lunes, 9 de marzo de 2020

DESVARÍOS® by Cerasale Morteo, Víctor Norberto. 2020 Febrero. [17]


Carmen Conde Sedemiuqse Esquimedes
EL REGRESO

A veces lo sueños regresan y nadie conoce los motivos… pero es curioso que habiendo tantos miles de millones de seres humanos en la Tierra, todos sin excepción, sueñen cosas diferentes, todos los días, cada noche… él no sabe qué ha soñado su prójimo, y el prójimo desconoce qué ha soñado él… él ha soñado algo que su pareja no conoce, y la pareja ha soñado algo que él no sabe de qué se trata… así ocurre, así sucede, así se repite una y otra vez, cada día o cada noche… miles de millones de sueños convergen a las almas de la Tierra para que encuentren sus señales… de los miles de millones, pocos encuentran sus señales y muchos menos las interpretan… los sueños son algo muy serio, al que este ser humano no le concede nada de valor… “simplemente fue un sueño”… y sigue la vida…

Alguna vez, en algún tiempo, los dones prodigados a la raza humana había dado especialistas en la interpretación de los sueños… allá por los nubios, allá por los persas, muchos antes… pero el conocimiento se fue extraviando en un vaya a saber cuándo… quizás en Alejandría… quizás en Pérgamo… quizás antes o después de algún acontecimiento cósmico que nadie anotó, porque no fue captado por la mente humana, porque los sabios estaban dormidos, o bien, porque los profetas estaban buscando algún horizonte perdido a los espíritus en curso… ni siquiera los poetas fueron capaces de darse a cuenta a tiempo…
no obstante ello, los intérpretes de los sueños existían entre los mayas-quiché y los urus (muy anteriores a los incas)… hacia la conquista ya no estaban los mayas-quiché y lo que quedaba de ellos era un remanente con memoria de otras glorias, pero sin los hechos, esto es que la heredad conservaba el olvido pero no el recuerdo… nada distinto a los urus, perdidos en la noche de los tiempos… algunos dicen que el conocimiento maya se perdió en la hoguera de la fabulosa biblioteca de Honduras… otros dicen que el conocimiento uru se perdió cuando alguien se llevó los libros de la biblioteca de Vilcabamba… seguramente ambas cosas en distintos tiempos, hogueras de distinto tiempo para un mismo fin… pero allá en el oriente como en el occidente, muchas cosas fueron veladas a los ojos humanos para salvarlas de la depredación eclesiástica y además, de la depredación colonial… según algunos, cuando los españoles arribaron a las Américas, ya todo estaba oculto y a salvo, hacía siglos… de hecho, nadie encontró los restos de los cadáveres de los maya-quiché… de hecho, nadie encontró los restos de los muertos de la civilización uru… lo cual no ha impedido que se tejan miles de historias oficiales que no responden a ninguna realidad… y ninguna realidad es sinónimo de ninguna verdad… ¿se entiende?...

Dicho sea de paso… la realidad de unos, no se corresponde con la realidad de otros… dicho sea de paso, la realidad de cada uno no coincide con la realidad de su prójimo… sencillamente porque la perspectiva la proporciona el karma y su consubstanciación con los sentidos y de estos con la esencia de cada quien… algo que va más allá de la herencia… y cuyo factorial matemático continúa siendo un acertijo que ningún humano ha podido resolver jamás… manitú está en todo lo que existe, y en lo que existe pero es invisible a los ojos humanos, también… asimismo, manitú está en todo lo que existe sin que el humano lo sepa, lo acepte, se dé por enterado o no, da igual… el universo existe desde el antes del ser humano, y continuará existiendo después de él… los universos intangibles existen desde antes del ser humano, y continuarán haciéndolo después de él… es decir, el humano en su finitud es incapaz de dimensionar semejante verdad… y ello se repite para galaxias, estrellas, planetas, satélites, rocas andantes y cualquier otro astro que componga el cosmos… por lo tanto, el hombre y la mujer siguen sin entender que todo lo que estaba antes de ellos, seguirá estando después de ellos… o peor aún, todo lo que ocupaba espacio antes de ellos, seguirá haciéndolo después de ellos, y el ser humano en su condición efímera, tampoco puede dimensionar semejante verdad…

