los más jóvenes en esta especialidad. Al final de la guerra, escribió un articulo técnico llamado “Extra-terrestrial Relays”, en el cual explica la forma en que los satélites artificiales de órbita geoestacionaria podrían facilitar las comunicaciones alrededor del mundo. Este artículo le proporcionó gran fama, becas y reconocimientos, y dicha órbita se llama actualmente, en su honor, órbita Clarke. Más tarde escribiría una gran cantidad de cuentos y novelas que se convertirían en clásicos de la ciencia ficción.

Las tres leyes
A lo largo de sus obras, Arthur C. Clarke formuló tres leyes que con el paso del tiempo se hicieron famosas. La primera de ellas apareció publicada por primera vez en el ensayo "Peligros de la profecía: la falta de imaginación" (Hazards of Prophecy: The Failure of Imagination), incluido en el de 1962 llamado "Perfiles del futuro"(Profiles of the Future), y dice “Cuando un anciano y decrépito científico afirma que algo es posible, probablemente está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado”. Hoy día algunos físicos como Michio Kaku (autor de “La física de lo imposible”) creen que la mayor parte de las situaciones o invenciones de las novelas y películas de ciencia ficción son posibles, y hasta aventura una posible fecha para que podamos acceder a ellas. Clarke opinaba lo mismo, pero casi 50 años antes.

La Segunda Ley de Clarke apareció en una edición revisada del mismo libro "Perfiles del futuro" editada en 1973. Allí, el escritor agregó que “La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia lo imposible”. Más que una Ley es un estímulo a la investigación y búsqueda de respuestas, sin importar lo largo o complejo que pueda parecer el camino a recorrer para lograrlo. Por esa época también propuso su Tercera Ley, a la vez que anticipaba que no serían más que tres: “Si tres leyes fueron suficientes para Newton, modestamente he decido parar aquí”, dijo. Esta Ley es seguramente la más conocida de las tres, y dice que “Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Al escribir esto, Clarke seguramente tenía en mente la existencia de civilizaciones extraterrestres muy avanzadas, o la civilización humana del futuro. Con el tiempo suficiente se podrían desarrollar nueva tecnología, basadas en principios y teorías que hoy no podemos siquiera imaginar. Los productos elaborados por estas civilizaciones seguramente nos parecerían fruto de la magia y lo sobrenatural. Basta con imaginar lo que sentiría un habitante de la Edad Media si fuese trasladado al mundo actual y se encontrase de pronto rodeado de aviones supersónicos, pantallas de LCD, teléfonos móviles, videojuegos o antibióticos para tener una idea de lo que estaba hablando Clarke.
Las tres profecías de Arthur Clarke - ABC.es

el dispensador dice:
la odisea del espacio comienza, cuando obtienes un cuerpo, te reduces a ojos y oídos, y el alma se circunscribe a un espíritu inscripto en dicho cuerpo, dependes del un corazón que late y de funciones que deben sostener un equilibrio... no sucede en la dimensión del allá, donde los espíritus prevalecen expresándose como almas en una vida que es la esencia motora de los ciclos del universo, donde las confluencias dependen de las armonías. Ten presente la sabiduría de los antiguos: "el universo visible es consecuencia de la espiral primordial, sobre la que confluyen las esferas esenciales"... así rezaban los papiros de Pérgamo,mucho antes de Alejandría, mucho antes del caos. Julio 21, 2010.-

Hallan una monstruosa estrella gigante 300 veces más masiva que el Sol - ABC.es


ESO
R135a1 convierte al Sol en una estrella insignificante ESO

Ciencia
Hallan una monstruosa estrella gigante 300 veces más masiva que el Sol Diez millones de veces más luminosa, si reinara en nuestro Sistema Solar reduciría el año a tres semanas y acabaría con la vida en la Tierra
ABC / madrid

Día 21/07/2010 - 19.37h

Es descomunal, algo jamás visto hasta ahora y que deja como un enano insignificante al mismísimo Sol. Científicos han descubierto las estrellas más masivas encontradas hasta el momento y una de ellas rompe todos los records. Es tan extraordinaria que ha llegado a pesar más de 300 veces la masa del Sol -el doble del límite aceptado actualmente de 150 masas solares-, y es 10 millones de veces más luminosa. Si reinara en nuestro Sistema Solar, el año se reduciría a tres semanas y haría imposible la vida en la Tierra.


La Nebulosa de la Tarántula, vista con el Wide Field Imager (izquierda) y el Very Large Telescope 121 de 2

Un equipo de astrónomos dirigido por Paul Crowther, profesor de Astrofísica de la Universidad de Sheffield, utilizó el Very Large Telescope (VLT) de la ESO, así como información de archivo del Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA para estudiar en detalle dos cúmulos jóvenes de estrellas: NGC 3603 y RMC 136a.

La estrella más masiva, bautizada como R136a1, ha sido encontrada en el cúmulo R136, una agrupación de estrellas calientes jóvenes y masivas, ubicado dentro de la Nebulosa de la Tarántula, en una de las galaxias vecinas de la Vía Láctea, la Gran Nube de Magallanes , a 165.000 años luz de distancia. Actualmente, su mayor estrella, R136a1, tiene 265 masas solares, pero al nacer tuvo 320 veces la masa del Sol. Lo ocurrido es que las estrellas «a diferencia de los humanos, nacen pesadas y pierden peso con la edad», explica Crowther. Al tener un poco más de un millón de años, R136a1 está en una «edad mediana» y ha sufrido una intensa pérdida de peso. «La existencia de tales monstruos, millones de veces más luminosos que el Sol, que pierden peso a través de vientos muy poderosos, podría proporcionar una respuesta a la incógnita de cuán masivas pueden ser las estrellas», señala la ESO.

El equipo encontró varias estrellas con temperaturas superficiales sobre los 40.000 grados: unas siete veces más calientes que el Sol, algunas decenas de veces más grandes y varios millones de veces más brillantes que éste. Además, comparaciones con modelos indican que varias de estas estrellas nacieron con masas superiores a 150 masas solares.

Arrasaría la Tierra
Si R136a1 reemplazara al Sol en el Sistema Solar, sobrepasaría al Sol tanto como el Sol sobrepasa actualmente a la Luna llena. «Su alta masa reduciría el largo del año de la Tierra a tres semanas y bañaría a la Tierra con una radiación ultravioleta increíblemente intensa, haciendo imposible la vida en nuestro planeta», asegura Raphael Hirschi, de la Universidad Keele y miembro del equipo.

