jueves, 5 de septiembre de 2013

CIENCIAS VACÍAS ► interruptor_De la Universidad o el mundo

LO RECIBÍ DESDE URUGUAY y lo comparto ►
interruptor_De la Universidad o el mundo



EL TIEMPO ES SABER

De la Universidad o el mundo

Amir Hamed


¿Alguien recuerda a la dactilógrafa, a la operadora telefónica, al que entregaba las botellas de leche en tu puerta, siquiera a las botellas de leche? ¿Y al pianista de la sala de cine, al ascensorista, al que paraba los bolos en el bowling, al encendedor de lámparas? ¿Y al semiólogo? Los oficios y profesiones se desvanecen, en muchos casos, según el dictado de la tecnología, y hoy por ejemplo, junto con la infinidad de empleos de clase media en extinción en Estados Unidos que diagnostica la revista Forbes, no faltan los que avisan de la desaparición inminente de docenas de profesiones. Dentro de poco, según previsiones, nadie necesitará químicos, ni jueces, ni diseñadores de moda, ni agentes de viaje, ni analistas de publicidad, ni siquiera economistas (ver aquí).

La tecnología y sus máquinas, según se puede colegir, vuelven obsoleta incluso la ciencia, por no hablar de los múltiples saberes que se fragmentan, dando lugar a microespecializaciones que, probablemente, dentro de poco serán innecesarias, cuando no retrógradas según el inclemente dictado de los tiempos. Ahora bien, ¿quién establece las profesiones, disciplinas y títulos? En la mayoría de los casos, la Universidad, institución que recibe, con crecido furor, sin importar cuál sea, si la de Lovaina, Harvard o la de la República Oriental del Uruguay, la acusación de vivir de espaldas a la sociedad y de no adaptar su
curricula al mercado de trabajo. Curiosamente, no otra cosa hace la Universidad, que prestidigita carreras instantáneas cuya perdurabilidad es más que cuestionable. ¿Son necesarios, por ejemplo, los gestores culturales, o pasado el hervor de hoy deberán reconvertirse ni bien se descubra su gestión es irrelevante?

Ahora bien, cuanto más se le exige a la Universidad que viva de acuerdo a la sociedad y sus barullos, más habría que recordar que, por alguna razón, desde su inicio en el Medioevo, esta institución se construyó como espacio autónomo, independiente de los poderes de turno, resguardándose dentro de lo posible en el campus, que en Estados Unidos son ciudades dentro de ciudades, o ciudades universitarias (ciudades de libros, por así decirlo). Este aislamiento de los orígenes, subrayado por su indesmentible inclinación a la citadela, le suele ganar calificativos como el de “torremarfilista” con el que muchos en el actual gobierno uruguayo, tratan de estigmatizarla, olvidando que en su momento la institución fue agente de agitación social, incluso de resistencia a la dictadura, y en otras partes, de “improductiva”. Como respuesta, allí donde puede, la Universidad abre sus alas al sponsor, sus pabellones a la financiación de corporaciones internacionales, y deviene investigadora al servicio de firmas médicas o de alta tecnología. Por supuesto, esto es una respuesta, además de insatisfactoria, como se verá a continuación, parcial, porque solo algunas áreas pueden reconvertirse al patrocinio de privados, en tanto otras, precisamente ésas que la convirtieron en Universidad, las Humanidades, están condenadas a la improductividad.

Y efectivamente, tienen razón quienes dicen que la Universidad se aleja de la sociedad, esos que igualan su campus al marfil enconado con que se construye una torre tan panorámica como obsesivamente esterilizada, y que sus saberes a menudo
distan de ser lucrativos, en la medida en no siempre desaguan en objetos ostensiblemente útiles (como una mejor licuadora, una pantalla más plana y radiante, un automóvil más silencioso, etc.). En lo que están equivocados es en reclamarle que se acerque y pragmatice, porque cuanto más servil al mercado esté la Universidad, más irrelevante se vuelve; no hace más que renunciar de sí, al menos si se tiene en cuenta cual fue su origen, un origen que es a la vez su teleología. Y adelántese desde ya que cuanto más se inserta en los reclamos de eso que llaman sociedad, que en rigor es el dictado del capital, la Universidad renuncia al mundo que la reclamó y, por tanto, se vuelve progresivamente baladí.

En el principio fue el mundo

Se suele recordar los orígenes de la Universidad cronológicamente, pero no los términos de su necesidad. Cualquiera puede repetir, como se repite, que allá por 1088, en Bolonia, una agrupación de extranjeros se conformó en gremio de estudiantes, contratando maestros para que le enseñara las leyes de la ciudad. Por entonces, cada ciudad proclamaba para sí su norma, ignorada por los foráneos, que pasaron a instruirse en ella
a fin de prevenir ser estafados, despojados, esquilmados. También se suele encontrar el preludio de las universidades en las escuelas catedralicias y monásticas que, por siglos, fueron la única fuente de saberes y de transmisión de libros en el Medioevo latino, aunque sin embargo se olvida que el reclamo por la Universidad, es decir, el reclamo gremial por el saber, comporta algo totalmente novedoso y ajeno al claustro monacal: un reclamo por el mundo.

Los monasterios, por ejemplo, remachaban la consigna de los primeros padres de la Iglesia, que se alejaban del mundo, aquello que llamaban siglo, y que no era sino el dominio (transitorio, con fecha de caducidad establecida) de Satanás. Basta recordar a ese pilar de la Iglesia, Orígenes de Alejandría, y cómo en el siglo III se castró para renunciar al Adversario, para recordar también que, para la cristiandad que fundó los monasterios, nada hubo más enemigo que la temporalidad, que el siglo, que la sucesión, que la reproducción (San Pablo, por ejemplo, la desalentaba), es decir, que las consecuencias contraproducentes de la carne. Cuanto más se reprodujera la especie, más se retardaba el fin. Así, por más que, dos siglos después de Orígenes, San Agustín proclamara advenido el reino de los cielos en la consolidación de la Iglesia, el verbo de Cristo nunca pudo renunciar a su principal consigna, que es la renuncia a Este Mundo, la ansiosa pero interminable espera de su aniquilación, y el advenimiento de Ese Otro Celestial. Si en los monasterios campea la eternidad, fuera de ellos de todo hace presa el siglo, con sus urgencias y apetitos, con su resignación al devenir, al reparto de bienes terrenales, a la finitud.


