lunes, 4 de febrero de 2013

PELOS DE CAMELLO ► El antes y el después de la historia del arte | Cultura | EL PAÍS

El antes y el después de la historia del arte | Cultura | EL PAÍS

El antes y el después de la historia del arte

Dos exposiciones simultáneas en la Fundación Mapfre y en el Museo Thyssen reactualizan el relato sobre una de las irrupciones mayores en la historia del arte: el impresionismo. Los tesoros del museo de Orsay en el primer caso y las relaciones de Monet, Corot, Cézanne o Van Gogh con la naturaleza, en el segundo, conforman este fascinante viaje

El artista y diseñador recorre la muestra de la Fundación Mapfre. / Foto: ULY MARTÍN / Vídeo: LUIS ALMODOVAR

Las espléndidas exposiciones sobre los impresionistas que de forma simultánea ofrecen la Fundación Mapfre y el Museo Thyssen son el relato del movimiento que dio por concluida una larga etapa de la historia del arte para abrir las puertas a una nueva vida: la de la emancipación de la pintura de las ataduras formales e ideológicas del canon académico. Con el impresionismo, la pintura, el pintor y su entorno crítico y profesional dan un vuelco radical tras el que ya nada volverá a ser lo mismo.

Todo parte de un gesto que provoca precisamente un gran pintor académico, Pierre-Henri de Valenciennes, cuando pide a los jóvenes becarios de la Academia romana, a comienzos de 1800, que salgan a la calle, a la naturaleza, para pintar "al aire libre", del natural, los detalles del paisaje que luego incorporarán, como telón de fondo, a las sublimes pinturas de historia.

Lo que ordena la muestra del Thyssen es una taxonomía temática de árboles, vegetación, agua quieta en los lagos, rugiente en las cascadas, turbulenta en el mar, montañas, rocas, acantilados y nubes, las malditas nubes inasibles que obsesionan a Constable con la intervención además del viento y la luz. Son pinturas íntimas, personales, pequeños cuadros que inicialmente se guardan en una esquina del estudio pero que, poco a poco, asumen una consistencia y una autonomía insospechadas.



Una visitante contempla el 'Autorretrato' de 1887 de Van Gogh; a su lado, 'Retrato de Eugène Boch', obra de 1888. / ULY MARTÍN

El paseo por las salas del Thyssen es así un recorrido iniciático en el que un soberbio lienzo de Corot, por ejemplo, La cascada de la Marmore, está ya abriendo el camino a los acantilados de Monet, ya puro impresionismo. Un periodista que viene de París para entrevistar a ese Monet del que tanto comienza a hablarse le encuentra en el puerto y le pide que vayan al estudio. Monet le enseña dos barcas amarradas y le dice: este es mi estudio. En una barca pesco, con la otra salgo a pintar.



Aquella forma de pintar supuso también toda una revolución técnica

Es precisamente con unos iluminadores cuadros de Monet como se inicia el fascinante viaje por las salas de la Fundación Mapfre de Madrid. En 1893 el artista escribe una carta a Alice en la que le dice, entusiasmado: "Cuando comienzo a pintar siempre descubro cosas que no había visto". La pintura ha dejado de ser representación para ser descubrimiento. Pintar es ya otro tipo de pulsión, las reglas han dejado de existir. Un artista tan sabio como Renoir le confiesa a su marchante, Vollard: "He llevado estos cuadros hasta sus últimas consecuencias, y tengo la sensación de que ya no sé pintar ni dibujar". Cézanne mira sus montañas y sus frutas, pero confiesa que lo que ve en el fondo se reduce "a una esfera, un cono y un cilindro". Gauguin, a su vez, cuando regresa de París a la colonia de Pont-Aven, decepcionado por la última exposición impresionista, aconseja: "No copien la naturaleza. El arte es una abstracción", y el magnífico acantilado que podemos admirar en la Fundación Mapfre está ya en el borde de serlo.

La enigmática mirada del autorretrato de Van Gogh en estas mismas salas está enmarcada en un rostro curtido por el sol y el viento, cubierto por un sombrero de paja. Es más el retrato de un campesino que el de un pintor, alguien que pasa horas, sudando, en medio de un trigal.


Cézanne llevará el cubismo; Gauguin, hacia movimientos como los Nabis

Pintar en esas condiciones es también una revolución técnica. El cuadro sobre el caballete no puede ser de un gran formato, el trazo debe ser rápido y decidido, no caben los pentimentos, ni temporal ni técnicamente. La utilización de disolvente y barnices debe restringirse al máximo: todo lo que puede acarrear el pintor es una caja que no sea una pesada carga. Igual sucede con los colores. Hay que partir de una gama limitada y tienen que estar ya preparados. Los impresionistas transforman el comercio de las tiendas para artistas, generalizan definitivamente el tubo de óleo tal como lo conocemos hoy, los lienzos ya preparados y los bastidores estándar. Hasta entonces, en los estudios los colores los preparaban aprendices y los bastidores se fabricaban por hábiles ebanistas de acuerdo a los formatos.



El diseñador Alberto Corazón, ante 'Mar agitado, Étretat' (1883), de Monet, en el Museo Thyssen. / BERNARDO PÉREZ

Es muy interesante ver los traseros de los lienzos en los montajes de las exposiciones, para comprobar la diferencia entre los cuadros de taller y los cuadros de las pinturas al aire libre, algo así como la aparición de la revolución industrial en la infraestructura pictórica. La pincelada rápida y energética obliga a que la pintura se empaste más, la espátula comienza a ser tan importante como el pincel, con el inconveniente de que los tiempos de secado se alargan. Van Gogh le pide repetidamente a su hermano Theo que trate de encontrar barnices secativos más rápidos. La figura de Theo es, a su vez, una importante incorporación al universo impresionista: el marchante, que se ocupa de proveer al artista y comercializar su trabajo para nuevos públicos. El marchante y su espacio, la galería abierta a la calle, pasan a ser agentes sin los cuales no es posible entender el entramado del nuevo oficio de pintor.

Los impresionistas han abierto caminos que, en Cézanne, llevan al cubismo, y en Gauguin a toda una serie de movimientos posimpresionistas como los Nabis, una aventura mística de incierto interés.

