domingo, 5 de enero de 2014

ESTRELLA ▲ ¿A qué estrella siguieron los Reyes? | Ciencia | EL MUNDO

¿A qué estrella siguieron los Reyes? | Ciencia | EL MUNDO

ASTRONOMÍA Crónicas del Cosmos

¿A qué estrella siguieron los Reyes?



Los Reyes siguiendo la Estrella. Mosaico en San Apolonio, Ravena.
Los Reyes siguiendo la Estrella. Mosaico en San Apolonio, Ravena.




El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.
El Evangelio de San Mateo nos relata cómo los Magos siguieron a una estrella para ir a adorar a Jesús: '¿Dónde está el rey de los Judíos, que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle' (Mateo 2, 2). ¿Tiene este episodio bíblico una justificación astronómica? ¿Hubo algún fenómeno astronómico que, al coincidir con el nacimiento de Cristo, pudiese servir de guía a los Reyes Magos?

Iba delante de ellos y se detuvo

La adoración de los Magos | Biblia iluminada por M. van der Borch, Biblioteca Nac. Países Bajos.
Al estudiar la base real de la Estrella de los Reyes Magos, el investigador se enfrenta con un gran vacío de datos. En la propia Biblia, las referencias a la Estrella son muy escasas. En los Evangelios, sólo la menciona San Mateo quien nos informa de que: 'la estrella que habían visto [los Magos] en Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño' (Mateo 2, 9).
Aunque hay referencias a una estrella en algunas profecías del Antiguo Testamento (ej. Números 24, 17), se ofrecen pocas pistas sobre su ubicación en la esfera celeste o sobre su aspecto preciso. Resulta además sorprendente que la Estrella no sea mencionada en el relato de la Navidad del Evangelio según San Lucas (los otros dos Evangelios no narran la Navidad).

Cristo nació 6 ó 7 años 'antes de Cristo'

Un elemento importantísimo para poder relacionar la Estrella con un fenómeno astronómico es la fecha exacta de su observación. La asignación de la Natividad al 25 de diciembre del año 1 no es más que una convención adoptada en los tiempos primitivos del cristianismo. La elección del 25 de diciembre pretendía sin duda aprovechar la tradición de celebrar una fiesta a la llegada del solsticio de invierno sustituyendo así otras celebraciones previas no cristianas. En cuanto a fijar en el año 1 el nacimiento de Jesús, proviene de un error de cálculo del sabio Dionisio el Exiguo (apodado así por su corta estatura) en el año 532. Más adelante, sirviéndose de ciertos hechos referidos en los Evangelios, se ha podido afinar en el año del nacimiento de Jesús.
Tanto Mateo como Lucas ubican la Navidad durante el reinado de Herodes y la muerte de este monarca está bien datada en el año 4 antes de Cristo (a.C.). Unos años antes, Herodes había ordenado ejecutar a todos los menores de 2 años, lo que permite deducir la fecha del nacimiento de Jesús a partir del relato que le realizaron los Reyes Magos cuando les mandó llamar a su palacio (Mateo, 2, 7-16). Todo ello, junto con otros argumentos, sitúa la fecha del nacimiento de Cristo hacia el año 7 ó 6 a.C.

En busca de la 'estrella'

El cometa ISON observado el 18 de noviembre 2013.
ESO/TRAPPIST
En su famoso ensayo 'La estrella de Belén', Isaac Asimov examina varias alternativas tratando de asignar a la Estrella un fenómeno astronómico real. Estas alternativas han sido reconsideradas y ampliadas después por varios astrónomos, entre otros por el gran divulgador Patrick Moore y por Mark Kidger del Centro Científico de la Agencia Espacial Europea en Madrid. Las hipótesis más populares son las siguientes.
Un cometa.- Esta idea viene sugerida por la usual representación de la Estrella como un objeto cometario. Sin embargo, esta representación es relativamente reciente (procede de la Edad Media). En su cuadro 'La adoración de los Reyes', Giotto se inspiró para representar a la Estrella en el paso del Halley del 1301, en la época en que realizó la pintura. Pero, de hecho, no hay ningún registro conocido en ninguna civilización antigua del paso de un cometa brillante hacia los años 7-6 a.C. Sí que está narrado (por astrónomos chinos) el paso del Halley en el 12 a.C., unos 5 ó 6 años antes del nacimiento de Jesús, demasiado pronto para poder ser asociado con la Estrella de los Magos.
Remanente de la supernova de Kepler SN1604
NASA
Una supernova.- esta posibilidad fue ya avanzada por Kepler en el s. XVII. En efecto, la explosión de una supernova cercana habría sido un fenómeno espectacular que podría haber servido de base a la Estrella de Belén. Sin embargo, no hay ningún registro histórico, ni ningún resto de supernova conocido, que dé validez a esta hipótesis.
Meteoritos.- Una lluvia de meteoritos no parece ser una opción, pues Mateo tan sólo habla de una estrella en singular. Pero un único meteorito o un bólido, aunque hubiese sido muy brillante, es un fenómeno que tiene una duración demasiado breve (del orden de una fracción de segundo normalmente, aunque la estela de un bólido puede perdurar varios minutos) como para servir de guía a los Magos en su viaje.
Un planeta.- A veces se ha asociado a la Estrella de los Magos con Venus, pero resulta difícil de creer que los Magos, astrólogos de larga experiencia, se sorprendiesen por la situación o el aspecto de cualquiera de los planetas pues éstos presentan un comportamiento perfectamente regular.
Conjunción de Venus y Júpiter con la Luna, 1/12/2008
C. PIRES/A. DE SOUZA
Una conjunción de planetas.- Esta es la hipótesis que ofrece más posibilidades. La agrupación de dos o más planetas en una pequeña región del cielo puede ofrecer un aspecto espectacular y perdurar un periodo de tiempo suficientemente prolongado, lo que podría corresponderse con el fenómeno de la Estrella.
Las conjunciones ocurren con relativa frecuencia y es posible localizar algunas en la época que nos interesa. Por ejemplo, los dos planetas de mayor brillo aparente, Venus y Júpiter, estuvieron en conjunción en agosto del 3 a.C. y en junio del 2 a.C., en la constelación de Leo, cerca de la estrella Régulo, que también es muy brillante. Más cerca del nacimiento de Jesús, podemos citar la conjunción de Júpiter con Saturno en el 7 a.C. y otra de estos dos planetas gigantes con Marte hacia el 5 a.C., todas ellas en Piscis. También sucedió una doble ocultación de Júpiter por la Luna en el 6 a.C.

¿Fenómeno o leyenda?

Ninguna hipótesis astronómica es pues completamente satisfactoria. El problema es que no conocemos ningún fenómeno real que se corresponda con la descripción de un objeto que se mueve para guiar a los Magos y pararse después sobre una ubicación concreta (la del Portal). Rebuscando entre los fenómenos astronómicos de la época, quizás se llegue un día a localizar alguno que pueda ser asociado con la Estrella pero siempre nos quedará la duda de si no hemos forzado una explicación a posteriori.
'La estrella de Belén', gran acuarela de E. Burne-Jones
MUSEO DE BIRMINGHAM










Por el momento, cabe concluir con Asimov que la Estrella de Belén no es más que otro de los milagros narrados en la Biblia, similar a la partición del Mar Rojo, la multiplicación de los panes y los peces, o la transmutación del agua en vino. Fenómenos todos ellos que se nos refieren situados más allá de las leyes naturales.
Una estrella brillante y viajera ofrece una manera muy digna, elegante y espléndida para subrayar la enorme trascendencia que los cristianos asignan al nacimiento de Jesús.
Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España
Twitter: @RafaelBachiller


el dispensador dice:
creo en los Reyes Magos,
que no eran reyes,
pero sí eran sabios,
que sabían de estrellas,
y de conocimientos mágicos,
porque sabían de la luz,
como de la oscuridad y sus estragos...

creo en los Reyes Magos,
que no eran tres,
sino muchos,
que sabían de arenas,
pero más de cielos,
que sabían de mesías,
tanto como de truenos,
que sabían de augurios,
tanto como de sueños...

creo en los Reyes Magos,
caravana de sapiencias,
portaban genuinas ciencias,
ajenas a lo humano,
reconocían los espíritus,
con apenas sentir las manos,
sabían tanto de auras,
como de caminos variados,
sólo seguían la estrella,
que los guiaba por tramos...
cielo que demanda almas,
sensibles a los espacios...

pregúntate ser humano,
por qué quedaron en Colonia,
los ecos de aquellos magos,
las historias que se cuentan,
no hacen honor a sus pasos,
ellos enlazaron el tiempo,
con sucesos del espacio,
que no se da en la Tierra,
mientras el portal está cerrado...
por eso no busques humano,
explicación de lo dado...
pregúntate ser humano,
por los valores de los magos,
que no eran monedas ni regalos vanos,
sino esencias de espacios conectados...
te sugiero que este año,
2014 su tiempo,
no dejes pasar la tu tiempo,
colocando tus zapatos,
porque lo  que seguirá cambiará las geometrías,
que has reconocido en tu espacio.
ENERO 05, 2014.-

DE MANTELES Y MISTERIOS

El mantel de Coria y la Sábana Santa se hicieron a la vez

  • Científicos de la NASA sostienen que ambas estuvieron 

  • sobre la mesa de La Última Cena

  • En breve presentarán su estudio

  • Las medidas son muy similares y en ambos casos la trama 

  • de la tela está torsinada en «Z»

  • JAIME LÁZARO
  • John Jackson, autor del descubrimiento, examinando el mantel de Coria.
    John Jackson, autor del descubrimiento, examinando el mantel de Coria. MUSEO DE LA CATEDRAL DE CORIA




Bajo las bóvedas de una fría sala, en la vieja catedral renacentista de Coria (Cáceres), un equipo de científicos de la NASA despliega un arsenal de lamparas de rayos ultravioleta, infrarrojos, aparatos de barrido... Uno a uno sellan los ventanales. Aunque es noche cerrada, cubren con paños cualquier rendija para que ningún rayo de luz de las farolas de la calle interfiera en las pruebas. En la mesa contigua, dentro de una arqueta de plata, esperan a ser analizados cuatro metros de tela que, según la tradición católica, sirvieron de mantel a Jesús y sus apóstoles en la última cena.
Un científico de la agencia espacial norteamericana destiende cuidadosamente el tejido bajo el instrumental transportado ex profeso desde Denver. Es el profesor John Jackson (director del Turín Shroud Center de Colorado), el mismo que en 1978 tuvo el privilegio del ser uno de los 30 expertos escogidos por el Vaticano para estudiar la Sábana Santa de Turín. Más tarde se desplazaría hasta la catedral de Coria para examinar esta enigmática reliquia única en el mundo y perfilar un sorprendente descubrimiento: el mantel extremeño y la sábana santa habrían cubierto ambos, uno sobre otro, la mesa de la última cena.
Aún no ha cerrado la fecha, pero este 2014 él presentará en Coria las conclusiones detalladas de su estudio. «Fue fruto de la casualidad», cuenta el propio Jackson a Crónica. «Estábamos visitando a un amigo arzobispo aquí, en EEUU, y en el transcurso de una conversación distendida mencionó la existencia de un mantel relacionado con la Última Cena de Cristo que se encontraba en España. Mi mujer, Rebbeca, y yo quisimos saber más sobre el lienzo y si existiría la posibilidad de estudiarlo. Tras algunos contactos y pruebas que solicitamos que realizara el obispado, nos trasladamos en 2006 por primera vez hasta Extremadura».
Jackson fue quien descubrió que la figura del Sudario turinés es una imagen tridimensional, es decir, su impronta sobre la tela es proporcional a la proximidad del tejido con el cuerpo que contuvo la Sábana. La intuición del ex científico de la NASA, incluso antes de conocer la existencia de la tela de Coria, era que la Santa Síndone tuvo que ser un mantel, por la precipitación con la que fue enterrado Jesús.
Sobre una de las telas se colocó la comida. La otra la habría protegido de insectos o de que cayera arena.
La sorpresa para el equipo fue mayúscula cuando al medir el lienzo de Coria comprobaron que las dimensiones, 4,32 m de largo por 0,90 m de ancho, eran casi idénticas al que se conserva en Duomo de Turín(4,40 por 1,10). «Para nosotros», dice Rebbeca Jackson, «la Sábana Santa y el mantel extremeño fueron usados conjuntamente en la Última Cena. Para los judíos, en las grandes solemnidades, y la Pascua es la mayor de ellas, era común utilizar dos manteles de manera ritual, para recordar la travesía por el desierto tras abandonar Egipto». Así, aseguran, «se colocaba un primer mantel sobre el que se depositaban los alimentos y una segunda tela sobre ellos para evitar que cayera arena o que fueran contaminados por insectos».
Para el arquitecto Ignacio Dols, delegado en Extremadura de la Sociedad Española de Sindonología, «la intuición de Jackson puede tener sentido por la precipitación para enterrar a Cristo. Murió en torno a las tres de la tarde de un viernes y debía ser enterrado antes de, aproximadamente, las seis del mismo día, momento en el que comenzaba el Sabbath (día festivo para los judíos en el que no se podía realizar ninguna labor física). En apenas tres horas José de Arimatea tuvo que reclamar el cuerpo a Pilatos, obtener permiso para enterrarlo, trasladarle hasta un sepulcro, hacer los preparativos, amortajarlo y sellar la tumba. Lo razonable es que utilizara los elementos que tuviera a mano, y un mantel de esas características era perfecto para envolver un cuerpo».
El equipo de Colorado lo fotografió con las últimas tecnologías y bajo diferentes tipos de luz. Cada imagen tomada era de 10 cm2, con el fin de completar un mosaico de todo el mantel a altísima resolución. «Queríamos comparar las manchas existentes en el Santo Sudario de Turín con las que pudiera tener el mantel de Coria, pese a que éste presenta una erosión de su superficie por, creemos, haber sido lavado en diversas ocasiones». Y es que la tela, aparte de ser expuesta en público, ha servido para cubrir el altar en misas.