Pero ha llegado ese siglo XI en el que los primeros estudiantes habrán de agremiarse y por entonces el frenesí escatológico no encuentra cómo dar cuenta de sí. Todo un largo año (siglo) 1000
ha pasado sin novedades del cielo, y en 1095, finalmente, el papa Urbano II llama a los nobles de la latinidad a liberar Jerusalén, porque en Medio Oriente, y cumpliendo con lo anunciado en las Revelaciones de Juan, los cristianos están siendo nuevamente perseguidos, esta vez por los turcos. La Cruzada no deja de comportar la lucha de los ejércitos de Cristo contra los de Gog y Magog, y en este sentido se trata de liberar a la Jerusalén Terrestre para que, cumpliendo lo estipulado por las primeras exégesis cristianas, comparezca finalmente la Celeste. Los cruzados, que son ordenados como sacerdotes laicos, en esas cruces que se tejen se hacen emisarios de Cristo y, con ellas, están inficionando de eternidad el siglo, algo muy distinto a lo que, en Bolonia, apenas unos años antes, hicieran esos extranjeros, que quieren que el mundo, esta duración y finitud, les explique con claridad sus leyes. Las lanzas de los cruzados, por así decirlo, comportan la aniquilación del mundo, en tanto aquellos estudiantes que hace apenas unos años se acaban de agremiar interrogan el siglo, exigen que les haga saber su Ley.

Por supuesto, al interrogar el siglo terminarán interrogando a Dios, y la teología será la disciplina maestra de ahí en más. ¿Qué dice Dios? ¿Por qué no viene? ¿Qué hacemos con este mundo del que todo indica se ha olvidado? Esto y cosas parecidas preguntarán los teólogos de ahí en más, hasta que, para fines del siglo XIX, se desentiendan de Dios y del Espíritu Santo y se queden, a través de Hegel, con el Espíritu liso y llano, es decir, de ahí en más, sin ese Dios de la escatología y regresen al Ser de los paganos, se vuelquen a la instrucción del ciudadano y a la conformación del Estado-Nación.

De más está decir que, para mejor interrogar el mundo, en buena medida la Universidad se independizó de él. Esto queda establecido cuando Bolonia abraza, a mediados del siglo XII, la Constituo Habita, su carta de ciudadanía propia, de libertad académica, ese carácter supranacional que le instituyó el emperador Federico Barbarroja, enemistado con la Iglesia por sus reivindicaciones sobre el control del siglo, es decir, del mundo temporal (y acusado por la Iglesia, muy naturalmente, de Anticristo). El estudioso, según declaraba la Constituo, podía viajar en libertad, en persecución de su aprendizaje; su ciudadanía, por así decirlo, era su conocimiento. ¿Y qué era su conocimiento sino el mundo, esferas de significación, como dirá en el siglo XX Martin Heidegger?

Conviene tener a mano esta breve historia siempre que se escuchen reclamos a la Universidad y, en particular, a su rama más ostensiblemente improductiva, o apragmática, las Humanidades. Para dar cuenta del mundo, y de su Ley, la Universidad desde un principio debió darle la espalda al dictado de su sociedad, que para empezar dictaba la necesidad del Fin del Mundo, algo que parecen reiterar, hoy día, las tecnologías desentendidas de otra legitimidad que no sea su performativo, es decir su funcionamiento (como hace ya décadas avisara Jean-François Lyotard en La condición posmoderna), y un capital hipostasiado en sus finanzas, eso que hoy se llama financiarización, que no es sino el vaciamiento de los recursos del futuro. La Tierra, decía Heidegger, es el mundo en su estado de auto-reclusión, de no-revelamiento, y en esa reclusión se hace sostén del mundo que es esa instancia a través de la cual hacemos sentido. La Tierra, claro está, es la instancia de mundo que, a través de las tecnologías y el hambre desaforada del capital, está siendo succionada por la servidumbre del presente. Si la Universidad se somete a ese vampirismo, si no logra cuestionarlo (algo que solo pueden hacer las Humanidades), estará renunciando a sí, es decir, renunciando al mismo mundo que desde hace unos 1000 años viene sosteniendo

interruptor_De la Universidad o el mundo


el dispensador dice: como soy un viajero del tiempo, y vengo de otra época, soy un convencido que cuando las ciencias, cualquiera sean, se desprenden de los principios filosóficos, de los éticos, y aquellos otros que comprenden las "lógicas", dejan de ser tales... perdiendo calidad y entidad de los conocimientos proporcionados... promoviendo la compra y venta de ellos (conocimientos), promoviendo el robo y el asalto de los saberes, quitándoles legitimidad de razón/es, y enalteciendo la falsa propiedad intelectual, un invento que la civilización humana industrial, creó a efectos de imponer utilitarismos para pocos. Traducido, la manipulación del conocimiento, produce un extraño efecto social... rareza si las hay... aquello que se sabe, en vez de contribuir a sumar conocimientos sociales, los disgrega hasta anularlos... aquello que se sabe, en vez de agregar valor social, se transforma en una herramienta de exclusión... o pagas o no tienes acceso... por ende estás afuera del sistema, condenado. La universidad está hoy, lejos de cualquier filosofía... antes bien rejunta gente para asegurar la matrícula, y discriminar entre ricos que pueden pagar cuotas vergonzantes y accederán a títulos "obsequiados", y pobres que deberán arreglárselas para asistir a universidades públicas, donde deberán concursar por una carrera con obstáculos, de mayor envergadura a medida que aumenta el cansancio... es curioso, muchas universidades no se atienen a principio filosófico alguno... no enseñan a razonar... no enseñan a reflexionar... tampoco a pensar, son meras lanzadoras de conocimientos mediocres que llenan horas de currículas que no conducen a ninguna parte, ya que cuando se salga de allí, no habrá mundo para agarrarse, y cada quien entrará en una caída libre pronunciada que podrá llevarle toda la vida, e incluso sumirlo en la peor de las frustraciones, demostrándole que todas las horas cátedra a las cuales debió someterse... no tenían nada que ver con realidad alguna. Por ende, dicho lo dicho, puedo aseverar que las ciencias de las conveniencias, las actuales, no las ptolomeicas, están vacías de contenidos... y fabrican condicionantes para asegurarse que los que salgan de los claustros con un título en la mano, se vean sometidos por realidades impensables e impensadas, esas mismas que se fabrican desde las concepciones corporativas, siempre dispuestas a favorecer las mediocridades generalizantes, y contratar a aquellos que están en condiciones de transformarse en obsecuentes... los resultados están a la vista de quien los quiera ver... las conveniencias no agregan valor, antes bien lo quitan, lo restan, lo dividen, lo esfuman, lo disgregan, lo evaporan. Mucha ciencia... poca contribución social... concepto bien medieval... criterio inquisidor... mucha exclusión social... mucha solidaridad mentida... mucha misericordia tergiversada... mucha compasión que de tanto engañarse y ser engañada, no salva alma alguna, porque sólo busca el reconocimiento que alimenta las vanidades. Cuando las ciencias pierden sus esencias filosóficas, se convierten en un negocio más... podrán ser buenos (negocios), pero no alimentarán los beneficios sociales al "universo" de las personas humanas... antes bien, serán un buen picaporte para separar a los pudientes de los no pudientes, asegurando la inmortalidad de las discriminaciones... una inmortalidad evidentemente inmoral. SEPTIEMBRE 05, 2013.-

miércoles, 4 de septiembre de 2013

370.000

misterios egipcios: el dispensador 
el dispensador dice: inicié el dispensador luego de traducir una señal de los tiempos, común a mi destino, un hecho que tuvo lugar en el año 1978 durante la cuarta feria del libro del autor al lector, en Buenos Aires, en la que tuve el honor de participar como autor, a través de Hachette Argentina. 
Traigo el escribir como gen integrado a mi ADN.
No siempre pude sintonizar con esta motivación del alma, sin embargo me empeciné en sostener viva la voluntad de hacerlo, a pesar de la vida y sus circunstancias.
Distintos motivos me llevaron a traducir mis pensamientos en "el dispensador", hace no tanto tiempo... 
Hoy, cinco años después de plasmada la locura y la utopía, Ustedes me han regalado 370.000 visitas... y hago una reverencia por ello... agradeciéndoles el estar conectados, el haber sintonizado con amigos en todo el mundo, allende el habla hispana... ello agrega valor a los 6,5 millones de lectores que colecto entre los cinco blog´s que edito diariamente para hacer catarsis del curso de una vida dedicada a la salud, a la investigación, y al sentido de las personas y sus humanismos.
GRACIAS A TODOS, desde lo más profundo de mi alma... ya que son Ustedes los que le han provisto de vida a esta iniciativa llamada EL DISPENSADOR... señal de los egipcios si las hay.
de corazón... que lo tengo y lo expreso como sé y puedo,
el dispensador
Salta, Argentina.

México
64770
Argentina
58752
España
47799
Colombia
31157
Estados Unidos
24208
Alemania
20364
Chile
17499
Perú
16402
Venezuela
12764
Ecuador
2299

43724








30/08/2010
17626








9313








26/05/2010
8251








7802








4132








29/06/2010
3428








3187








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HUELLAS BORRADAS ► Piglia, un extraño en Princeton que abre la temporada literaria | Cultura | EL PAÍS

Piglia, un extraño en Princeton que abre la temporada literaria | Cultura | EL PAÍS

La narrativa en español que viene

Piglia, un extraño en Princeton que abre la temporada literaria

La inmersión del escritor argentino en los campus de Estados Unidos alimenta su nueva novela, ‘El camino de Ida’, donde hibrida autobiografía, historia y ficción

Abre la temporada editorial en la que hay otros grandes nombres

RICARDO CEPPI

Rumbo a su oficina, y antigua vivienda, en la calle porteña de Marcelo T. de Alvear, es probable que muchos argentinos no lo reconozcan, pero él es uno de los escritores en español más notables de la actualidad. Ricardo Piglia, de 71 años, autor de las novelas Plata quemada y Blanco nocturno (Premio Rómulo Gallegos y de la Crítica, en España), iba allí cada mañana de 2012 para escribir su último título, El camino de Ida (Anagrama). Después de 15 años dando clases en las universidades de Princeton y Harvard, Piglia regresó de Estados Unidos en diciembre de 2011 y se puso a redactar esta novela que en agosto ha llegado a las librerías de Argentina y este mes estará en las de España. Entre libros apilados contra las paredes de todo el piso, el autor bonaerense ofrece agua mineral, zumo de naranja y frutos secos para acompañar la charla.
“En esta novela me dije que sería bueno hacer algo más o menos autobiográfico a partir de mi experiencia estadounidense, tratando de tomar un aspecto que me parecía lo más narrativo, que era la sensación rara que tenía de extranjería, que no es la misma que cuando uno es inmigrante, exiliado o un viajero que pasa mucho tiempo en un lugar”, cuenta Piglia.

La próxima narrativa en español

La novela de Piglia será una de las novedades de la rentrée literaria, junto a otros nombres.
Mario Vargas Llosa: El héroe discreto (Alfaguara).
Guillermo Cabrera Infante: Mapa dibujado por un espía (Galaxia Gutenberg).
José Mará Guelbenzu: Mentiras aceptadas (Siruela).
Gonzalo Hidalgo Bayal: La sed de sal (Tusquets).
Piedad Bonnett: Lo que no tiene nombre (Alfaguara).
Manuel Longares: Los ingenuos (Galaxia Gutenberg).
Jesús Ferrero: La noche se llama Olalla (Siruela).
Fernando Vallejo:Casablanca la bella (Alfaguara).
Alejandro Gándara: Las puertas de la noche (Alfaguara).
Darío Jaramillo. La muerte de Alec (Pre-Textos)
Juan Gabriel Vásquez: Las reputaciones (Alfaguara).
Juan Bonilla. Una manada de ñus (Pre-Textos)
Isaac Rosa: La habitación oscura (Seix Barral).
Guillermo Saccomano: Cámara Gesell (Seix Barral).
Jorge Zepeda Patterson: Los corruptores (Destino).
Adolfo García Ortega: Verdaderas historias extraordinarias (Seix Barral).
Leila Guerriero: Una historia sencilla (Anagrama).
Manuel Gutiérrez Aragón: Cuando el frío llegue al corazón (Anagrama).
Leonardo Padura: Herejes (Tusquets).
“Estaba instalado con un cargo de profesor, había comprado una casa, como tantos colegas que venían también de otros lados. No tenía ninguna nostalgia de Buenos Aires en el sentido clásico argentino, porque iba y venía. No tenía la sensación que, a veces, tiene alguna gente que empieza a cultivar el tango, cosa que acá no hacía. Ni siquiera me veía mucho con argentinos, más bien mis amigos eran locales. Traté de hacer la vida como si fuera de ahí. Pero eso no impedía que tuviera una visión: como si todo estuviera demasiado subrayado. Me sentía cómodo, en el sentido de estar haciendo una vida distinta a la que hago acá, con otros amigos y otro tipo de sociabilidad, y con cierta idea, que creo que todos los escritores tenemos, de una vida más monástica”, relata el autor. Su personaje principal también es un profesor argentino que vive en Estados Unidos una suerte de vida paralela.
A partir de aquella experiencia propia comenzó la ficción. “Apareció un romance con una profesora bastante clásica en los ambientes universitarios estadounidenses de los años actuales. Es gente muy radicalizada desde el punto de vista de las discusiones sobre literatura y cultura, lo que se llaman estudios culturales, estudios poscoloniales y una serie de modas que vienen de EE UU, y que en general están todas definidas por actitudes de revisión del canon, de cuestiones de discriminaciones a minorías, que nunca están acompañadas por ninguna acción real, política, como sí en Argentina o España. Me interesaba mucho la sensación de una historia de amor muy tensa y que de pronto ella muriera. Estuve dando vueltas sobre por qué moría y cómo”, cuenta.
Fue entonces cuando recordó la historia de Unabomber, aquel filósofo y matemático estadounidense que enviaba cartas bomba a universidades y líneas aéreas para expresar su crítica a la sociedad tecnológica moderna, y con las que murieron tres personas y otras 23 resultaron heridas entre 1978 y 1995. “Trabajando en la novela, de una manera inesperada, en lo que algunos llaman inspiración y yo llamo ocurrencia, ligué la historia personal con esta otra historia que para mí expresaba tantas cosas de Estados Unidos. ¿Por qué trabajé el personaje de Unabomber? Por dos cosas que habían sucedido en la realidad y que para mí fueron asombrosas. Una es que el personaje real había leído muchas veces la novela de [Joseph] Conrad El agente secreto, y otra es que se había inspirado en el personaje que hay en la novela. Me interesó mucho el hecho de que el FBI hubiera gastado en la persecución de este individuo a lo largo de casi 20 años gran cantidad de dinero y fuerzas, y que solo lo hubiera atrapado porque el hermano lo delató, una resolución dostoievskiana de Karamazov”, desarrolla Piglia, amable y simpático desde su escritorio.

Traté de hacer la vida como si fuera de allí. Pero no me impedía otra visión”
El autor argentino quería contar su experiencia en Estados Unidos, una cultura que admira y con la que se había formado, al igual que otros colegas de su generación que ya no se criaron mirando a Francia sino a la generación beat, el cine y el jazz del Norte. “Como soy un hombre de izquierda, siempre he pensado que Estados Unidos era una problema para América Latina y siempre he establecido una distinción entre el Estado y la sociedad estadounidense”, aclara.
Ahora dirige una colección de reediciones de la literatura argentina y acaba de grabar un programa de televisión de cuatro capítulos en los que enseña sobre Jorge Luis Borges. De su experiencia en la universidad estadounidense contrasta las virtudes y las carencias: “Una son las condiciones de trabajo, la libertad de cátedra. Hay una gran dinámica. Tiene una virtud para el tipo de tensión que tenemos los escritores, y es que es totalmente autónoma de la cultura de masas. La contra es que está muy aislado de la vida real. Nosotros tenemos demasiada vida real. Sería bueno que tuviéramos un poco menos, porque esas son las crisis, la política, todos los líos que hay”.
Por aquellas aulas y pasillos de Princeton se ha cruzado durante años con escritores que iban a dar programas de escritura creativa, como Toni Morrison, Gabriel García Márquez, Paul Auster, Philip Roth o Mario Vargas Llosa. También le tocó vivir de cerca el suicidio de Antonio Calvo, un profesor español que había sido despedido de Princeton por unas frases que sonaron provocativas en aquel ambiente: “Fue un hecho que nos conmovió a todos. Era un amigo. Entiendo a los colegas que no quieren intervenir en estas cosas, pero en Argentina hemos intervenido en cosas más complicadas y peligrosas”.


el dispensador dice:
siempre hay un pasillo,
donde se anudan los silencios,
donde se esconden los grillos,
donde retumban los pasados,
donde los fantasmas hacen silos,
a veces acuden los gritos,
a veces suenan pasos lentos,
conversaciones de ayeres distintos...

siempre hay claustros vacíos,
donde hubo risas,
donde hubo saberes perdidos,
donde se forjaron futuros,
donde se vislumbraron caminos,
donde sonaron las tizas,
en pizarrones desteñidos,
cuando ingresas a ellos,
flotan sentimientos,
de tiempos idos...

siempre hay un ayer,
que conserva tiempos perdidos,
han pasado las gentes,
formando sus propios destinos,
cursando gracias recibidas,
motivos que los han traído,
se van borrando sus huellas,
según pasos desteñidos,
todo va envejeciendo,
a medida que se recrean motivos,
cuando quieres darte cuenta,
eres tú quien se ha ido...

otros ocupan lugares,
creyendo que son de ellos mismos,
la verdad es bien distinta,
cuando se consumen los tiempos,
el ayer es un precipicio,
donde la historia está inscripta,
aún cuando se la haya mentido...
finalmente,
no puedes irte,
por donde has venido...
siempre hay un adelante,
aún cuando no lo hayas visto.
SEPTIEMBRE 04, 2013.-

ASEDIO ► Asedio a la fortaleza de Salinger | Cultura | EL PAÍS

Asedio a la fortaleza de Salinger | Cultura | EL PAÍS

Asedio a la fortaleza de Salinger

Llega a las librerías de EE UU la esperadísima biografía del escritor. Sus autores afirman que dejó cinco novelas para ser publicadas anualmente a partir de 2015



El escritor J. D. Salinger juega con su perro en una imagen sin fechar. / Paul Fitzgerald (AP)

A decir verdad, no hay nada que guarde relación con la vida y la obra de Salinger que no se haya repetido hasta el cansancio. El guardián entre el centeno,novela que hizo instantáneamente famoso a su autor cuando se publicó en 1951, es un milagro en prosa que dotó de voz a la angustia universal de la adolescencia como jamás lo había hecho antes nunca ninguna obra literaria. El efecto, solo levemente atenuado, se prolonga en un par de novelas cortas y un puñado de relatos inigualables. La voz vulnerable, inmensamente cautivadora y de una autenticidad irrepetible del protagonista, Holden Caulfield, se coló de rondón en el corazón de millones de lectores de todas las edades. ¿Cuántos millones, exactamente? Solo en Estados Unidos, 60, a los que se suman 250.000 más cada año. Si nos plegamos al criterio de las cifras, las dimensiones del mito están más que justificadas.

La otra vuelta de tuerca del enigma que suponen los silencios del escritor la cifra su desprecio por el mundo y sus modos. Como es sabido, su obsesión por mantenerse al margen de la fama y el éxito que se abatieron sobre él fue un esfuerzo absolutamente inútil que ayer recibió otro embate con la publicación en EE UU de una esperadísima biografía cuyos dos autores, Shane Salerno y David Shields, han empleado casi una década y 1,5 millones de euros.

Incluye más de 200 entrevistas realizadas con testigos de su vida
Encerrado en su casa-fortaleza de Cornish, New Hampshire, durante los 45 años anteriores a su muerte, J. D. Salinger se negó a publicar una sola línea aunque se sospechaba que no había dejado de escribir un solo día. Algunos capítulos de su infructuosa lucha contra la notoriedad: En 1986 logró que sus abogados abortaran legalmente el intento de Ian Hamilton por publicar una biografía que utilizaba material no autorizado. En 1998, un golpe bajo, proporcionado por su hija Margaret, con quien hacía tiempo que no se trataba: la publicación de El guardián de los sueños, memorias oportunistas que trazaban un retrato sumamente negativo del escritor. Mathew Salinger, hermano de Margaret, denunció la burda maniobra en una carta a la prensa, pero el daño estaba hecho. Un año después, en 1999, Paul Alexander publicó una biografía que no tenía nada de objetable, aunque no hacía grandes aportaciones. Tampoco arrojaban demasiada luz sobre el enigma las memorias, publicadas en 2000, de Joyce Maynard, quien siendo adolescente había mantenido una relación sentimental con el autor. Salinger murió en enero de 2010.

Coincidiendo con el primer aniversario de su fallecimiento Kenneth Slawkenski publicó una biografía tan delirantemente hagiográfica que el misterio permanecía intacto. Tal estado de cosas se suponía que estaba destinado a llegar a su fin con la aparición, anunciada desde hace tiempo, de Salinger, título tanto de la nueva biografía como de un documental sobre la figura del escritor.

El lanzamiento ha venido rodeado de un despliegue mediático desmesurado y un secretismo que parecía un remedo de la conducta del propio escritor en vida. Los responsables del lanzamiento de Salinger decretaron el “secuestro” tanto del texto, al que teóricamente nadie podría acceder hasta la fecha oficial de publicación, como de la cinta, cuyo estreno oficial tendrá lugar el viernes 6 (el pasado lunes se llevó a cabo un pase de acceso restringido durante el Festival de Cine de Telluride, en Colorado). El director de la cinta es Shane Salerno, conocido entre otros trabajos por ser el coguionista de Salvajes, de Oliver Stone.
Salerno es también, junto con David Shields (autor de Hambre de realidad, manifiesto en que preconiza la mezcla de géneros en la era posliteraria en la que según él nos encontramos), responsable de la nueva biografía.

El libro incluye más de 200 entrevistas realizadas con testigos de la vida de Salinger a lo largo de nueve años, así como 175 fotografías. Tanto en uno como en otro caso, parte del material ha sido reciclado de libros o artículos publicados. Asimismo, los autores han efectuado un rastreo por los diarios de Salinger, aportando además una gran variedad de documentos, públicos y privados, así como algunas cartas perdidas.

Las primeras reacciones distan mucho de ser entusiastas
La estructura del libro, de 600 páginas, se hace eco del interés que mostró Salinger durante sus largos años de reclusión por la sabiduría vedántica. En cuanto a las tan esperadas revelaciones, la de mayor envergadura, dada a conocer recientemente por la prensa, guarda relación con las obras inéditas de Salinger, entre las que figuran dos ciclos de relatos en torno a las familias Glass y Caulfield, bien conocidas por los fans de Salinger, a los que hay que añadir una suerte de manual en torno a las creencias védicas de Salinger y dos novelas (una de ellas corta) cuya acción transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, y que se ocupan de asuntos como el Holocausto, el efímero matrimonio de Salinger con Sylvia Welter, y el espionaje militar.

Según los autores, Salinger dejó instrucciones acerca de cómo publicar su obra inédita dosificándola a lo largo de un período de cinco años a partir de 2015. Mathew Salinger, quien (detalle altamente significativo) no se prestó a colaborar en el volumen, ha dado una versión distinta de los hechos.

Según la revelación más sensacionalista, el escritor solo tenía un testículo, y por eso, insinúan los autores, le gustaban las chicas muy jovencitas, aunque a la hora de la verdad… raramente consumaba el acto sexual. El problema es que la afirmación no está probada de manera incontestable, sino que se basa en rumores y especulaciones. Salinger tampoco se muestra muy escrupuloso a la hora de dar cuenta de uno de los mitos salingerianos más repetidos: que la prosa del autor produce efectos insospechados, como la necesidad de matar, como les ocurrió a los asesinos de John Lennon y la actriz Rebecca Shaeffer, quienes confesaron haber actuado motivados por la lectura de El guardián entre el centeno.

Otro ejemplo de la manera de proceder de los autores: Durante la II Guerra Mundial, Salinger contrajo matrimonio con Sylvia Weller. Poco después de llegar con ella a Nueva York, el escritor, cuyo padre era judío, descubrió que había colaborado con la Gestapo, lo cual le hizo anular el matrimonio. Esta alegación se sustenta más en especulaciones que en pruebas concluyentes.

Las primeras reacciones al libro distan mucho de ser entusiastas. Michiko Katutani, del New York Times, que figura entre las autoridades consultadas en el volumen, considera que se trata de un trabajo poco riguroso. A Jen Chaney, del Washington Post, el montaje le parece un golpe bajo a la memoria de Salinger. En el mismo medio, el novelista Louis Bayard coincide con Katutani en la falta de rigor y subraya el apresuramiento con que se ha publicado el libro. Las reacciones al documental han sido más favorables, tal vez porque resulte más interesante ver cómo se expresan Gore Vidal o Tom Wolfe que leer una transcripción de sus declaraciones, aspecto que se acentúa cuando los entrevistados se llaman John Cussack o Martin Sheen.

Pese a sus irregularidades Salinger es un libro de innegable interés al que no le faltan méritos. El hecho de que los autores no hayan efectuado una síntesis, optando más bien por ofrecer el material en bruto sin juzgarlo, se presta a lecturas de distinto signo. Los más exigentes se lamentarán del carácter excesivamente especulativo del libro. Los cazadores de anécdotas, por el contrario, se lo pueden pasar muy bien buceando en el texto.

el dispensador dice:
se asedian las almas,
se asedian las calmas,
se asedian los corazones,
se asedian las miradas,
avanzan las miserias,
pero no cae Massada...
los espíritus resisten,
mientras se muestran espadas,
no hay fuerza alguna,
que someta las ganas,
sólo las inercias,
de voluntades apagadas...

tomas la historia,
y aprendes lecciones,
los esfuerzos son faros,
que explican razones,
¿por qué ceder a los negadores?,
¿por qué darles la derecha,
cuando los cinismos no guardan razones?,
es necesario ser custodio,
guardián de las convicciones,
si los dejas avanzar,
terminarás perdido,
entre excusas vacías,
y meras justificaciones,
tratando de explicar,
lo que no soporta explicaciones...

siempre hay una fortaleza,
asediada por envidias,
por abrazos mentidos,
por desprecios ocultos,
y por otras tantas negaciones,
intentan asaltar voluntades,
para luego condenar a los corazones,
desmereciendo sus vidas,
según tergiversadas razones...
vendiendo debilidades,
transformadas en tentaciones...
si caes en ellas... pierdes tus propias razones...
sumergiéndote en una sopa,
donde se ahogan los destinos,
transformándolos en zombis...
SEPTIEMBRE 04, 2013.-

el alma, es el último bastión... 
 

martes, 3 de septiembre de 2013

GALLIMARD ► Novedades editoriales/ 2: Los líos de Gallimard, un Camus inédito y lo nuevo de Pynchon >> Papeles Perdidos >> Blogs EL PAÍS

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letras en 360º

Novedades editoriales/ 2: Los líos de Gallimard, un Camus inédito y lo nuevo de Pynchon