Las dos exposiciones de son una ocasión única para disfrutar del placer de la mirada moderna y de la definitiva emancipación del cuadro como tema a la pintura como vivencia.
Alberto Corazón es diseñador, pintor y escultor.

el dispensador dice:
el mejor pincel,
pero no sientes el trazo,
no tienes nada...
la mejor paleta,
pero si no sos substancia de colores,
no tienes nada...
¿qué te inspira?,
¿qué respiras?,
¿hay arte en tus días,
o es el arte el que te moviliza?,
¿entiendes las pinturas,
o sólo las criticas?,
¿qué hace que una imagen,
vibre y anide en tu espíritu?,
¿es genio o es sabiduría?,
¿es oportunismo para salvar el día?,
¿qué sientes cuando lo firmas?,
como sea,
hay mucho más que agua en una "marina",
¿no sientes la mirada,
de aquello que tus ojos miran?,
¿no sientes que te hablan,
cuando un retrato refleja lo que tu admiras?,
¿qué sucedió aquel día,
que la inspiración llegó a tu vida?...

puedes apreciar una obra de arte,
puedes admirar una pintura,
pero eso no es nada,
si no la sintonizas,
metiendo tu alma,
en el color y su fibra...

detrás de cada obra de arte,
hay un artista,
una imaginación siempre dispuesta,
siempre lista,
algo distinto que corre por sus venas,
escribiendo una historia de la que no habrá huella,
verás la pintura y tus ojos serán como estrellas,
cuando te alejes algo te llamará a regresar a ella,
necesitarás volver y recorrer geometrías,
todos somos ángulos,
de nuestros propios días,
todos somos esferas,
ideas que se agracian en vida...

siempre me digo,
que cada obra de arte,
cada pintura,
cada escultura,
cada expresión de cualquier cultura,
es como una ventana,
que invita a asomarse,
ver a través de ella es renovarte,
luego habrá memoria e imagen,
quedará allí tu sombra latente,
la luz se construye,
según se la siente.
Febrero 04, 2013.-



domingo, 3 de febrero de 2013

TULIPANES [Keukenhof] ► El mayor secreto de Szymborska - ABC.es

El mayor secreto de Szymborska - ABC.es

El mayor secreto de Szymborska

Día 02/02/2013 - 12.17h
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Un año después de la muerte de la Nobel Polaca se sabe que la poeta destinó buena parte del premio a ayudar a otros escritores

Sabemos lo que algunos ganadores del Nobel de Literatura hicieron con el dinero del premio. Yeats se compró una jaula de oro para los cincuenta canarios que tenía en su estudio y luego invirtió el dinero en valores seguros de Bolsa. García Márquez metió el dinero en un banco suizo. Samuel Beckett -cuya mujer exclamó «¡Qué catástrofe!» al oír la noticia del premio- destinó el dinero a obras de beneficencia y a ayudar a escritores necesitados, en especial a Djuna Barnes, que por entonces vivía en la miseria en un apartamento de Greenwich Village, y al joven y casi desconocido B. S. Johnson. De Cela sabemos que se compró una casa en Guadalajara, y de otros escritores podemos imaginar que se compraron casas en otros sitios: en París, en Nueva York, o quizá en Venecia o en la Costa Azul.

Hasta ahora parecía que Beckett había sido el único ganador que dedicó el dinero a ayudar a otros escritores. Pero justo ahora, cuando se cumple un año de la muerte de Wislawa Szymborska, se ha sabido que la poeta polaca también donó una parte importante del dinero del Nobel, que ganó en 1996, a ayudar a otros escritores en apuros. 

Primero se compró un piso con ascensor en el mismo barrio de Cracovia donde vivía, ya que antes había vivido en un cuarto piso sin ascensor. Y luego le pidió a su secretario que fuera donando el dinero restante a la gente del mundillo literario: poetas, traductores, revistas literarias o incluso editores en crisis (será mejor no imaginar los candidatos que tendría ahora ese dinero en España). La única condición que puso Szymborska fue que todo debía hacerse en secreto. Si algo le disgustaba, era que la tomaran por una especie de «hada madrina» que se podía permitir el lujo de ayudar a los demás. Y si algo le disgustaba -podemos añadir nosotros- es que todo el mundo hablara de ella como una persona «comprometida» o «solidaria».

Revelaciones del secretario

Todo esto lo ha revelado el joven poeta Michal Rusinek, que fue secretario de Szymborska y ahora preside la fundación que lleva su nombre. Parece ser que Szymborska eligió a Rusinek por su sentido del humor, ya que la poeta no soportaba convivir con nadie que no lo tuviera. 

El trabajo de Rusinek consistía en declinar muy educadamente todas las ofertas de viajes y de entrevistas, ya que la poeta odiaba moverse de su ciudad. Por suerte, Rusinek logró convencer a Szymborska para que se dejara entrevistar en unas pocas ocasiones, y gracias a ello hemos podido leer sus opiniones, que están a la altura de sus maravillosas reseñas de libros recogidas en «Lecturas no obligatorias» (Alfabia). «Ya viajaré cuando sea más joven», solía decir al rechazar una invitación. O bien: «Cuando escribo siempre tengo la impresión de que alguien está detrás de mí haciendo muecas. Por eso huyo, todo lo que puedo, de las grandes palabras».

Es bueno saber que Szymborska también supo huir de las grandes palabras cuando quiso ayudar a sus colegas en apuros. Y que lo hiciera sin muecas ni gestos grandilocuentes, como tantos y tantos actores mediocres gesticulando en un escenario.