Verdad que duele tanto que no es aceptada por casi nadie… en la Tierra, claro está…

Léase, el ser humano tuvo un cielo cuando llegó a alguna parte… y se encontró, además, con un suelo… con una fuente y con un aire sin los cuáles su vida es inviable… pero extrañamente, la fuente de la que bebe el alma no es la misma de la que bebe el cuerpo… la sed del alma no es la sed del cuerpo… la sed del espíritu no es la sed del cuerpo… la sed de la consciencia no es la sed del cuerpo… y más allá… el aire que necesita el cuerpo no es el aire que necesita el alma… el aire que consume el cuerpo no es el aire que consume el espíritu… el aire que consume el cuerpo no es el aire que demanda la consciencia… y yendo más lejos, ni el alma, ni el espíritu, ni la consciencia necesitan de un suelo… sí lo hacen de una geometría que los excede… un espacio cósmico eterno del cual proceden y al cual regresan… prontamente… porque lo que se vive no es más que un sueño multiplicado por los días de tránsito en la Tierra… un tiempo que, en verdad, no llega a ser un destello en la eternidad…

La gente anda demasiado apurada por vivir para darse cuenta… hay que trabajar para comer, lo cual es un disparate en sí mismo, pero hay que trabajar para juntar monedas que permitan pagar la luz, el gas, el cable, los impuestos del metro cuadrado, el alumbrado, el barrido y la limpieza y otras tantas estupideces que hacen al bienestar y la comodidad… esto es que es necesario para pagar a pocos lo que sería un derecho inalienable de todos, por el solo hecho de nacer… la gente desciende y ya está en una máquina de picar carne que le impide vivir, al sólo efecto de alimentar a los oportunistas que se adueñaron del planeta gracias a colonos y piratas… cuando en realidad, nada les corresponde y mucho menos les pertenece… pero esa discusión va más allá de la humanidad actual… las cosas comenzaron a ponerse mal con la vigencia de los imperios, y se pudrieron del todo con la Roma… ni hablar con lo que vino después…

La humanidad estaba mejor cuando los dioses eran muchos…

Como sea, aquel médico del viaje Tíbet quedó impregnado de su sueño… aquel que ya te conté… recordando que más de una vez un mismo sueño le había acudido para que relevara los detalles perdidos en veces anteriores… una vez… dos veces… tres veces… cinco veces… siete veces… nueve veces… es necesario que entiendas, de una vez por todas, que los sueños contienen señales que envía el karma para que despiertes… a algo… no importa qué… cada quien conoce sus sueños… y los sueños de cada quien pertenecen sólo a cada quien… es imposible compartir los sueños, y aunque lo cuentes, siempre olvidas los detalles que permanecen en el inconsciente y sólo allí…

Los avatares de la vida lo llevaron una vez más a la India… otra vez a Nepal… y una vez más al Tíbet profundo… pase para China y luego Changthang… otra vez los dialectos… otra vez las lenguas y los aplausos… y una vez más es bueno recordar que tantos las lenguas como los aplausos significan distintas cosas según la región del Tíbet que se trate… por entonces, se caminaba… los caminos del Himalaya son sendas… y los valles demandan gente que sepa orientarse en la montaña, que camine, que use los pies y las manos… y en los espacios entre ellas… porque los paisajes son todos semejantes y perderse es común para el viajero de rumbo corto… habitualmente, el concierto visible es apabullante… sobra paisaje y falta alma para dimensionar semejante belleza… donde todo parece haber sido puesto por la mano… donde los sabios parecen pordioseros… donde los profetas parecen indigentes… donde los monjes son un espejismo literario que aparecen y desaparecen a discreción…

Aquella vez (anterior) no había sido un sueño… él lo sabía… su ángel lo sabía… y hasta la eternidad lo sabía… su intención era volver sobre aquellos pasos ya dados y repetir la experiencia, pero dado las vueltas de la vida, el viaje fue hacia el lado opuesto… esta vez acompañado por otros dos investigadores cuyos espíritus se preciaban por su densidad, por su peso específico, por estar aferrados al suelo que pisaban y no más que eso… para ellos, acompañantes, el espíritu era una mentira intrascendente, el alma un contenido descartable, y la consciencia un reducto del raciocinio… así es que la soledad abundaba en la relación… para los acompañantes era imprescindible el suelo, mientras que cualquier cielo estaba demás…

