sábado, 21 de abril de 2012

MAISHA NA TEMBO ▲ El sonido de la naturaleza | elmundo.es

El sonido de la naturaleza | elmundo.es

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AUDIO El Sonido de la Naturaleza

Salud a los elefantes

Carlos de Hita | Valsaín (Segovia)
Se ha hablado de elefantes estos días. Sobre las motivaciones éticas y estéticas de su caza.

MAISHA NA TEMBO


Carlos de Hita


Nunca he matado un elefante, a pesar de que ciertamente lo he intentado. Nunca he tenido a tiro uno cuyos trofeos valieran la pena de cometer ese crimen. No, no crimen, pecado.
John Houston, A libro abierto, Autobiografía

Maisha na tembo, en swahilli “Salud a los elefantes”. Se ha hablado mucho de elefantes últimamente. Sobre las motivaciones económicas, éticas y hasta estéticas de la caza de estos animales tranquilos. Se argumenta que las cacerías, allí donde están autorizadas, generan recursos para la conservación de la especie, o que sirven para frenar el impacto sobre la vegetación de estos gigantescos devoradores de árboles.
Pero todas estas razones no tienen en cuenta quiénes son en realidad los elefantes. Abatir un elefante no es sólo eliminar un individuo. Las manadas de elefantes, las familias, mejor dicho, están unidas por vínculos tan estrechos que la muerte violenta de uno de ellos supone un corte traumático que afecta emocionalmente a todo el grupo.

En estos casos mejor que opinar uno es darle la palabra a los que saben. Lo que sigue es un relato sobre la capacidad de comunicación, la socialización y las consecuencias de la muerte de elefantes, combinando  para ello los textos de tres autores: Peter Matthiessen, el observador más humanista de la fauna salvaje; Cynthia Moss, que ha pasado tres décadas estudiando elefantes en su medio natural, y mi amigo Fernando González Iglesias, autor de la página del cuaderno de campo que ilustra esta entrega y que ha filmado a los elefantes en numerosas ocasiones.

Mattiessen:
“En realidad, los misterios del elefante se están descubriendo. Ahora se sabe que este animal puede emitir señales de baja frecuencia y otros mensajes colosales a través de kilómetros de desierto, y cada vez parece más evidente que comprende la muerte, algo que hasta ahora se creía exclusivo de nuestra especie”.

Moss:
“El descubrimiento del empleo del infrasonido por parte de los elefantes resultaba fascinante por sí mismo, pero abría también una amplia serie de nuevas interpretaciones de su conducta (...). Como es sabido, los sonidos de baja frecuencia viajan a través de grandes distancias y se ven menos afectados por los árboles y los arbustos que los sonidos de alta frecuencia. Teóricamente, alguno de los sonidos que se han grabado en Amboseli (hasta 115 decibelios) pueden alcanzar los 10 km, lo cual explica la coordinación de movimientos y de conducta por grupos separados de elefantes. Las llamadas de contacto y las respuestas no hay duda de que ayudan a los elefantes dentro de las familias y los grupos enlazados a encontrarse mutuamente. Estas y otras vocalizaciones pueden también permitir a los elefantes evitarse unos a otros”.

"(...). En su último año en el santuario, los 80 elefantes de Garth desaparecieron el mismo día en que empezaron a diezmar a otros elefantes en el parque situado a 160 km de distancia. Varios días después los encontró reunidos en el lado opuesto de la reserva, tan lejos de las fronteras del parque como pudieron llegar. De alguna manera, el mensaje de peligro y de muerte les había alcanzado a través de kilómetros y kilómetros”.
Foto
Página de los cuadernos de viaje de Fernando González Iglesias.

González Iglesias:
“Cuando un hombre dispara contra un elefante dispara contra toda la manada. Las matriarcas relacionan al hombre y su olor con los disparos y el grupo entero corre el riesgo de volverse agresivo con los seres humanos. Por esta razón, la caza controlada para el control de sus poblaciones en parques y reservas no puede hacerse de forma selectiva. Si se dispara a uno hay que acabar con la familia, con el grupo social entero. Y semejante barbarie se ha hecho en aras de la conservación”.

Moss:
“Matar los elefantes parece la solución más simple y más directa, pero sólo para la gente que no han observado individuos de más de 14 años; que no han visto elefantes saludarse unos a otros con berridos de alegría; que no han visto a elefantes adultos, junto a las crías, correr y jugar por una zona arcillosa y abierta a la luz de la luna; que no han visto elefantes tratar de alzar y sujetar a un compañero herido; que no han visto a una hembra quedarse al lado de su bebe muerto durante cuatro días; o que no han visto a una cría de siete años acariciar y frotarse y olisquear la mandíbula de su madre muerta”.