el dispensador dice: detuve mi paso en numerosas oportunidades, Keukenhof amerita respirar, admirar, observar, contemplar, aspirar, para luego dar un paso y repetir la ecuación: respirar, admirar, observar, contemplar, aspirar y... allí todo habla, pero muchos no parecen escuchar, ni siquiera saben que toda esa naturaleza conversa con los "sensibles" y entre sí. Necesitas detenerte porque no puedes creer lo que ves, mejor dicho, sí lo puedes creer, pero el foco del asunto consiste en sentirlo. Más que un paseo es una sinfonía armónica, de las mejores... más que un jardín es una pintura que subyuga el alma y la mece hasta adormecerla, sumiéndola en ensoñación. Allí te das cuenta (si no lo has hecho antes) que la vida es una gracia que recibes para transitar un tiempo, demasiado corto, vertiginosamente efímero... para ello te conceden un don y deberás desarrollar un talento... no más que eso... luego, nada te podrás llevar más que lo que hayas sembrado en espíritus ajenos, ese artilugio de los "cruzados", personas que el destino nos cruza por algún motivo que nos excede largamente ya que responde a motivos universales, esos que pertenecen al ámbito del verbo, el motor de todos los motores. Vuelvo a detenerme... no alcanzan los ojos... se necesita alma para entender este parque... la ensoñación me envuelve y me transporta... no te puedes llevar los premios, tampoco los reconocimientos... las palmadas suelen ser hipocresías de circunstancias, que se esfuman en cuanto te vas... y los recuerdos, también se evaporan porque las vidas de los otros guardan sus propias circunstancias, y en general, las gentes no tienen tiempo para darle valor a lo que realmente lo merece, de allí que se vayan de sus tiempos carcomidos por los olvidos, los disimulos, las excusas y otras mentiras mayores y menores. ¿Y la poesía?, produce temor... quien la escribe se supera a sí mismo y se desprende del estado denso del cuerpo... quien la lee, suele hacerlo a escondidas, temiendo hacer el ridículo ante la concepción social que la minimiza por miedo a ser ganado por inocencias, humildades y otras tragedias de los apuros impuestos... ¿Y el humor?, vale por un momento, pero reir demasiado es sinónimo de involución, de falta de madurez, entonces transitan sus vidas atrapados en seriedades hipócritas que los van tornando cínicos. Si no sientes lo que escribes... te pesará, en algún momento lo hará... porque las palabras tienen entidad física, pesan, tienen masa y valencia, y si perduran se van transformando según quien las lea. No te puedes llevar tus letras, sí tus sentimientos... No te puedes llevar tus lágrimas, sí tus sensaciones... No te puedes llevar las fragancias, sí sus memorias olfativas... No te puedes llevar tu obra, pero sí serás testigo de lo que ella hará en la vida de los otros. Por ello la importancia de los tulipanes, así como de las orquídeas... por eso me quería quedar en
Keukenhof para no irme de allí jamás. Pero sí, algo me empujó y no pude regresar, sin embargo he vuelto en numerosas oportunidades, he estado allí sin irme de otros lugares por donde andaba, claro está, no se trata de un prodigio sino el haber hallado como cruzar las dimensiones sin dejar de ser quien uno es. Y nuevamente, no te llevas nada tocable... pero las gentes no aprenden, y creen que ser poderoso les confiere inmortalidad... nada más ridículo... Febrero 03, 2013.-

 Keukenhof

LA MOSCA ▲ El amor, la muerte y las moscas >> Letra Pequeña >> Blogs EL PAÍS

El amor, la muerte y las moscas >> Letra Pequeña >> Blogs EL PAÍS

Como dios y el diablo viven en los detalles, en la letra pequeña de los contratos están los matices. Este blog habla de literatura desde esa perspectiva. A pie de página. Sin gritar demasiado.

Sobre el autor

Javier Rodríguez Marcos
estudió filología, trabaja como periodista y es miope. Pero sigue leyendo. Forma parte del área de cultura del diario EL PAÍS y ha publicado media docena de libros, alguno incluso de poesía. De tener una teoría, podría resumirse en este viejo tuit de don Quijote: "Más vale un diente que un diamante".

El amor, la muerte y las moscas

Por: | 02 de febrero de 2013
MoscasPeticionImagenCALP8SPY

Las moscas no dan ruedas de prensa (ni siquiera sin preguntas), pero dan exclusivas. Por ejemplo, la exclusiva de sus memorias. Cualquiera que sepa que una drosophila melanogaster vive una media de 30 días en un laboratorio pensaría que esas memorias darían apenas para un microrrelato. Sin embargo, el 3 de agosto de 2008 los lectores de este periódico descubrieron que esa vida daba para una historia de 5.400 palabras con todos los ingredientes de un melodrama clásico: amor, sexo, refinamiento, instinto. Ese día de verano en que Juan José Millás se vistió de biógrafo de una mosca del vinagre —Catalina— quedó por fin claro a qué se refería Augusto Monterroso cuando decía que había tres grandes temas en la literatura: el amor, la muerte y… las moscas.

MillásCubiertauntitledCon prólogo del profesor de Metafísica y sin embargo exministro Ángel Gabilondo —que habla de “la maravilla de lo corriente”—, Vidas al límite (Seix Barral) reúne los reportajes que Millás ha publicado en El País Semanal. Pasado el minuto de la actualidad, los textos aguantan el paso del tiempo porque, en el fondo, nunca necesitaron colgarse de esa percha. Aunque ya sabemos que los artistas admiten salir en los periódicos cuando están en promoción y los políticos cuando están en campaña —es decir, siempre—, incluso los retratos de Almodóvar, Penélope Cruz y otros ilustres son ya intemporales.

Dada la heterodoxia con la que aplica el libro de estilo y la inconfundible personalidad de su escritura —de su mirada—, podría debatirse la dosis de periodismo que tienen los reportajes de Juan José Millás: sería raro, es cierto, que cubriera los viernes el Consejo de Ministros, pero en los textos recogidos en Vidas al límite no falta nunca, junto a la ingenuamente ácida visión del narrador, la información que exigiría cualquier redactor jefe. De hecho, muchas veces lo mágico corre por cuenta de la realidad: “—Voy a ser tu sombra —le dije. —Así que yo me llamo Paco y mi sombra se llama Juan José —respondió señalando con regocijo aquella falta de simetría insólita”.