La similitud del hilo

Sus conclusiones las apoyan otras investigaciones anteriores. En 2001, el Centro Español de Sindonología comprobó que el hilo que conforma la trama de la tela está torsionada en «Z». «Curiosa y casualmente el mismo tipo de torsión que el hilo de la Síndone de Turín», apunta Ignacio Dols. Y el CSIC analizó la tintura azul que decora las bandas del mantel, concluyendo que se trata de «índigo natural», un colorante de uso común en la antigüedad, introducido en Europa en el S. XVI, 200 años después de que fuera encontrada la reliquia de Coria. Existe además la teoría de que el mantel de Coria es el mismo que Da Vinci inmortalizó en La última cena, ya que ambos están decorados con bandas azules.
El periplo de esta pieza única está lleno de misterios y leyendas. La primera referencia documental es de 1404, cuando Benedicto XIII, el llamado Papa Luna, otorgó una bula por la que reconoce su autenticidad y permite su exposición y culto cada 3 de mayo. Todo el interés suscitado no hace si no recordar el fervor que despertaba siglos atrás, cuando ese día se exponía en el balcón de la Catedral de Coria. Miles de personas acudían a contemplar y tocar un mantel al que se le atribuían propiedades milagrosas.
Tal era el fervor que se desataba que, temiendo por la integridad del mantel y de los fieles que luchaban por tocarlo, el obispo Juan Álvarez de Castro prohibió las ostensiones públicas en el XIX. Con el tiempo la reliquia cayó en olvido. Ahora recupera la fama del pasado.


el dispensador dice:
la historia teje misterios,
de la mano de profetas,
de sabidurías ancestrales,
y de otras que andan sueltas,
todo dependerá de los ojos,
que dispongan las inteligencias,
si no sabes de sensibilidades,
siempre hallarás explicación oportunista en las ciencias,
que andan por allí explicando,
lo que no enseñan por sapiencia,
haciendo de la paciencia,
un mero trago amargo... rojo de incandescencia...

hubo sí un enviado,
como también hubo mesías,
pero el imperio en sus días,
supo crucificar sus manos,
asumiendo que los muertos,
carecen de capacidades eternas,
asumiendo que esos mismos muertos,
menos pueden con milagros,
sin embargo...
siguió andando el carro,
sin que nada lo empujara,
y han pasado dos mil años,
con explicaciones en banda...

debes andar más atento,
porque se están quebrando los tiempos,
de manteles y misterios,
de santidades de los eterno,
y uno de estos días verás,
como aparece un portal abierto,
por donde se escurren las almas,
cuando atrás dejan los cuerpos,
sin poder llevarse nada...
nada más que los afectos.
ENERO 05, 2014.-

DONDE EL VUELO TE LLEVE ▲ El sonido de la naturaleza | elmundo.es

El sonido de la naturaleza | elmundo.es

Foto
Un grupo de aves en el Delta del Ebro (Tarragona). | Carlos de Hita

BARRO INACABABLE


Carlos de Hita




Del encontronazo entre el mar y el río nació el Delta del Ebro. Barro inacabable, aguas salobres, playas y encañizadas.
Visualmente, el Delta es un laberinto, un juego de curvas, perspectivas y puntos de fuga. El río serpentea, se divide en canales. Frenada por la horizontalidad y el empuje del mar, la corriente se abre camino sobre los sedimentos que ella misma aporta. Los cultivos de arroz aportan, un poco de orden, de geometría.
El Delta es un mosaico de diferentes paisajes. Y en cada uno de ellos hay voces que se encuentran a sus anchas.
Arrozales en barbecho. En invierno las parcelas de arroz están encharcadas, a la espera de la siembra. Láminas de agua, lindes de fango, un paisaje cartesiano trazado por las profundas rodadas paralelas de los tractores. El mundo donde rebuscan y picotean la lavandera blanca y el morito, la gaviotas reidora y la garcilla bueyera.
Aguas salobres. Al sur del Ebro se encuentra la laguna de la Tancada, una tabla de agua ni dulce ni salada, el hábitat ideal para los flamencos, que se concentran por miles en grandes bandos.
Encañizadas. En tierras embarrada el carrizo y el junco son la vegetación natural. Por eso la principal laguna del Delta recibe el nombre de La Encanyssada, una extensa lámina de aguas someras encerrada por masas de vegetación palustre, dividida por canales. En uno de ellos, muy estrecho, la visibilidad está cerrada a unos pocos metros. Ahí gruñen los calamones, parpan los patos azulones y reclaman las fochas.

Desembocadura. El Ebro se abre al mar también rodeado por las cañas. Posados sobre unas hileras de estacas, antiguos soportes para artes de pesca ya en desuso, mugen los cormoranes grandes. En las aguas abiertas bandos de cientos de fochas chillan y chapotean, negras con la frente y el pico blancos. Y  a lo lejos una bandada inmensa de gaviotas patiamarillas sobrevuela una lancha de pesca, allí donde el río ya se ha disuelto por completo en el mar.

el dispensador dice:
donde el vuelo te lleve,
te llevará el vuelo,
podrás ver un mundo distinto,
donde se dividen los ritmos,
vientos, calores y fríos,
harán de las alas destinos,
reconociendo los puertos,
donde se acorta el camino,
como sea siempre se habrá venido,
cumpliendo con los designios,
de aquello que fue escrito,
de aquello que se movió por instinto...

cuando más altura tomes,
más distinto será el mundo,
amplios serán los paisajes,
y azules los humedales,
pero no deberás confundirte,
ante la ansias humanas,
a veces bajan persianas,
atrapando sus propias vidas,
para luego enseñar heridas,
conferidas con propias garras...

donde el vuelo te lleve,
tanto te llevará el vuelo,
deberás migrar en los veranos,
para luego hacerlo en invierno,
debajo los seres humanos,
suelen andar fabricando infiernos,
para luego repartir culpas,
que se extienden hacia lo eterno,
en especial cuando la gracia,
no les llega justo en su tiempo...

toma distancia de lo terreno,
pero no hagas lo propio con lo eterno,
porque para llegar a ello,
te hará falta saber de vuelos,
de humedales... de veranos... y de inviernos.
ENERO 05, 2014.-


sábado, 4 de enero de 2014

DESECHABLE ▼ Textos destartalados | Cultura | EL PAÍS

Textos destartalados | Cultura | EL PAÍS

CORRIENTES Y DESAHOGOS

Textos destartalados

La escritura funcional de estos días, la que cunde entre los jóvenes, sigue rigurosamente la ruta de la basura



Ni los mails, ni los tuits, los whatsapps o los SMS son respetuosos con la escritura. Se trata de ser veloces y no de ir bien vestidos. El mensaje llega y se entiende pero en su composición se han sumado tantas faltas de ortografía y mecanografía que se recibe menos como un paquete estructurado que como una suerte de broza destinada a cumplir fogosamente su finalidad.
No sucede esto una o mil veces sino de manera absoluta y permanente. Y no ocurre esto como revolución sino como dejación. La escritura ha perdido el santo valor que le concedíamos y se ha transustanciado pasivamente, a imagen y semejanza de los artefactos electrónicos. Se escribe mal y desgreñadamente porque los filamentos importan menos que el impulso final.
De este modo existen ya dos escrituras incomunicadas como nunca antes se conocía. Efectivamente han existido escrituras notariales y poéticas, sagradas escrituras y escrituras porno, textos judiciales y textos literarios. Estos pares, sin embargo, representan una oposición de mucha menor importancia que la fundada hoy entre la escritura literaria, cuidada y revisada, y la escritura electrónica emitida desaliñadamente hacia el destinatario. ¿Una falta de atención al receptor? Nada de eso, a estas alturas. Se trata de un desdén por la imagen, el estilo o la elegancia del texto. Un desdén que coincide con el desdén hacia las obras de arte bien hechas.
Porque si el arte también se ha descompuesto y cubierto de excrementos, el medio escrito ha ingresado en el mundo del detritus. La escritura viaja de un lugar a otro como las pelusas que aparecen en las casas sin la debida limpieza. Los textos imperfectos se mueven como abrojos de aquí para allá y no hay cuarentena que detenga el contagio. Los más jóvenes son los que menos perciben este merequeté porque en suma la escritura no ocupó un lugar central en sus aprendizajes. Los errores se pasan por alto o no se registran. El mensaje cumple su papel de comunicaciones breves y secas y ahí acaba su historia. ¿Se entienden como los indios, como los niños, como los torpes aprendices del idioma? Como las tres cosas a la vez. Se entienden mediante una simplificación destartalada y poco puede hacerse por repararla. Es ya, día a día, un nuevo lenguaje. Un lenguaje de signos que discurre en paralelo al idioma escrito y que posee su identidad. Fin pues allí de la escritura bien escrita. Desarreglo de todas las reglas. El mundo se ha desatado el cinturón que permitía medir su perímetro y se desenvuelve con una mórbida obesidad poblada de peritoneos. El cuerpo de la escritura llega así a unos dominios orgánicos en los que decir con precisión es un imposible y redactar con amor una quimera.
Privada pues de amor, estrujada y desgajada, sucia y maltratada, la gran masa de escritos que se cruzan a cada instante va componiendo una pila de garabatos que tras cumplir como mensajeros van inmediatamente al vertedero.
Época de las basuras, es ésta. Época en que cada planta de reciclaje constituye una catedral ecológica y cada lata por el suelo un sacrilegio. La escritura funcional de estos días, la que cunde entre los jóvenes, sigue rigurosamente esta ruta. Se hace con basuras de expresión y se acumula como una pirámide excrementicia que seguramente mañana será sustituida por otra, por un fuego al galope o por el entusiasmo de la inmediatez.


el dispensador dice:
la civilización es descartable,
con esclavos desechables...
la cultura es descartable,
y sus cultores expulsables...
se vive envuelto en basuras,
rodeados de contenedores,
que hacen del deterioro un paisaje,
donde nadie da valor a nada,
porque en eso consiste... este aprendizaje...