Por: EL PAÍS03/09/2013
Camus-cartainedita
Carta de Albert Camus a Sartre. / Biblioteca Walde-AFP
Por SERGIO RODRÍGUEZ PRIETO
... tras la primera entrega de las novedades editoriales en Estados Unidos, hoy hablamos de lo que ya suena y sonará en Francia, Irlanda, Reion Unido y Argentina y Chile:
FRANCIA
 La digestión de Flammarion, adquirida por Gallimard el año pasado, no está siendo fácil. Antoine Gallimard, nieto del fundador y principal accionista del grupo, lleva desde el mes de junio buscando un accionista minoritario que aporte 40 millones de euros para hacer frente al principal desafío del mayor holding editorial francés: su posicionamiento y reconversión con el fin de conservar su cuota de mercado en el nuevo escenario digital. Un paso que Antoine Gallimard quiere dar conservando también su poder de decisión en la empresa familiar, que ya en su día le costó una auténtica guerra de sucesión con sus hermanos Christian y Françoise.
Durante el verano ha aparecido un Camus inédito, nada menos que una carta dirigida a Sartre y que, para regocijo de intrigantes, resulta bastante enigmática, ya que en ella Camus confiesa con inquietud: "Car nos avons fait du mavais travail avec nos amis. Si mauvais que j'en dors mal". La carta, encuadernada por un bibliófilo en su ejemplar de una plaquette publicada por Sartre con una exigua tirada de sesenta ejemplares, ha salido a la luz en el momento justo, quizá demasiado como para considerar el hallazgo como accidental: durante la preparación de la exposición que se celebrará en los próximos días, del 3 al 8 de septiembre, en el Chatêau de Lourmarin con motivo del centenario del nacimiento de Camus (7 de noviembre de 1913). 
Por lo demás, los franceses ya están sumidos en plena rentrée, con una avalancha de 555 novelas que verán la luz entre finales de agosto y primeros de octubre. A nombres familiares para el público español como Amélie Nothomb o Jean-Philippe Toussaint, se sumarán otros menos conocidos pero que ya están armando bastante ruido, como Yannick Haenel, que con su novela “Les Renards pâles” resucita el anarquismo en un grupo de indigentes e inventa nuevas formas de insurrección para sacudir a una Francia cada vez más reaccionaria y apoltronada en el conformismo.
REINO UNIDOEntre las novedades que aparecerán durante las próximas semanas en el mercado británico destacan Expo58 de Jonathan Coe, Music at Midnight: The Life and Poetry of George Herbert de John Druryo la tercera entrega de los diarios de Bridget Jones, esta vez bajo el título Mad About the Boy. Además, dos novelas que cruzarán el Atlántico en septiembre para encontrarse con un público incondicional: Doctor Sleep de Stephen King (una secuela de “The Shining”) y Bleeding Edge, la nueva novela de Pynchon.
IRLANDA
La muerte de Seamus Heaney con 74 años de edad deja un gran vacío en las letras irlandesas, aunque ese vacío puede también ser interpretado como un espacio abierto para nuevas propuestas en una escena independiente que en su día se vio revitalizada con la concesión del Nobel a un poeta. Y hablando de grandes irlandeses, Dalkey Archive Press ha publicado un volumen recopilatorio de historias del maestro de la sátira, Flann O’Brien, algunas de ellas originalmente escritas en gaélico y traducidas por primera vez al inglés; una ocasión para revisitar la obra de un autor que ha ido ganando peso con el tiempo, en gran medida por la admiración que produce entre otros escritores (Joyce o Borges, por mencionar sólo a dos fans de lujo). Aquí, un documental radiofónico compuesto con testimonios de colegas del Irish Times y amistades que de un modo u otro estuvieron en contacto con el Dublín literario de los años 30.
CHILE Y ARGENTINAMás laureles para Ricardo Piglia, ahora con el Premio “Iberoamericano Manuel Rojas”, dotado con 60.000 dolares y otorgado al conjunto de su obra, que se acaba de ampliar con la aparición en Anagrama de El camino de Ida, protagonizada de nuevo por Renzi y en la que por lo visto Unabomber juega un papel relevante. En una entrevista concedida a EL PAÍS, Piglia explica los motivos que le llevaron a ambientar su nueva novela en un campus de universidad americana. Y precisamente apoyándose en su experiencia como profesor en Princeton y Harvard, Piglia acaba de grabar Borges por Piglia para el Canal 7 de Argentina, una serie de cuatro programas sobre el patriarca de las letras argentinas que serán emitidos a partir del próximo 7 de septiembre.
 Continuará...


el dispensador dice:
campos de lavandas,
se elevan fragancias,
despiertan las almas,
perfumes que avanzan...





callecitas discretas,
flores y macetas,
amabilidades dispuestas,
palabras y letras...

me quedo esperando a la puerta,
percibo sensaciones,
las almas andan abiertas,
trascendiendo ideas,
imaginaciones en veredas,
calles y bicicletas...

es bueno saber que hay una senda,
más allá de lo que se ve,
de lo que se siente,
de lo que se piensa...
es bueno saber que hay una senda,
que puede transformarse en letra.
SEPTIEMBRE 03, 2013.-



 

ARTE EN LAS RUINAS ► La ruina convertida en arte | Cultura | EL PAÍS

La ruina convertida en arte | Cultura | EL PAÍS

La ruina convertida en arte

Pintores, fotógrafos y grafiteros usan como galería el barrio lisboeta de la Morería


Imágenes de cantantes de fado y de conciertos, realizadas por la fotógrafa Camilla Watson, en el barrio de la Morería, en Lisboa. / FRANCISCO SECO

En el barrio de la Morería, al pie de la plaza de Martín Moniz, el pintor y antropólogo Lorenzo Bordonaro ha adornado algunas de las calles con composiciones artísticas a base de llaves y cerraduras provenientes de un cercano taller de llaves y cerrojos abandonado hace más de veinte años. Es una suerte de arqueología cotidiana (aunque peligrosa: el lugar tiene el techo hundido y amenaza con venirse abajo en cualquier momento). Bornonaro ha rescatado también platos, cucharas, viejas fotografías y botellas de cristal de la fábrica que milagrosamente han escapado al vertedero del tiempo y con ellas consigue, con la delicadeza de un miniaturista, rehabilitar muros enteros de este barrio degradado.


Una decena de trenes de cercanías Lisboa-Cascais lucen pinturas

Es uno de los muchos ejemplos de una modalidad artística típicamente lisboeta: la del arte en la calle, fuera de los museos, que va en busca del público en vez de esperar a que este acuda a su encuentro en una sala. Hay artistas multifacéticos como Bordonaro, pero también fotógrafos, pintores o grafiteros que acuden a Lisboa o que eligen Lisboa como lienzo, como sala de exposición. Hace unos meses, la revista británica TNT.magazine eligió Lisboa como la tercera ciudad del mundo, después de Nueva York y Londres, para degustar el denominado street art. En el caso de Bornonaro, el Ayuntamiento —que tiene buena parte de responsabilidad de esta marea de arte callejero— colabora. La institución, propietaria del edificio arruinado del taller, no sólo aporta fondos (en unos tiempos de crisis en los que casi no hay dinero para nada) sino que dio el permiso necesario para que el artista, obsesionado con la memoria inmediata de los barrios, se pusiera manos a la obra. Además de llaves, utiliza también platos de peltre, fotos viejas, cucharas y vasos: “Los encontré en las taquillas abandonadas de los obreros: es inquietante saber que eran objetos cotidianos de uso diario. ¿Quién los utilizaba? ¿Cuándo?”, se pregunta.