Un joven con síndrome de Down, un ama de casa, una prostituta o alguien que decide quitarse la vida son los protagonistas de sendos reportajes que mueven a la reflexión lo mismo que despiertan la emoción y la risa, a veces en la misma frase. Eso una vez leídos, porque Millás consiguió hace ya tiempo algo reservado a muy pocos: que leamos un artículo independientemente del tema que trate, o sea, por si las moscas.
....................
Artículo publicado en Babelia, suplemento cultural de EL PAÍS, el 2 de febrero de 2013. En la imagen de la agencia Associated Press, dos moscas del vinagre. Vistas a través de un microscópio, miden aproximadamente 1.8 pulgadas. A la derecha puede verse al ejemplar macho.



el dispensador dice: por algún motivo aún no detectado, la humanidad está empeñada en "gastar" el conjunto (universo) de las vidas en curso, lo cual implica o se condice con gastar destinos, quebrar etapas, negar lo evidente, burlar lo sapiente, algo que podría definirse como un "apuro por vivir"... insisto, detrás de toda conducta individual o social siempre hay al menos un motivo, un algo movilizador, un impulso hacia la necesidad de gastar antes que sea tarde, de acumular experiencias "a pesar de"... ¿Que sea tarde para qué?... ¿cómo describiría literariamente esta circunstancia?... algo semejante a pretender estampar una huella antes de haber pisado... algo equivalente a pretender despojarse de la sombra... algo tan imprudente como pretender la inexistencia del "aura", del "alma", o del propio "espíritu"... algo le indica al inconsciente colectivo que: 
1. los que aún no nacen están apurados por hacerlo...
2. los vientres están ansiosos...
3. las matrices no están maduras para "madurar" una concepción con futuro (mañana necesario)...
4. los espermas están desesperados por verse derramados, sin embargo están involucionando respecto a los vínculos sinfónicos con las matrices, por lo tanto cualquier encuentro no es armónico, tampoco alquímico, y como conscuencia de ello, el "amor" no es más que una palabra expresada como excusa, siempre vacía... esencialmente imprudente
5. los nacidos lo hacen bajo la consigna de gastar años, antes que sea tarde y antes que deban regresar presurosos al estado de "vapor"... algo que supuestamente desconocen porque aquí en la Tierra todo está demasiado "denso" (pesado)
6. los niños llegan a la luz de las tangibilidades sin guías y sin padres, quizás sí con abuelos que harán la función de padres hasta donde puedan o quieran, pero ello no será suficiente, tampoco será bueno porque no es más que una alteración al orden y sus secuencias... las madres han cedido dicha función para convertirse en meros vehículos
7. más tarde, los jóvenes se ven atropellados por sus propias circunstancias y al verse atrapados se justifican en lo injustificable, construyéndose un mundo de excusas que los habiliten a burlar sus tiempos... alcohol, droga, trampa, sanción, traición, mentira, violación, se han transformado en sinónimos
8. los adultos están atrapados entre las mentiras inducidas por y desde los estados ausentes, por otras virtualidades inventadas por las estrategias corporativas (mentir para existir), y por subjetividades que les hacen perder perspectiva y consecuentemente "objetividad"... se ejerce una falsa solidaridad que implica sacarse al otro y su problema de encima
9. los gerontes, titulares de las tercera y cuarta edades, se han quedado excluídos de cualquier tiempo... no comprenden qué sucede y están condenados al ostracismo común a las concepciones descartables... no hicieron nada en sus tiempos y si lo hicieron no fue suficiente, y si lo fue, no sirvió por carencia de compromiso y por abundancia de obligación
Los ingredientes de esta receta aportan a un burnout social de magnitud, y también de consecuencia impredecible aunque sí estimable en sus daños. Todos visibles.
Mientras esto ocurre a la humanidad y sus seres humanos (raza) y ella misma (humanidad) se va despojando de cualquier humanismo, al sólo efecto de justificarse... otras especies se preparan para ocupar espacios, curiosamente no se trata de otros mamíferos (tan amenazados de extinción como el hombre mismo) sino de insectos y reptiles, mucho más preparados para sortear cataclismos y calamidades de cualquier tipo... entre ellos, las moscas, eternas carroñeras de los dobleces de cualquier destino... me ha llamado la atención encontrarlas a alturas donde el hombre ya no puede respirar, y ellas sí lo hacen, lo cual indica que se han venido preparando [adaptando] para cruzar el umbral del cambio en ciernes, un cambio que la especies minúsculas conocen y que el hombre niega a ultranza de sus ignorancias. Algo semejante sucede con los escarabajos y las avispas, no así con las abejas que están muriendo por millones al día sin que a nadie le importe, a pesar de los augurios oportunos de las matemáticas y las físicas de Albert Einstein.  
La mosca se siente segura... ya está inscripta en el futuro de la Tierra que viene. Una Tierra que en realidad ya está en curso, sólo que el hombre, siempre soberbio, aún no lo sabe porque se niega a saberlo, atrapado por las ciencias de las conveniencias y los desprecios que infunden los intereses.
Salvemos a los bancos, no a las gentes... se escucha en cualquier vereda del poder.
Detrás, la mosca drosophila melanogaster (y otras) es objeto de estudios genéticos, genómicos, epigenéticos y más, sin que nadie atine a entender cuál es el mensaje que nos llega a través de ella, tal vez sea por eso que estemos cada vez más condenados a desaparecer como entidades humanas para regresar al concierto de las almas a renovar los órdenes.
No es un tema menor... las vidas humanas están al límite, por ende la vida humana lo está, como individuo, como persona, como sentido y como sentimiento, desde luego también como familia, como grupo, como tribu o como sociedad... no es bueno, tampoco prudente, pero es realmente así.
La Tierra está siendo visitada por numerosas culturas no humanas sorprendidas ante tanta barbarie desatada... mientras el ser humano sigue viendo extraterrestres invadiendo "su" planeta, para apropiarse de recursos naturales (cosa que hacen los europeos medievales y los americanos sesionados) estos han llegado de la manera más simple que existe en el universo y sus dimensiones, o bien en esta dimensión y sus universos, esto es "naciendo" a partir de vientres humanos que poco saben de "verbo" y mucho menos de "creación"... claro está, una vez utilizado el primer vientre humano, las réplicas genéticas consecuentes ya no son humanas a pesar de sus ADN´s o lo que es lo mismo, muchas de las personas que caminan junto a Usted en la calle, no son humanos aún cuando lo parezcan o tengan forma de... aclaro, tampoco son moscas. Ellos están intentando resolver la paradoja de la extinción humana por omisión, desconocimiento o ignorancia... esté seguro que algo harán... tal vez no lo suficiente para salvar al conjunto, pero sí lo suficiente como para preservar la "raza"... ¿que ya lo han hecho?... sí, no en estas condiciones de suicidio por infamia de pocos, por cinismos de pocos, por hipocresías de muchos, por perversidades de algunos.
Hay una porción de la humanidad, la que ostenta el uso y abuso del poder, que está ciega y sorda, tampoco tiene sensibilidad de piel, y hasta carece de entendimiento...
Hay una porción mayor de la humanidad, la que sobrevive a sus propias rutinas, que está demasiado ocupada y no tiene tiempo para atender lo importante que les atañe... 
Lo que está ocurriendo hoy en la Tierra es inadmisible para la creación como hecho divino.
Como consecuencia de ello, la mosca tiene la prioridad del "salto".
Ellas saben, lo que la soberbia niega.
Febrero 03, 2013.-
 
