miércoles, 12 de septiembre de 2012

FACHADAS ► Lisa See: "Occidente sólo ve la fachada de China"

Lisa See: "Occidente sólo ve la fachada de China"

Lisa See, autora de Sueños de felicidad

Lisa See: "Occidente sólo ve la fachada de China"

La escritora norteamericana de origen chino se adentra con Sueños de felicidad en el Gran Salto Adelante, el mayor genocidio en la historia del gigante asiático

Alberto OJEDA | Publicado el 10/09/2012

Frente a Lisa See uno escruta sus facciones para encontrar su ascendencia china. Pero no la encuentra. ¿De verdad sus ancestros son chinos? "Sí, claro que lo son", contesta entre risas. Encaja con buen talante las preguntas sobre su identidad. "En Estados Unidos tengo alrededor de 400 parientes chinos. Salvo una docena, todos los demás tienen el aspecto típico chino". En su padre se entrecruzan los rasgos chinos con los de diversas razas asentadas en los Estados Unidos. Cuenta Lisa que se parece mucho a Ho Chi Minh y que cuando viajó con él por Vietnam la gente se aproximaba a su progenitor con veneración. "Tío Ho, tío Ho, repetían constantemente". Su tatarabuelo llegó a Norteamérica a mediados del siglo XIX y llegó a ser el patriarca de Chinatown en Los Ángeles. Un auténtico self made man, que pasó de fregar en restaurantes y cargar camiones a regentar una fábrica de lencería para burdeles y una tienda de antigüedades. "Dicen que fue el primer chino con coche en Estados Unidos".

Todos estos apuntes identitarios tienen su relevancia. Lisa See nació en París, donde sus padres estudiaban ("Eran tan pobres que utilizaban un cajón del armario como cuna para mí"). Pero se crió en Los Ángeles, en el barrio habitado por la laboriosa y humilde comunidad china. En ese contexto, no sentía que hubiera salido nunca del país del que todos hablaban. Era parte de ella. Fue más tarde cuando empezó a sentir lo lejos que estaba de allí. Entonces la nostalgia permeó su conciencia. Nostalgia de una geografía que jamás había pisado pero resultaba clave en la conformación de lo que ella era/es. Y la mejor manera de aplacarla fue escribir sobre aquel mundo. "También ha sido una manera de responder a la pregunta ¿quién soy?".

Así ha ido confeccionando una obra salpicada de tramas ambientadas en China: El pabellón de la peonías, El abanico de seda, Don chicas de Sanghai... Ahora lanza en España (por eso ha venido a visitarnos) una secuela de esta última, titulada Sueños de felicidad (Ediciones B), con la que consiguió auparse al número 1 de los libros más vendidos de The New York Times el año pasado.

La novela narra la búsqueda de su padre por parte de Joy, adolescente de 19 años. Él es un esquivo artista chino que decidió regresar a su tierra natal. La joven de pronto se encuentra en el Shanghái de 1957. Mao acaba de poner en marcha el Gran Salto Adelante, que tiene como objetivo relanzar la economía del país a través de una industrialización acelerada. Una megalomanía despiadada que provocó una hambruna terrible. Lisa See cita estudios en el arranque de la novela que hablan de 45 millones de muertos. "Muchos conocen la Revolución Cultural pero este capítulo ha quedado mucho más oculto. Ese soterramiento más o menos deliberado avivó mi deseo de escribir sobre ello. Es que de China, en Occidente, sólo vemos la fachada".

La escritora estadounidense rehúye el morbo o el sensacionalismo pero recuerda que en aquel periodo hubo madres que llegaron a intercambiar a sus hijos moribundos con otras madres. ¿El sentido? Que las unas podían comerse los vástagos de las otras. "En Sueños de felicidad quería meterme en la piel de una mujer que se ve en una situación tan desesperada. La única redención moral que podía obtener en su conciencia de una acción así es que al menos no se comían a su propio hijo", explica.

