jueves, 19 de diciembre de 2019

Innovador joven crea inmenso brazo mecánico con el que busca limpiar la isla de basura del Pacífico - INVDES

Innovador joven crea inmenso brazo mecánico con el que busca limpiar la isla de basura del Pacífico - INVDES

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Innovador joven crea inmenso brazo mecánico con el que busca limpiar la isla de basura del Pacífico


Entre el archipiélago de Hawái y la costa oeste de los Estados Unidos existe una enorme isla de basura que ya tiene tres veces el tamaño de España.
Se calcula que toda esa zona, conocida como la gran mancha de basura del Océano Pacífico, contiene más de 1,8 billones de trozos de plástico flotante, lo que equivale a unas 250 piezas por cada habitante de la Tierra.
Sin embargo, un joven emprendedor de 25 años llamado Boyan Slat se ha propuesto como misión limpiar la basura de esa gran mancha del Pacífico.
La startup creada por Slat, The Ocean Cleanup, ha desarrollado una herramienta para filtrar la basura del océano y ahora está un pas más cerca de poder limpiar, de una vez por todas, la isla de basura del Pacífico.
Cuando Slat presentó al mundo por primera vez su idea de crear un dispositivo de limpieza de los plásticos marítimos en una charla TEDx allá por 2012 avanzó que utilizaría la corriente del océano para recoger los residuos plásticos.
Después de algunos cambios, el brazo mecánico armado por Slat en forma de U, que mide 600 metros de largo, es capaz de recoger una cantidad considerable de plástico.
Slat ha recaudado decenas de millones de dólares para conseguir limpiar todos los plásticos de esa gran mancha de basura del Océano Pacífico. “Esperamos estar ahora más cerca de un modelo que funcione”, explica Slat a Business Insider.
A pesar de que está encantado con los resultados de las últimas pruebas, el emprendedor no quiere lanzar las campanas al vuelo ya que el camino hasta llegar aquí no ha sido nada sencillo.
“Todavía hay tiempo para que sucedan cosas inesperadas”, dice. “Es importante mantenerse moderados”.
A lo largo de los últimos meses los investigadores de The Ocean Cleanup han estado trabajando en un problema con “Wilson”, el nombre con el que se bautizó al primer prototipo del brazo con forma de U que tiene como misión limpiar los plásticos del océano. En concreto, el obstáculo era que el brazo no se movía a la velocidad correcta por el agua.
Para recoger el plástico, el brazo tiene que moverse mucho más rápido de lo que lo hacen los trozos de plástico para que todos esos residuos queden atrapados. O también puede moverse mucho más lentamente para que esos trozos queden en la superficie. De cualquier manera, debía moverse de manera uniforme.
Según un artículo publicado en su blog por Slat, las pruebas del año pasado demostraron que la diferencia de velocidad no era lo suficientemente grande: el plástico fluía hacia el sistema, pero también volvía a flotar directamente hacia afuera.
Posteriormente, los investigadores se dieron cuenta de que el problema se debía a un defecto de diseño y fabricación. Una grieta en el fondo de la tubería terminó convirtiéndose en una fractura total, volviendo a verter la basura en el océano.
El proyecto The Ocean Cleanup ha probado seis soluciones alternativas en junio y julio, según el artículo publicado por Slat. Y resultó que la desaceleración del sistema era la mejor opción. Para ello, The Ocean Cleanup colocó un paracaídas submarino de 20 metros de diámetro en los extremos de la tubería.
Este tipo de paracaídas es utilizado por los petroleros en condiciones meteorológicas adversas para estabilizar los buques cuando las máquinas se averían, según Slat. El paracaídas asegura que la embarcación flote en la dirección de las olas, ya que las olas de impacto lateral pueden ser peligrosas para una embarcación detenida.
The Ocean Cleanup ha conseguido uno de estos paracaídas gracias a un proveedor de Nueva Zelanda.
“El paracaídas es lo bastante resistente como para que el sistema frene lo suficiente como para atrapar el plástico”, dice Slat. “A veces va un poco más profundo, a veces se eleva un poco más hacia la superficie. Los pequeños movimientos son suficientes para mantenerlo despejado”.
Según Slat, la prueba demuestra que el principio básico del diseño es el adecuado.
Sin embargo, hay otra complicación. The Ocean Cleanup llevó a cabo seis expediciones entre noviembre de 2013 y julio de 2015, para descubrir que la mayoría de los desechos plásticos permanecen cerca de la superficie del agua, lo que significó que el plástico terminó escapando por encima del paracaídas.
“Resuelves un problema y luego consigues otro a cambio”, dice el joven empresario.
La pantalla se extiende tres metros por debajo de la superficie del agua y está esencialmente allí para asegurarse de que los residuos no pasen por debajo de la tubería.
En el diseño original, la pantalla estaba unida a la parte inferior del tubo, pero The Ocean Cleanup se deshizo de ella después de que el brazo se rompiera. Se aplicó demasiada tensión al sistema, haciendo que el material mostrara signos de fatiga.
“Ahora hemos hecho la tubería lo más simple posible. Como resultado, hemos tenido que adelantar la pantalla y ésta tenía que flotar por sí sola”, explica Slat.
The Ocean Cleanup utiliza ahora una línea de corcho similar a la que se puede encontrar en una piscina de competición.
Como las boyas sólo sobresalen unos 10 cm por encima del agua, el plástico puede pasar por encima del agua, pero The Ocean Cleanup ya tiene una solución para esto: boyas más grandes que formen una pared de medio metro de altura.
Esta semana un barco zarpó desde México hacia la isla de la basura del Pacífico con una nueva línea de corcho. “Si todo funciona según lo previsto, podríamos haberlo instalado la semana que viene” dice Slat.
Si el cambio resulta un éxito, The Ocean Cleanup podrá iniciar la segunda fase de su proyecto a largo plazo, ampliando el modelo actual.
“La construcción tiene ahora una envergadura total de unos 70 metros. Se necesitarían cientos de sistemas para limpiar el Gran Parche de Basura del Pacífico, lo cual es engorroso y caro”, expone Slat.
Así que la trampa de plástico tiene que ser más grande, ¿pero cómo de grande? Slat aún no lo sabe.
“Eso es lo que los cálculos tienen que mostrar”, dice.
Una vez que el gran sistema de tuberías haya sido probado, será el momento de instalar toda una serie de trampas de plástico en el Pacífico.
Slat quiere verlo en persona, ya que ni siquiera ha estado en el Gran Parche de Basura del Pacífico, dado el hecho de que se marea.
“Una vez fui a una expedición de investigación en el Atlántico. Terminé enfermo por eso durante una semana”, dijo. “En cuanto haya toda una flota de sistemas en marcha, me gustaría echar un vistazo. Eso valdría la pena”.
Fuente: hipertextual.com

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