 

sábado, 2 de febrero de 2013

CONVIVENCIA ► Ven y vive conmigo y sé mi amada - 01.02.2013 - lanacion.com  

Ven y vive conmigo y sé mi amada - 01.02.2013 - lanacion.com  



Viernes 01 de febrero de 2013 | Publicado en edición impresa
Línea & letra

Ven y vive conmigo y sé mi amada

Poesía de la A a la Z interpretada por Pablo Bernasconi

Por: Cecil Day-Lewis
Ven y vive conmigo y sé mi amada
y probaremos vida regalada,
tendremos la abundancia: el lecho, el pan
que eventuales empleos nos darán.

Descargaré primores en los puertos,
soñarás con vestidos siempre inciertos
y en la tarde, bordeando los canales
agrios, acaso oigamos madrigales.

En tu frente una arruga fatigada,
caminarás por el dolor calzada
y luego no tendrás ningún vestido
y tu joven beldad se habrá perdido.

El hambre y el cansancio con sus besos
todo te sorberán menos los huesos;
si te tienta esta vida regalada
ven, vive conmigo y sé mi amada.

En: Sur, n° 338-339, trad. de Patricio Gannon

Day-Lewis



Ballintubber, 1904-Londres, 1972
Aunque muchos lectores lo conozcan por el pseudónimo de Nicholas Blake, con el que escribió novelas policiales, el británico Cecil Day-Lewis, padre del actor Daniel, fue ante todo el autor de poemas de raro ingenio y virtuosismo.


el dispensador dice:
te invité a vivir,
convivir un mensaje,
no comprendiste,
esgrimiste un ultraje,
ahora tomé distancia,
y te observo quejarte,
nada hiciste para sumar a las partes...
 
ven en paz,
comparte mi tiempo,
voy en paz,
a compartir sentimientos,
al verte pasar,
portas mi aliento,
al verme pasar,
iluminas lo cierto...
no hay que hacer culto de ningún lamento,
tampoco es cuestión de decir "lo siento",
expresar el conjunto sintoniza lo eterno,
no hay reclamos después del invierno...

ven, anda,
caminemos juntos,
hay un después luego del punto,
no te adelantes siquiera un segundo,
la consigna es superar todo lo abrupto.
Febrero 02, 2013.- 

convivir es coexistir,
entender que se puede vibrar,
oscilar sin herir,
hacer del sentimiento,
un monumento,
tener un santuario,
con corazón eterno.

ASASIF ▲ Reconstruyen el ‘techo astronómico’ de Karakhamón » La Aventura de la Historia, revista de divulgación elaborada por expertos y catedráticos de prestigio

Reconstruyen el ‘techo astronómico’ de Karakhamón » La Aventura de la Historia, revista de divulgación elaborada por expertos y catedráticos de prestigio

Antiguo Egipto / revelación
Reconstruyen el ‘techo astronómico’ de Karakhamón
31 enero 2013
El experto José Miguel Parra analiza la recuperación de los fragmentos "celestes" descubiertos en la necrópolis de Asasif, frente al templo de Hatshepsut, en Luxor, una representación egipcia del cosmos del siglo VIII a. C.

 

A pesar de lo que generalmente se cree, los egipcios no poseían unos desmesurados conocimientos astronómicos. Los sacerdotes sólo estaba interesados en calcular con cierta precisión el paso de las horas y los días, algo básico para sus festividades, sus ceremonias y para saber aproximadamente la fecha en la cual llegaría la crecida. Esto significa que sólo conocían los cuerpos celestes más importantes del sistema solar visibles a simple vista, los cuales sabían diferenciar perfectamente de las estrellas fijas. En realidad, la sabiduría astronómica egipcia sólo alcanzaba para un uso práctico. Algo que, no obstante, les permitió crear el calendario de 365 días que todavía utilizamos.

Como se han perdido los posibles papiros que pudieran haber escrito los egipcios sobre la cuestión, nuestros conocimientos sobre la astronomía faraónica proceden, sobre todo, de los llamados «techos astronómicos». Estas escenas, presentes en unas pocas tumbas y templos, son representaciones de los cielos donde aparecen las estrellas y planetas conocidos y utilizados por los astrónomos egipcios. No existen muchos de estos techos astronómicos —el más famoso es el de la tumba de Senenmut, de la XVIII dinastía—, de modo que cualquier nuevo descubrimiento supone toda una alegría para los especialistas.

La última incorporación a este limitado corpus astronómico ha sido el techo de la tumba  del sacerdote nubio Karakhamón (TT 223), situada en la necrópolis de Asasif (en la orilla occidental de Luxor, frente al templo de Hatshepsut). Un personaje que vivió en Luxor en torno al año 710 a. C., cuando Egipto estaba gobernado por los faraones nubios de la XXV dinastía.


Aculturados por milenios de presencia egipcia en sus territorios, los gobernantes del reino nubio de Kush se consideraban más faraones que los faraones. Por eso, cuando vieron la tremenda inestabilidad que reinaba en el valle del Nilo durante la XXIV dinastía, decidieron conquistar Egipto para devolverle el esplendor perdido.
Una vez logrado su objetivo, impulsaron un retorno a los textos y tradiciones ancestrales, buscando en la tradición un medio de legitimarse. En el caso de la necrópolis tebana, esto se puso de manifiesto en la construcción de grandiosas tumbas subterráneas semejantes a templos —algunas contaban con salas hipóstilas— y decoradas con escenas funerarias dejadas de utilizar hacía 150 años. Una de las primeras tumbas de este tipo fue la de Karakhamón, convertida en modelo para otras posteriores.

El techo astronómico de Karakhamón fue descubierto en agosto del 2010 por los miembros del Proyecto de conservación del Asasif sur, dirigido por la  egiptóloga Elena Pishikova. Y de la ardua tarea de recomponerlo se encarga Miguel Ángel Molinero, profesor de la Universidad de La Laguna. Una labor en la que ha contado con ayuda del epigrafista Daniel Méndez y la arqueóloga Soraya Luján, acompañados por los restauradores del Servicio de Antigüedades Egipcias. La tardanza en presentar el descubrimiento al público se explica porque el techo apareció caído en el suelo de la tumba roto en unos 6000 fragmentos, entre los cuales había también restos de la decoración de las paredes de la cámara.

El trabajo de restauración comenzó ya in situ, de tal modo que mientras se iba desescombrando la cámara, Molinero y su equipo se encargaban de recuperar los fragmentos e ir agrupándolos según su temática. Por un lado los decanos —un grupo de 36 estrellas o asterismos que aparecen consecutivamente en el firmamento nocturno a lo largo del año—, por otro las constelaciones y más allá el cuerpo de la diosa Nut. Todo ello al tiempo que separaban los pedazos correspondientes a la decoración de las paredes, donde se podía ver la escena del pesaje del corazón ante Osiris en el otro mundo.

El esfuerzo dio sus frutos y los egiptólogos españoles no tardaron en comprobar que se encontraban ante un techo astronómico que representaba el cielo nocturno septentrional y el meridional separados por la diosa Nut, cuyo alargado cuerpo representaba la Vía Láctea y hacía de eje central de la composición.

De todo este rompecabezas, cuyos primeros resultados serán publicados esta primavera por la Universidad Americana de El Cairo, ya se han colocado en su sitio los primeros quinientos fragmentos. Son los más grandes, y servirán de puntos de referencia para ir situando los demás. Como dice Miguel ángel Molinero: «Lo que más impresiona es el azul tan intenso del cielo y los nombres de las estrellas en amarillo, de manera que los signos de la escritura representan a la propia estrella, como Sirio-Sopdet y las que componen la constelación de Orión, y los planetas». Un nuevo e importante descubrimiento que viene a sumarse a nuestro conocimiento de la astronomía egipcia.
Sigue también a J. M. Parra en www.lahistoriaempiezaenegipto.com

Queen Hatshepsut

el dispensador dice:
nada coincide,
algún alma de aquel tiempo observa y se ríe,
¿qué es lo que dice?,
¿qué es lo que dicen?,
no estuvieron allí,
la soberbia los rinde...

lo que el oportunismo expresa,
es desprecio que reza,
el Sol de la plaza,
seca cabezas,
¿no ves sus obras?,
todas estratégicas,
sus energías se han vuelto añejas,
ninguna historia queda entre rejas...

nada es según lo cuentan,
deberías soñar alguna vez con Tebas,
sabrías de oráculos,
también de cuentas,
no hay mejor matemáticas,
que las que se piensan,
las neuronas crecen,
cuando se las riega,
nada reemplaza,
lo que Dios entrega...

¿notas el cielo,
sobre tu cabeza?,
¿sabes qué dice,
sabes qué reza?,
no uses tus ojos,
ni tu cabeza,
ver con el alma,
descubre la pieza,
un número llave,
abre su puerta...
si por allí ingresas,
ya no regresas...

¿sabes qué es conectar los umbrales?,
revelar qué significan los ventanales,
puedes asomarte y cruzar portales,
puedes asustarte y hallar visiones infernales,
puedes entender sobre sendas celestiales,
puedes comprender que hay paralelas que no son iguales,
puedes descubrir ángulos a raudales,
puedes deslizarte hacia fuentes equidistantes,
puedes ser tangente a cualquier esfera,
ser radio es parte de la consigna de la espera,
todo conduce a nodos espirituales,
reconocer las místicas,
no concede habilidades,
pero sí inicia e impulsa hacia luces iguales...

la luz es el comienzo,
también el fin de las cosas,
no sabes de esencias,
si no sabes de rosas,
no es juego de palabras,
ni cambiar las cosas,
geometrías de luz,
son buenas alfombras...

ven a Asasif,
mira sus estrellas,
usa el alma,
sabrás de ellas,
nada es como lo cuentan,
navegar hacia allá... no deja huella,
y la clave está,
en navegar sobre piedras.
Febrero 02, 2013.-
sabios y genios deben morar juntos, sus mentes se enlazan más allá de este mundo, haciendo posible sumar al conjunto, deben despejarse ecuaciones y punto. La Tierra no es otra cosa que una idea transformada en fórmula de pasos y sombras, el que halla su llave asume el silencio y obtiene su cobre.

viernes, 1 de febrero de 2013

SIN VUELTA ▲ El enigma del regreso >> El rincón del distraído >> Blogs EL PAÍS

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Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo
(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo:

El enigma del regreso

Por: | 29 de enero de 2013
En un poema, dedicado a su hijo Gabriel, Eduardo Mitre le dice: "Hay un país solo, triste, / pobre, mágico, difícil, / casi imposible. Errantes nosotros, / hijo, de allá nomás somos". De allá: "Oruro fue mi cuna / y el Altiplano la época del aire / y de mi infancia", escribe en Susana San Juan. De allá nomás somos, de Bolivia. Y, de tanto en tanto, a los errantes les toca regresar. Ahora la editorial PreTextos ha reunido en Obra poética los libros de versos que Eduardo Mitre fue escribiendo entre 1965 y 1998. Están sus poemas de muy al principio, luego sus primeros libros, donde estuvo probando su voz y jugaba con las palabras en la página y hacía filigranas. Hasta que, poco a poco, va cogiendo esas maneras que se le fueron conociendo más tarde. Una poesía transparente, cargada con la verdad propia, pegada a la tierra. En su Testamento, incluido en Camino de cualquier parte, de 1998, les vuelve a hablar a sus hijos (a Ernesto y Gabriel) y les dice al principio: "Siempre díganle sí a la vida / como en su vuelo los pájaros, / aunque se les venga abajo / el cielo, y San Pedro encima. // Nuestra casa es el tiempo: / un desierto y un vergel. / Y a veces --con mar o sin él-- / un paraíso terreno". Y, luego, ya al final: "La muerte no existe. / Existen los muertos. / Todos nos dejan maltrechos / pero vivos. Son buenos. // Les dejo mi verso preferido. / Es de mi amigo Pessoa. / Guárdenlo en la memoria / y protéjanme del olvido: // Solo para oír pasar el viento / vale la pena haber nacido". Tiene razón Pessoa, tiene razón Mitre. Y para quien no lo crea, ahí tiene el Altiplano. El viento del Altiplano.