Dentro de R136, sólo cuatro estrellas pesaron al nacer más de 150 masas solares, sin embargo son responsables de casi la mitad del viento y del poder de radiación de todo el cúmulo, que comprende aproximadamente unas 100. 000 estrellas en total. Así, R136a1 por sí sola energiza sus alrededores en un factor de más de 50 comparado con el cúmulo de la Nebulosa de Orión, la zona de formación de estrellas masivas más cercana a la Tierra.

En opinión de ESO, comprender cómo se forman las estrellas muy masivas es bastante difícil debido a sus cortas vidas y fuertes vientos, por lo tanto, identificar casos tan extremos como el de R136a1 aumenta aún más el desafío para los teóricos. «O bien nacieron tan grandes o estrellas más pequeñas se fusionaron para producirlas», explica Crowther. De hecho, estrellas entre unas ocho y 150 masas solares explotan al fin de sus cortas vidas como supernovas, dejando atrás exóticos remanentes, como estrellas de neutrones o agujeros negros.

Hallan una monstruosa estrella gigante 300 veces más masiva que el Sol - ABC.es

martes, 20 de julio de 2010

CARTA AL AYER


el dispensador dice: querido ayer, andando y andando la vida me ha traido hasta aquí, altura en que la me admiro de la naturaleza y sus expresiones, me subyugan las brisas y sus fragancias al amanecer, tanto como los perfumes que bajan de la selva húmeda al caer la tarde. Debo decirte que las gentes ya no me sorprenden, veo en ellas una entrega previsible y predecible, sometiéndose a las realidades que les imponen, regalando dignidades y obviando compromisos otrora indelegables. Quizás por eso es que concentro mi estancia en aquello que implique sembrar sueños para que otros despierten, sembrar conocimientos para que otros abran sus mentes, alinear paisajes para que otros divisen horizontes. Debo agradecerte la significancia de haberme dado dos madres, hecho que no cualquiera tiene, la primera que me engendró para partir justo cuando llegaba, y la segunda que donó su alma para soportarme hasta mi juventud. He atendido los legados de ambas, la primera en sueños plenos de nutrientes filosóficas que se extienden y lo harán más allá del acto de vivir... la segunda, reflexionando con el tiempo sus enseñanzas y decires. También debo reconocer que no te miro en demasía, porque sigo el criterio bíblico que indica que quien toma el arado no debe regresar la mirada, y desde que llegué a estos tiempos respirables, he permanecido amarrado al arado y mirando hacia adelante, haciendo culto al mañana necesario, ese del que uno puede o no participar, pero con el que siempre se debe contribuir. Finalmente, o quizás mucho antes, entendí que para hacer una pared no sólo hacen falta los ladrillos, antes bien todo lo que se hace (construye) debe contener esencias del espíritu... Asimismo quiero decirte que no he vivido atado al pasado, por el contrario, los recuerdos me han empujado a descubrir que el instante que aún no llega es como un bautismo eterno. Gracias ayer por haber compartido tu gracia conmigo, espero verte cuando se nos junte el destino. Julio 21, 2010.-

EL SANTO GRIAL DE CADA CUAL


"la copa sólo se comparte con tu ángel en un aparte..."

el dispensador dice:
personas se acercan,
algunas son lentas,
otras se ocupan,
algunas se ofuscan,
las realidades pasan,
dejando sus trazas,
algunos comprenden,
otros atienden,
los detalles se deslizan,
oportunidades sin prisa,
se expresan valientes,
la mayoría no es vista,
los apuros retienen,
a quién le importa el detalle?,
mejor es la risa...



no entienden qué pasa,
se aglutinan las gentes,
miran y miran,
pero el foco no atienden,
esperan mesías,
esperan profetas,
las revelaciones son muchas,
nadie las toma,
todos las prestan,
que se haga cargo otro,
de atender esta fiesta...

te han tocado la espalda,
has sentido tus voces,
das vuelta la cara,
señal de escalada,
disimulas el ojo,
pierdes oídos,
no atiendes la mente,
no importa el llamado,
puede ser Dios, pueden ser gentes,
hay tanto ruido,
que poco interesa,
si son las brisas,
anuncios de tibiezas,
Dios está lejos, nadie lo ve,
aquí abajo todo es raro,
te pierden los piés...

insistente el llamado,
se reitera otras veces,
te golpean la frente,
despiertan las mieses,
te llaman, no oras,
correr es urgente,
se te vienen las horas,
y así pasan ardientes,
unas tras otras,
has dejado tiempos,
transgrediendo momentos,
te ha llamado Dios,
sonidos de vientos...

todo es importante,
en especial el olvido,
junto el disimulo,
lo profundo has perdido ,
quien no atiende el juego,
se quema con fuego,
no hay crema, no hay cura,
cuando detienes tu estampa,
todo se ha vuelto locura,
pretendes volver,
regresar al pasado,
lo que no hiciste bien,
te ha atropellado...

Dios te llamaba,
para apurarte el reparo,
brinda oportunidad,
al que se distrae en atajos,
pero si llama dos veces,
y estás apurado,
busca sólo a aquel,
que interpreta sus llamados,
atendiendo a la nada,
abriéndose paso,
ya que quizás Dios no exista,
pero es el que te llena el vaso.
el dispensador: llamados. Julio 20, 2010.-
DEDICADO A: los que atienden cuando se los llama, no antes, no después.


"el vino que has bebido es una gracia divina, donde Dios se revela encendiéndote velas, pero si tu no lo entiendes, derramas tu copa, aquello que se ha perdido, no sólo habrá manchado ropas, habrá perdido sentido..."

lunes, 19 de julio de 2010

JARDINES DE CIELO


"cada pintura es una ventana por donde has pasado..."

el dispensador dice:
días soleados, caminos lejanos,
cruzan torcazas la senda profunda,
el tiempo no existe,
dejó atrás sus iracundias,
vibraciones te alcanzan,
percibes las ondas,
puede ser la Luna,
creciendo al costado,
se abre la huella,
buscando un descanso,
no hay sombra que ampare,
al espíritu andante,
llegar es objeto,
comenzar su estandarte...

miras buscando señales,
escuchas llamadas de tiempos distantes,
acompañan tu viaje,
de sangre caliente,
nunca se apaga la luz del simiente,
protegen con alas la senda vacía,
debe ser escrita para crear brotes un día,
no importa verlos,
tampoco ser reconocido,
hace falta sembrar jardines de cielo,
donde todas sean flores eternas,
donde los colores sean linternas...

haces un pausa, el agua te nutre,
campos verdes alimentan las ubres,
puedes creer que son vacas,
pero si miras sus ojos,
verás que no huyen,
adentro hay espíritus,
de sentires resignados,
pacen como animales,
en realidad son humanos,
que esperan un tiempo distinto,
para hacer de esta vida un culto prohibido...

ya no queda agua en el bebedero,
los campos han sido invadidos,
el viento robó los silencios,
la niebla ha ocultado los tientos,
las gentes deambulan,
buscando un milagro,
cuando no hay Fe genuina,
todo es macabro,
se escuchan alaridos,
alientos lejanos,
no hay nada peor,
que perderse en el pago...

aparece el Sol como quieto,
y anda la Tierra girando,
no creas lo que ves,
la vida es un espejismo,
que alienta energías,
desplegando sus fuerzas,
cada uno no es nada,
si no hay confluencias...

lejos del otro, lejos del propio,
todo se torna esencia de cronopios,
te dominan las horas,
te atropella el resto,
hay tanto desprecio,
que hasta el vacío está denso,
buscando las almas,
que con ojos callados,
andan en busca de dar sus manos...

el abismo es inmenso,
entre paraíso e infierno,
los daños sembrados,
son fuegos eternos,
pretender olvidos es alimentar recuerdos,
no se aceptan disimulos,
para huir de lo hecho,
hubiese sido preferible,
detenerse un momento,
beber un poco de agua,
aceptando la gracia,
es demasiado tarde,
para aquel que hace alarde,
las soberbias se apagan,
las mentiras nunca duermen,
los orgullos ahogan,
te consumen la calma...

y ahora sí entiendes,
la importancia de ser,
en el reino de Dios,
sólo vale el quehacer,
que libera al otro,
de tiempos perdidos,
cuando no haces esto,
también serás parte del olvido,
y aún cuando sienten tu estatua,
aún cuando hagan culto a tus trinos,
allá que es donde vale,
donde la verdadera vida rige,
habrás perdido tus sueños,
no recibirás tus alas,
el fuego consumirá tu destino...

has un culto a la vida,
atendiendo las razones,
que Dios ha legado al hombre,
podrá parecerte simple,
quizás hasta lo sientas tonto,
pero aquel que hace honor al legado,
se tornará un ángel custodio designado,
y allí regresarán los duendes,
los elfos y otros gnomos,
para hacerte reverencias,
por no haberte engañado.
el dispensador: caminos largos para visiones eternas. Julio 19, 2010.-
DEDICADO A: mis amados conocidos y mis amados desconocidos, tanto elegidos como olvidados.




"no lapides tus sueños, no hieras al hermano, no hay nada peor que ser olvidado"...

domingo, 18 de julio de 2010

ECOS DE AMIA


el dispensador dice:
despiertan por igual,
cristianos y judíos,
musulmanes y budistas,
protestantes y evangélicos,
podrán diferenciarse por ideas,
pero todos se caracterizan por humanos,
intenciones y sensaciones,
pensamientos y acciones,
abriendo sus ojos despiertan,
despegando sus lagañas,
alejándose de sus sueños,
comenzando sus mañanas...

todas son gentes simples,
aman, lloran,
ganan, pierden,
así transitan sus vidas,
entre un mar de sencillecez,
afanes van diseñando,
traduciendo en descendencias,
sostener algunos valores,
es parte de la estirpe,
mucho más de las esencias...

algunos arribaron en auto,
otros caminando andaban,
algunos reflexionaban,
otros iban pensando,
por el afán de ese día,
semejante a otros pasados,
los inocentes no andan,
por la vida elucubrando,
apenas transitan el día,
con la humildad en sus espaldas,
algunos sonríen de entrada,
otros demandan confianza...

en nuestra tierra confluyen buenas gentes,
suelen extenderte la mano,
por fuera de organismos,
y las carencias del estado,
cuando miras a los ojos,
no importa si eres cristano,
tampoco si eres judío,
mucho menos si otro culto te ampara,
los musulmanes se caracterizan,
por asentir con sus manos,
ante Dios somos iguales,
todos venimos del mismo lado,
y hacia el mismo lugar vamos...

¿qué hizo que ese día,
mesianismos importados,
llegaran a expresarse?,
nadie tiene respuestas,
los llantos están al alcance,
de quien mire con atención,
donde antes había voluntades,
sólo quedó desolación,
destinos apagados,
propios de la barbarie,
de la necedad y su negación...

y nada volvió a ser igual,
Anita permaneció perdida,
y su madre ya no fué,
la historia se escribe con vidas,
miradas y expresiones de Fe,
por eso cuando las quitan,
te ahogas en un café,
arrodillándote entre penas,
lágrimas sin piés,
abundan en esta tierra,
las soledades consecuentes del ayer,
ninguna oración es escalera,
nada te regresa a esa vez...

no quiero volver la mirada,
aquello que ya fue,
hoy es memoria activa,
de la cabeza a los piés,
nadie te devuelve un alma,
ni siquiera con la Fe,
que descansen en paz,
los que dejaron de latir,
artilugios del destino,
confluencias, qué se yo,
argumentos no hay ninguno,
cuando pierdes el camino,
los tiempos quedan pendientes,
de revelaciones no hechas,
y cultivando soledades,
no se va a ninguna parte...

quien fabricó la tragedia,
tiene nombre y apellido,
aquí lo llaman de una forma,
el verdadero nombre es "perdido",
porque no hay sombra que cure,
proteja ni cobije,
a los que consumen la sangre,
de sus hermanos de tiempos,
nunca sabrán cuántas cosas se perdieron,
segando dichos destinos,
habían almas sembrantes,
y otras tantas andantes,
por esta vida tan extraña,
donde algunos valen mucho,
mucho más que sus entrañas,
sólo saben hacer daño,
porque nunca encuentran calma,
sus espíritus dañinos,
necesitan fabricar penas y desquicios,
para que otros padezcan y lloren,
sin explicar las ausencias,
sin atender los lamentos,
despreciando a tantas vidas,
sin reparar en escarmientos...

ya no quedan palabras,
sólo quedan sentimientos,
para qué sirve la barbarie,
si apenas fabrica recuerdos...

creo en las convergencias,
puertas y ventanas del sin tiempo,
todo regresa a respirar,
para cumplimentar el destino,
no hay vaso que se llene con lágrimas,
pero sí donde se mezclen con vino,
y allí quedarán los espíritus,
en el propio fuego donde fueron consumidos,
ahora guardan sus alas,
en busca de los momentos perdidos.
el dispensador: homenaje. Julio 18, 2010.-
DEDICADO A: los que fueron y no son, espíritus del corazón de los quedaron y aún son.

VINICIUS... TEJIENDO PENSAMIENTOS


Vinicius sigue siendo nuestro
El poeta brasileño, unido para siempre a los años de la bossa nova, a Jobim y a la canción "Garota de Ipanema" estuvo ligado al público rioplatense y a la noche porteña. Un libro de Liana Wenner reconstruye su relación con la Argentina y su personalidad aún viva, a la vez brillante y melancólica

Noticias de ADN Cultura: Sábado 17 de julio de 2010 | Publicado en edición impresa
Por Fernando López
Para LA NACION - Buenos Aires, 2010

Si "romance" es, según la séptima acepción que le asigna la Real Academia, una relación amorosa pasajera, habría que inventar otra palabra para definir el entrañable lazo afectivo que ha unido a Vinicius de Moraes con más de una generación de argentinos. Comoquiera que se llame, el fenómeno -mezcla de admiración, cariño, simpatía, respeto, confianza, afinidad- nada ha tenido de pasajero. Más: a treinta años de la muerte de quien se definía como "el blanco más negro del Brasil", todavía perdura. Y todavía goza de ese privilegio reservado a las figuras populares, pero raramente concedido a un poeta: puede prescindir del apellido. Sigue siendo Vinicius, a secas. Nuestro Vinicius , como lo llama Liana Wenner en el título del libro que ha dedicado a reconstruir la historia de sus numerosas visitas al Río de la Plata entre mediados de la década de 1960 y fines de la del 70 y a recopilar testimonios de las marcas que dejó su presencia aquí. Algo así como la historia de ese romance -con perdón de la Academia- y de las circunstancias que contribuyeron a forjarlo.

Difícil establecer cuándo comenzó, si bien está claro que fueron tan decisivas las legendarias actuaciones de Vinicius, Toquinho y Maria Creuza en La Fusa (la porteña, la marplatense y la de Punta del Este) como el disco grabado en 1970 que logró el milagro de reproducir no sólo el programa, sino también el clima de íntima comunicación que distinguía a tales encuentros. Precisamente, ese álbum, ya convertido en uno de esos clásicos que nunca pasan de moda, como lo prueban sus numerosas reediciones, está en la génesis del volumen de reciente aparición: "Ese long play alquímico que hizo que yo escribiera este libro", lo llama Wenner en el prólogo.


* * *

Para ponerle una fecha inicial a la relación entre el poeta carioca y el público rioplatense habrá que remitirse a su primera presentación en Buenos Aires, aquella memorable noche de 1968 que significó también el demorado encuentro del público local con Dorival Caymmi (sólo había estado aquí en 1948 para un congreso de autores y compositores) y el descubrimiento de una guitarra renovadora e inolvidable: la de Baden Powell.

El show formaba parte de una movida publicitaria, la llamada "guerra del café". A la campaña que Colombia había emprendido, con el emblemático e imaginario Juan Valdés a la cabeza, respondió Brasil con una serie de espectáculos musicales. Entre ellos, el de Vinicius-Caymmi, llamado Sabor y color del Brasil , que superó todas las previsiones. Las dos únicas funciones del 8 de agosto en el Ópera resultaron insuficientes para albergar a la multitud que quiso presenciarlas; el estruendoso éxito se volvió legendario, a tal punto que con el tiempo fueron multiplicándose por cientos los que aseguraban haber sido afortunados testigos del acontecimiento. Los organizadores -el Instituto Brasileiro do Café- habían evaluado mal la difusión que había alcanzado en nuestro medio la bossa nova , así como el peso que tenía un nombre como el de Caymmi, casi una leyenda de Bahía. La radio se había encargado de promover sus éxitos, desde los tiempos de Carmen Miranda hasta "Maracangalha" y el "Samba da minha terra" recuperado por João Gilberto.

En cuanto al nombre de Vinicius de Moraes, que había publicado sus primeros poemas en los años 30 y no era, por lo tanto, desconocido para los círculos académicos y los interesados en la literatura brasileña, sonaba bien familiar desde la llegada de los discos de bossa nova (el primero, en 1959, fue el que se toma como fundacional: Canção do amor demais ) y del debut porteño de su más genuino representante, João Gilberto, que había viajado a estas tierras en 1962 para presentarse en vivo y en televisión.

Ya en agosto de 1968, había muchas canciones de Vinicius de Moraes y Tom Jobim que estaban instaladas en la memoria de los argentinos, desde las de la película Orfeo negro , Palma de Oro en Cannes y Oscar al mejor film extranjero en 1959 ("Se todos fossem iguais a você" y "A felicidade", por ejemplo), hasta las que habían constituido el núcleo mismo de la bossa nova ("Chega de saudade", "Eu sei que vou te amar") y las que las sucedieron: "Insensatez", "O amor em paz", "Garota de Ipanema".

Además, el desembarco de la delegación brasileña en el Ópera coincidió con la publicación de Para vivir un gran amor , compilación de crónicas y versos reunidos por el propio autor cuatro años antes y el primero de los cinco libros del poeta carioca cuyas versiones en español daría a conocer Ediciones de la Flor a lo largo de tres décadas. Para colmo, estaba todavía muy fresco el recuerdo de Un hombre y una mujer , el gran éxito de Claude Lelouch, premiado en Cannes en 1966, que había puesto en primer plano la poesía sabia y luminosa de Vinicius (y la música de Baden) en una secuencia que había prendido con fuerza en el espectador, aunque viniera adaptada al francés y en la voz de Pierre Barouh, y aunque no se llamara, como decían los discos, "Samba saravah" sino "Samba da bênção".

Pronto se supo, no obstante, que su texto contenía una de las claves de la personalidad del carioca, la que guió su paso por este mundo y la que mejor explica por qué tantos rioplatenses lo hicieron, desde el primer contacto, su favorito: "La vida no es broma, amigo./ La vida es el arte del encuentro/ aunque haya tanto desencuentro por la vida".


* * *

El encuentro era tan indispensable como las mujeres bonitas, los amigos y el whisky en el mundo de Vinicius y, claro, en sus actuaciones. Amigos y música nunca le faltaron. Mucho menos en la infancia, dividida entre el mar (nació en Río, no muy lejos de la playa) y el campo del abuelo, donde escuchaba la música de los antiguos esclavos y la guitarra bohemia de sus tíos maternos. Tampoco le faltaron música y amigos en sus tiempos de estudiante en un colegio jesuita, donde a los 14 años formó un conjunto con un grupo de compañeros para tocar en cumpleaños y fiestas familiares. Ya en esa época cortejaba invariablemente a las amigas de sus hermanas y a las hermanas de sus amigos. Ya era el eterno perseguidor del amor y ya mostraba ese corazón abierto y esa misteriosa condición magnética que lo convertían en el centro de todas las reuniones.

En cuanto a la poesía, había nacido con él. "Casi desde que aprendí a leer supe que quería ser poeta", solía recordar. Había descubierto el verso (la forma del verso) en El tesoro de la juventud , lectura de infancia, y ahí nomás se había puesto a garabatear los suyos, "copiando a poetas como Castro Alves, Casimiro de Abreu o Gonçalves Dias, haciendo pastiches...".

Las noches regadas con whisky e inspiración vendrían unos años después, cuando su poesía, esencialmente lírica, dejara a un lado las cuestiones trascendentes y religiosas de los primeros libros para apuntar a temas sociales y amorosos. Cuando compartiera rondas literarias con Mário y Oswald de Andrade, Manuel Bandeira y Carlos Drummond de Andrade; cuando empezara a preferir la bohemia de los artistas a la formalidad de la diplomacia -en la que ingresó, ya abogado, en 1942- y, más todavía, cuando se atreviera a cruzar la barrera entre lo culto y lo popular y destinara sus versos a ser cantados en sambas, choros y valses.


* * *

Eso sucedió especialmente con Orfeu da Conceição . Su pieza de teatro musical, que trasladaba el mito de Orfeo a una favela carioca y que después daría origen al film de Marcel Camus (que no lo conformaría demasiado), marcó un punto de inflexión en su carrera, así como en la percepción de su imagen pública. ¿El bardo que en plena fase mística, con su segundo libro, Forma e exegese , había merecido a los 22 años el Premio Nacional de Poesía y era famoso por sus sonetos y sus elegías, el poeta cuyo lirismo había sido reconocido por las voces más autorizadas del país, el diplomático que había representado la cultura brasileña en Los Ángeles y en París, metido ahora a letrista de canciones populares?, se preguntaron en algunos círculos intelectuales y críticos, frunciendo la nariz.

"Poetinha", empezaron a llamarlo entonces, con cierto dejo de menosprecio. (El apelativo, que quería desacreditarlo, tuvo al fin su efecto contradictorio: para los admiradores de sus escritos y de sus futuros espectáculos, significaría una muestra de afecto, a pesar de que el propio Vinicius, según confesó en la intimidad, sobre todo en sus últimos años, detestaba ser llamado así: le parecía que "poetinha" definía a ese personaje folklórico que había terminado por construir él mismo a fuerza de repetir sus clásicos recitales hechos de anécdotas, canciones, poemas, bromas sobre el whisky, loas a la belleza femenina, sentencias sabias y saravahs distribuidos generosamente.)

En realidad, para Vinicius la mentada barrera entre lo erudito y lo popular nunca había existido ("No separo la poesía que está en los libros de la que está en las canciones", le dijo una vez a Clarice Lispector). Y no podía existir porque la rigurosa formación erudita y europea que había querido su padre para él no le había impedido seguir disfrutando del color expresivo del samba ni de la tierna melancolía portuguesa de las modinhas y serestas .

Orfeo da Conceicão , que se estrenó en el Teatro Municipal de Río en 1956, contaba con escenografía de Oscar Niemeyer, con la guitarra de Luiz Bonfá y (por primera vez en esa sala) con un elenco negro. Resultó un gran éxito y significó para Vinicius el punto de encuentro entre las dos vertientes que habían confluido en su formación y la primera señal de que había encontrado un camino para extender el alcance de su poesía mucho más allá del limitado dominio de los libros. Al mismo tiempo, con las melodías sofisticadas y las armonías renovadoras de Jobim, la pieza vendría a promover una renovación similar en la música, demasiado atascada entonces entre la tradición y el samba-canción, contaminado de bolero.

El lugar de la mujer traidora, vulgar, liviana o pérfida del dramático samba-canción de la época iba a ser ocupado pronto por otra mujer: más joven, linda, solar, llena de gracia. Al compás de un Brasil eufórico, que bajo el gobierno de Kubitschek vivía tiempos de desarrollo y modernización, estaba por llegar la bossa nova . Sólo faltaba João Gilberto.


* * *

Es historia conocida. Con João y la bossa vendrían el canto susurrado, la informalidad de las reuniones de amigos, los espacios pequeños, el borroneo de las jerarquías entre escenario y platea. Un ámbito ideal para que ese intercambio entre creadores y oyentes se despojara de la clásica solemnidad de los recitales y se transformara en una tibia, acogedora fiesta entre cofrades, una celebración de la belleza compartida en un clima de concordia, casi confidencial. Vinicius fue convirtiéndose, con el tiempo, en el sacerdote máximo de esos ritos poético-musicales y el responsable de ese clima; el que entre versos, canciones, tragos, anécdotas e improvisaciones hacía sentir a cada uno destinatario de sus palabras.

Ese formato (si así puede llamárselo), esa libertad de acción y esa espontaneidad descendían, claro, de la propia idiosincrasia del carioca (y del brasileño en general), pero también de un rasgo de su personalidad: Vinicius conseguía llevarse bien con todo el mundo. ¿Cómo?, le preguntó una vez José Castello, autor de O poeta da paixão , la excelente biografía del poeta. "Tengo la armonía de las esferas: no tengo aristas, puntas ni filos que puedan lastimar."

