miércoles, 5 de noviembre de 2014

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Lydie Salvayre gana el premio Goncourt | Cultura | EL PAÍS



Lydie Salvayre gana el premio Goncourt

La veterana escritora se alza con el máximo galardón de las letras francesas con una novela con la Guerra Civil de fondo y escrita en ‘frañol’





La escritora Lydie Salvayre con el libro 'Pas pleurer'. / AFP


La escritora francesa Lydie Salvayre se acaba de alzar con el premio Goncourt, máxima condecoración de las letras francesas, con Pas pleurer, novela con la Guerra Civil española de fondo y parcialmente escrita en frañol, cruce de francés y castellano. La veterana novelista, hija de republicanos españoles exiliados en el sur francés, había escrito hasta ahora una veintena de libros, casi siempre con gran reconocimiento crítico. Nacida en 1948, Salvayre forma parte de la generación literaria nacida durante la más temprana posguerra francesa, de la que también es miembro el último premio Nobel de Literatura, Patrick Modiano, y otros escritores reconocidos como Jean Echenoz o Annie Ernaux.
La novela está ambientada durante el verano de 1936, tras el inicio de la Guerra Civil, y protagonizada por dos personajes a los que todo parece oponer, excepto el tiempo histórico. Por un lado, Georges Bernanos, escritor católico y monárquico, además de próximo al político ultraderechista Charles Maurras, que se encontraba en Mallorca cuando Franco inició la sublevación militar. Pese a su filiación política, Bernanos se dijo horrorizado por las atrocidades cometidas por el generalísimo en su ensayo Los grandes cementerios bajo la luna, lo que provocó que fuera repudiado por el partido extremista Acción Francesa. Salvayre enfrenta el relato de ese literato con la versión de su propia madre, Montse, que entonces era una joven barcelonesa de 15 años tentada por la aventura libertaria. Convertida en anciana, Montse transmite a su hija, la narradora del libro, sus recuerdos de esa época tumultuosa, en una curiosa mezcla de francés y español, que la propia Salvayre denomina frañol, “lengua mixta y transpirenaica llena de incorrecciones, barbarismos, neologismos y confusiones”.
Salvayre se ha impuesto contra todo pronóstico a los dos grandes favoritos para el premio: el francés David Foenkinos y el argelino Kamel Daoud, a quien los rumores daban como ganador en las últimas horas. El jurado, formado por diez grandes personalidades de la literatura francófona –entre ellos, el crítico Bernard Pivot y los escritores Régis Debray, Philippe Claudel o Tahar Ben Jelloun– ha preferido dar la sorpresa premiando a Salvayre, undécima mujer que recibe el galardón desde su creación en 1896. En el pasado, lo recibieron autoras como Simone de Beauvoir, Elsa Triolet y Marguerite Duras. La última fue Marie NDiaye, ganadora en 2009 por Tres mujeres fuertes.
 David Foenkinos concurría para el Goncourt con Charlotte, relato sobre la escritora Charlotte Salomon, deportada a Auschwitz, donde murió en 1943. El escritor, uno de los más exitosos del otoño francés, tuvo que conformarse con el premio Renaudot, que se entrega minutos después en el mismo lugar, el mítico restaurante parisino Drouant, pegado a la Ópera Garnier. El Goncourt, siempre polémico por sus peculiares olvidos, ha decidido ignorar en esta edición a otros protagonistas de la temporada literaria, como Éric Reinhardt (L’amour et les forêts), eliminado en la última ronda de finalistas, y Emmanuel Carrère (Le royaume), que ni siquiera figuró en la primera lista de aspirantes al premio.
David Foenkinos, favorito para el Goncourt, recibe el Renaudot como consolación














.......



el dispensador dice:

no puedes escapar de tu destino,

mucho menos de tu gracia,

a veces los olvidos te alcanzan,

otras veces los recuerdos te ganan...

a veces sueñas mucho,

otras veces no escribes nada,

porque las dudas cuando llegan en masa,

atropellan y asaltan,

entonces es preferible esperar,

a que se despeje el aura acosada...



no puedes huir de ti mismo,

como tampoco de la palabra pronunciada,

una vez que el sonido se emite,

vuelve como una sonrisa,

o también como una lágrima,

a veces regresa en silencio,

y otras veces como una estocada,

dependiendo de que lo dicho,

haya sonado a brisa,

o al corte del aire con una espada...



y las imágenes regresan,

de manera inesperada,

a veces vienen solas,

otras veces sin buscarlas,

convocando a reflexiones,

que siempre necesitan de balanzas...

¿batallas perdidas?,

¿batallas ganadas?,

no hay por qué preocuparse,

de aquí no te llevas nada.

NOVIEMBRE 05, 2014.-


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