En un momento del trayecto, el médico se separó de los otros… agotado de tanta pavada… unos cien metros… unos doscientos metros… tal vez más… en un terreno escarpado eso es tornarse invisible… la senda subía costeando una ladera complicada, por el hielo, por las piedras, y por las goteras intensas de glaciares ubicados mucho más arriba… en uno de los codos apareció un Stupa y a su costado un templo pintado de rojo intenso… el Stupa tendría unos cinco metros de altura o más, de base blanca y de cúpula pintada en oro, ¿quién habrá pintado esto?, se preguntaba… esta vez, el templo se abrió de un lado, desde donde emergieron tres monjes ataviados a la usanza tibetana, los que se acercaron sonriendo… “usted otra vez por aquí”… sí por aquí pero en otro lado, respondió… lo invitaron a ingresar y al hacerlo las paredes se reconstituyeron sin dejar visible puerta alguna… había ventanas pero no se veían desde fuera… había chimeneas pero tampoco eran visibles desde fuera… adentro todo estaba pintado de un verde extraño… subía y bajaba de tono… según donde se parara el observador… había una especie de sala amplia con sillones ocupando todo el perímetro… un mesa en el centro… y varias imágenes con formas celestiales en los muros laterales… una de esas imágenes representaba un bosque por el que uno de los monjes se esfumó… no era una pintura, se trataba de una ventana, al menos eso entendió él…

“qué le parece” el lugar… el médico estaba absorto en lo que veía y respondió sin contestar… se acercó entonces otro monje y lo invitó a pasar a una biblioteca donde los libros estaban contenidos en algo semejante a canastas prolijamente cubiertas con seda bordada… contenían textos que no estaban en lengua tibetana ni en ninguna otra conocida… pero daba para entender lo que decían, como si su lengua fuese universal y familiar a los visitantes escogidos… según uno de los monjes, lo universal no necesita traducción, se porta en el pensamiento… así se sentía…

Tomaron asiento alrededor de unas mesas que ocupaban el centro del recinto… y leyeron por largo rato, un segundo, dos segundos, quizás tres segundos… prolongándose un intercambio de pensamientos que se corporizaban hasta estallar como burbujas… aquí está la historia de la humanidad en la Tierra… desde el momento cero hasta la actualización de cada instante… cada visitante que se llega hasta estas páginas, actualiza lo que sucede del otro lado de la dimensión, allá donde se respira… aquí nadie necesita respirar… nadie tiene hambre, tampoco sed…

El médico estaba como en un estado de trance… otra vez la paz que necesitaba el alma… entonces uno de los monjes se le acercó, lo tomó del hombro y lo invitó a caminar hacia la parte posterior del templo… “usted no querrá volver, no es cierto”… ¿dónde voy al volver?, se preguntaba el visitante inesperado.. sin pronunciar palabra alguna asintió con la mirada… “el mundo exterior agobia, pero antes agota… cuesta vivir entre humanos… hay mucha miseria y mucha más mezquindad”… bien, esta es nuestra propuesta… su espíritu, su alma y su consciencia quedan aquí, en el templo, con nosotros… y nosotros, regresamos al mundo tangible su cuerpo… funcionando como si fuese usted, con su conocimiento, su don, su talento, su capacidad, su necesidad, todo igual, algo semejante a un paralelo y simultáneo de usted mismo… es decir, su cuerpo estará allá pero usted estará acá… ¿acepta?...

Sus compañeros lo vieron aparecer de repente a escasos metros de donde ellos lo estaban buscando… había regresado el cuerpo, pero él no estaba más en ese cuerpo… se había transformado en un paralelo del sí mismo… y esta vez, ni siquiera se había parecido a un sueño… en el templo él se sentía a salvo… su cuerpo podría arreglárselas solo…


Al poco tiempo de enviar al cuerpo de regreso a la Tierra visible, alguien en Alemania dio la orden de despedirlo… habían llegado tarde, el cambio ya se había producido… el ángel estaba feliz como nunca antes… su custodiado estaba a salvo de los avatares de los humanos en la Tierra… por suerte, la Tierra paralela es inaccesible a los humanos… 

No hay comentarios: