jueves, 10 de abril de 2014

QUE TE QUIERO HACER PENSAR ► Juan Diego: “La globalización y la tecnología han acabado con la reacción” | Cultura | EL PAÍS

Juan Diego: “La globalización y la tecnología han acabado con la reacción” | Cultura | EL PAÍS



“La globalización y la tecnología han acabado con la reacción”

Juan Diego estrena ‘Anochece en la India’, premio al mejor actor en Málaga







El sevillano Juan Diego, último premio al mejor actor en el festival de cine de Málaga, retratado en EL PAÍS. / SANTI BURGOS
Juan Diego no se había ido, pero ha vuelto. No se había ido porque siempre ha estado trabajando, mezclando secundarios de televisión y cine junto con el teatro —ahora mismo está de gira con el monólogo La lengua madre, de Juan José Millás—. Sin embargo, su premio al mejor actor en el festival de Málaga con Anochece en la India (que se estrena mañana en salas comerciales) y su primer protagonista en la gran pantalla desde Vete de mí le han devuelto a la lengua fuera: agotado, exhausto, compaginando su gira con la promoción, Diego (Bormujos, 1942) empieza a contar antes de la entrevista su odisea para cenar la noche anterior en Narón (A Coruña) y encontrar al menos un sándwich. Empieza la historia y cuando llega a sí mismo, pone voz de Juan Diego. Y la imitación de Juan Diego por Juan Diego tiene su aquel.
Como Ricardo, su personaje en Anochece en la India, un viejo jipi que acuerda su eutanasia en aquel país, el lugar donde vivió sus mejores días. Imposibilitado de cintura para abajo, Ricardo depende de una vieja furgoneta, de la amistad de los extraños y de la mujer rumana que le cuida en su casa española. Dos continentes y varios países más tarde, la cosa acaba a la tremenda. “Todo lo rodé sin especialistas. Esas caídas por las rocas del desierto son casi todas mías. Pedí que me explicarán cómo hacerlo y me lancé”. Una historia que reflexiona sobre añorados tiempos pasados empuja a preguntar a Diego por los suyos, por aquel niño que descubrió el poder de su voz leyendo artículos de Pemán en el Abc a su tío ciego. “Aquel crío de siete años vivía muchas soledades recónditas. Devoraba muchos reader’s digests. Bueno, de ese niño queda el gamberro insospechado que saco cuando viajo al extranjero. Como no me conocen, puedo cantar, pegar voces, incluso burradas como mear en la calle, lo que pone enferma a mi chica. En realidad es la necesidad de seguir vivo, de sentirme vivo”. ¿Los hijos le hicieron más gamberro? “Bueno, el mayor tiene 44 años. Diego tiene 15, y no me deja hacer muchas bromas. Me para en seco. Es de una serenidad estupenda”.

Ser intérprete hoy es una cosa de gladiadores y de gladiadoras”
El actor recuerda su época jipi, que pronto cambió por la “militancia”. “Vivíamos en un país que te empujaba a eso. Yo ya andaba dándole vueltas cuando unas compañeras, Julia Peña y Gloria Berrocal me dieron los estatutos del partido [Comunista]. Tienes treinta y pocos años, ves que todo es mentira, fúnebre, sientes la necesidad de libertad y te haces preguntas. Entras en seminarios políticos y ves que el mundo puede ser de otra manera”. Él, que con 18 años ya hizo un Esperando a Godot,obra con carga política. “Yo no la entendía muy bien pero sí sabía que ese era el teatro que quería hacer. Que aquello golpeaba”. Creció en las tablas y en la organización política, lo que le llevó a liderar una huelga de actores en 1975: “Me dejaban mensajes amenazantes en el contestador, y desde un callejón vigilaba mi portal antes de acercarme. Pero la huelga se gestó pidiendo algo tan sencillo como un día de descanso, que lo ponía en el Fuero de los Trabajadores firmado por Franco”. Hoy siente que la sociedad ha perdido la lucha. “Aquí y en toda Europa. Mira cómo era en el 68, ahora la vieja Europa se ha bajado las bragas. El capitalismo feroz, financiero, se empieza a gestar con la semilla del Plan Marshall, que impone ciertas condiciones. Pero hubo resistencia. La globalización ha impulsado la colonización —la tecnología ha ayudado acelerando el proceso— y acabado con la reacción. Desaparece la fuerza del capital del trabajo”. En Anochece en la India,de Chema Rodríguez, a los jóvenes rumanos solo les importa “poseer una tele grande”.