Matthiessen:
“Hay un misterio tras ese rostro gris enmascarado, y una fuerza vital y antigua, delicada y fuerte, impresionante y prodigiosa, que impone el silencio reservado comúnmente a las cumbres de las montañas, los grandes incendios y el mar”.

Toda la información sobre el lenguaje y la socialización de los elefantes en www.elephantvoices.org
 

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AUDIO El Sonido de la Naturaleza

el dispensador dice:
NO... no puedo... no me da el alma para matar a animal alguno... pero he conocido gentes que disfrutan gatillando para luego ver sufrir a la víctima, desangrándose por un mal disparo o bien esfumándose por una certera ejecución...
NO... no puedo... no me da el alma para "entender" a los que ejecutan a animales que aún bajo la condición de "salvajes" están en absoluto estado de indefensión...
He tenido la oportunidad de mirar a los elefantes a los ojos... nos hemos entendido... no hablo su lengua... ellos no hablan el español... pero "algo nos comunica", ciertamente el alma lo hace.
He tenido la ocasión de mirar a los tigres a los ojos... nos hemos entendido... no hablo su lengua... ellos no hablan español, tampoco inglés y mucho menos alemán... pero "algo nos une", seguramente es el alma la que lo permite.
He tenido... con lo lobos en estado libre...
He tenido... con delfines en cautiverio...
He tenido... con... y con...
y no podría matar a ninguno de ellos... porto un claro sentimiento que me impide infrigir daño alguno al otro, sea animal (mal llamado) o sea humano... tampoco entiendo que hay dentro de los espíritus de aquellos que les produce "placer" el truncar la gracia y/o el destino de otros [sea animal o sea humano]... 
NO me da el alma para "herir" a nadie... nunca antes... nunca después... porque cada existencia conlleva su gracia y su don, en plena igualdad de condiciones, no habiendo diferencia alguna entre la condición de hombre y la otra, la de elefante, la de tigre, la de delfín, cordero, cerdo, caballo, o lo que sea... sí, lo que sea.
Cuando niño, le consumí la vida a un gorrión... y al hacerlo recibí un golpe en el espíritu que me despertó... durante los tiempos respirables nadie puede interferir con los destinos de nadie, cualquiera sea su condición... pero claro, el hombre está acostumbrado a atropellar y sentirse dueño de la vida ajena, mucho más cuando la escala zooogica lo habilita a sacrificar las voluntades que no comprende por mera carencia de la mal llamada "razón".
Cada destino ajeno quebrado tiene un alto, altísimo precio, no aquí, sí allá, justo de donde no puedes huir argumentando lo inexplicable y lo inatendible... y te dirán... "tuviste la oportunidad de no hacerlo, pero igual lo hiciste... y ello habilita a tu propio sacrificio"... y entonces sentirás lo que sintió aquel al que se le quitó la vida... una gracia de la que el hombre depende pero que no tiene...
Cada línea de la vida truncada sin haberse cumplido en el libro de la vida, guarda un doblez... y el victimario es plenamente responsable por dicho doblez.... una cosa es alimentarse, otra enaltecer el placer de ver morir a otro... de hacerle daño para luego despreciarlo...
Vale para el elefante... vale para la rosa...
Cada hombre vela por su propia gracia y su propio destino, por sus dones y sus talentos... no más que eso... por ende no tiene potestad sobre nada más que el tiempo que le ha sido concedido para coincidir con su huella y con su sombra... y por ello regresa prontamente a ser espíritu... porque el sueño es éste, no aquel.
He visto a los osos a los ojos... y me ha dolido su futuro... me han dicho que el hombre está consumido por su soberbia y ahogado por su desprecio... y que ello guarda una compensación eterna... y lo he entendido. El acto de depredación de los ángulos del verbo de Dios, es una conducta inaceptable en el paraíso, pero curiosamente también lo es en el caos de los infiernos... porque toda vida respirable guarda un sentido... aún cuando éste no forme parte del "común".
NO tomes el ave... NO robes al alce... NO dañes al oso... NO
NO dañes a las almas de los prójimos... NO te burles de los anónimos... NO disimules ante su presencia... NO
NO hieras los afectos y sus puentes... NO quiebres los colores de tu aura...
Toda acción se estampa de cara a la eternidad y NADIE está en capacidad de negar lo hecho, lo actuado, lo pensado, lo imaginado, ni tampoco lo pronunciado...
La NATURALEZA no es una expresión intangible que todo lo comprende, antes bien es un legado divino que forma parte de la GRACIA del verbo, de allí vienes... hacia allí vas... sin atenuantes. 
Abril 21, 2012.-
El año del SOL inquieto...
El año de la TIERRA más inquieta...
NO robes, aquello que no podrás pagar jamás...

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