11 Eduardo-Mitre-Foto-Victor-Gutierrez-archivo_LRZIMA20121026_0097_11Mitre (la foto es de Víctor Gutiérrez) nació en Oruro en 1943, pero se fue muy pronto con su familia a Cochabamba. Allí estudió Derecho. Viajó después a Francia para aprender literatura francesa, y luego se instaló en Estados Unidos para dedicarse a la  literatura latinoamericana: se doctoró en la Universidad de Pittsburgh con una tesis sobre Vicente Huidobro. Ha enseñado en Nueva York, en New Hampshire, en Cochabamba. Y lleva ya años en Manhattan donde da clases en la Saint John’s University. Copio todos estos detalles de su biografía para dar cuenta de sus vagabundeos. En los distintos libros incluidos en esta Obra poética salen ciudades y lugares muy diferentes: París, Oaxaca, Taxco, Baeza, Úbeda, Querétaro, Hanover, habla de un lugar "donde se juntan las aguas frías del Ayutla y las aguas calientes del Concá", se refiere a Bruselas, al puerto de Ostande, va camino de Amagá...

Hay un poema, sin embargo, en el que habla de su regreso. Empuja la puerta del baño, se encuentra con un espejo: "Se asoma y, de pronto, / como de otra orilla del tiempo, / un niño lo mira / sin reconocerlo". Va por las calles, ve hileras de mujeres con sus retoños, no sabe si son quechuas o aymaras. Ahí está el viejo mundo que dejó hace ya tiempo. Le llega un verso de Óscar Cerruto ("y hasta el olvido al fin se olvida"), se pierde caminando sin rumbo. Está la vieja ciudad, está su antigua casa. No, no ha regresado, escribe Eduardo Mitre, ha venido: "Bajo el cielo natal: / la tierra de la extrañeza". O también esos otros versos: "Y la tristeza por el pecado / de estar por fin uno aquí / y sentirse extraño”.

No hay manera de regresar, el tiempo lo ha destruido todo. Simplemente se viene. A veces no hay ya ni siquiera casa y, por tanto, ni baño, ni espejo donde haya un niño incapaz ya de reconocer al extraño. Las cosas son así. No importa. Mitre no deja de celebrar la vida. Como en Prólogo al presente: "Abre los ojos. Despierta: / el paraíso está aquí / en la luz pasajera". O, en fin, no deja de dar cuenta de cómo somos. Ahí está su maravillosa Confidencia de Lucrecio: "Solamente una vez sentí piedad /(esa suerte de indefensión compartida): / fue al comparar y contrastar / la breve duración de nuestra vida / con los ingentes caudales del deseo, / como un vaso destinado / vanamente a vaciar el mar / y a quebrarse en el intento".


el dispensador dice:
hay cordillera,
piedras, silencios, vientos y olvidos,
yendo de camino,
así los he visto,
ellos han sido mis testigos,
he extendido mi mano,
hacia otros sin abrigos,
algunos han aprovechado,
inocencias que son talentos,
no entienden que el que salva,
es aquel que porta la gracia...

con el tiempo, sólo con él,
uno va aprendiendo que la vida es mucho más que un papel,
miré en sus ojos que semejaban ser granitos,
allí todo reflejaba vacíos,
reclamos, cuentas pendientes y algunos gritos,
se había acostumbrado a capturar voluntades,
a robar sueños y a inventar bondades,
inexistentes bondades... 
busqué en sus ojos y vi vendavales,
no había lágrimas,
sí excusas brotando a raudales,
justificando palabras injustificables,
conciertos desafinados, abismos sin finales...
extendí mi mano pretendiendo salvarle,
un sólo motivo, el poder ayudarle,
dudó en sí mismo asfixiado en mentiras,
prometí que al caer acumularía heridas,
no me creyó, una niebla le envolvía,
se dejó caer desprendiéndose de la vida...
¿hacia dónde vas, sensación hervida?,
el peso me lleva siempre hacia arriba,
no entendí lo que sentía,
la confusión del silencio,
devoró su día.
Febrero 01, 2013.- 

siempre hay un enigma en la partida,
así como también lo hay en el regreso,
hay motivos íntimos que movilizan,
se guardan en silencio por toda una vida...

aún cuando se cuenten,
relaten o se escriban,
nada revelará la circunstancia de la partida,
sólo serán excusas al paso,
para dar entidad al recuerdo en su día...

y si se regresa, 
por casualidad atrevida,
la estancia será corta,
lo que se ha vivido,
ya no guarda esquina.
Febrero 01, 2013.- 

  
 

 
  

MANZANAS MORDIDAS ► Leer a Newton y poner los cuernos | Cultura | EL PAÍS

Leer a Newton y poner los cuernos | Cultura | EL PAÍS

Leer a Newton y poner los cuernos

En ‘Voltaire enamorado’ la escritora británica Nacy Mitford hace un agudo retrato de los personajes y tiempos de la Ilustración Francesa


La escritora británica Nancy Mitford, retratada por William Acton.
Me estoy preguntando si de este libro no se ha hecho ya una película. Lo tiene todo: desde los diálogos y los ambientes a los personajes secundarios. Con Voltaire enamorado (Duomo), que se editó por primera vez en 1957, casi todos hemos sido injustos. Probablemente es que ha tenido que caer otro siglo (el XX) para que entendamos “El Gran Siglo” (el XVIII) de una manera a la vez más relajada y objetiva. La biógrafa, ensayista y novelista Nancy Mitford (Londres, 1904 – Versalles, 1973) lo vio desde su sofisticada postura (fue modelo ocasional de Dior y Lanvin además de coleccionar tocados de Elsa Schiaparelli), un poco antes, diríase que le experimentó a través de su cultura y sus lecturas, de su casi pasional empatía con todo lo que sonara a francés, al punto que se despegó de esa generación de escritores ingleses a la que pertenece, con muchos apellidos, elaborados jardines, abundante porcelana Wedgwood y vidas desdichadas. Evelyn Waugh y Anthony Powell, por citar dos de ellos, son sus exactos contemporáneos.