A sus 71 años, Diego recuerda cuando en los rodajes “se trabajaban nueve horas; hoy estás 12, 13 y parece lo normal, te lo chupas porque no te puedes negar”. Remata: “Y siempre como si estuvieras fresco, de la primera a la última toma. Ser actor es como una cosa de gladiadores o de gladiadoras”.
El sevillano, delgado, risueño, de actual pelo canela, aseguró un día que “el orgasmo es mucho más rápido en el teatro”. “Sigo pensando igual. Y más desde que estoy con el monólogo. Disfrutas de los gestos, de los silencios, de que la gente se ría, y después sufra. Te enajena la misma representación, y te alejas del Juan Diego persona para entrar en el personaje. El placer y el dolor son infinitos, es una mezcla muy potente”. En cine es otra cosa. “En las tablas tú eres el dador de energía, tienes la libertad de crear los tiempos. Claro que he disfrutado en la pantalla, con La noche oscura, que hice de San Juan de la Cruz, con Vete de mí,Los santos inocentes, La corte del faraón, Jarrapellejos... mira que he hecho personajes históricos muy potentes. Creo que mi fama de malencarado surge de esos papeles, de la huelga, de alguna que otra bronca que sí tuve. Y de verdad que no tengo mala leche”.


el dispensador dice: la tecnología de la mano de la globalización, y viceversa, la globalización de la mano de la tecnología han logrado bloquear el "hecho humano"... las sociedades están bloqueadas, atrapadas por urgencias inducidas desde los criterios imperiales... las sociedades humanas están cercadas por los apuros impuestos por poderes perversos que desconocen sus responsabilidades, para inmediatamente atropellar los derechos humanos del mismo modo que proceden con los ciudadanos, dando lugar a una especie de "campo de concentración" global, donde nadie conduce los destinos de nadie, y donde esos mismos destinos se vuelven funcionales a los intereses supremos, o bien, de no ser funcionales, son descartados por el propio sistema que se fagocita almas al modo de amebas...

la tecnología ya acumula al menos tres generaciones de seres humanos que recortan y pegan, por ende están dejando de pensar... reconocen el valor del contenido de un texto... les sirve para saltear el obstáculo impuesto... recortan, pegan, lo visten un poco, aprueban y siguen... o lo que es lo mismo, el profesor está atropellado por sus propios apuros, por ende está incapacitado para evaluar ciertamente los conocimientos de sus alumnos, los que a su vez también están apurados tratando de encontrar un espacio para poder respirar con dignidad... y la cuestión de vivir se vuelve aberrante... porque los roles están tan alterados, que la razón humana no cabe en  ninguno de ellos, por ende los humanismos caen en desuso, las reflexiones filosóficas se tornan utópicas, y las lógicas matemáticas quedan concentradas en un grupúsculo de elegidos, cuyas inclinaciones por las ciencias quedan a su vez atrapadas por las conveniencias corporativas que compran y venden dignidades, todo el tiempo, ya que aquello que no pueden comprar ni vender, lo descartan por no ser funcional al imperio y sus criterios...

ello ha bloqueado a la civilización humana, y la misma se viene indignando, pero con escasa capacidad de reacción, lo cual augura un tsunami social a corto plazo... algo semejante a una olla a presión con su válvula obstruída... el vapor no escapa y la presión aumenta... y ello se percibe desde el desorden de las reacciones escasas... porque el imperio ha tenido la habilidad perversa de dividir hasta el hartazgo, entonces las sociedades están fragmentadas y disgregadas, aunque no por mucho tiempo... porque curiosamente, la humanidad, para exitir como tal, necesita de espacios ciertos que le habiliten a respirar durante un lapso... esto es que necesita de pareja, de descendencia o herencia, de lugar para expresarse de manera legítima, de tiempo para dejar una huella medianamente cierta... o lo que es lo mismo, la humanidad necesita de la tribu como la tribu necesita de la humanidad, algo que el modelo económico ha desconocido y hasta despreciado, negando los fundamentos de la existencia humana sobre la Tierra...

la consecuencia está a la vista... la mediocridad se ha extendido por la superficie del planeta acompañando a una porción de la humanidad que pasa por la vida sin saborearla... sobreviviendo como puede, como animalitos... y ello se ha visto invadido por ignorancias crecientes que han dado espacio a que esa misma humanidad se caracterice por sus ignorancias y por sus distancias con cualquier valor individual o social, negando lo evidente, y ejerciendo la violencia del garrote ante la indefensión...

traducido: la vida humana se ha convertido en una tragedia griega... donde el escenario es la rutina... donde no hay griegos guionando los protagonismos... donde la letra se ha vuelto violenta y despersonalizada... donde los guiones son vacíos ininteligibles que no tienen epílogo, porque cuando ya no dan para más, vuelven a comenzar... no hay apuntadores, no hay memorias, y todo es improvisación de partes que emparchan las circunstancias... esto es que no hay reacción y todo está quieto en un círculo vicioso que se retroalimenta dramáticamente...

piensa por un instante... la vida es una gracia (creas en Dios o no)...

piensa por un instante... nada ni nadie es más importante que la gracia que has venido a vivir por tí mismo, para lo cual "alguien" te ha concedido un tiempo respirable, esencialmente efímero...

piensa por un instante... nadie es más que vos transitando tu propia gracia de vivir...

piensa por un instante... nadie puede hacerse cargo de tu camino, de tu huella y/o de tu sombra...

piensa por un instante... la esclavitud fabricada por el modelo económico/tecnológico/globalizado ha dejado en evidencia que la única resultante social global ha sido la frustración del planeta humano a partir de los condicionamientos que imponen los desprecios... o lo que es lo mismo... ellos te han quitado la dignidad y te han convertido en un "descartable"... 

manos unidas son necesarias para terminar con este modelo tragicómico que no conduce a ninguna parte... hoy... mañana puede ser demasiado tarde... y la dignidad humana, para que lo sepas, no tiene precio, y te pertenece por derecho humano de nacimiento, ¿sabías?... ABRIL 10, 2014.-

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