Sin embargo, demoró en atreverse a cantar en público, y eso que lo había probado desde chico, en el coro del colegio San Ignacio, y que en su familia todavía perduraba la leyenda de que había cantado antes de hablar. Tal vez haya sido por una experiencia no muy feliz como cantor, que vivió durante una entrevista por televisión en 1955 (en una carta de lector publicada por O Globo , un espectador del programa sentenció: "Vinicius cantó con guitarra, mal y desafinado, el samba de su autoría ´Miedo de amar´"). También puede haber sido porque no lo habían convencido del todo los resultados de sus dos primeras grabaciones, un 78rpm lanzado para el carnaval de 1961 en el que interpretaba "Lamento no morro" y "Água de beber", y una versión suya en tiempo de samba de "Pela luz dos olhos teus" que se incluyó en el LP colectivo Bossa nova mesmo .

Pero la cuestión es que sólo en agosto de 1962 se animó a subir al escenario y cantar en un show considerado histórico por varias razones. Una, que fue el único que compartieron los tres padres fundadores de la bossa : João Gilberto, Tom Jobim y Vinicius. Otra, que durante la temporada, que duró cuarenta días en la boîte Au Bon Gourmet, en plena Copacabana, se oyeron por primera vez "Só danço samba", "Samba do avião", "Samba da bênção", "O astronauta", "Ela é carioca" y "Garota de Ipanema".

Al final de la nota con que la revista Veja celebraba la calidad del show y la presencia de Vinicius en escena, el autor recordaba que "Eu sei que vou te amar", samba de lacerante romanticismo, había merecido más de veinte versiones sólo en 1959, el año de su estreno, y se preguntaba: "Quién sabe si ´Garota de Ipanema´ y ´Ela é carioca´ serán capaces de conseguir semejante éxito".


* * *

Cuentan que en las primeras noches Vinicius respetó las sugerencias de Itamaraty: aparecía de traje oscuro y bebía poco. En las últimas, en cambio -para inquietud de sus atildados colegas diplomáticos- había cambiado el saco y la corbata por una sencilla camisa negra con el cuello desabotonado y no llevaba la cuenta de las dosis de whisky ni, por supuesto, del número de cigarrillos que fumaba. Para algunos, fue el momento más brillante de la bossa nova en Brasil. También marcó el fin de la colaboración de Vinicius y Jobim (no de su amistad, que se prolongó por innumerables borracheras): nunca más volvieron a compartir la autoría de una canción, quizá porque los separaron los viajes. Tom se fue a Estados Unidos, de donde sólo regresaría esporádicamente; Vinicius, a París, a hacer equilibrio entre la obligación diplomática, la poesía y la colaboración con otros músicos. Quizá también porque, como el poeta solía decir, las parcerias se parecen un poco al matrimonio: sufren un desgaste...

El show de Au Bon Gourmet se llamaba -¿cómo, si no?- O encontro , y hay un motivo más por el que merece ser considerado histórico: Vinicius descubrió allí el mejor vehículo para expresarse como artista, como poeta y como hombre. En la intimidad, con mucha poesía y mucha música, como si todos -los del escenario y los de la platea- fueran viejos amigos. El whisky y las mujeres bonitas nunca le faltarían.


* * *

Así llegó a esta parte del continente y encendió esa comunicación inefable que todavía se percibe cuando suenan las grabaciones. "Me ven como un padre-amigo -interpretó él una vez frente a Lispector, cuando ella le hizo notar la admiración que despertaba entre los jóvenes de su país-: un tipo que ha vivido mucho y tiene una experiencia por transmitir." Pero no eran sólo los jóvenes, y el escenario podía ser cualquiera. Por ejemplo, su casa de Petrópolis, adonde caían de improviso, al anochecer y a la manera de los viejos asaltos, músicos, cantores y grupitos de muchachos y chicas, con una guitarra debajo de un brazo y una botella de whisky debajo del otro, muchas ideas sobre nuevas canciones en la cabeza y muchas ganas de escuchar las últimas que Vinicius había concebido con sus nuevos parceiros : Carlos Lyra, Baden Powell, Francis Hime, Moacyr Santos.

Esas "viniçadas", como las llama Nelson Motta -el veterano periodista, letrista y productor responsable del lanzamiento de Marisa Monte-, se hicieron legendarias en 1963, año de excepcional cosecha creativa, y en su bohemia informalidad fueron completando el modelo relajado y acogedor que Vinicius llevaría en el futuro a todas partes. Podía ser un teatro de Portugal, en el que cantó junto a Amália Rodrigues, o en Italia, donde encontraría en Ornella Vanoni a una admiradora-intérprete incondicional y en Sergio Bardotti, al traductor perfecto para sus canciones, como lo venía siendo Giuseppe Ungaretti para sus poemas; en el Olympia de París o en Londres, donde lo sorprendió una inesperada cantidad de fans; en una sala universitaria de su país (circuito que recorrió durante largo tiempo en los años 70) o sencillamente en las casas de los amigos que lo albergaban dondequiera que estuviese. El formato era siempre el mismo, incluida la bendición final, al concluir el "Samba da bênção", extendida a todos los presentes.

"Nosotros lo escuchábamos como si fuera el oráculo de Delfos, y no me refiero sólo a sus canciones, sino a todas sus ideas", supo ilustrar -según consta en el libro de Wenner- el uruguayo Marcelo Acosta y Lara, que lo conoció cuando ocupaba el consulado brasileño en la capital uruguaya, entre 1957 y 1960.

Cómo no iba a ser fascinante escucharlo, si había vivido tanto y tenía tanto que cantar y contar. Cuando se presentó en Buenos Aires por segunda vez, en la desaparecida sala del Embassy, un año después del fenomenal éxito del Ópera, pero esta vez acompañado sólo por Dori Caymmi, ya había logrado el ámbito y el clima de intimidad que a él le gustaban. La creciente legión de adeptos que asistían a esas presentaciones quedaban tan fascinados con sus poemas como con sus anécdotas y sus canciones. Cuántas veces lo habrán oído decir el bello texto dedicado a su hijo Pedro ("... y pedí a todas las divinidades que clavasen en mi carne las banderillas hechas para la tuya"). O el largo poema "Día de la creación" (aquel que repite el verso "porque hoy es sábado"). Y cuántas más todavía el "Soneto de fidelidad" (el que dice del amor "que no sea inmortal puesto que es llama, pero sea infinito mientras dure"), eternizado por el disco con su voz sobre la voz de Maria Creuza cantando "Eu sei que vou te amar".

La muy bien recibida edición de su Antología poética , en una traducción que después fue revisada, a su pedido, por sus amigas María Rosa Oliver y Pirí Lugones, coincidió con la breve temporada del Embassy y confirmó que Vinicius ya se había adueñado del corazón porteño. Cada vez sus estadas se hacían más prolongadas, el círculo de sus amistades no paraba de expandirse y sus versos (los de los libros, los de las canciones) se volvían sentencias que se colaban naturalmente en la conversación.

Entonces sucedió La Fusa.


* * *

El nombre de ese local y el de Vinicius quedarían asociados para siempre, aunque no hayan sido tantas las temporadas que los unieron y aunque uno y otro llegaran a ese encuentro trayendo su bien ganada fama, quizá porque el clima amigable e íntimo que imperaba en el acogedor boliche proponía, como la apasionada poesía del brasileño y el seductor balanceo de la bossa nova , un refugio cálido en tiempos en que la discordia, la violencia y el temor empezaban a adueñarse de la calle. El local traía la fama que había ganado en Punta del Este, donde Silvina Muñiz y Coco Pérez lo habían inaugurado en el verano de 1968-1969, según contaba hace unos años Silvina, y su éxito fue tan rotundo que a los pocos meses abrió el que hizo historia en Buenos Aires en la época de oro del café-concert, a pasos de Santa Fe y Callao.

Cuando lo conoció, a Vinicius lo cautivaron el lugar, el clima hospitalario e informal y el fervor de los anfitriones. Tanto que actuó en los dos locales: en el verano, en Punta del Este, con Dori Caymmi y una voz hasta entonces desconocida, Maria Creuza; en el invierno, en Buenos Aires, con Creuza y Toquinho, y en la primavera, con Marília Medalha en lugar de la joven cantante bahiana que había sido una revelación.

Para el verano siguiente, Silvina Muñiz concibió una plan más ambicioso: Vinicius y Toquinho -cuya estrecha amistad, así como la sociedad creativa que inauguraron entonces, se extendería hasta la muerte del poeta, en 1980- ocuparían el flamante local de La Fusa marplatense, en Playa Grande, durante enero y febrero, y tendrían diferentes invitados: Maria Bethânia, en la primera quincena de enero; Chico Buarque, en la segunda; Horacio Molina, en la primera de febrero, y Maria Creuza, en el cierre de la temporada.

De los recitales de junio quedó el famoso disco que Alfredo Radoszynski editó en el sello Trova hace ahora cuarenta años y que multiplicó la popularidad del creador de "Tomara" y de sus compañeros. De los de Mar del Plata, otro registro que los responsables de "Tarde em Itapoã", "Como dizia o poeta" y "A tonga da mironga do kabuletê", entre tantos otros éxitos, compartieron con Bethânia. Quien los haya escuchado habrá advertido que los shows de La Fusa mostraban cuánta agua había corrido bajo el puente de la música brasileña desde los tiempos de la bossa nova .


* * *

Vinicius ya se había convertido en una figura casi legendaria porque -como escribe Wenner- conciliaba al poeta, al intelectual, al esteta, al profeta con el cantor, el hedonista, el decadente, el seductor compulsivo, el noctámbulo y el alcohólico. "En Buenos Aires ya lo tenían por una rara avis , sumamente encantadora y hondamente querible." Se lo demostraron cada vez que volvió desde entonces, aun cuando fuera perdiéndose un poco de la frescura inicial de aquellos encuentros en los que no había ceremonias ni protocolo ni programa, sino una especie de fiesta en la que el público ocupaba el espacio de los invitados y el anfitrión se sentía libre de compartir sus reflexiones o sus recuerdos.

¿Cómo no iba a ser fascinante escucharlo decir sus versos si éstos sabían transfigurar en poesía los hechos de lo cotidiano, hablar del amor, de la infidelidad, de los celos, de los dolores de la separación y aun del dolor que siempre trae consigo la felicidad, porque se sabe pasajera? ¿Cómo no rendirse a la fascinación de sus anécdotas, si el hombre que había estudiado en Oxford lengua y literatura inglesas, vivido en París, en Los Ángeles o en Roma y ejercido la crítica de cine antes de ingresar en el cuerpo diplomático, también había guiado a Waldo Frank en un recorrido por el Brasil profundo que terminó influyendo en sus ideas y en su obra y había frecuentado a amigos como Pablo Neruda, Orson Welles, Oscar Niemeyer, Norman Mailer, Gilberto Freyre, David Alfaro Siqueiros y Louis Armstrong, entre tantos otros personajes del arte y la cultura?

Así como el libro es bien ilustrativo acerca de la cambiante heterogeneidad del público que colmaba los locales en los que Vinicius actuaba, lo es también de la impresionante colección de amistades personales que cosechó por aquí desde los tiempos en que hacía frecuentes visitas durante su destino diplomático en Montevideo y, por supuesto, en las sucesivas temporadas, casi siempre prolongadas, que pasó en Buenos Aires cuando lo traían sus compromisos artísticos. Algunas de esas amistades (su editor, Daniel Divinsky, Radoszynski, Horacio Molina, Renata Schussheim, Mario Trejo, Egle Martin, Horacio Ferrer, Eric Nepomuceno, Henny Trailes y hasta una de las nueve mujeres con las que estuvo casado, la argentina Marta Rodríguez Santamaría) son las voces "cantantes y sonantes" que ocupan las páginas de Nuestro Vinicius . Por eso la autora apunta atinadamente que no se trata de una biografía sino de "un libro coral", un rompecabezas que se ofrece al lector para que él lo arme. Ellos aportan pinceladas para componer el retrato de Vinicius, dan testimonio de su generosidad, de su corazón apasionado y de su humor, pero asimismo de su íntima soledad, de su empecinada búsqueda de un ideal imposible: "Vivir la calma en el medio de la pasión".