la civilización habla de reciclaje,
pero en verdad la basura avanza,
mientras lo transgénico atrapa,
los huecos despliegan alas,
haciendo de los vacíos,
algo que devora el alma,
mientras se recitan palabras,
que llenan el aire sin decir nada...
mientras no son pocos los que aplauden,
las mentiras que se levantan...
al tiempo que las pobrezas crecen,
y los desprecios se instalan,
cuando el valor no guarda importancia,
detrás... nadie da valor a nada...
asumiendo que son las basuras,
aquellas que enaltecen y salvan...

algo anda dado vuelta,
otro tanto tergiversado,
demasiadas son las mentiras,
que ya no caben en ningún lado...
pero mientras ello sucede,
todo se sigue descartando,
se atropellan los derechos,
y todo se va quitando,
haciendo de los derechos,
desechos destartalados,
que no sirven para nada,
mientras los discursos oportunistas,
siguen diciendo cosas,
para continuar con los engaños,
común a las dictaduras,
que se viven apropiando,
de las gracias concedidas,
a destinos quebrados...

todo se está dando vuelta,
todo está tergiversado...
tanto es lo desechable,
que hasta el futuro está negado.
ENERO 04, 2014.-

CUADERNOS ▲ La fraternidad de los cuadernos | Cultura | EL PAÍS

La fraternidad de los cuadernos | Cultura | EL PAÍS

La fraternidad de los cuadernos

Dibujar es aprender a mirar, es adiestrar los canales que conectan la pupila, el cerebro, la mano




Dibujo de Enrique Flores que formó parte de la exposición 'Si no puedo dibujar... no es mi revolución'.


Hay admiraciones puras y admiraciones envidiosas. La admiración pura es la que nos despierta aquello que está más allá de nuestras capacidades o de nuestras ambiciones. La admiración envidiosa es la que lleva dentro como una pepita un poco amarga la pena de no saber hacer aquello que se admira. Yo tengo una admiración pura por pintores, directores de cine, arquitectos, poetas, compositores, virtuosos de un instrumento musical. Lo que ellos hacen es inaccesible para mí. Puedo disfrutarlo sin la menor necesidad de emulación imaginaria, con el puro deslumbramiento de quien contempla desde la seguridad de su butaca a un equilibrista. La admiración envidiosa la reservo para el que hace algo que me gusta mucho y que razonablemente yo también podría haber hecho. Por eso no envidio a un pintor, pero sí a un dibujante, y no a un gran pianista, pero sí a ese conocido que aprendió lo bastante como para tocar en casa, sin la entrega agotadora y la neurosis solitaria del músico profesional, pero con ese conocimiento que solo se adquiere desde el interior de un arte, desde su práctica asidua. Tengo un amigo en Nueva York que se jubiló hace unos años de un trabajo de ejecutivo bancario y ahora dedica una gran parte de sus días a estudiar violonchelo. Fui a su casa y cuando vi en su estudio el chelo sobre su soporte, junto al atril de las partituras, sentí una envidia que no se me ha pasado. Mi amigo no va a dar conciertos, ni a competir con otros músicos, ni falta que le hace, igual que un corredor o un ciclista aficionado no sentirán la frustración de no batir ningún récord. Pero su relación con la música va a ser mucho más honda y más placentera que la mía, porque sabrá disfrutar no solo del resultado final, sino de lo que es mucho más importante, el proceso que lleva a él, los saberes necesarios para que suceda. Con frecuencia los juicios de un experto en un arte pueden ser demasiado vagos y demasiado tajantes: asistir a una conversación entre dos artistas, dos pintores o dos músicos, es asomarse a la maravilla modesta de lo concreto, como oír hablar a cualquiera de su oficio, a un jardinero o un albañil o un mecánico, cualquiera que tenga la inteligencia de las manos y sepa cómo funcionan por dentro las cosas.
Soy capaz de admirar sin ninguna reserva a un director de cine porque no me imagino dirigiendo una película. De un pintor me siento algo más cerca, porque veo que el suyo es un trabajo más descansado y solitario, en el que no hace falta darse grandes madrugones, ni estar rodeado de mucha gente y muchos aparatos en sitios inverosímiles. De los pintores no me da envidia el oficio, pero sí, y una envidia bastante insana, los espacios desmesurados de sus talleres, en los que suelen haber un desorden entre de chamarilerías y carpinterías, y una luz poderosa y serena de exposición al norte. En los talleres de los pintores uno puede encontrarse cosas estrambóticas, y como pasan muchas horas a solas en ellos se acaban pareciendo a torreones de faros y a refugios de náufragos en los que se han ido acumulando hallazgos desorbitados y arbitrarios. Me acuerdo del taller de mi amigo Juan Vida en Granada, con varios balcones sucesivos que daban a la Carrera de las Angustias, con un gran radiocasete rodeado de trapos viejos, botes de pintura, tarros llenos de pinceles, con un gran sillón abatible y casi ortopédico de barbería antigua, con su reposacabezas de cuero y sus manivelas y palancas de hierro. Plantado en medio del taller el sillón irradiaba una autoridad episcopal, y Juan se sentaba en él para considerar a distancia el cuadro que estuviera pintando, o para escuchar la música del radiocasete o el rumor fluvial de la gente y los pájaros en las copas de los árboles de la Carrera.
A quienes les tengo envidia de verdad es a los dibujantes. Hay capacidades que están más repartidas de lo que parece. Igual que muchísima gente podría aprender a tocar con solvencia un instrumento musical, o cultivar la voz, o escribir con claridad y precisión, o a practicar un ejercicio saludable, estoy seguro de que una educación plástica temprana revelaría en muchas personas una capacidad al menos aceptable para el dibujo.