El viaje de Joy en busca de sus verdaderas raíces tiene un evidente trasfondo biográfico. Lisa See también volvió a China. Sabía que si no se sumergía en aquel gigantesco territorio nunca completaría el puzle de su identidad. "La primera vez que entré en China fue en 1988, desde Hong Kong. Cuando iba en el tren veía los poblados precarios de los campesinos del sur a la par de la vía. Eran miserables pero en sus jardines se veía su obsesión por la estética. Al ver aquel paisaje sentí una clara conexión con los barrios donde yo había crecido. Supe que lo que yo había sido siempre era una campesina china del sur".



el dispensador dice: la cultura occidental está atrapada entre el marketing y los facilismos, mientras la información desborda por sobre cualquier capacidad de lectura y seguimiento, los oportunismos políticos abundan en manipulaciones gestadas por y desde los medios periodísticos corporativos, que transitan en connivencia con los ángulos más perversos de los poderes. China es un buen ejemplo... mientras grandes orbes ocultan dramáticas inequidades... allende las ciudades aparecen gentes olvidadas, poblaciones negadas y hasta borradas intencionalmente de los mapas turísticos a efectos de evitar a los aventureros que nunca faltan. Ello, como conducta política, profundiza los aislamientos y eleva la constante apuesta a los ninguneos. Occidente compra las fachadas... detrás se ocultan personas olvidadas... destinos truncados... esfuerzos robados... dignidades compradas... voluntades quebradas... y hasta historias inventadas para enseñar visiones sesgadas. En el aislamiento, muchas familias se ven sometidas a procesos de esclavitudes sostenidas desde y por las mismas políticas públicas ausentes, que contribuyen a justificar "literariamente", el ejercicio del tráfico del personas, los secuestros, las violaciones, las vejaciones, y otras formas atrapantes del avasallamiento de los derechos humanos y ciudadanos. Claro está, más allá de los poderes el mundo humano es otro bien distinto al de los mapas... allí las fronteras se corresponden con las banderas de las corporaciones multinacionales, y poco o nada tienen que ver con los símbolos de cada país... junto con ello, caídos del mapa, sin banderas ciertas, ni fronteras delineadas, las inequidades atropellan a los marginados, consumiéndoles mucho más que el alma, hipotecándoles el futuro, por ende haciendo lo propio con sus respectivos "mañanas necesarios". Dicha imagen se replica por doquier en el mundo humano, y desde luego, no es patrimonio de la China... se repite porque la humanidad está atomizada en dispersiones fabricadas según intereses y conveniencias donde no existe el humanismo, induciendo "infiernos" a escala de aquellas (intereses y conveniencias). Occidente, se ha dedicado durante muchos siglos a depredar las vidas de los otros, y también de "ciertos" (algunos) propios... para ello se ha valido de prolijas herramientas que siembran conflictos para luego capturar los bienes extraviados. Dicho modelo ha ofrecido resultados cortos, que han alimentado tantas vanidades como otras miserias comunes al engreimiento de creerse más que Dios. Hoy, por estas horas, corriendo estos minutos de lecturas curiosas, la humanidad de los anónimos está despertando del letargo de "soportar" al victimario y sus antojos, de tolerar al aberrante mundo del poder político y sus caprichos, de justificar la injustificable conducta de corporaciones que esgrimen socialismos para devorar desprevenidos. A las vaya a saber qué hora de qué día de septiembre de 2012, la humanidad está descubriendo que alguien le ha robado el "humanismo", le ha quitado los valores genuinos para cambiarlos por otros que burlan las esencias del sentido común... y en ese punto, la Tierra se ha convertido en sí misma en un tránsito dantesco por infiernos de diversa índole, donde unos escasos ganan a costillas de condenados inocentes y desconocidos que nada han hecho por merecer tal suerte... léase, gentes que nacen con sus vidas hipotecadas por simple antojo de oportunistas. Pero esta estrategia sólo se ha comido a sí misma... y occidente circula ya sin entrañas, enseñando una cáscara quebradiza que promete estallar en mil pedazos... llevándose puesto a todo y a todos sus mentores. La Tierra ya no ofrece lugar alguno a las ideologías que se fundaron en genocidios... tampoco queda espacio para reyes con historias compradas... virreyes con falsos legados... príncipes, condes y duques con escudos inventados. SEPTIEMBRE 12, 2012.-

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