El grafitero Jaime, junto a los muros del hospital Julio de Matos. / FRANCISCO SECO

No lejos de A fábrica da chaves, en pleno corazón de la Morería, se encuentra el taller de la fotógrafa británica Camilla Watson. Enamorada de Lisboa, hace unos años se fijó en un paredón viejo y en una anciana del barrio que se apoyaba en él para descansar mientras iba camino de la panadería. Y las fotografió. “Eran parecidas, las dos, la pared vieja y la anciana, las dos provenientes del mismo lugar, las dos compartiendo algo”, explica. Ese día arrancó una serie que ha cambiado la fisonomía de la zona. Porque Watson no sólo ha fotografiado a los habitantes más viejos del barrio frente a su casa o su comercio o caminando por su calle de toda la vida, sino que ha colocado (con permiso del omnipresente Ayuntamiento), estas fotografías en las mismas calles que ha fotografiado, impresas en la pared. El resultado es conmovedor, un tributo artístico a un barrio único a través de sus habitantes. Watson no se ha quedado ahí: hace unos días inauguró otra exposición callejera: retratos de fadistas famosos, relacionados con el barrio de la Morería, cuna del fado.



Vagones de tren con obras del artista Vhils. / FRANCISCO SECO

Esta especie de frenesí lisboeta por llenarlo todo de piezas artísticas no se detiene en la Morería. Desde mayo, una decena de trenes de cercanías Lisboa-Cascais lucen pinturas. El director artístico Sandro Resende recibió en marzo la llamada de un representante de los ferrocarriles portugueses que le pedía ayuda para montar una exposición. “Y yo les dije que el mejor espacio para eso eran, claro, los trenes”, dice Resende, que es una suerte de intermediario entre los artistas, el promotor y los patrocinadores. Él lo organizó todo: “Costó 50.000 euros, pero lo pagaron las empresas patrocinadoras, los ferrocarriles portugueses no pusieron ni un duro, bastante tienen ya con los recortes. A estas empresas les dejé una esquina visible para que colocaran su logo sin que influyera en la obra del artista”. Ttapando las ventanas (que no la luz) de uno de estos trenes, el viajero se encuentra con los rostros estampados del conocido artista Alexandre Farto Vhils, famoso en Lisboa por sus impresionantes pinturas en muros y en fachadas aprovechando las grietas y las roturas en las paredes. Algunos de los dibujos ferroviarios de Farto han sido medio arrancados por los viajeros. Resende no se molesta mucho: “Esto es arte en la calle. Nosotros imponemos la obra al público, pero también corremos un riesgo”.



El artista portugués Tinta Crua trabaja en una obra en unos muros exteriores del hospital Julio de Matos en Lisboa. / F. SECO

Paralelamente, el dinámico departamento de Património Cultural del Ayuntamiento de Lisboa busca emplazamientos óptimos para que los artistas callejeros los llenen de pinturas. De ahí que haya edificios enteros, fachadas, paredes y aceras que, de una manera legal, se encuentren decoradas con creaciones de los más famosos grafiteros del mundo, convocados por las autoridades de Lisboa. Ahora trabajan en el muro de más de dos kilómetros que bordea el Centro Hospitalar Psiquiátrico de Lisboa, con temas en azul añil sobre el tema “el rostro”. Han participado más de 30 artistas y el resultado es, simplemente, espectacular: pinturas sucediéndose, como en un enorme cómic de color azul, a lo largo de la carretera. Ya hay guías que incluyen la trasera de este hospital como uno de los puntos imprescindibles del arte callejero de Lisboa.

Hay algo más. Algo que trata de explicar el director de este departamento, Jorge Ramos de Carvalho, cuando define la capital portuguesa como una ciudad abierta y creativa, llena, además, de mil rincones abandonados o semiabandonados con vocación irresistible de lienzo. De hecho, el Gobierno prepara una ley para prohibir y multar el grafiti salvaje, dada su floración intempestiva en la ciudad. Mientras, hasta los contenedores de vidrio se llenan de colores: otra iniciativa municipal en la que no sólo participan artistas consagrados, sino la gente común, los vecinos de una misma manzana, cualquiera, en fin, con un proyecto interesante visado por el Ayuntamiento. Por eso, si le gustan los museos al sol, los que no cierran nunca, en los que no hay que pagar entrada, venga a Lisboa a toparse con el arte en la calle: desde los rostros inquietantes e inmensos de Alexandre Farto que parecían dormir en las fachadas decrépitas a llaves que ya no abren nada en los muros o contenedores de botellas disfrazados de Chewaka.

el dispensador dice: el arte urbano expresa las sensaciones de las gentes atrapadas entre pobrezas, marginaciones, e indigencias, modelos que en los estados ausentes podrían ser calificadas como "insolvencias"... el arte urbano traduce las sensaciones de las personas abandonadas a sus suertes, interpretando miradas que van más allá de sus ojos, sentimientos que van más allá de sus corazones, sensaciones que exceden sus rutinas de búsquedas para reencontrarse con sus destinos, de manera digna... los distintos momentos de la "ruina" en sus diversas expresiones, se traducen a los ámbitos de la cultura, incluyendo en ello los mitos urbanos, las visiones tribales, los ritos, las cosmogonías de la consciencia social, y hasta las interpretaciones artísticas de la inteligencia social. Nace "arte" de las ruinas sociales, de los abandonos, de las omisiones, de los disimulos, de los desprecios... porque él expresa en colores, o en blancos y negros, lo que las gentes no pueden decir con sus propias palabras, sea por estar negados, sea por estar ninguneados, sea por estar discriminados o por no ser aceptados... socialmente, los colores indican, así como el arte habla con silencios... curiosamente, cuando las voces empalidecen y se hacen inaudibles, el arte ocupa su lugar. SEPTIEMBRE 03, 2013.-

MEGADETH ► “¿Cuánto dinero más necesitan vuestros políticos corruptos?” | Cultura | EL PAÍS

“¿Cuánto dinero más necesitan vuestros políticos corruptos?” | Cultura | EL PAÍS

Dave Mustaine, líder de Megadeth

“¿Cuánto dinero más necesitan vuestros políticos corruptos?”

El cantante de Megadeth es un "escritor social" que pone luz sobre los problemas de la sociedad


Dave Mustaine, cantante de Megadeth. / Carlos Rosillo

Hay algo que Dave Mustaine repite cada vez que saca un disco, y ya son 14 con Super Collider, publicado el pasado junio vía Tradecraft/Universal Music: Protesta. El líder de Megadeth es una estrella del thrash metal internacional y en todos los años que han pasado desde que fundó el grupo, en 1983, se ha ganado muchas críticas por decir lo que pensaba.

"Se castiga al mensajero, pero he aprendido la lección. No puedo permitirme que me afecte lo que la gente piensa de mí o dejaría de divertirme", afirma. "En este momento de mi carrera, no necesito hacerlo más. Podría sentarme en casa, cerrar la puerta y no salir jamás, pero nunca sería feliz".

El cantante y guitarrista siente que ha dejado atrás los fantasmas que le han perseguido desde que Metallica, la banda con la que saltó a los escenarios internacionales, le expulsara por sus problemas con el alcohol y las drogas. Ahora es un hombre de casi 53 años liberado y esto se ha traducido en su nuevo trabajo, que llegó en su primera semana al puesto número seis de la lista de ventas estadounidense Billboard 200, la posición más alta desde Countdown to Extinction (1992) y Youthanasia (1994). "Tengo mala reputación, pero es porque la gente no me conoce", se justifica. "No me importa lo que digan porque hay muchos otros que me quieren. Cuando era joven, si estaba en una habitación con diez tipos y a solo uno no le gustaba, me preocupaba. Ahora no, mi vida es mejor que cuando era joven. He tenido comienzo áspero pero camino hacia un gran final".

En esta ocasión, Megadeth ha vuelto a la actualidad metalera con un álbum que ha tocado de nuevo los pozos más oscuros del ser humano y de la sociedad. "Hay depresión, familias rotas, embarazos no deseados... y la epidemia que azota América: la adicción a los medicamentos", enumera. Mustaine admite que conoció de cerca este problema tras someterse a una operación de cuello en noviembre de 2011. "Después de la cirugía no era capaz de controlarme. Cuando estás en el medio lo ves como si no pasara nada, pero al salir te das cuenta de lo malo que es".

Su operación no ha sido el único problema de un hombre que parece ponerse siempre al mundo por montera. La enfermedad degenerativa del alzheimer ha entrado en el repertorio de Super Collider por su necesidad de desahogarse ante una de las experiencias más duras que le está tocando vivir: "En Forget to remember hablo de mi madre. Es muy doloroso verla porque es como mirar un hielo fundiéndose; se está yendo. La veo sentada sin recordarme y quiero decirle: ¿sabes quién soy? Me conoces desde hace por lo menos 25 años.
¿Cuál es mi nombre? Pero no se acuerda, y me hunde. Mi manera de sobrellevarlo es coger la guitarra y hablar de ello".

Es muy doloroso verla porque es como mirar un hielo fundiéndose; se está yendo 
Dave Mustaine sobre su madre, enferma de Alzheimer
Durante la entrevista, Mustaine tampoco olvida mencionar la sempiterna crisis, que asegura haber conocido durante alguna estancia en Marbella: "Me encanta pero no me sentí muy cómodo porque la gente es muy engreída, con sus yates de 300 pies y sus niños con relojes Rolex. Luego conocí a la gente que vive y trabaja allí, en el campo. Vi sus caras y sonrisas y me di cuenta de que esos que van a Marbella de vacaciones no son españoles. Tengo una relación que ya dura 30 años con nuestros fans de España y veo lo que está ocurriendo con vuestra economía, lo complicado que es encontrar un trabajo...". Y la estrella del Rock se enciende mientras habla: "Veo la tasa de desempleo, la corrupción del gobierno, los desahucios, el hecho de que después de graduarte en la universidad acabes trabajando de camarero... y me digo: ¿cuánto dinero más necesitan vuestros políticos corruptos?".

Vivir experiencias como sus adicciones o las enfermedad de un ser querido han hecho al cantante volverse un poco más cínico con la sociedad. "A la gente no le importan los problemas de los demás hasta que no les ocurren a ellos mismos, y entonces se sorprenden porque nadie les ayuda", sentencia. Aún así, sigue considerándose un "escritor social" con el deber de "poner luz donde hay oscuridad". Porque una sola persona, dice, puede marcar la diferencia. Y porque, reconoce, en épocas de vacas flacas también surge la solidaridad. "Cuando los tiempos son duros, la gente no quiere escuchar canciones de amor o de cachorritos. Quiere saber que hay alguien más en las trincheras, con ellos".

A la gente no le importan los problemas de los demás hasta que no les ocurren a ellos mismos
Dave Mustaine

¿Puede un hombre marcar la diferencia? Por supuesto que sí. Mustaine asume como una misión su influencia en el mundo de la música para obligar a mirar lo que no se quiere ver, para llamar la atención sobre los problemas que acosan al mundo, como vuelve a hacer con este Super Collider, en el que ha tenido cuidado de no introducir asuntos polémicos para el como el cristianismo o la homosexualidad, sobre la que se ha declarado en contra en el pasado.

Pero si decide defender una causa, lo hace hasta el final, y por eso no se va sin lanzar un mensaje de los que hacen pensar: "La gente que tiene un teléfono Apple quizá no sepa que esta empresa se está evadiendo de pagar unos impuestos de 150 millones de dólares. Esto podría acabar con la pobreza en el mundo entero", remarca. "Pero claro, luego Dave es el chico malo porque dice cosas que incomodan". Y repite, muy despacio y con las cejas enarcadas: "Acabar con la pobreza en el mundo".


el dispensador dice:
alguien alcanza el poder,
ya no escucha,
ya no atiende,
ya no ve,
le aflora la soberbia,
le captura el desprecio,
ahora todo tiene precio,
la miseria es patrimonio de los necios,
la necedad los hace sentirse dueños (de la vida de los otros)...

entonces,
el poder no lee,
el poder no interpreta,
el poder no entiende,
el poder no comprende,
aquello que no le conviene,
porque mientras más someta a las gentes,
más será lo que se lleve...

alguien alcanza el poder,
arroja por la borda las promesas,
se endiosa y roba las mesas,
desmerece la cultura,
las bohemias,
las letras y las pinturas,
se abusa de las esculturas,
para instalar nuevas diabluras,
restando los valores,
sumiendo a los demás en sus propias locuras...

todo se torna frívolo,
y el desprecio se hace culto,
entonces se hablará de los otros,
como si tratase de basuras en bultos,
se dirá que es solidaridad,
se tergiversará cualquier verdad,
el valor se denigrará,
y la compasión se mentirá,
pobrezas se fabricarán,
miserias abundarán,
ignorancias dominarán,
mientras las indigencias abundarán...
¿los discursos qué dirán?,
"que lo que las gentes perciben,
no responde a ninguna realidad..."

han hipotecado los futuros,
han consumido los destinos,
se están llevando los picaportes,
dejando al mundo sin bisagras,
quitándoles los soportes...
manipularán indicadores,
fabricarán nuevos recortes,
la mentira será verdad,
y se hará un altar a la crueldad,
nada perdurará,
todo perecerá,
ellos  todo se llevarán,
asegurando que "nada de eso es verdad"...

el poder se ha vuelto ridículo,
hace de la perversidad un ícono,
hace de la maldad un ejercicio,
pero ha sacrificado tantos caminos,
que se ha encerrado en sí mismo,
y tanto de esto ha sucedido,
que ya no puede huir por donde vino...
está llegando la hora,
del propio sacrificio,
con el perdón no alcanza,
ni siquiera con los nichos,
ya no es cuestión de palabras,
tampoco lo es de los dichos,
nadie es dueño de nadie,
ni puede arrogarse derechos,
para capturar otros destinos...

se ha terminado el camino,
ahora es tiempo de llantos,
ahora sabrás que se siente,
andar librado a su suerte,
perdiéndose entre los campos...
SEPTIEMBRE 03, 2013.-

ya no hay lugar para la corrupción, tampoco para los corruptos...
se han quebrado los columpios, y todo se halla en un renuncio...
es necesario entonces,
terminar con los hipócritas,
con los cínicos y los perversos,
porque deben aprender de una vez por todas,
que cada vida se pertenece a sí misma,
y es dueña de su destino...
donde los estados ausentes,
sólo justifican a cínicos,
que hacen sus propios nidos.