En los cuadernos de los dibujantes están las imágenes del mundo, el diario visual y el 'collage' de la vida
Dibujar es aprender a mirar; es adiestrar los canales neurológicos que conectan la pupila, el cerebro, la mano. El dibujo es manejar la herramienta simple y prodigiosa del lápiz, permanecer alerta a las variaciones sutiles en la materialidad del papel, su resistencia, su suavidad, su aspereza. Yo llevo siempre conmigo un cuaderno, y no me separo de él hasta que no he llenado todas sus páginas, pero no hay casi nada que me dé más envidia que los cuadernos de los dibujantes. Los míos son cuadernos monótonos en los que no hay nada más que palabras, si acaso la entrada de algún concierto, o la de un museo, o una hoja o un tallo de hierba. En los cuadernos de los dibujantes están las imágenes del mundo, el diario visual y el collage tangible de la vida, la crónica instantánea de la mirada. El ilustrador Enrique Flores se va intrépidamente de viaje a los sitios más improbables del planeta y vuelve con cuadernos prietos de acuarelas y dibujos, visiones de la India o de Cuba o de África que se habrán fijado con más precisión en su memoria porque las ha inscrito en el papel. El diseñador Pep Carrió lleva exhaustivos diarios visuales que le recuerdan a veces a uno aquellos cuadernos en los que Durero dibujaba paisajes y sueños. Pep Carrió usa cuadernos rayados, agendas en las que cada página tiene la marca de una fecha, y eso acentúa la cotidianidad disciplinada de su tarea, el compromiso del empeño diario. La inspiración salta ante el desafío del papel en blanco, que es al mismo tiempo límite seguro y pura posibilidad. Una hoja se llena orgánicamente de ramificaciones de árbol que brotan de la cabeza de una silueta humana. El gozo de recortar y pegar acentúa la destreza manual del dibujo. Pep Carrió tiene una pasión por las acumulaciones dispares que le recuerda a uno las cajas de Joseph Cornell, un talento para los choques visuales que viene de Max Ernst y de René Magritte, un humorismo y un amor esmerado por las caligrafías meticulosas del dibujo aprendidos tal vez de Paul Klee.
A medias con Isidro Ferrer, Carrió acaba de publicar un libro de dibujos en cuadernos que se titula Abierto todo el día. El encuentro de dos artistas tan diferentes entre sí resalta la singularidad de cada uno, la fraternidad profunda del oficio. Los cuadernos pertenecen al mundo, para algunos obsoleto, de lo que puede tocarse y olerse, del papel y la tinta, pero gracias a una aplicación despliegan al mismo tiempo inusitadas posibilidades digitales: cobran movimiento, tienen música, dejan oír las voces de los dos artistas. Cada página es como una chistera de mago o una caja de tentetieso, y contiene al menos un descubrimiento: máscaras, monigotes, árboles, animales, listas de nombres, figuras y signos como de jeroglíficos. Cómo no va uno a tenerle envidia a quien hace esos cuadernos.
www.antoniomuñozmolina.es



el dispensador dice:
solía utilizar cuadernos,
para mis notas de ciencias,
para mis notas de lectura,
para mis otras notas reflexivas,
también para las de escritura,
porque aquello que de la mano sale,
se abraza a lo que es cultura...
y aunque no lo creas que pasa,
el arte se despliega como vela,
a medida que se toma distancia,
de lo intrincado de las espesuras,
que obliga al ser humano a andar,
entre mediocridades y a oscuras...

solía sentir lo escrito,
como solía sentir lo pensado,
no supe dibujar,
porque siempre me sentí pintado,
ya que al no ser atendido,
tampoco eres escuchado,
cuestión de mediocridades,
de gentes que viven atrapadas,
entre odios y pasados...
por ello me he distanciado,
de los perdidos y los extraviados,
porque a pesar de lo reclamado,
nada han hecho por ser salvados,
acudiendo a sus propios abismos,
donde creen haberse encontrado...

hoy todo es cuestión de teclas,
de encendidos y apagados,
pero del cuaderno brotan,
aquellos silencios guardados.
ENERO 04, 2014.-

FARAONES CAÍDOS ▼ La codicia arrasa Egipto | Cultura | EL PAÍS

La codicia arrasa Egipto | Cultura | EL PAÍS

La codicia arrasa Egipto

La falta de vigilancia ante la inestabilidad política y social provoca la destrucción y hurto de las tumbas


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Excavaciones en el yacimiento de Dahshur. / DAVID BOYER (GETTY)