* * *

Resumía Carlos Drummond de Andrade: "Fue el único de nosotros que vivió como un poeta". Quizá los que quieran internarse en su poesía -que empezó influida por su formación religiosa y volcada hacia cuestiones metafísicas y fue cambiando después hasta convertirlo en lo que él llamaba "un poeta de lo cotidiano"- deban pasar por encima del personaje. O mejor, de esa especie de valla levantada por cierta mitología que fue creciendo en torno a su persona: su temperamento romántico, sus muchos casamientos, su desbordada generosidad, sus diminutivos, sus legendarias internaciones en una clínica donde intentaban reponerlo del exceso de alcohol, su famoso encierro creativo de 25 días con Baden Powell y veinte cajas de whisky que resultó en los afrosambas, su rechazo a la formalidad. Tal vez pueda decirse que paradójicamente, el personaje Vinicius, que conduce a su poesía, echa un parcial velo sobre ella. El autor de canciones prevalece: hay un tácito itinerario que induce a apreciar otra vez, oyéndolo o leyéndolo, aquello que la popularidad ya seleccionó dentro de su obra, trátese de canciones o poemas. Salirse del programa, dejar a un lado esa hoja de ruta y curiosear otra vez en sus libros o en sus discos tendrá su recompensa. Ya decía João Cabral de Melo Neto: "Con el talento de Vinicius y mi disciplina, tendríamos por fin el gran poeta brasileño".


* * *

P.D. En 1966, tras el endurecimiento de la dictadura militar en Brasil, Vinicius fue despedido del servicio exterior por su comportamiento bohemio. Amnistiado por la justicia en 1998, fue oficialmente reintegrado a la carrera en 2006 y en junio de este año, se aprobó su promoción póstuma al cargo de ministro de primera clase. Es decir, embajador.

Lo había sido toda su vida, y de la mejor manera.

© LA NACION

Poema de Navidad
Para eso fuimos hechos:
para recordar y ser recordados,
para llorar y hacer llorar,
para enterrar a nuestros muertos.
Por eso tenemos largos brazos,
para los adioses,
manos para recoger lo que fue dado,
dedos para cavar la tierra.

Así será nuestra vida:
una tarde siempre por olvidar
una estrella por apagarse en la tiniebla
un camino entre dos túmulos.
Por eso necesitamos velar,
hablar bajo, pisar suave, ver
la noche dormir en silencio.

No hay mucho que decir:
una canción sobre una cuna,
un verso, tal vez un amor,
una oración por quien se va.
Pero que esa hora no olvide
ni se abandonen por ella
nuestros corazones, graves y simples.

Pues para eso fuimos hechos:
para esperar el milagro,
para participar en la poesía,
para verle la cara a la muerte.
De repente, nunca más esperaremos...
Hoy la noche es joven:
de la muerte recién nacemos, inmensamente.

Vinicius de Moraes


Vinicius sigue siendo nuestro

El poeta brasileño, unido para siempre a los años de la bossa nova, a Jobim y a la canción "Garota de Ipanema" estuvo ligado al público rioplatense y a la noche porteña. Un libro de Liana Wenner reconstruye su relación con la Argentina y su personalidad aún viva, a la vez brillante y melancólica

lanacion.com | ADN Cultura | S?do 17 de julio de 2010




A tonga da mironga
Por Hugo Caligaris

Noticias de ADN Cultura: Sábado 17 de julio de 2010 | Publicado en edición impresa

El mundo era más joven hace 40 años, tanto desde mi perspectiva personal como desde la propia perspectiva del mundo. También era más joven la insolencia: era muy fácil conseguir que la gente formal se indignara y que las tías se taparan la boca cuando escuchaban palabras indecentes. Tan joven era el mundo a comienzos de los años 70 que "Água de beber" y "Garota de Ipanema" sonaban como estrenos, que "Eu sei que vou te amar" y "Lo que tenía que ser" enternecían hasta a los duros, que "Insensatez" y "Chega de saudade" sorprendían con su ritmo picante pero íntimo, tristón pero también alegre, romántico pero a pesar de todo pícaro.

Esas canciones, que eran la esencia y la razón de ser de la recién nacida bossa nova, tenían letras de Vinicius de Moraes y música de uno de los pocos compositores populares del siglo XX que en estas latitudes puede ser comparado con Cole Porter: Tom Jobim, por supuesto.

Había otra canción, la que cantábamos como si fuéramos muy atrevidos, que también tenía versos de Vinicius, pero con música del guitarrista Toquinho. Y eso de que los versos le pertenecían en su totalidad a Vinicius habría que tomarlo con calma, ya que título y estribillo serían réplicas de una expresión africana: "A tonga da mironga do kabuletê".

Aquello debía ser, sin duda, una sinvergüenzada. Ahí estaba el diablito del alma de Vinicius, todo entero. En el disco, "el poeta, el intelectual, el esteta, el profeta, el cantor, el hedonista, el decadente, el seductor compulsivo, el alcohólico y el noctámbulo" que fue Vinicius, según la precisa manera de definirlo que encontró Fernando López para la nota central de este número, dialoga con Toquinho antes de que comience la música:

-¿Vamos a hacer esa canción, "A tonga da mironga do kabuletê"?

-¿Se puede?

-Sí, yo creo que sí. Es decir... Porque parece que es una expresión que no quiere decir nada de bueno, ¿no?

-Sí, yo creo que es una mala palabra, ¿no?

-En África, cuando un africano le dice eso a otro parece que las tribus entran en guerras terribles, que se comen el hígado uno al otro. Todo lo que se sabe es que la última palabra, esa palabra kabuletê, parece que tiene algo que ver con la madre de uno, ¿no?

El significado no era muy preciso. Cada uno de nosotros imaginaba un insulto distinto cuando la cantaba a más que media voz en el colectivo o a la salida del cine. Insultos tremendos, prohibidos. Hoy incluso los niños pequeños dicen las mismas cosas como gracia, y se ganan a cambio un chocolatín. Entonces daba un poco de vértigo, lo mismo que la propia figura del autor. Los detalles se pierden con el tiempo y la audacia destiñe. Lo que queda es lo único importante. En el caso de Vinicius, las canciones y el recuerdo de sus repetidos paseos por Buenos Aires, en las noches del viejo café concert La Fusa y, después, en aquellas trasnoches que se estiraban hasta la madrugada.

hcaligaris@lanacion.com.ar