En los últimos años, ha sido la editorial barcelonesa Libros del Asteroide quien ha ofrecido hasta cinco novelas de Nancy Mitford en cuidadas traducciones, la más reciente Trifulca a la vista (en noviembre de 2011), a la que precedieron en orden inverso, No se lo digas a Alfred (junio, 2009); La bendición (abril, 2008); Amor en clima frío (mayo, 2006) y A la caza del amor (abril, 2005). Es obvio que la recuperada novelista eclipsa a la “historiadora social” como algún crítico británico, no del todo bien intencionado, la llamó en su momento, pero esta recuperación por la editorial Duomo de Voltaire enamorado puede poner las cosas en su justo sitio.

Ya la vida de Nancy Mitford ha dado materia para dos biografías, la de Harold Acton en 1976 y diez años después la de Selena Hastings. Ambos biógrafos coinciden en la descripción de su rutinario matrimonio de cartón piedra con Peter Rodd (una hermana de Nancy describió a Rodd así: “le escandalizaba trabajar y no entendía por qué había que gastar las energías en algo específicamente productivo”) y en el hecho crucial de cuando la escritora conoce en Londres, en plena guerra mundial, al coronel Gaston Palowski, muy cercano al General De Gaulle. Rodd pasó a ser enseguida un cornudo tranquilo y Nancy siguió a París a su coronel. La pasión duró unos años hasta que el coronel encontró a otra condesa.

Esta historia está elípticamente dentro de Voltaire enamorado, que cuenta los amores entre el pensador francés y la Marquesa de Châtelet, conocida como Émile, sobre todo en su castillo de Cirey, “con su paciente y cornudo marido instalado en el cuarto de invitados”.

Mucho se ha denostado a esta zona de “no ficción” de la escritura de Mitford, sobre todo por el hecho de tenerla encasillada en las “fuentes secundarias”. A su favor ha decirse, y de este libro en especial, que no es justo ni exacto. Para Voltaire enamorado Nancy se quemó las pestañas con libros antiguos y con todo papel original que se le puso por delante, entre ellos, las famosas cartas manuscritas de Voltaire, un hallazgo tan accidental como feliz donde estén quizás muchas de las claves de este libro y su razón de ser última. Siendo este el mejor, Milford dejó otros tres libro “franceses”: Luis XIV, Madame de Pompadour y Federico el Grande. El rey flautista de Prusia también adoraba todo lo francés.

Pero si fascinante es la escritura (por elegante y afilada y de la que se puede disfrutar a plenitud por la traducción de Miguel de Hernani, atento e ese humor fino donde transparenta la intención), de Mitford en Voltaire enamorado, el prólogo de Adam Gopnik que recoge esta edición no le va a la saga, siendo también una joya modélica que pone muchas cosas en su justo sitio. Gopnik escribió este prólogo para la edición norteamericana y vuelve sobre una serie de argumentos vigentes.

Gopnik adora el libro desde lo inteligente y señala cómo Nancy Mitford coloca estratégicamente a la Marquesa “como el principio activo intelectual de la pareja” y hasta esos dos consiguieron “que Newton pareciera fascinante”. Es verdad que el libro está lleno de chismes y de habladurías al estilo “ancien regime”, pero a la vez, las descripciones de ambiente son impagables, respiran todavía algo del aliento rococó, sabiendo dónde estaba un cuadro de Watteau. La palabrería de dardo resulta hilarante, pues “el torrente de palabras amargas resulta cómico porque nadie va a morir a causa de ellas”.

También es verdad que Voltaire enamorado es una obra maestra a pequeña escala sobre la historia antiheroica, la que con toda probabilidad el gran historiador desecharía. En los agradecimientos. Nancy cita a Cipriani (que le dio de comer y sobre todo de beber en el Harry’s Bar de Valaresso, Venecia) y a la condesa Carl Costa de Beauregard, donde, en su castillo de Fontaines, acabó el libro. No eran malos sitios para imaginar las cuitas de un Voltaire a veces iracundo y otras simplemente, vencido por la pasión.

Una vez leído Voltaire enamorado la sugerencia es una: ir a las cartas de Nancy, pues Mitford cultivó el género epistolar y allí es donde se sabrá de verdad lo que pensaba sobre un montón de cosas y hasta dónde era capaz de llegar.
* Voltaire enamorado. Nancy Mitford. Traducción Miguel de Hernani. Prólogo de Adam Gopnik. Ediciones Duomo, Barcelona 2012. 274 páginas. 18 euros


el dispensador dice:
manzanas mordidas,
manzanas prohibidas,
pasiones perdidas,
miradas heridas,
puertas cerradas,
puras partidas,
el que se va... pierde su silla...

manzanas mordidas,
paraísos perdidos,
reptil que se arrastra,
no tiene camino,
espera paciente,
cumplir su destino,
aquel que lo atienda,
quedará sin ritmo...

manzanas mordidas,
nervaduras caídas,
hojas desprendidas,
crujen amarillas,
aquel que las pisa,
pierde alegría,
se envuelve en mentiras,
que apuran su prisa,
al salir del bosque,
el recuerdo es consigna...

manzanas mordidas,
alcobas vendidas,
¿por qué te alejas?,
así es la vida,
castillo de naipes,
puras mentiras,
sopla la brisa,
se acallan las risas,
brotan reclamos,
vergüenzas con prisas,
¿hacia dónde vas?,
donde se ilumine el día...

el paraíso no es pradera de culpas,
las mentiras envuelven las dudas,
sentir es prudente según se asegura,
las pasiones pueden ser fuente o ruptura,
¿quién lo dice?... ¿quién lo fabula?...
cada circunstancia es portal de corduras,
cuando los cruzas, se enciende la Luna,
si te envuelve la paz, 
si alguien te escucha,
quédate allí, el amor es fortuna.
Febrero 01, 2013.-

el paraíso no se ha perdido,
no hay culpa ni vergüenza,
en lo hecho o sentido,
sólo el oportunismo así lo ha mentido,
no hay escrituras que modifiquen el río,
los sentimientos son encuentros hacia un solo testigo.
¿por qué se produjo?,
¿cuál fue el motivo?,
todo lo que sucede guarda sentido,
aquello que se encuentra,
es por gracia ofrecido.
Febrero 01, 2013.-