Las riquezas del Antiguo Egipto han tentado la codicia humana desde tiempos inmemoriales. “El robo de las tumbas” es el título de un papiro de la época de Ramsés IX, alrededor del año 1.100 a.C., y constituye el primer registro de un hurto cometido en un monumento funerario faraónico. Este problema y, en general, los desafíos en el mantenimiento del rico patrimonio histórico de Egipto, se han acentuado durante los últimos tres años a causa de la inestabilidad social y política que azota el país árabe desde la revolución del 2011. “Estos desafíos no son nuevos, pero sí se han agravado notablemente con el caos reciente”, afirma el egiptólogo Mohamed Badran.
Uno de los ejemplos más flagrantes es la necrópolis de Dahshur, que està situada a unos 40 kilómetros al sur de El Cairo e incluye varias pirámides, entre ellas la Roja y la Inclinada, dos de las más antiguas y mejor preservadas. El 28 de enero del 2011, el mismo día que los manifestantes consiguieron ocupar por primera vez la emblemática plaza Tahrir y la policía se esfumó de las calles, un grupo de ladrones se presentó con excavadoras en la necrópolis en busca de tesoros arqueológicos aún por descubrir.
“No podemos saber cuántos restos extrajeron. Pero es evidente que algunos hicieron un buen negocio. Poco después se empezaron a ver casas renovadas y lujosos coches nuevos por el pueblo. La actividad no ha cesado. El territorio está lleno de fosas, pero ahora se hace de forma más discreta”, cuenta Khaled Sakkari, un guía turístico que vive en la localidad de Menshat Dahshur, de unos 20.000 habitantes y que se encuentra a tan sólo unos centenares de metros de la necrópolis.
Aquel mismo día 28 de enero, algunos saqueadores entraron también en el Museo Egipcio. Situado en la misma plaza Tahrir, es la joya de la corona de la oferta museística del país. Antes de que los propios manifestantes les expulsaran, consiguieron sustraer 58 piezas. Mucho peor fue el asalto al Museo de Mallawi, en la provincia de Minia, acaecido a mediados del pasado agosto. En plena ebullición post-golpe de Estado, una turba desvalijó completamente el museo, apropiándose de cerca de 1.250 piezas. Sin embargo, las autoridades han podido ya recuperar unas 900.
“Es imposible que las obras que están clasificadas puedan entrar en el circuito internacional de museos. Hay acuerdos internacionales que obligan a cooperar en este ámbito. Ahora bien, el problema son las colecciones privadas, imposibles de monitorear”, apunta Badran, que recuerda robos como los de Dahshur. “Al utilizar las excavadoras, destruyen de forma irreversibles las paredes de las tumbas, e incluso, probablemente, los objetos que había debajo. No tienen ningún respeto por el patrimonio”.
El yacimiento de Dahshur ha sido también noticia porque los habitantes del pueblo adyacente construyeron un cementerio sobre una parte de la necrópolis después de la revolución. “Entre territorio militar y el protegido por ser patrimonio cultural, no había espacio para ampliar nuestro camposanto, que se había quedado pequeño. Pedimos durante años que nos asignaran una parcela”, explica Khaled. Tras ver como las autoridades desoían sus peticiones de encontrar una solución al problema, los lugareños aprovecharon el caos del periodo post-revolucionario para apropiarse de una franja de terreno y edificar el cementerio.
Otros yacimientos también han padecido asaltos, sobre todo los más remotos. Por falta de presupuesto, normalmente, un solo policía debe vigilar un territorio demasiado amplio. En cambio, los templos más conocidos por los turistas, como Abu Simbel o Karnak, no han sido saqueados al contar con una mayor protección. Es imposible saber cuántas piezas nuevas se han sacado del país. Desde 1983, cuando una ley prohibió las transacciones de restos arqueológicos entre particulares, existe un mercado negro de antigüedades. Se debe informar al gobierno de cualquier nuevo objeto descubierto.
La corrupción llegó incluso a las más altas esferas, en teoría encargadas de proteger las riquezas históricas del país de los faraones. En 2005, Mohamed Abu Shanab, ex director general de Antigüedades, fue condenado a cadena perpetua al participar en un plan mafioso para sacar de Egipto docenas piezas antiguas haciéndolas pasar por réplicas. “El Museo Egipcio tiene en su almacén registrados más de 100.000 objetos. Sin embargo, no se revisan de forma periódica. Y se teme que algunos hayan sido sustraídos o sustituidos por réplicas”, comenta Badran.
Otro de los problemas del impresionante museo es la falta de financiación, agravada por la crisis del sector turístico, que ha visto cómo caía en picado el número de visitantes extranjeros. “Ni tan siquiera tenemos dinero para el material de oficina o para pagar el matenimiento de los ordenadores”, dijo Sayed Amer, director del museo, en una reciente entrevista para Associated Press. “[La financiación] siempre ha sido difícil porque el dinero generado por el museo va al gobierno, y no vuelve. Pero sin el dinero del turismo, es peor que nunca”, añade. No obstante, la institución está en pleno proceso de renovación gracias a la cooperación del gobierno alemán, y está prevista su futura ampliación con un recinto adyacente.
Una de sus principales fuentes tradicionales de ingresos han sido las exhibiciones itinerantes de parte de su colección fuera del país. Sin embargo, en los últimos años se han frenado en seco. Después de que su anterior responsable fuera acusado de corrupción, los actuales gestores no se atreven a firmar nuevos tours. Encima, una exhibición de obras relacionadas con Cleopatra en EE UU fue interrumpida hace unos meses por orden judicial al considerar que los objetos eran demasiado valiosos para salir del país. Las autoridades recibían 330.000 euros por cada ciudad visitada por la muestra, además de 720.000 euros por cada 100.000 visitantes, más un 10% de las ventas de regalos y recuerdos.
No sólo el gobierno y los ciudadanos de Egipto necesitan un retorno a la estabilidad, sino también su inigualable patrimonio histórico. Sin embargo, no se vislumbra un final cercano a este periodo tumultuoso.


el dispensador dice:
la civilización va cayendo,
en un precipicio de tranco lento,
la historia se va derruyendo,
mientras se oxidan los tiempos,
algunos roban esfuerzos,
mientras otros asaltan voluntades,
ninguno entiende que al tomar lo ajeno,
se les pegan los destinos sus hechos,
induciendo magias alquímicas,
que tuercen cualquier viento,
pero este no es tiempo de sapiencias,
sino de miserias sin alientos...

la civilización se está descartando,
como se descartan los hechos,
mientras se caen las tribus,
también se caen sus hechos,
a las gentes se les quitan techos,
mientras se les hipotecan los futuros,
todo suena muy duro,
cuando el mañana se pierde por lo oscuro,
pero así es el medioevo,
oportunismos por medio,
aquel que roba el pasado,
termina atrapado en sus ecos...

sucede que desde el otro lado,
hay espíritus atribulados,
que se viven asomando,
a los portales del tiempo,
mirando andar a los humanos,
que por aquí andan respirando,
creyendo que nadie les mira,
como se roban el tiempo,
como mienten la historia,
quebrando hasta los propios vientos,
haciendo de la Tierra un horno,
un incipiente infierno,
donde se cocinarán a sí mismos,
mientras buscan culpar a lo eterno...

hay un significado,
en esto de lo robado...
los faraones caídos,
parecen no estar,
pero no se han ido,
porque ellos son custodios,
de lo que aún no se ha perdido,
de allí que su regreso,
aparezca como sorpresivo,
porque en este mundo de urgencias,
nadie sabe de los portales,
ni de asumir lo mentido,
pero la civilización se verá atropellada,
por lo que aún no se ha visto,
por lo que nadie ha creído,
que figura, te lo aseguro,
en el libro de los libros.
ENERO 04, 2014.-

PACIENCIA ► Estrategia de la paciencia | Cultura | EL PAÍS

Estrategia de la paciencia | Cultura | EL PAÍS

Estrategia de la paciencia

El austriaco Peter Handke se ha vuelto un clásico, un autor agudo y de implacable mirada



“En los muchos estanques de los bosques que rodeaban la pequeña ciudad, flotaba una hoja, una única hoja”. / REUTERS


El apego de Peter Handke a la escritura autobiográfica, utilizando experiencias de su propia vida, de sus viajes, de sus obsesiones, de sus batallas, cristalizó en El año que pasé en la bahía de nadie, dando paso con esta obra a la elaboración meticulosa de un retrato literario de sí mismo como personaje. En cierta manera, gran parte de sus libros previos apuntaban en esa dirección, aunque de una manera más elusiva, desdeLento regreso a La doctrina delSainte-Victoire, pasando por Lucie en el bosque con estas cosas de ahí. La noche del Morava es una vigorosa vuelta de tuerca del autor austriaco a su biografía ficcional, esta vez utilizando uno de sus mejores recursos narrativos: el monólogo dramatizado ante un público reducido. El escenario, una barca varada en el río Morava, afluente serbio del Danubio, tiene un toque mítico, sonámbulo. El croar de las ranas, el silbar de los juncos, la noche clara: todo resulta perfecto para un relato que contiene desde insultos al propio alter ego del autor hasta amagos de cuento de hadas. Como afirmaba Walter Benjamin, para quien los cuentos de hadas no derivan del ego, la paciencia es el pájaro soñado que empolla el huevo de la experiencia. Y sí, Handke se refiere varias veces a la paciencia en esta novela como estrategia que la narrativa toma prestada de la vida.
Paciencia es lo que va a tener que desplegar el lector si quiere adentrarse en este libro olvidando, en aras del arte literario, los escándalos políticos de Handke y los efluvios del propio incienso del autor. No es un libro de fácil lectura, a pesar de la impecable traducción, pero al final la recompensa es grande. Seis invitados balcánicos —un amigo de Porodin, un dentista de Velika Plana, un antiguo oficial, un abogado sin trabajo, un maestro en paro, un portero de noche— cenan en la barca del autor, a quien acompaña una mujer que no les es presentada. El anfitrión ya no escribe, y quizá por eso arde en deseos de contarles de viva voz el viaje circular que ha hecho por Europa con el pretexto de huir de una mujer que quería matarlo. El periplo empieza en un autobús que atraviesa la antigua Yugoslavia cubierta de odio y acaba en otro autocar que le devuelve a la región de Karst, donde vuelve a respirar y es de repente el día de las moscas de un día, o el día de las lagartijas esmeralda, o el de las mariquitas o el de la balsamina. El narrador es uno de los oyentes, que a veces refiere en primera persona y en general utilizando el nosotros, y siempre cediendo la palabra al verdadero narrador, el rapsoda que hablará toda la noche hasta que salga el sol, enfebrecido por aquella misma emoción que le obligaba antes a escribir, entre la culpa y la alegría.
Nos llevará a Numancia, a pasear con Juan Lagunas, el poeta fracasado, donde asistirá a un monástico congreso sobre ruidos, pues fue el ruido lo que hizo abandonar la bahía de nadie a Keushing, el protagonista de aquella novela. Y luego a Galicia, y vuelta a la Europa del centro, a Alemania, donde murió su desconocido padre. Y dando rodeos a pie, incapaz de entrar en las ciudades (siempre se pierde en el centro de Viena), pues solo soporta los arrabales aireados, llegará a Carintia, su región natal, para asistir a una multicultural reunión de arpistas de boca. Allí se reconciliará con su pueblo (él es un hombre delpueblo, por eso es distinto de los demás escritores, burgueses todos) y la que fue su casa, hoy un restaurante regentado por su hermano. Y con su madre en el cementerio, que le exhortará a librarse del sentimiento de culpa: No hay amor sin misericordia. Y por fin con la mujer que le persigue, con su soledad. Toda esa vuelta del incansable caminante es anticipaciones, islotes, momentos insulares, del hombre que se marcha, un hombre errático, sin lugar. Pero no tiene desperdicio, porque Handke se fija en todo, tiene momentos sublimes en las descripciones del paisaje, falsos éxtasis de escritor en los que lo más anodino aparecía digno de ser contado: En uno de los muchos estanques de los bosques que rodeaban la pequeña ciudad flotaba una hoja, una única hoja.
Como los buenos libros, al acabar uno piensa que debería releerlo. Aún con todos los excesos y mistificaciones, el tono es verdadero y la voz resuena en la noche del lector como un bálsamo. Handke se ha vuelto un clásico, un autor capaz de conseguir que te hagas preguntas. Y eso lo vemos en los diversos textos que se reúnen en Lento en la sombra,algunos antiguos, en los que habla de Kafka o de Bernhard, otros más recientes, sobre arte y cine. En uno de ellos afirma que Anselm Kiefer le parece un pintor, al margen de su estética de caverna, del aire libre. Y eso es Peter Handke: un escritor que traza con su aguda, implacable mirada, y su oído atento los contornos precisos del aire libre.
La noche del Morava. Peter Handke.Traducción de Eustaquio Barjau. Alianza Editorial. Madrid, 2013. 471 páginas. 26 euros. Lento en la sombra. Peter Handke.Traducción de Ariel Magnus.Eterna Cadencia. Buenos Aires, 2012. 283 páginas. 23 euros

el dispensador dice:
cultivar la paciencia,
porque conlleva sapiencia,
cultivar la paciencia,
porque se anticipa a las mentiras,
a las burlas que impacientan,
a las trampas que revientan,
para transformarse en ausencias,
generando inclemencias,
que arrasan las miradas,
para colmar las paciencias,
dejando el espíritu golpeado,
despreciado y en indigencia...

vas acostumbrando el alma,
a transitar su tiempo en calma,
mirando el olor de las sábanas,
oliendo lo que no se ve pero pasa,
porque el otro quebrado exhala,
una rara fragancia,
mezcla de sonrisa y trampa,
que en verdad,
a nadie engaña,
porque el sentimiento es espada,
cuando el entorno huele a burlada,
a veces la conducta humana,
no repara en consecuencias,
ya que nunca asume,
sus cuestiones de consciencia,
prefiriendo la incontingencia,
a la paz y sus esencias...

la vida es cuestión de paciencia,
cuestión de sapiencia,
si actúas con sabiduría,
reconocerás las ausencias,
aún cuando haya vigencia,
de palabras vacías,
vestidas de presencias.
ENERO 04, 2014.-